31 de diciembre de 2022

SANTA MARÍA MADRE DE DIOS


 Hoy de una manera especial tenemos dos versículos que nos invitan a meditar en la Divina Maternidad de la Virgen María: María es la Madre de Dios porque su Hijo es Dios:

+ «Dios envió a su Hijo nacido de una mujer». Está clara la maternidad verdadera de María que llevó en su seno al Hijo del eterno Padre.

+ «María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón». Es el corazón maternal de María.

Tenemos, pues, claro que María es Madre de Jesús, el hombre Dios, por su cuerpo virginal y por su corazón maternal.

Todos los textos del día tienen un fondo de familia con un corazón: María.

  •  Libro de los Números

Nos refiere cómo se bendecían en Israel unos a otros:

«El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz».

Sin duda que en la casita de Nazaret también resonaba esta bendición.

En las familias cristianas también se oye con frecuencia esta bendición que propagó san Francisco de Asís.

Amigos, bendigámonos unos a otros en el nombre del Señor.

  • Salmo 66

«El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros...».

Este salmo es el eco de la bendición del libro de los Números y nos invita a glorificar a Dios:

«Que canten de alegría las naciones… Que te alaben todos los pueblos».

  • San Pablo

Nos dice que «cuando se cumplió el tiempo», es decir, cuando le pareció oportuno a Dios, entró en la historia de los hombres el Verbo de Dios nacido de una mujer.

Jesús viene por medio de María para que recibamos el ser hermanos suyos e hijos adoptivos de Dios.

El Espíritu Santo es enviado por el Padre para que clame entre los seres humanos, entre todos nosotros, la Palabra más maravillosa que puede repetir la criatura, refiriéndose a Dios: «Abbá, Padre».

Esta filiación trae consigo la alegría de que «ya no eres esclavo sino hijo y si eres hijo también heredero por voluntad de Dios».

En el cielo está tu Padre y te espera en tu casa, como decía Jesús: «En la casa de mi Padre hay sitio para todos».

  • Verso aleluyático

Dios habló siempre, pero en el momento que juzgó oportuno quiso hablarnos por medio de su mismo Hijo, a quien debemos escuchar y seguir su ejemplo de vida:

«En distintas ocasiones habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo».

  • Evangelio

Les invito a meditar estos puntos que con sencillez nos presenta San Lucas en este día de la Maternidad Divina en que nos encontramos con María, José y el niñito acostado en el pesebre. Son la familia maravillosa a la que visitan sobre todo los pastores:

+ Llegan los pastores y encuentran «a María y a José y al Niño acostado en el pesebre…». Descubren el gran tesoro que es la Sagrada Familia que acuna al Salvador.

+ Los pastores comienzan a «evangelizar» contando todas las maravillas que les han dicho de ese Niño.

+ Cuantos están presentes se admiran de lo que decían los pastores.

El Evangelio, proclamado con sencillez, causa admiración siempre.

+ San Lucas hace hincapié en la atención especial que María daba a todo y dice de ella: «María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón».

¡Guardar y meditar!

Hermoso modelo de cómo debemos también nosotros meditar en la vida y enseñanzas de Jesús.

+ Los pastores regresaron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído: «Todo como les habían dicho» los ángeles.

En la segunda parte del Evangelio, nos refiere San Lucas que a los ocho días llevaron a circuncidar al Niño Jesús que era la forma de ingresar los varones «oficialmente» en el pueblo de Dios.

En ese momento, como era costumbre, «le pusieron por nombre Jesús».

Su nombre es nuestra fortaleza, como se nos refiere de manera especial en los Hechos de los apóstoles que evangelizaban y hacían milagros en el nombre de Jesús.

Hoy dos vivencias para nuestra fe: el corazón de María y el nombre de Jesús que la liturgia celebrará el 3 de enero.

¡Que la Santísima Trinidad bendiga nuestro Año 2023!

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

24 de diciembre de 2022

ESPIGANDO EN LA LITURGIA DE NAVIDAD


En esta reflexión dominical compartiré simplemente unos pensamientos sueltos tomados de entre los cuatro esquemas con los que la liturgia celebra la fiesta de Navidad: la vigilia y los tres esquemas para las tres celebraciones que cada sacerdote puede hacer en este día grande.

  • La genealogía de hoy que pertenece a San Mateo y nos hace ver cómo Jesucristo, a través de su padre adoptivo san José, desciende de David:

«Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús llamado Cristo».

  • En la vigilia de esta fiesta la liturgia nos invita a meditar, una vez más:

«Mirad, la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros».

Esto nos ayuda a profundizar en el privilegio de María que es virgen antes, durante y después del parto.

  • El censo de decretado por el emperador

Es un momento providencial para que José y María se pongan en camino y de esta forma Jesús nazca en la «casa de pan», es decir, en Belén, el pueblecito de su antecesor el rey David.

  • El ángel de Dios trae la gran noticia para la humanidad y la descubre a unos sencillos pastores:

«No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor».

Este es el momento cumbre en el que el cielo se abre a la tierra, entre los cantos de los ángeles, la simplicidad de los pastores y la ignorancia del mismo pueblo de Belén que se divierte en la noche en el reencuentro con sus familiares que han llegado por motivo del censo.

  • Los pastores ante el canto y llamada de los ángeles se dicen unos a otros con prontitud y docilidad:

«Vamos a Belén a ver eso que ha pasado y nos ha comunicado el Señor».

Fueron, vieron, contaron y se regresaron «dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído todo como les habían dicho», los ángeles.

  • El salmo 97 nos invita al gozo en esta Navidad:

«Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios… Aclama al Señor tierra entera, gritad, vitoread, tocad… Aclamad al rey y Señor».

  • Evangelio de San Juan

El momento más importante del Evangelio de hoy es, sin duda, el primer capítulo de San Juan:

«En el principio existía el Verbo… Todo fue hecho por Él y sin Él no se hizo nada de cuanto existe».

El evangelista, después de aclararnos que Jesucristo es la luz del mundo y la Palabra que nos trae todo el mensaje de la divinidad, concreta así el momento de la encarnación:

«El Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros y hemos contemplado su gloria que es la gloria del Hijo único del Padre lleno de gracia y de verdad».

*      Una de las cosas más maravillosas que nos ha traído el Verbo encarnado está en este versículo en el que quizá meditamos poco:

«A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios hijo único que está en el seno del Padre es quien nos lo ha dado a conocer».

Está claro. El conocimiento que tiene la Iglesia católica sobre la Santísima Trinidad le viene de la revelación que le ha hecho Jesucristo.

Con la liturgia pedimos a la Santísima Trinidad:

«Oh Dios que has iluminado esta noche santa con el nacimiento de Cristo, la luz verdadera, concédenos gozar en el cielo del esplendor de su gloria a quienes hemos experimentado la claridad de tu presencia en la tierra».

Amigos, un año más nos deseamos, ustedes y yo, una feliz navidad con Jesús  recordamos que Jesucristo es el primero en todo:

¡FELIZ NAVIDAD CON JESÚS!

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

18 de diciembre de 2022

LA VIRGEN ESTÁ ENCINTA - IV domingo de Adviento


La liturgia de hoy, nos va a repetir por tres veces las palabras de Isaías que son un motivo muy especial de alegría porque la Navidad está cerca.

En efecto, en la primera lectura, en el verso aleluyático y en el Evangelio, escucharemos:

«Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».

  • Isaías

Nuestro gran profeta del Adviento nos recuerda cómo fue de parte de Dios al rey Acaz para que pidiera una señal especial de que Dios estaba con Él en la lucha contra sus enemigos.

Como Acaz rechaza la propuesta, el profeta le anuncia, de parte de Dios, una profecía cuya realización vamos a recordar en estos días: «Mirad, la virgen está encinta…».

  • Salmo 23

Podemos referir «el Señor es el rey de la gloria» a Jesucristo que viene como rey y dueño del universo: «Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes».

Más aún, Él es el Creador porque «Él la fundó sobre los mares, Él la afianzó sobre los ríos».

  • San Pablo

Al inicio de su Carta a los romanos se presenta como «escogido para anunciar el Evangelio de Dios».

De una manera muy hermosa nos define lo que para él es el Evangelio:

«Este Evangelio… se refiere a su Hijo» al que presenta diciendo que, como hombre, pertenece a la estirpe de David y, según el Espíritu Santo, es Hijo de Dios que tiene todos los poderes debido a su resurrección.

Este es Jesucristo nuestro Señor que ha encomendado a Pablo la misión de hacer que todos los gentiles respondan a la fe y, entre ellos, a los romanos a quienes escribe esta carta.

  • Verso aleluyático

Aunque está repetido, les invito una vez más a meditar el texto que es central en la liturgia de hoy:

«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, «Dios-con-nosotros».

  •   Evangelio

Hoy San Mateo nos enseña que «el nacimiento de Jesucristo fue de esta manera».

En primer lugar, debemos pensar cómo San José había llegado al extremo en su sufrimiento debido al cariño que tenía a María y que se había hecho imposible. Por ello había decidido dejarla ya que no podía entender lo que pasaba en ella: su esposa santa estaba encinta y no de él. En aquel momento, entre sueños, un ángel le aclara toda la situación:

«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de los pecados».

El plan de Dios es maravilloso.

José será el padre adoptivo que, en su genealogía, entronca al Verbo encarnado con el rey David y su descendencia. Tenemos que de esta manera providencial Dios respalda, por un lado, la virginidad de María y, por otro, la naturaleza humana de Jesús.

Una vez más la liturgia nos vuelve a repetir, como dijimos al principio, la misma frase para que la admiremos en estos días que preceden a la Navidad:

«Mirad: la virgen concebirá…».

Amigos todos, preparémonos gozosos a la Navidad, es decir, al encuentro con Jesús, Dios y hombre verdadero que nos viene a redimir del pecado y de la muerte.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

10 de diciembre de 2022

EL TESTIMONIO DE LAS OBRAS - Domingo III de Adviento (Gaudete)

En el tercer domingo de Adviento la Iglesia quiere resaltar la alegría de la proximidad de Jesús. Se acerca la Navidad:

«Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca».

Y nos pide que compartamos la alegría de esta cercanía del Señor:

«Decid a los cobardes de corazón: sed fuertes, no temáis. Mirad a nuestro Dios que viene y nos salvará».

  • Isaías

Una vez más nos invita a soñar en los tiempos mesiánicos.

A nosotros, que vivimos tiempos tan complicados, nos resulta difícil saltar a la realidad preciosa que promete.

Cuánta fe tenía Isaías que vivió momentos tan duros y, sin embargo, nos invita a soñar:

«El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría».

En la segunda parte del párrafo de hoy el profeta describe lo que Jesús aprovechará para dar a conocer su misión:

«Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará».

  • Salmo 145

El salmista nos habla de la fidelidad de Dios que «hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos, liberta a los cautivos…».

Parece, pues, que el salmista está profetizando el futuro del Mesías:

«El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan…».

  • Santiago

Nos recuerda la paciencia con que el campesino entierra la semilla confiando que el cielo dará la lluvia oportuna y el calor cariñoso del sol para que sus granos se multipliquen.

Del mismo modo nos pide: «Tened paciencia y manteneos firmes porque la venida del Señor está cerca», que es lo que hoy celebramos.

Finalmente, el apóstol nos presenta el ejemplo de los profetas que, a pesar de vivir muy lejos de la llegada del Mesías, y con grandes sufrimientos «hablaron en nombre del Señor».

  • Verso aleluyático

Nos recuerda el momento bellísimo de Jesús en la sinagoga de Nazaret, cuando se siente lleno del Espíritu Santo. Es un gran momento de gozo para Jesús y bueno para recordar en este domingo de Gaudete:

«El Espíritu del Señor está sobre mí porque Él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres».

  • Evangelio

En la primera parte, nos cuenta que el Bautista envió dos discípulos para preguntarle a Jesús. Yo no creo que Juan, que se lo había jugado todo por el Mesías, dudara, sino que quiso fortalecer la fe de sus discípulos que le preguntaron al Señor:

«¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?»

La respuesta de Jesús debemos pensarla todos: que los que quieran saber de nuestra fe vean las obras que hacemos:

«Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino…».

Es lo que hace Jesús para responder a los enviados. Les hace ver cómo se cumplen las profecías.

En la segunda parte del párrafo de hoy, Jesús habla a la multitud de la grandeza del Bautista:

«Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista».

Esto se cumplió porque, poco después, Juan dio la vida por la misión que Dios le había confiado.

Amigos, en este domingo de la alegría, unámonos a la liturgia para recordar que por encima de todas las pruebas siempre está el gozo del Espíritu Santo, que hemos recibido en el bautismo y nos acompaña siempre.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

3 de diciembre de 2022

UNA ESPERANZA RESPONSABLE




En este domingo II de Adviento, emprendemos un camino con dos grandes personajes sacrificados y valientes: Isaías y Juan Bautista, el Precursor.

La invitación de hoy es para que tomemos en serio sus promesas y las enseñanzas que nos da.

  •   Isaías

La profecía de hoy consiste en presentarnos la actividad del Espíritu de Jesús que es «el renuevo del tronco de Jesé», que nos promete este Adviento:

«Sobre él se posará el Espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor».

Nos advierte el profeta que se trata de un juez justo que no juzgará por apariencias sino con rectitud.

En la segunda parte, Isaías nos habla del bienestar fruto de la justicia: «La justicia será cinturón de sus lomos y la lealtad cinturón de sus caderas»

Y la descripción que hace a continuación no puede ser más bella y prometedora:

«Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos, un muchacho pequeño los pastorea. La vaca pastará con el oso…».

Bajo estas imágenes Isaías nos recuerda cómo todos los pueblos acudirán a Israel.

  • Salmo 71

Refiriéndose el salmista a los días del futuro Mesías, nos descubre también el bienestar que habrá para toda la humanidad:

«En sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del gran río al confín de la tierra.

El librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector. Él se apiadará del pobre y del indigente y salvará la vida de los pobres».

  • San Pablo

Nos pide a todos la unidad y la paz, que será una realidad, tanto entre los creyentes como entre los gentiles:

«Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, nos conceda estar de acuerdo entre vosotros, según Jesucristo para que unánimes, a una voz, alabéis a Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

En una palabra, acogeos unos a otros como Cristo os acogió para gloria de Dios».

Este será el fruto del auténtico Adviento o llegada de Jesús que viene.

  • Verso aleluyático

Repitiendo palabras de San Lucas nos invita a aprovechar el Adviento para preparar los caminos al Señor, de tal manera que toda la humanidad pueda encontrarse con Dios:

«Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos verán la salvación de Dios».

  • Evangelio

El evangelista Mateo nos presenta a Juan predicando en el desierto de Judea.

Su invitación es la que repite la Iglesia para todos nosotros:

«Convertíos porque está cerca el reino de los cielos», que es lo mismo que repetía el profeta Isaías diciendo:

«Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus caminos».

Tras una invitación para que se conviertan los fariseos y saduceos, que venían con la gente sencilla pidiendo también el bautismo, explica San Juan cuál es la misión que Dios le ha confiado a él y su relación con el Mesías:

«Yo os bautizo con agua para que os convirtáis. Pero el que viene detrás de mí, puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias».

Después de este acto de humildad descubre la obra del futuro Mesías que ya se acerca:

«Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».

El último pensamiento de Juan será bueno que lo tengamos también nosotros en cuenta. Se acerca el Salvador y con Él viene la esperanza de la salvación, pero tomemos en serio su venida, porque al mismo tiempo que Salvador es Juez.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo 

27 de noviembre de 2022

LA ESCALERA DE CARACOL EN LA LITURGIA - Primer domingo de Adviento


Una vez más, gracias a Dios, comenzamos el año litúrgico con el ADVIENTO y este año con el ciclo A.

Posiblemente nos parezca que volvemos otra vez a lo mismo, con las mismas lecturas de años anteriores, aunque repartidas en tres ciclos.

¿Qué pretende la Iglesia conduciéndonos de esta forma año tras año?

Yo pienso que la liturgia es como una escalera de caracol que cada año nos lleva por los mismos lugares, pero cada uno debe estar más arriba, es decir, ser más semejantes a Jesucristo. En fin, de cuentas, nuestra perfección consiste en imitar cada vez más a Jesús hasta hacernos semejantes a Él, como nos pide San Pablo.

Entramos, pues, con ilusión en este Adviento; es decir, en el tiempo de espera porque viene alguien, para nosotros Jesucristo.

  • Isaías

Es el profeta más querido de la liturgia. En los cuatro domingos de Adviento será él quien nos hable.

Hoy en concreto profetiza cómo llegará el tiempo en que Jerusalén será el lugar donde llegue el Dios de salvación.

Por ese motivo nos pide:

«Subamos al monte del Señor… Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas porque… de Sion saldrá la ley, de Jerusalén la Palabra de Dios», que para nosotros es Cristo, Verbo encarnado. 

  • Salmo 121

Bajo esta orientación entendemos la alegría de este salmo:

«Vamos a la casa del Señor» porque «allá suben las tribus del Señor, según la costumbre de Israel para celebrar el nombre del Señor».

  • San Pablo

El apóstol nos invita a despertar de la modorra en que estamos metidos para recibir gozosos la luz que es Cristo:

«Ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer». Por esto nos pide el apóstol que, dejada la actividad de las tinieblas «nos conduzcamos como en pleno día, con dignidad».

San Pablo nos da estos consejos importantes:

«Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias». Lo que Dios quiere de nosotros es que «nos vistamos del Señor Jesucristo».

  • Verso aleluyático

Como una petición propia de este tiempo de Adviento la liturgia nos invita a repetir:

«Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación».

  • Evangelio

En el Evangelio de hoy San Mateo nos pide estar preparados para cuando venga el Señor.

Nos advierte que cuando llegue Jesús pasará como en tiempo de Noé, cuando los pecadores no hicieron caso a los avisos de Dios y el diluvio se los llevó a todos.

A continuación, Jesús nos advierte que cada uno será premiado según sus obras, por eso, aunque «dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán. Dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán».

La conclusión la saca el mismo Jesús, que nos advierte:

«Estad en vela porque no sabéis qué día vendrá vuestro señor».

Y termina diciendo:

«Estad también vosotros preparados porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

20 de noviembre de 2022

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO


En este último domingo del año litúrgico, la Iglesia hace una recapitulación de todo cuanto existe recordándonos que Jesucristo es el único Señor, Señor Dios y Rey, por derecho, porque es el único hombre que es Dios, y, por conquista, porque dio la vida para salvarnos a todos.

En este ciclo C la liturgia nos invita a honrar a Jesús bajo la imagen bíblica del rey David, teniendo en cuenta lo que dijo el ángel a María en la anunciación:

«Será grande, se llamará hijo del Altísimo. El Señor le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Israel y su reino no tendrá fin».

A la luz de este texto entenderemos mejor las lecturas de este día.

  •  2 libro de Samuel

Nos recuerda la reunión de todas las tribus de Israel en Hebrón para declarar rey a David:

«Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel».

Con estas palabras todos los ancianos de Israel escogieron al rey David que los gobernó durante treinta años.

La unción del rey David es símbolo de la unción de Jesucristo y hoy nos invita a tomar en serio a Jesús como único Rey que en su misericordia nos ha salvado.

  • Salmo 121

Nos lleva a la ciudad de Jerusalén y a su rey David, figura de Cristo.

Pensemos en la Iglesia que avanza cantando: «Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor. Ya están pisando nuestros pies tus umbrales Jerusalén», la ciudad santa.

  •  San Pablo

En el hermoso himno de la carta a los colosenses encontramos un canto precioso a Jesucristo Rey del Universo. Les invito a meditarlo y ojalá puedan hacerlo juntos en familia en este día grande:

«Demos gracias a Dios Padre» porque nos ha permitido compartir todos los dones que nos ha merecido nuestro Salvador.

Y una vez más, entre nosotros, recordemos que Él es «la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos y así es el primero en todo».

Con este lema, que nosotros repetimos con frecuencia, hagamos realidad la realeza de Cristo sobre nuestra vida.

  • Verso aleluyático

Continúa la hermosa comparación de este día recordando las palabras que, según San Marcos, repetía el pueblo aclamando a Jesucristo:

«Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David»

  • Evangelio

Hoy San Lucas, que ya se despide de nosotros en el ciclo C, nos lleva al Calvario donde los soldados, ofreciendo vinagre a Jesús se burlaban de Él diciendo:

«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

Y, aunque protestaron los sacerdotes, quedó grabado en una tablilla el título del crucificado, según el mandato de Pilato:

«Este es el rey de los judíos».

De esta manera Dios conduce los sentimientos humanos por encima de todo: Jesucristo, aunque crucificado por los hombres sigue siendo su rey.

El párrafo del Evangelio de hoy termina recordando que Jesús se despide del buen ladrón regalándole su reino:

«Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso».

Amigos, que nunca nada ni nadie nos separe de este Dios y hombre verdadero que nos ha introducido en el reino de Dios.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

12 de noviembre de 2022

TRABAJA Y CONFÍA EN LA PROVIDENCIA

En este domingo XXXIII del tiempo ordinario, ya al fin del año litúrgico la Iglesia nos invita a meditar seriamente una vez más:

«Trabajemos honradamente y confiemos en el Padre celestial que nos cuida como a hijos muy queridos».

  • Malaquías

Expone claramente el distinto fin de justos y pecadores. Nos suena mal y no queremos que lo repita, pero la enseñanza es tan grave que no se puede descuidar, aunque los evangelizadores no quieran tratarlo porque dicen que resulta duro.

Muchos no solo no lo quieren oír, sino que simplemente lo niegan.

Sin embargo, se trata de algo de terribles consecuencias y haremos bien en meditarlo profundamente y no solo en este día sino frecuentemente a lo largo de nuestra vida:

«Los malvados y perversos serán la paja y los quemaré el día que ha de venir».

En cambio, a los que honran al Señor «los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas».

Será bueno meditar el capítulo veinticinco de San Mateo para profundizar en las palabras que, sobre el tema, nos ha dejado Jesús.

  • Salmo 97

Nos habla del juicio que hará el Señor como rey de la creación:

«El Señor llega para regir los pueblos con rectitud».

Por eso nos repite el salmo: «Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud», para que siempre creamos que nuestro Creador es bueno, pero también justo.

  • San Pablo

El apóstol nos invita a vivir honradamente trabajando para ganar el pan de cada día.

Recalca su proceder para que lo imitemos:

«No vivimos entre vosotros sin trabajar. Nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche a fin de no ser carga para nadie.

No es que no tuviéramos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar».

Por lo demás, advierte lo que ya ha repetido otras veces:

«El que no trabaje, que no coma».

Y concluye invitando a todos a que «trabajen con tranquilidad para ganarse el pan».

  •  Verso aleluyático

Al final del año litúrgico la Iglesia nos repite que al fin de la vida de cada uno llegará la verdadera liberación:

«Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación».

  • Evangelio

Ante la belleza del templo de Jerusalén, Jesús nos invita a reflexionar sobre la limitación de todo lo humano.

Es una buena reflexión para nosotros que buscamos siempre la riqueza y las apariencias humanas:

«Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra. Todo será destruido».

Los apóstoles inmediatamente, dejándose llevar de la curiosidad humana, preguntaron:

«¿Cuándo va a ser esto? ¿Cuál será la señal de que todo esto está para suceder

Jesús responde sin concretar, pero aclara dos cosas que debemos de tener en cuenta:

+ Habrá persecuciones de todo tipo, incluso de los parientes más próximos.

+ La providencia de Dios está, sobre todo:

«Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Tengamos fe, amigos, en la providencia divina que está sobre todo y vivamos siempre confiando en Dios.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

5 de noviembre de 2022

CREO EN LA VIDA ETERNA

Ya estamos hacia el fin del año litúrgico y la Iglesia, como buena madre, quiere que renovemos la fe en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, como una certeza de nuestra propia resurrección.

Él, Dios verdadero y hombre verdadero, murió para resucitar y ofrecernos la suya como una seguridad de nuestra vida eterna, después de la vida temporal.

  • Libro 2 de los Macabeos

Encontramos el ejemplo de una familia llena de auténtica fe en el Antiguo Testamento. Ante los diversos y muy atroces malos tratos y vejaciones, escuchemos las palabras que dirigen al tirano algunos de los siete hijos martirizados:

+ «¿Qué pretendes de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres».

+ «Tú, malvado, nos arrancas la vida presente, pero cuando hayamos muerto por su ley, el Rey del Universo nos resucitará para una vida eterna».

+ Presentado la lengua y la mano, como le piden, dijo: «De Dios las recibí y por sus leyes las desprecio. Espero recobrarlas del mismo Dios».

+ «Vale la pena morir a mano de los hombres cuando se espera que Dios mismo nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida».

Maravillosa muerte la de estos siete muchachos y su madre, con una fe segura en la resurrección.

  • Salmo 16

Se trata de una súplica preciosa que podemos repetir:

«Señor, escucha mi apelación, atiende a mis clamores… Inclina el oído y escucha mis palabras».

En un detalle hermoso de confianza supliquemos al Señor con el salmista: «Guárdame como a la niña de tus ojos. A la sombra de tus alas escóndeme».

  • San Pablo

El apóstol comienza con un deseo y petición a Dios para que consuele interiormente a los tesalonicenses y les «dé fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas».

A continuación, alaba e invita a la perseverancia a sus oyentes:

«Estamos seguros de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos enseñado».

Finalmente, un gran deseo también para todos nosotros:

«Que el Señor dirija vuestro corazón para que améis a Dios y tengáis la constancia de Cristo».

  • Verso aleluyático

El Apocalipsis glorifica a Jesucristo porque «es el primogénito de entre los muertos y merece el poder y la gloria por los siglos de los siglos».

  • Evangelio

Nos presenta a los saduceos que no creían en la resurrección de los muertos y le cuentan un caso medio posible y medio ridículo:

Una mujer se casa. Muere su marido sin dejarle descendencia y, según la ley de Moisés, se casa con su hermano y le sucede lo mismo con los siete hermanos, sin tener descendencia.

La pregunta es: «¿Cuándo llegue la resurrección de cuál de ellos será la mujer?».

Jesús les advierte que en el cielo no se vive en matrimonio, sino que hombres y mujeres serán como los ángeles de Dios, por eso la Iglesia invita a los valientes, tanto mujeres como hombres, a vivir la virginidad o el celibato como adelantando, ya en este mundo, la vida de los resucitados que gozarán eternamente de la presencia de Dios.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

29 de octubre de 2022

DIOS AMA A TODOS

La liturgia de hoy nos habla claramente de la misericordia infinita de Dios, que todo lo ha creado por amor, especialmente a los seres humanos. Lo iremos profundizando en las distintas lecturas de este día.

  •  Libro de la Sabiduría

 Aunque aparentemente el mundo entero ante Dios sea muy poco, el Señor se compadece de todos porque todo lo puede. Su misericordia llega a «cerrar los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan».

En realidad, Dios ama a todos los seres y no odia nada de lo que ha hecho.

Dios es puro perdón y pura misericordia, pero como buen Padre «corrige poco a poco a los que caen, les recuerda su pecado y los reprende para que se conviertan y crean» en Él.

Fiémonos de Dios, pero evitemos todo lo que pueda ofenderle.

  • Salmo 144

Hermoso salmo que alaba la grandeza del Señor, el Dios creador de todas las cosas:

El Señor «es clemente y misericordioso es cariñoso con todas sus criaturas». Por eso, cada uno de nosotros debemos ser un cántico de gratitud y proclamar gozosos la gloria de su reinado.

Finalmente, «el Señor es fiel a sus palabras y bondadoso en todas sus acciones».

  • San Pablo

Divide en dos puntos este párrafo de la Carta a los tesalonicenses:

(1)   En primer lugar, Pablo ora por los tesalonicenses para que sean fieles a los buenos deseos de su corazón y a la tarea de la fe. Lo que desea el apóstol es que Jesús sea glorificado en cada uno de ellos según la gracia que les ha regalado el Señor.

(2)  En segundo lugar, Pablo quiere aclarar una falsa situación que se ha creado y por eso dice: «No perdáis la cabeza ni os alarméis pensando que el día del Señor está encima». El apóstol desea aclarar que él también afirma, como Jesús, que «cuando menos lo pensemos vendrá el Hijo del hombre» y no por esas falsas habladurías.

  • Verso aleluyático

Nos habla del colmo del amor de Dios que ha sido tan grande que «entregó al mundo a su Hijo único».

Ahora lo más importante es que aceptemos que todo el que cree en Él tiene vida eterna y vivamos en consecuencia toda nuestra vida.

  • Evangelio

El párrafo del Evangelio de hoy nos habla de la caridad de Cristo que pasando por Jericó encontró un hombre subido en un árbol para poder verlo y, sin más, delante de todo el grupo que le seguía lo llamó por su nombre:

«¡Zaqueo!, baja enseguida porque tengo que alojarme hoy en tu casa!»

No es fácil imaginar la alegría de Zaqueo y la fiesta que hizo con muchos de sus compañeros del negocio de recaudar impuestos, oficio que era mal visto por los fariseos.

Zaqueo, emocionado, ofrece públicamente una muestra de su conversión diciendo:

«Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres. Y si de alguno me he aprovechado le restituiré cuatro veces más».

Jesús muestra su satisfacción exclamando:

«Hoy ha sido la salvación de esta casa».

Y como la respuesta a las actitudes de los fariseos, añadió:

«El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Aquel día hubo una verdadera fiesta de conversión en la ciudad de Jericó.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo