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14 de diciembre de 2019

¡ALEGRÍA! ¡EL SEÑOR ESTÁ CERCA!




¡ALEGRÍA! ¡EL SEÑOR ESTÁ CERCA!

En este domingo la liturgia quiere invitarnos a la alegría cristiana y a la motivación más fuerte Dios con nosotros y nosotros con Dios. Es San Pablo el que nos lo repetirá en la antífona de entrada: “Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres”. Un domingo para examinar si tenemos la alegría verdadera en nuestra vida y si sabemos comunicarla. La motivación más fuerte debe ser nuestra cercanía con Dios.

Isaías
La preciosa profecía mesiánica de hoy refleja el regreso de Israel a Sión donde encontrará el gozo exuberante, manifestado en los cantos y la cercanía del Señor con su pueblo: “He aquí vuestro Dios… Viene en persona y os salvará”.
Todo esto se reflejará en multitud de prodigios a los que aludirá Jesús en el Evangelio de hoy:
“Se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán; saltará el cojo como un ciervo y cantará la lengua del mudo. Volverán los rescatados del Señor, vendrán a Sión con cantos”.
Y como un resumen de todo esta bella expresión: “encabeza alegría perpetua, siguiéndolos gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán”.

Salmo 145
Nos muestra a Dios fiel por encima de todo. Él “hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos, liberta a los cautivos. Abre los ojos al ciego”.

Toda una maravilla que hace eco al párrafo bíblico de Isaías que meditamos.

Hemos de tener en cuenta que para la Iglesia todas estas Escrituras son proféticas con relación al Mesías y nos quieren hacer pensar en la fecundidad de la venida del Verbo de Dios en carne mortal hasta nosotros.

Santiago
Como siempre nos da una serie de consejos muy prácticos que podríamos concretar en estos puntos:

+ Tener paciencia hasta que venga el Señor a pesar de las dificultades que encontramos en este mundo.

+ Para invitarnos a ello nos pone el ejemplo del campesino paciente que expone su semilla esperando que pueda fructificar.

+ Del mismo modo debemos esperar nosotros con paciencia la venida del Señor “que está cerca”.

Este es uno de los temas fundamentales de este domingo: la cercanía de Dios.

+ Nos pide también el apóstol que no andemos quejándonos unos de otros, dada la importancia de la caridad porque el Juez, el Señor, está a las puertas.

+ Y el último ejemplo de paciencia es el de los profetas que hablaban en nombre de Dios a pesar de que no conocían el tiempo en que se cumplirían sus profecías.

Verso aleluyático
Es un texto muy querido, que Jesús hizo suyo en la sinagoga de Nazaret:

“El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres”.

Evangelio
Tiene dos partes muy claras. En la primera Juan Bautista envía a unos amigos para que pregunten a Jesús si Él es el enviado de Dios o hay que seguir esperando.

La respuesta del Señor fue muy simple. Aludiendo a lo que todos veían, les explica cómo se cumplen las profecías, entre ellas las que hoy hemos meditado en Isaías:

“Los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios…”

No hay como el testimonio de vida para convencer de la verdad que trae el apóstol.

La segunda parte es el testimonio que Jesús da cerca de Juan ante la multitud:

Alaba su valentía, su sacrificio y mortificación y da el testimonio bíblico importante diciendo que Juan es su propio precursor, citando el Éxodo 23,20:

“Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado”.

O citando al profeta Malaquías (3,1):

“Voy a enviar a mi mensajero para que prepare el camino ante mí”.

Jesús concluye con esta gran alabanza:

“No ha nacido de mujer uno más grande que Juan Bautista”.

Como conclusión de este domingo, será bueno profundizar si la cercanía de Dios nos produce gozo y esperanza.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

24 de diciembre de 2017

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO – NAVIDAD


Este año, el IV domingo de Adviento coincide con el 24 de diciembre, que es el día de noche buena y vigilia de Navidad.
Antes de reflexionar respondamos al problema práctico que algunos presentan: ¿Me basta la misa de Gallo para los dos días?
La respuesta es simple: No basta, debo asistir dos veces: la del 24 porque es domingo y la del 25 porque es fiesta de precepto. Ya sabemos que para el 25 la liturgia tiene tres esquemas distintos: la de medianoche, la de la aurora y la del día, cada una de las cuales tiene oraciones y lecturas diferentes. Puedes elegir la que quieras.
Como se trata de dos días especiales abordaré dos breves temas distintos, uno para el domingo IV y otro para Navidad.

***
Y LA DEJÓ EL ÁNGEL
En este cuarto domingo leemos el evangelio de la Anunciación: Dios que respeta siempre la libertad, podemos decir que en resumen envía al ángel Gabriel para hacerle una pregunta a la Virgen María:
-          ¿Aceptas ser Madre del Hijo de Dios?
Tenemos muchos puntos concretos para reflexionar en este bellísimo, y yo diría poético, pasaje:
+ Un saludo motivado por tres cosas.
La presencia del Señor en el alma de la Virgen; la gracia que ha llenado el corazón de María desde su propia concepción y la alegría que produce la presencia de Dios.
Esto debemos tenerlo muy en cuenta nosotros porque si, de verdad, queremos tener la alegría de Dios, es preciso vivir en gracia y si hace falta, será bueno incluso confesarnos para comulgar en esta Navidad.
+ La presencia verdadera de Dios en el alma no produce temor:
“No temas María”, dijo el ángel.
Cuando al Papa Juan Pablo II le agradecían su mensaje: “No tengan miedo”, él respondía: No es mío, eso es del Evangelio.
Este es precisamente uno de esos pasajes evangélicos.
+ María, que ha sentido en su corazón que Dios le pedía vivir virginalmente con José (estudia a fondo las palabras de este párrafo evangélico), no entiende cómo Dios le pide que tenga un Hijo.
+ El ángel explica a María el plan de Dios:
El Niño no será hijo de José pero sí de ella y, por un milagro especial, del Espíritu Santo.
+ Antes de irse el ángel da una  especie de consejo a la Virgen: tu pariente, la anciana Isabel, está encinta de seis meses: “Para Dios nada hay imposible”.
+ Cuando la Virgen María entiende el plan de Dios solo tiene una respuesta: “Aquí está la esclava del Señor. Hágase en mí según tu Palabra”.
+ Con esto quedó todo claro y “se fue el ángel”.
Y María comenzó a actuar como una mujer encinta… pero era Dios a quien llevaba en su seno.

DIOS HA VISITADO A SU PUEBLO
Estas palabras son las de Zacarías cuando recuperó el habla al nacer su hijo, Juan el Bautista.
Ahora nosotros tendríamos muchos textos que meditar sobre la Navidad. Son cuatro los esquemas que responden esta fiesta: la vigilia y tres momentos especiales: medianoche, la aurora y a lo largo del día, como decíamos antes.
Entresaquemos unos pensamientos de las lecturas del Evangelio:
+ La genealogía: Jesús, por la descendencia de su padre legal, san José, desciende de David.
+ A los pastorcitos, representantes del pueblo sencillo que siempre está ansiando conocer noticias, se les presenta un ángel que les da la mejor:
“Os traigo una buena noticia: hoy en la ciudad de David os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor”.
Por fin en la historia pudo decir el ángel que traía “una gran alegría para todo el pueblo”.
Cuántas veces al sentarnos frente a la televisión esperamos una alegría y qué pocas veces la encontramos.
“Vamos derechos a Belén a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor”.
Esta vez sí valía la pena ir a conocer de cerca el gran acontecimiento de la redención.
Fíjate bien que son los pastores los que confirman la fe de José y de María porque “al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel Niño”.
+ A San Juan se le representa con el águila porque así como esta ave se remonta con los ojos fijos en el sol, el evangelista se remonta a lo más alto de la Trinidad desde el comienzo de su Evangelio.
Qué importante es meditar a fondo estos dieciocho versículos del cuarto evangelio:
La Palabra, que era Dios, “se hizo carne y acampó entre nosotros y hemos contemplado su gloria”.
Y la gloria que pudieron contemplar los hombres el día de Navidad es la que corresponde “al Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad”.
Y… ¡ojo amigos!:
“A Dios nadie lo ha visto jamás”.
Esta afirmación es verdadera Palabra de Dios… y entonces, ¿cómo podemos conocer a Dios?
Aprende bien que solo a través de Jesús conocemos a Dios:
“Dios Hijo único que está en el seno del Padre es quien nos lo ha dado a conocer”.
Por eso todos en este día nos deseamos una Feliz Navidad, porque es el cumpleaños del Verbo encarnado.
¡FELIZ NAVIDAD!

José Ignacio Alemany Grau, obispo

25 de noviembre de 2017

JESUCRISTO REY, EL BUEN PASTOR

Reflexión homilética para la Solemnidad de Jesucristo, Rey del universo
En este ciclo A (que concluye esta semana) se nos habla de Jesucristo como Señor de la historia y este señorío se basa tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento, que nos presenta a Dios como buen Pastor… el Buen Pastor que concretará Jesús en sí mismo.
*        Ezequiel
Dios quiere cuidar personalmente a Israel como a su propio rebaño. Lo hace con detalles de cercanía y amor:
+ Sigue a las ovejas que se pierden una por una. Incluso las excusa porque “se perdieron en día de oscuridad y nubarrones”.
+ Las hace sestear a la sombra de los árboles, indicando la paz de que gozarán.
+ Venda a las heridas y cura a las enfermas.
+ En cuanto “a las fuertes y robustas las guardaré y apacentaré con justicia”.
De todas formas el párrafo termina con un llamado a la responsabilidad:
“Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío”.
Sin duda a esto mismo hace alusión el Evangelio que meditaremos más adelante.
*        Salmo responsorial (22)
Muy conocido por el pueblo de Dios y meditado con frecuencia.
Siempre ha tenido un aprecio especial el pueblo de Dios por este salmo que nos presenta a Dios como el Pastor cariñoso que cuida de que no le falte nada a su rebaño.
Tratándose de Cristo Rey, el salmo nos invita a pensar que se trata de un rey cariñoso que cuida con muchos detalles a quienes dependen de Él. De ahí la seguridad de los súbditos:
“El Señor es mi pastor, nada me falta”.
De estos son un eco los versos de santa Teresa… “Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta”.
Y continúa el salmo:
“Me conduce a fuentes tranquilas.. repara mis fuerzas… preparas una mesa ante mí… tu bondad y misericordia me acompañan todos los días de mi vida”.
Y al final nos parece oír la conclusión del Evangelio de Mateo (“Venid benditos de mi Padre”):
“Habitaré en la casa del Señor por años sin término”.
*        San Pablo a los Corintios
Nos dice cómo Jesús “tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies”.
Y es que Cristo resucitado como el “primero de todos”, pondrá en orden todas las cosas. Jesús resucitado venció al pecado e hizo volver a todos a la vida.
Gracias a la resurrección de Cristo todo recupera el orden en la creación: “primero Cristo, como primicia; después, cuando Él vuelva, todos los que son de Cristo… Y cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos”.
Ya ves, amigo, qué hermoso es colocarse cada uno en su sitio, junto a Cristo, para vivir toda la eternidad junto a este Dios amoroso que nos ha creado para Él.
*        Evangelio
El Evangelio nos habla del juicio final y, como hemos dicho, presenta a Jesucristo como el Buen Pastor glorificado, que viene con los ángeles del cielo para que lo glorifique la humanidad entera.
Nuestra actitud frente al juicio final dependerá evidentemente de cómo hemos vivido y, dicho sea con todo respeto, si nos hemos portado como ovejas o como cabras.
A veces pensamos que el juicio final será una cosa un tanto macabra y desilusionante. Pero, como en tantas otras cosas en la línea de fe, todo depende de cómo hayamos vivido. Porque es cierto que los que no han vivido según la ley de Dios sobre todo concretada en la caridad oirán algo muy duro del Señor:
“Apártense, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me dieron de comer…”.
Ante su extrañeza Jesucristo les dirá estas palabras que todos debemos meditar a tiempo:
“Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con uno de estos, los humildes, tampoco lo hicieron conmigo”.
Pero nosotros, avisados por Jesús, y esforzándonos por cumplir el Evangelio, tendremos el día de fiesta más grande de nuestra vida al escuchar estas dulces palabras del Buen Pastor:
“Vengan ustedes benditos de mi Padre”.
¿Puede haber algo más bello que este lenguaje en labios del Redentor?
Jesucristo te llama “bendito” del Padre eterno, ¡bendito de Dios!
¿Y cuál será el premio?
“Hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo”.
¿Y por qué?
Medítalo bien en el Evangelio de hoy.
Así nos despedimos del ciclo A en el que nos ha acompañado todo el año el apóstol y evangelista San Mateo.  El próximo domingo, con el adviento, empezaremos a compartir con el evangelista San Marcos.
Feliz año litúrgico que empieza la próxima semana.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

18 de noviembre de 2017

PASA AL BANQUETE DE TU SEÑOR

Reflexión homilética para el XXXIII domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
En este domingo seré un poco más breve en mi reflexión porque quiero compartirles un mensaje del Papa, aunque seguramente todos lo conocen.
Hoy es el penúltimo domingo del año, pero viene a ser el último, ya que el siguiente domingo XXXIV es la fiesta de Cristo Rey, Señor de la historia.
*       Proverbios
El libro de los Proverbios nos presenta a una mujer que con su vida se prepara para recibir de Dios y de los hombres la mayor alabanza.
Puedes meditarlo con detención. Esta mujer hace cosas muy concretas para utilizar todos sus talentos y hacer felices a los suyos.
El marido se fía de ella porque le aumenta las ganancias. Es una mujer laboriosa que trabaja para los suyos y no olvida al pobre y al necesitado. Esta mujer tiene la belleza auténtica que merece la alabanza de Dios y las felicitaciones de todos en la plaza.
Una mujer así, pregunta el mismo libro de los Proverbios, ¿quién podrá encontrarla? “Vale mucho más que las perlas”.
*       Salmo responsorial (127)
Nos presenta la belleza de una familia en la que todos son felices.
El hombre sigue los caminos de Dios y come del fruto de su trabajo.
Su esposa, en medio de la casa, es como una parra fecunda. Y los hijos, vienen a ser como una corona alrededor de la mesa.
Hoy cuando tantos matrimonios no quieren tener hijos, deberían pensar que no hay bendición mejor que un matrimonio sano y fecundo y unos hijos que crecen en la prosperidad y en la paz. Y son el futuro de la familia.
*       San Pablo
La carta de Pablo a los Tesalonicenses completa la idea del domingo anterior, recalcando que “en lo referente al tiempo y a las circunstancias… sabéis… que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche”.
El apóstol llega a comparar la venida del Señor al final de los tiempos con los dolores de parto de la que está encinta.
Sin embargo todo esto Pablo no lo dice para que vivamos en el temor sino para que recordemos que “somos hijos de la luz e hijos del día”.
Una vez más, en este párrafo está presente el consejo bíblico tantas veces repetido:
“No durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados”.
*       Evangelio
Es una invitación a hacer un examen de conciencia bajo la comparación, o parábola de los talentos.
Nos conviene pensar que Dios nos regaló, en el momento oportuno, una serie de “talentos”, es decir, cualidades, posibilidades, salud, talento, dones, etc.
La verdad es que nos los dio no como a dueños sino como a administradores, esperando recoger un día el fruto abundante.
Lo más importante es que, a través de todos los años de tu vida, te prepares para que merezcas escuchar las dulces palabras de tu Maestro y Señor:
“Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”.
Vale la pena sacrificarse y trabajar en el Reino de Dios para oír estas palabras que llevarán consigo la felicidad eterna.
Si este año no lo has conseguido, prepárate para que en el año que va a empezar pronto puedas doblar los talentos que Dios te dio, como el empleado fiel.

*       Pedido del Papa Francisco
“Mientras en todas las catedrales y santuarios del mundo se cerraban las Puertas de la Misericordia, intuí que, como otro signo concreto de este Año Santo extraordinario, se debe celebrar en toda la Iglesia, en el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, la Jornada mundial de los pobres. Será la preparación más adecuada para vivir la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el cual se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia (cf. Mt 25,31-46)”. Será una Jornada que ayudará a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa (cf. Lc 16,19-21), no podrá haber justicia ni paz social. Esta Jornada constituirá también una genuina forma de nueva evangelización (cf. Mt 11,5), con la que se renueve el rostro de la Iglesia en su acción perenne de conversión pastoral, para ser testimonio de la misericordia” (Misericordia et miseria, 21).
Hermosa conclusión práctica que te invito a tener en cuenta en este domingo.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

11 de noviembre de 2017

LA SABIDURÍA SALE AL PASO EN CADA PENSAMIENTO


LA SABIDURÍA SALE AL PASO EN CADA PENSAMIENTO
Reflexión homilética para el XXXII domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
Las lecturas de este día nos hablan de distintas formas del encuentro profundo con el Señor, especialmente bajo la imagen de la sabiduría y del esposo.
*       Libro de la Sabiduría
El libro de la Sabiduría es el más cercano cronológicamente a nosotros, del Antiguo Testamento,  porque fue escrito entre los años 30 AC. Y 14 DC.

Nos habla de la Sabiduría de Dios que los Santos Padres interpretan de una manera especial refiriéndola al Espíritu Santo o bien al Hijo de Dios, Sabiduría (Palabra) engendrada por el Padre.
Podemos leer el párrafo como referido a Dios en el sentido de que la Sabiduría es como su personificación.
Si atribuimos la sabiduría al Hijo, lo invocamos y pedimos que venga a nosotros con todo lo que Él es e hizo en este mundo como Palabra del Padre y Redentor. Si lo atribuimos al Espíritu Santo podemos invocarlo con la Iglesia que repite frecuentemente: “¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles!”.
Lo bueno de la Sabiduría es que “la ven fácilmente los que la aman y la encuentran los que la buscan”.
Al párrafo de hoy le precede una invitación importante del mismo libro que dice así:
“Desead mis palabras, anheladlas y recibiréis instrucción”.
También advierte el hagiógrafo que quien tiene autoridad debe buscar la sabiduría para actuar bien.
*       Salmo (62)
A la sed de Dios responde la certeza de tenerlo para siempre en la eternidad.
Este salmo viene a confirmar la esperanza de este encuentro:
+ Gozo en la contemplación de Dios: “¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!”
+ Ansias de poseerlo: “Mi alma está sedienta de ti, mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua”.
+ Deseo de vivir unido a Dios día y noche: “En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti”.
+ El salmo termina con una preciosa comparación que nos recuerda a la gallina que protege a sus polluelos, bajo cuyas alas sienten seguridad: “a la sombra de tus alas canto con júbilo”.
Así acoge Dios a los suyos.
*       Tesalonicenses
Para que no nos desesperemos como los paganos que no tienen esperanza de resurrección, Pablo nos habla de la muerte como un paso a la eternidad, donde encontraremos a Dios que es Sabiduría y Esposo. El esquema del párrafo es éste:
+ No nos aflijamos como los que no tienen esperanza.
+ Renovemos la fe: Cristo murió y resucitó; y Dios nos llevará con Él por medio de Jesús.
+ Dios nos convocará a todos por medio de los ángeles. Todos resucitaremos. Todos iremos “al encuentro con el Señor y así estaremos siempre con el Señor”.
+ Finalmente nos pide Pablo que nos consolemos mutuamente con estas palabras de fe.
¿Cuándo vas a un velorio sabes consolar desde la fe con las palabras que sugiere San Pablo?
*       Verso aleluyático
Recoge el consejo que nos da San Mateo para que no nos suceda lo que a las vírgenes necias, que no entraron en el banquete: “Estad en vela y preparados porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del hombre”.
*       Evangelio
Es muy conocido.
Las diez jóvenes invitadas para crear el ambiente de fiesta en la boda, esperaban al esposo. Como tardaba se durmieron. A medianoche un grito:
“¡Qué llega el esposo, salid a recibirlo!”
Al encender las lámparas cinco se encontraron con que no habían traído aceite de repuesto y dijeron las sensatas que lo más práctico era que fueran a comprar para que no les faltase a todas.
Cuando las necias quisieron entrar, el esposo las rechazó: “Se lo aseguro: no las conozco”.
Llama la atención que en otra oportunidad Jesús se presenta como el “Esposo”. Esta parábola, en cambio,  presenta a las jóvenes como doncellas que acompañan al esposo.
La comparación en el fondo es igual, porque  se trata de las bodas del Cordero.
Como conclusión podemos sacar estás:
+ A la Sabiduría debemos buscarla porque está cerca “y la encuentran los que la buscan... y les sale al paso en cada pensamiento”.
Sin duda esto nos recuerda el Apocalipsis: “Yo estoy a la puerta llamando”.
+ En la última comparación Dios viene como el Esposo. Para encontrarlo hay que estar vigilantes y preparados.
Estamos al final del año litúrgico, ¿cómo son tus relaciones con el Señor? ¿Estás preparado?

José Ignacio Alemany Grau, obispo

4 de noviembre de 2017

¿CÓMO HAN DE SER LOS SERVIDORES DE DIOS?


Reflexión homilética para el XXXI domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
En este domingo XXXI del tiempo ordinario, ya próximos al final del año litúrgico, la enseñanza de la Iglesia nos lleva a descubrir y hacer realidad cómo debe ser el servidor de Dios. De esto nos hablará tanto Malaquías como Pablo y el mismo Jesucristo.
  •  Malaquías
El profeta nos enseña cuál ha de ser la actitud del sacerdote que sirve a Dios.
Ante todo debe dar gloria al gran Rey y hacer que su nombre sea respetado.
El sacerdote tiene que obedecer a Dios para recibir su bendición.
Sin embargo el sacerdote no ha cumplido los deberes tal como resalta el profeta:
+ Apartándose del camino.
+ Haciendo acepción de personas en el trato con los más pobres.
+ Haciendo que los fieles tropiecen en la ley en vez de servirla con fidelidad invalidando la alianza, no habiendo guardado los caminos del Señor.
Contra los que actúan así se oye la voz del Señor que defiende al débil frente a los responsables espirituales del pueblo.
La conclusión que nos permite sacar Malaquías es ésta:
Todos tenemos un mismo Padre que nos creó a todos por igual y por tanto debemos respetarnos mutuamente y ayudarnos a mantenernos en el camino de la ley del Señor.
  • Salmo responsorial (130)
Nos habla de cómo debe ser el corazón del que sirve al Señor. Salmo breve pero lleno de sentido.
A todos nos gusta pensar y sobre todo permanecer en la actitud de que habla el salmista, que se acurruca en los brazos de Dios, como un niño en los brazos de su madre.
Gocemos con los sentimientos de este buen israelita:
“Señor mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros… sino que acallo y modero mis deseos como un niño en brazos de su madre”.
Buena oración para este día, repetir con el salmista:
“Espere Israel en el Señor ahora y por siempre”.
  •   San Pablo
Es bonito descubrir debajo de estas líneas de Pablo a los Tesalonicenses cuál fue la actitud de su corazón que a veces llega a presentarse más como madre que como padre:
“Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos”.
Es tan grande el cariño que Pablo siente por los Tesalonicenses que les dice cómo deseaba “entregarles no solo el Evangelio de Dios sino hasta nuestras propias personas”.  Todo esto, dice san Pablo, es porque los Tesalonicenses “se habían ganado nuestro amor”.
Como buen apóstol, Pablo les recuerda cuántos esfuerzos y fatigas sufrió por ellos y cómo se esmeró por servirles sin ser gravoso.
Hay algo muy importante en este párrafo que debíamos tener nosotros en cuenta, porque a veces no apreciamos la Palabra ni al que nos la enseña. Sin embargo, el que nos da la Palabra de Dios, nos da el mayor regalo ya que nos pone en camino de salvación. Esto es lo que resalta Pablo también en este día:
“No cesamos de dar gracias a Dios porque al recibir la Palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como Palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios que permanece en vosotros los creyentes”.
Cuántas veces nos aburrimos escuchando la Palabra o aburrimos a los otros cuando la presentamos:
La Palabra de Dios es muy importante porque nos pone en camino de salvación.
  •  Evangelio
Finalmente, en el Evangelio es Jesús mismo quien con su autoridad recalca, por una parte, la manera cómo actúan los fariseos que lejos de guiar al pueblo israelita hacia el Señor, lo desvían hasta el punto de que Jesús llega a decirles:
“En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos: haced y cumplid lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”.
No puede haber peor recomendación para un dirigente espiritual del pueblo elegido por Dios.
Nosotros tengamos en cuenta la parte positiva que al final del párrafo bíblico enseña Jesucristo cuando pide:
“No os dejéis llamar maestro porque uno solo es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos. No llaméis padre a nadie en la tierra porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo”.
Aprendamos bien la lección de hoy:
“El primero entre ustedes será su servidor”.
Para esto necesitamos una gran dosis de humildad y por eso termina diciéndonos Jesús esta frase importante y difícil de cumplir, pero que con la gracia de Dios sí es posible:
“El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.


José Ignacio Alemany Grau, obispo

28 de octubre de 2017

SI EL NECESITADO GRITA, DIOS LO ESCUCHA




SI EL NECESITADO GRITA, DIOS LO ESCUCHA
Reflexión homilética para el XXX domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
Dos cosas distinguen al cristianismo que pedía Jesús.
Las sabemos: el amor a Dios y al prójimo.
Pero, ¿las cumplimos?
En este domingo la liturgia te invita a hacer un serio examen de conciencia.
De tu respuesta depende tu eternidad… al menos, tal como presentó Jesucristo el examen final para todos (lo llamamos “juicio final”).
*       ¿Cómo tratas al prójimo?
El Antiguo Testamento manda amar al prójimo como a ti mismo.
El Nuevo Testamento dice: “Ámense unos a otros como yo os he amado”.
De todas formas creo que si cumpliéramos bien el Antiguo Testamento, estaríamos en camino de salvación.
El libro del Éxodo nos concreta hoy algunas cosas que podríamos leer así:
+ Tú estuviste desterrado en Egipto… trata bien a todo extranjero.
+ Las viudas y los huérfanos son los privilegiados de Dios. Sé caritativo con ellos porque si ellos gritan yo respondo por ellos.
+ Si prestas dinero a un necesitado no se te ocurra negociar con su pobreza. La usura es un pecado grave.
+ Si te dejan algo en prenda, devuélvelo a su tiempo.
*       ¿Sabes por qué?
Porque tú no tienes un Dios único para ti y el que te creó a ti y te salvó a ti, no ha olvidado a todos los demás.
Somos comunión y todos alabamos y celebramos al único Dios que nos ha creado a todos.
Me encanta este salmo (17).
Fíjate con cuántos títulos alaba a Dios:
+ Mi fortaleza: Dios es como un castillo en que me cobijo.
+ Mi Roca: Firmeza frente al mar.
+ Mi Alcázar: cobijo frente a cualquier enemigo.
+ Mi Libertador: el único que me salva.
+ Dios mío: mi Creador y Señor.
+ Peña mía: inconmovible frente a las dificultades.
+ Refugio: en el que me escondo en el peligro.
+ Escudo: defensor frente a las agresiones.
+ Fuerza salvadora: como un ejército de salvación.
+ Mi baluarte… ¿qué más puedo pensar de la gloria de Dios?
Después de todas estas alabanzas y actos de fe no nos queda más que repetir:
“Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza… Viva el Señor, bendita sea mi Roca”.
*       La respuesta de Dios
Es Dios quien en el versículo aleluyático te da la respuesta a tu obediencia y fidelidad:
“El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a Él”.
Qué felicidad mayor puede haber que el saber que Dios te paga amor con amor… Pero amor con creces.
*       El regalo de evangelizar
Si es caridad con el prójimo atenderle como nos ha dicho el Éxodo, más hermoso es llevar el Evangelio, es decir, la salvación, a quienes no la conocen.
Este es el caso de los Tesalonicenses que evangelizaban de tal forma que Pablo pudo decir “vuestra fe en Dios ha corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo abandonando los ídolos os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero”.
Gracias al esfuerzo de los Tesalonicenses creció el mensaje de Dios vivo.
*       La plenitud del amor
Para dejar mal a Jesús en público le hacen una pregunta los fariseos:
“¿Cuál es el mandamiento principal de la ley?”
Ellos sabían muy bien que entre los cientos de preceptos el primero siempre estuvo claro en la ley de Dios:
Se lo recordó Jesús:
“‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser’. Este mandamiento es el principal y primero”.
A nosotros, que nos hemos hecho de cabeza democrática, nos parece que Dios debe ser amado a nuestra manera y según nuestros personales criterios y medida.
Pero ésta, ni es ni puede ser, nuestra fe.
Dios está el primero de todos, sin condiciones, y siempre.
¿Es así la verdad de Dios en nuestra vida o somos de los que han apartado a Dios de la vida práctica y concreta, personal nuestra, e incluso de la sociedad en que vivimos?
Porque la realidad es que Dios no solo no es amado sobre todas las cosas sino que ha sido marginado de todas las cosas.
A nuestra sociedad le estorba Dios…
Pero nosotros hemos puesto a Dios sobre todas las cosas y sobre nosotros mismos: ¡porque es el primero en todo!

José Ignacio Alemany Grau, obispo

7 de octubre de 2017

MI AMIGO TENÍA UNA VIÑA


Reflexión homilética para el XXVII domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
La viña es una de las plantas más simbólicas, sobre todo para Israel, como podemos ver frecuentemente en la Biblia.
Jesús también nos hablará de ella en el capítulo 15 de San Juan.
Hoy vamos a gozar especialmente con Isaías, el profeta cariñoso y cercano que a todos nos cae bien, sobre todo a la liturgia.
*       Isaías
“Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado”.
A continuación cuenta los esfuerzos que hizo el dueño para que diera fruto “la entrecavó, la descantó y plantó buenas cepas, construyó en medio una atalaya y cavó un lagar y esperó…”
La ilusión del propietario se truncó y en vez de uvas dio agrazones.
El Señor pregunta: “¿qué más cabría hacer por mi viña que yo no he hecho?”.
Esta es la postura maravillosa de Dios descrita bajo la parábola y la clave de todo está en este versículo: “la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel”.
Conocemos su historia. Cuántas veces el pueblo de Dios lo negó…
Pero no te quedes ahí, medita que bajo esta comparación estamos también todos los hombres y especialmente todos los cristianos.
Recuerda lo que cantamos en la liturgia del viernes santo:
“¡Pueblo mío!, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido?
Yo te planté como viña mía, escogida y hermosa… ¡qué amarga te has vuelto conmigo!”.
Tú estás en la Iglesia santísima y bellísima en la que te plantó Dios el día del bautismo… ¿Das fruto?
Tú lo sabes.
*       Salmo 79
En el salmo repetiremos la misma imagen que la Iglesia pide que tengamos muy presente, invitándonos a la verdadera conversión.
Comenzaremos repitiendo: “La viña del Señor es la casa de Israel” (nosotros leemos la Iglesia del Señor…).
Allí encontrarás el complemento de lo que hemos leído en Isaías, hecho oración por el salmista.
*       Filipenses
San Pablo nos invita a la confianza.
Lógicamente si Dios nos ha creado y metido en la Iglesia con tanto cariño, nuestra confianza tiene que estar totalmente puesta en Dios.
Debemos recordarlo e invocarlo con frecuencia:
“Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios”.
Como respuesta a esta vida de fe y confianza en nuestro Creador tenemos la paz:
“Y la paz de Dios que sobrepasa todo juicio custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.
*       Evangelio
Debemos reflexionar a quiénes dirige Jesús las parábolas.
En este caso y con relativa frecuencia Jesús habla a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo.
La parábola también se refiere a la viña de Isaías:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje”.
Se ve aquí claramente la relación entre la parábola y el relato de Isaías.
El dueño fue enviando sus criados para recibir el fruto correspondiente. Se negaron a dárselo, los golpearon, maltrataron y hasta mataron.
Finalmente, el dueño envía a su hijo pensando “tendrán respeto a mi hijo”.
La actitud de los labradores no fue así sino que pensaron: “Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia”.
Y agarrándolo lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.
Aquellas palabras debieron caer como bomba en el orgulloso corazón de los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo. Por eso el evangelista terminará diciendo:
“Los sumos sacerdotes y los fariseos al oír sus palabras, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente que lo tenía por profeta”
La parábola de hoy es clara. Israel termina sacando de la ciudad a Jesús y lo victimó en el Calvario.
Era de verdad el Hijo de Dios y por eso el triunfo no fue de sus asesinos sino que fue la glorificación del Padre:
¡La resurrección de Jesús!

José Ignacio Alemany Grau, obispo

22 de septiembre de 2017

EL PROCEDER DE DIOS ES JUSTO

Reflexión homilética para el XXV domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A
Dios es justo, aunque su manera de actuar a veces, nos parezca extraña a los hombres.
Por eso, cuando nos hemos alejado del Señor, la misericordia nos está esperando siempre.
*       El profeta Ezequiel
Por lo visto los Israelitas en el destierro se quejaban del proceder de Dios, teniéndolo por injusto. Ezequiel, en nombre del Señor, les aclara que Dios actúa siempre con justicia y que si el que era justo cambia y se obstina en el pecado, se pierde. En cambio el pecador, si se arrepiente “ciertamente vivirá y no morirá”.
*       Salmo responsorial (24)
“La misericordia del Señor es eterna”.
Actuemos con humildad, reconociendo nuestros pecados y recemos al Señor con fe juntamente con el salmista: “Enséñame tus caminos, instrúyeme en tus leyes: haz que camine con lealtad… Recuerda, Señor, que tu ternura y misericordia son eternas… El Señor es bueno y es recto”.
Esta es la idea central que nos enseña la liturgia en este domingo: Dios es recto y justo con todos.
*       San Pablo
Se trata de un párrafo muy querido para la liturgia que nos lo recuerda con frecuencia.
Podemos meditarlo en dos partes:
La primera es el mensaje que quiere dar Pablo a sus queridos Filipenses para que tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús.
Para eso les presiona con la fuerza moral de la amistad que le tienen y pide:
“Si queréis darme consuelo y aliviarme con vuestro amor”.
Lo que quiere Pablo de los Filipenses es que se mantengan siempre unidos “con un mismo amor y un mismo sentir”.
Era lo que enseñaba Lucas de los primeros cristianos: “el grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma”.
Quiere que eviten rivalidades y ostentación y que cada uno se ocupe del bien de los demás más que del suyo propio.
Finalmente les pide que tengan entre ellos los sentimientos propios de Cristo Jesús.
En la segunda parte les presenta cuáles son esos sentimientos de humildad que vivió Cristo:
Era Dios y se encarnó en un cuerpo y alma humanos manteniendo su divinidad y sin embargo pasando entre los hombres como si fuera un cualquiera.
Se dejó matar para redimirnos con toda suerte de sufrimientos… pero Dios que es justo y fiel lo glorificó.
Ahora Jesús, Dios y hombre, “es el Señor” al que todos debemos adorar:
“Que toda lengua proclame que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre”.
*       Verso aleluyático
Nos recuerda las palabras de Jesús “mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco”.
Qué bonito es que Dios conozca nuestra verdad porque solo así puede estar en paz nuestra alma.
*       El Evangelio
San Mateo nos cuenta hoy una parábola de Jesús dirigida a los sacerdotes y ancianos del pueblo.
La verdad es que es fácil decir ‘sí voy’ y no cumplir. Esto es muy frecuente en nuestra vida familiar, social y también religiosa.
Por ahí va la parábola de Jesús.
El padre de dos hijos llama a uno y le dice: “ve hoy a trabajar a la viña”.
Él contestó: “no quiero”. Pero se arrepintió y fue.
Luego llamó al segundo para que fuera también a trabajar y le respondió: “voy Señor, pero no fue”.
Jesús aclara juntamente con los que le escuchan, que el que hizo la voluntad del Padre fue el primero y no el que aparentó obedecer.
Después de la parábola Jesús hace una dura advertencia a los dirigentes espirituales de Israel:
Ustedes que parecen los santos y directores espirituales del pueblo de Israel tengan en cuenta que los publicanos y prostitutas les llevan la delantera en el camino del Reino de Dios.
Jesús justifica esta afirmación con un hecho que aconteció pocos años antes:
“Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio los publicanos y prostitutas le creyeron”.
Creo que entendemos mejor las palabras de Ezequiel que nos enseñan que puede ser que el justo caiga en la maldad y que el pecador arrepentido preceda a los demás.
Tengamos en cuenta que quienes nos creemos buenos, generosos, predicadores excelentes, etc, a lo mejor tenemos que esperar para entrar en el cielo porque van delante con su arrepentimiento el borracho, el adúltero, el drogadicto…
¡Nos ganaron en el amor!

José Ignacio Alemany Grau, obispo