5 de julio de 2026

LOS SENCILLOS ROBAN EL CORAZÓN DEL PADRE - Domingo XIV del tiempo ordinario – ciclo A

En este domingo la liturgia intuye que, por la humillación de Jesús, Verbo encarnado, llegaremos todos a la verdadera alegría que brota de la liberación de todo pecado.

  • Zacarías

El profeta invita a los israelitas a la alegría:

«Alégrate, hija de Sion».

El motivo más importante de esta alegría es la mirada del profeta que descubre a lo lejos al Mesías, «modesto y cabalgando en un asno, que en sus limitaciones destruirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén» y su victoria llegará «de mar a mar y del gran río al confín de la tierra».

De hecho, la humildad de Jesús nos librará del pecado y de la muerte, gracias a su resurrección.

  • Salmo 144

El salmista nos invita a bendecir el nombre de Dios por siempre:

«Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás».

A continuación, exhorta a todas las naciones a glorificar al Señor, sobre todo por su clemencia y misericordia… «Día tras día te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás».

La alabanza del hombre para con Dios glorifica al Señor y lo hace benévolo para con sus criaturas.

  • San Pablo

En su «Carta a los romanos» nos aclara que la vida del cristiano no está «sujeta a la carne sino al Espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros».

Con humildad de corazón y con mucha fe debemos tomar conciencia de la importancia del Espíritu que, en fin de cuentas, es el mismo que resucitó a Jesucristo, el hombre-Dios y habita en nuestros corazones.

Es importante sacar esta consecuencia de Pablo: «Así, pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente pues si vivís según la carne vais a la muerte».

La invitación del apóstol es para vivir con el Espíritu, dando muerte a las obras del cuerpo: «pues si con el Espíritu dais muerte a las obras de la carne, viviréis».

Procuremos durante toda nuestra vida estar abiertos al Espíritu para no caer en el pecado.

  • Verso aleluyático

Nos hace pensar en las maravillas que repetiremos en el Evangelio:

«Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla»: La sencillez garantiza la presencia de Dios en el corazón de su criatura.

  • Evangelio

Es como un suspiro de amor de Jesús hacia el Padre a quien alaba con estas palabras:

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor».

Tengamos siempre presente que son los sencillos los que, con su humildad y amor, roban el corazón del Padre. Es entonces cuando podemos conocer la grandeza y divinidad del Padre y la majestad del Hijo.

Jesús termina glorificando al Espíritu Santo, tercera Persona de la Trinidad Santa, con estas palabras:

«El Espíritu del Señor está sobre mí y me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres».

Que el Espíritu del Señor conduzca siempre nuestra vida hacia la felicidad y la paz eternas.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

28 de junio de 2026

El milagro de la vida en Cristo - Domingo XIII del tiempo ordinario – ciclo A

 

A menudo parece que nos peleamos con la vida. En realidad, la vida es un regalo de Dios, tanto la vida temporal como la vida eterna. Meditemos.

  • Libro II de Reyes

Eliseo se convierte en el gran taumaturgo después de Elías, su maestro. Va con frecuencia a una casa para comer. Le toman cariño y preparan una habitación pequeña para que pueda pasar la noche el gran profeta de Dios.

Cierto día llega a la casa, como de costumbre, y le presentan la habitación en la que podrá pasar la noche. Eliseo desea ser agradecido y le pregunta a su criado qué puede regalarle a la sunamita. La respuesta fue: «¿Qué sé yo? No tiene hijo y su marido es viejo».

Eliseo manda llamar a la mujer y le promete: «El año que viene, por estas fechas, abrazarás un hijo».

Es el regalo más grande para una mujer estéril que no puede tener descendencia, pero es al mismo tiempo, la recompensa de Dios por el cariño con que acoge al profeta cada vez que va a su casa.

  • Salmo 88

Glorificar y cantar al Señor es el deseo de toda persona que tiene fe; por eso leemos estas palabras del salmista:

«Cantaré eternamente las misericordias del Señor… Dichoso el pueblo que sabe alabarte, camina, oh, Señor, a la luz de tu rostro… Porque tú eres su honor y su gloria: El Santo de Israel nuestro Rey».

  • San Pablo

En su carta a los romanos, el apóstol enseña que «los que por el bautismo nos hemos incorporado a Cristo fuimos incorporados a su muerte».

Y por la muerte temporal se nos incorpora «a su resurrección de entre los muertos por la gloria de Dios Padre».

La enseñanza de Pablo es que morir al pecado en el bautismo nos abre las puertas de la eternidad con Cristo muerto y resucitado.

Por eso el apóstol termina exclamando: «Consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús».

  • Verso aleluyático

Es una llamada a la esperanza definitiva en Dios. Con el nacimiento, con el bautismo «vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada».

Termina el versículo pidiéndonos:

«Proclamad las hazañas del que os llamó a salir de las tinieblas y a entrar en su luz maravillosa».

  • Evangelio

Es un parrafito del capítulo diez de San Mateo en que se recalca que lo más importante de todo es colocar a Cristo como el primero. Y así entendemos:

«El que ame a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí».

Lo mismo sucede respecto de los hijos. El primero será siempre Cristo.

Incluso, la misma vida que poseemos en este mundo no es el primer tesoro. El primer tesoro siempre será Jesucristo mismo. Por eso: «El que encuentre su vida la perderá y el que pierde su vida por mí la encontrará».

Concluye este párrafo del Evangelio con una invitación práctica de Jesús:

«El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca a uno de estos pobrecillos, solo porque es mi discípulo, no perderá su paga».

El primero para nosotros siempre es Jesús y a Él lo encontramos en el necesitado.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

21 de junio de 2026

¡No tengan miedo! - Domingo XII del tiempo ordinario – ciclo A

 

Vivimos condicionados por muchas cosas que parecen insignificantes y en realidad de esta manera también condicionamos nuestra libertad que es un don de Dios. Tengamos siempre presente estas palabras de San Pablo: «Donde está el Espíritu del Señor allí está la libertad».

  • Jeremías

«Oía el cuchicheo de la gente: “pavor en torno. Delatadlo, vamos a delatarlo”. Mis amigos acechaban mi traspié: a ver si se deja seducir y lo abatiremos…».

Después de estas duras palabras el profeta Jeremías termina glorificando al Señor:

«Cantad al Señor, alabad al Señor que libró la vida del pobre de manos de los impíos».

  • Salmo 68

El salmista invita a la confianza en Dios:

«Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro… Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor, que me escuche tu gran bondad».

En medio de las dificultades más grandes confiemos siempre en el Señor y alabemos su gran bondad:

«Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas».

  • San Pablo

Dice el Apóstol a los romanos que la salvación de Jesucristo llegó a todos los hombres por la misericordia de Dios.

Por muchos que sean los pecados y los problemas que encontremos en la vida, confiemos siempre en nuestro Redentor:

«No hay proporción entre el delito y el don…: La gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud».

  • Verso aleluyático

Jesucristo confía plenamente en el Espíritu Santo y también en los que poco a poco van ingresando en la Iglesia primitiva:

«El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí -y añade Jesús- También ustedes darán testimonio».

  • Evangelio

En el evangelio de San Mateo, nos advierte Jesucristo que no tengamos miedo a los hombres porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse.

Todas las cosas que pasen en este mundo serán conocidas a la hora del juicio de Dios.

De nuevo repite el Señor: «No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma».

Y nos invita: «No temáis al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. Temed más bien al que puede mandar el cuerpo y el alma al fuego».

A continuación, nos invita a renovar nuestra confianza en Dios observando a los pajaritos del cielo:

«¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones».

En medio de tantas dificultades que podemos encontrar en la vida, la misericordia -y el amor de Dios- es siempre grande para los seres humanos. No olvidemos nunca las palabras del Señor en este domingo: ¡No tengáis miedo!

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

14 de junio de 2026

ID Y PROCLAMAD - Domingo XI del tiempo ordinario – ciclo A

 

Hoy escucharemos un mosaico de la bondad de Dios y de la continuidad que debemos vivir los seres humanos.

  • Éxodo

Nunca imaginaremos suficientemente el amor que Dios sentía por el pueblo de Israel a pesar de las faltas de caridad que tuvieron con Él.

Hoy dice Dios a Moisés: «Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí».

Israel no fue capaz de comprender nada de esto y nosotros lo único que podemos es admirar la gran caridad de Dios con este pueblo al que Él mismo llevó «como un águila a sus polluelos» mientras castigaba al opresor.

Dios ama el amor verdadero y donde no lo hay lo siembra.

  • Salmo 99

Este salmo, muy corto, por cierto, alaba las grandezas del Señor y nos invita a todos a saber que toda nuestra vida tiene que ser una canción a Dios:

«Servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores».

Continúa alabando al Señor Dios que nos hizo y, por tanto, a quién pertenecemos y debemos saber que «el Señor es bueno».

  • San Pablo

En su Carta a los romanos el apóstol canta la ternura de Dios que murió por todos:

«En verdad apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez… Mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo siendo nosotros todavía pecadores murió por nosotros».

De aquí saca San Pablo esta conclusión:

«Si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados por Dios por la muerte de su Hijo, con cuánta más razón cuando ya reconciliados seremos salvos por su vida»

  •  Verso aleluyático

Muchas veces repetimos en el padrenuestro: «Venga a nosotros tu reino». Se trata del reino de Dios que estando cerca nos pide a todos la conversión y la fe: «Está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio».

  • Evangelio

Vemos en este párrafo de San Mateo la misericordia del Señor cuando ve a tantos hombres y mujeres como extenuados y agotados, algo así como cuando las ovejas no tienen pastor que les señale el camino. De ahí el dolor de Cristo:

«La mies es abundante, pero los trabajadores pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

Es precisamente cuando San Mateo relata cómo Jesús en ese momento nombra a sus apóstoles, entre los cuales está Pedro, el de las traiciones, y también Judas Iscariotes, el que lo entregó.

Con este montón de hombres Jesús construye el principio de su Iglesia y les da unas normas que en sus inicios tienen ciertos recortes, pero al terminar el Evangelio irán por el mundo entero según el mandato último del Señor.

De todas formas, queremos hoy concluir esta reflexión recordando el mandato de Jesús.

«Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca».

¿Te sientes llamado por Dios a evangelizar a los de tu tiempo?

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

7 de junio de 2026

QUIEN ME COMA TENDRÁ VIDA - Domingo del Corpus Christi

La fiesta de la Eucaristía, de manera especial en este año, se celebra en distintos días debido a las Elecciones Generales en Perú.

Los invito, queridos lectores, a meditar en este domingo como la gran Fiesta del Corpus Christi.

Por un milagro muy importante que una hostia dejó caer sangre sobre el corporal, el Papa Urbano IV instituyó esta gran fiesta con la certeza que se tenía de la presencia de Jesús en la Eucaristía, confirmada por aquel gran milagro.

Desde entonces (siglo XIII) la Iglesia celebra con gran solemnidad el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo con procesiones embellecidas con alfombras de flores y oraciones especiales.

Son famosos los cánticos de santo Tomás, especialmente «Pange lingua» y «Tantum ergo».

  • Deuteronomio

En esta lectura se recuerda el amor de Dios que sacó de Egipto a los israelitas que vivían como auténticos esclavos. Ellos tuvieron que caminar a través de todo el desierto expuestos a peligros, carencias de todo tipo, especialmente por la falta de agua y de alimento:

«Les hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua; sin embargo, Dios sacó agua para ti de una roca de pedernal y te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

Esto en realidad era una prueba del mismo Señor que quería que su pueblo aprendiera «que no solo vive el hombre de pan, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios».

  • Salmo 147

Es una invitación a «glorificar al Señor»:

«Alaba a tu Dios Sion que ha reforzado los cerrojos de tus puertas y ha bendecido a tus hijos dentro de ti… Ha puesto paz en tus fronteras».

El salmista termina invitando también a Jacob para que anuncie la Palabra de Dios.

  • San Pablo

En su Carta a los corintios el apóstol tiene unos simples versículos que transcribo para su meditación:

«El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo?

Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?

El pan es uno y así nosotros, aunque somos muchos formamos un solo cuerpo porque comemos todos el mismo pan».

Qué importantes es aprovechar la Eucaristía para vivir la comunión entre todos nosotros.

  • Verso aleluyático

Recoge unas palabras del Evangelio como una invitación a meditarlas con profundidad:

«Yo soy el pan vivo… El que coma de este pan vivirá para siempre».

Procuremos comulgar con frecuencia para asimilar este milagro de amor.

  • Evangelio

El Evangelio de San Juan nos invita a renovar nuestra fe en el gran sacramento de la Eucaristía. Es Jesús mismo quien dice:

«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre y el pan que yo daré es mi vida para la vida del mundo».

Cuando los presentes oyen estas palabras se preguntan:

«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

Jesús no solamente no se retracta, sino que vuelve a afirmar de distintas maneras:

«Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros».

A continuación, estas palabras nos invitan a tomar muy en serio el sacramento de la Eucaristía y asegurarnos de esta manera una eternidad feliz:

«El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día».

Para nosotros la Eucaristía es un gran regalo porque nos asegura la inhabitación de Dios en nuestro corazón: «El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él».

Medita la grandeza de este gran don, pero también la gravedad que acarrea no comerlo como el gran alimento de la vida presente y la futura.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

30 de mayo de 2026

SANTÍSIMA TRINIDAD, NUESTRA ESPECIAL PATRONA

 En el libro del Deuteronomio (6,5) leemos:

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas».

Dios tiene que ser el primer amor en nuestra vida. Es el Patrono principal de cada cristiano. Como es infinito nunca podremos saber todo de Él, pero sí meditando su Palabra en la Santa Biblia podremos descubrir muchas facetas que nos ayudarán a vivir en oración y humildad.

No olvides el gran consejo y si quieres mandato de Jesús:

«Sean imitadores de Dios como hijos queridos».

En este domingo ayudémonos unos a otros a conocer a nuestro Dios uno y trino. Esto nos hará muy felices.

Recordemos hoy estas conocidas palabras de San Gregorio Nacianceno, cuando bautizaba:

«Os confío hoy a la Santísima Trinidad. Por ella los introduciré dentro de poco en el agua y los sacaré de ella. Se la doy como Compañera y Patrona de toda su vida».

Que las palabras de San Gregorio nos ayuden a conocer un poquito más de los tesoros de nuestro Dios.

  • Libro del Éxodo

Moisés está en contemplación de Dios y oye esta definición que Dios da de sí mismo:

«Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad».

A partir de ese momento Moisés, lleno de confianza, le pide a Dios:

«Si he obtenido tu favor que mi Señor vaya con nosotros, aunque ese es un pueblo de dura cerviz; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya».

  • Salmo (tomado del libro de Daniel)

Es una alabanza gozosa al único Señor a quien alaba diciendo:

«Bendito tu nombre santo y glorioso… ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!

Bendito eres sobre el trono de tu reino… Bendito eres en la bóveda del cielo»

  • San Pablo

El apóstol ofrece estos hermosos consejos a los corintios:

«Alegraos, enmendaos, animaos, tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará siempre con vosotros».

El texto termina con esta alabanza al Señor:

«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros».

Ojalá aprendamos a saludarnos unos a otros como fervorosos cristianos.

  • Verso aleluyático

Glorifica a nuestro Creador repitiendo estas palabras:

«Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, al Dios que es, que era y que viene».

Repitamos frecuentemente estas palabras porque mientras glorificamos a Dios preparamos nuestra propia santificación.

  •  Evangelio

San Juan nos pide que nazca la gratitud y admiración de nuestro Dios, con estas palabras:

«Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que crean en Él, sino que tengan vida eterna».

Advierte el evangelista que Dios no mandó su Hijo al mundo para condenarlo, sino para que se salve por Él. Y termina aconsejándonos que tengamos una fe profunda en el Verbo de Dios encarnado.

Agradezcamos a Dios el don maravilloso que nos ha dado en Cristo Jesús, verdadero Dios como el Padre y el Espíritu Santo y pongamos en la Santa Trinidad toda nuestra confianza.

 

+ José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista


24 de mayo de 2026

NO OS DEJARÉ HUÉRFANOS - Domingo de Pentecostés

 La maravilla de este tiempo litúrgico es que nos invita a comunicarnos con la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. No debemos olvidar que el Padre envió al Hijo y el Hijo se encarnó por obra del Espíritu Santo. Las tres Divinas Personas son un único Dios, el misterio más grande del cristianismo; la gran revelación de Jesús.

  • Hechos de los Apóstoles

Cuando Jesús asciende al cielo hay un momento muy significativo para el grupo que lo acompaña y lo ve elevarse a la gloria, pero no se disgrega, sino que todos ellos permanecen unidos en el cenáculo donde habían recibido tantos regalos de Dios:

«Todos ellos se dedicaban a la oración en común junto con algunas mujeres, entre ellas María, la Madre de Jesús…».

Eso es lo que prepara precisamente la venida del Espírito Santo; es decir, la oración comunitaria que hará presente al Espíritu prometido con sus manifestaciones gloriosas: temblor, lenguas de fuego, don de lenguas...

  • Salmo 26

El salmista glorifica a Dios a través de una petición muy importante:

«Una cosa pido al Señor, eso buscaré: Habitar en la casa del Señor por los días de mi vida. Gozar de la dulzura del Señor contemplando su gloria».

Continúa su oración: «Escucha, Señor, que te llamo: ten piedad, respóndeme».

Y termina el salmista: «Oigo en mi corazón: buscad mi rostro».

Busquemos el rostro de Dios con fidelidad.

  • San Pedro

Nos pide que vivamos en la alegría compartiendo los padecimientos de Jesucristo para que estos se transformen en gloria. Recuerda el apóstol que habrá muchos ultrajes por el nombre del Señor: «Si sufre por ser cristiano que no se avergüence, que dé gloria a Dios por este nombre».

  • Verso aleluyático

Una vez más en este tiempo se nos repiten las palabras consoladoras de Cristo Jesús: «No os dejaré huérfanos. Me voy y vuelvo a vuestro lado y se alegrará vuestro corazón».

Admiremos el cariño de Jesús que promete no abandonar a su Iglesia nunca.

  • Evangelio

Recoge el capítulo que se llama «la oración sacerdotal de Jesús»; que es, de hecho, una oración al Padre cuando Jesús se da cuenta de que termina su vida. Primero, glorifica a su Padre:

«Padre glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique por el poder que tú le has dado». Y, en segundo lugar, aprovecha para exponer en qué consiste la vida eterna: «Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo».

Toda la vida de Jesús fue glorificar al Padre haciendo su santa voluntad y, dentro del plan trazado por la providencia, Jesús tiene conciencia clara de haber manifestado la verdad de Dios a sus apóstoles que constituyen la primera Iglesia y que le escuchan junto con María, Madre de la Iglesia desde el principio.

Al empezar su oración deja bien claro Jesús:

«Te ruego por ellos (los apóstoles), no ruego por el mundo sino por estos que tú me has dado y que son tuyos».

Advierte el Señor que quede bien claro: «Que todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío y en ellos he sido glorificado».

El párrafo del Evangelio concluye aclarando que Jesús se va al Padre, pero al mismo tiempo, quedará con los suyos.

¡Feliz domingo de Pentecostés!

17 de mayo de 2026

VOLVERÁ COMO LO HAN VISTO MARCHARSE - Domingo VII de Pascua


Solo pueden entender la Ascensión del Señor quienes lo vieron subir al cielo. Eran los apóstoles y algunas mujeres entre las cuales estaba la Virgen María, Madre de Jesús.

  • Hechos de los apóstoles

Es impresionante la despedida y el subir hacia los cielos de Jesucristo.

Un tanto despistados, los apóstoles, le preguntan a Jesús si es la hora de restaurar el reino de Israel. La respuesta del Señor no se hace esperar y prácticamente se convierte en una llamada de atención, porque al parecer los suyos han entendido casi nada de su mensaje y les muestra como despedida el ascender a la casa del Padre. De todas maneras, la narración de los Hechos termina poniendo en boca de dos hombres vestidos de blanco, posiblemente dos ángeles, la confirmación del triunfo de Jesús:

«El mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo vendrá como lo han visto marcharse».

  • Salmo 46

El salmista presenta a Dios ascendiendo entre aclamaciones, en su «ascensión» a los cielos: «Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo»; y describe la ascensión de esta manera: «Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas».

Y, además, pide a todos:

«Tocad para nuestro Rey, tocad… porque Dios es el Rey del mundo».

  • San Pablo

En su Carta a los efesios el apóstol presenta la extraordinaria grandeza del poder de Dios en la Ascensión de Jesús, «resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo Principado…».

Según San Pablo, el Padre «todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia como Cabeza sobre todo»; y concluye con esta bella confirmación: «La Iglesia es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos».

¡Qué importante es esta verdad para la Iglesia de nuestros tiempos cuando se pretende quitar el poder a Jesucristo!

  • Verso aleluyático

Es el envío misionero de Jesús para todos los que le han de seguir:

«Id y haced discípulos de todos los pueblos. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» … Esta es la gran tarea para la Iglesia: evangelizar al mundo entero porque este es el «mandato» del Señor.

  • Evangelio

El Evangelio de este ciclo A narra la Ascensión de Jesús según el Evangelio de San Mateo:

«Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Ellos se postraron adorándolo y Jesús se despidió con estas palabras: “Se me ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado”».

Esta será la tarea para todos nosotros, cada uno de los bautizados, durante nuestra vida en el mundo.

A continuación, viene la gran promesa de Jesús que no quiere abandonarlos:

«Sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo».

Esta es la promesa de Jesucristo como Dios y hombre verdadero.

Glorifiquemos a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Verbo encarnado, cercano siempre a nosotros con su poder y contemos con Jesucristo siempre a la hora de evangelizar.

 

+ José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista



9 de mayo de 2026

Ya no los llamo siervos sino amigos

El Espíritu Santo es el centro de la espiritualidad que debemos vivir los auténticos cristianos.

  •    Hechos de los apóstoles

El libro de los Hechos nos cuenta las maravillas que realizó Felipe predicando a Jesucristo en Samaria. Son muchos los milagros de que fueron testigos los samaritanos:

«La multitud estaba viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos… y muchos paralíticos y lisiados se curaban».

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se dieron cuenta que con el bautismo hacía tales prodigios Felipe, enviaron a Pedro y a Juan para que, imponiéndoles las manos, los confirmaran en el Espíritu Santo.

Y es entonces cuando se multiplicaron los milagros al imponerles las manos y recibían el Espíritu Santo.

Aquí tenemos un ejemplo hermoso del fruto del sacramento del bautismo y la posterior confirmación.

  • Salmo 65

El salmista nos invita a aclamar al Señor:

«Aclamad al Señor, tocad en su honor, cantad himnos a su gloria y que la tierra entera se postre ante la grandeza del Señor, que transformó el mar en tierra firme y llenó de alegría a la humanidad».

El salmo termina invitando a la fidelidad: «Fieles de Dios venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios».

  • San Pedro

El apóstol, en su primera carta, invita a glorificar a Cristo Señor en nuestros corazones: «Es preciso dar razón de vuestra esperanza a todo el que os lo pidiere».

Pero lo más importante es la conducta que corresponda a una fe auténtica: «Mejor es padecer haciendo el bien si tal es la voluntad de Dios que padecer haciendo el mal».

Termina invitándonos a imitar a Jesucristo «que murió por nuestros pecados, una vez para siempre», pero, como era verdadero Dios resucitó.

  • Verso aleluyático

Jesús nos pide el auténtico amor que hace la voluntad de Dios en todo momento: «El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a Él».

  •  Evangelio

El párrafo del evangelio de San Juan es muy breve, pero es la confirmación del auténtico amor a Jesucristo que condiciona el mismo Señor al cumplimiento de la Palabra de Dios y de sus mandamientos:

«Si me amáis guardaréis mis mandamientos»; y entonces, Jesús mismo sale fiador de la gran promesa: «Estará siempre con ustedes el Espíritu de la verdad».

Jesús advierte que el mundo no puede recibir al Espíritu Santo porque ni lo ve ni lo conoce. En cambio, los apóstoles lo llegarán a poseer porque lo han conocido: «Lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros».

Recordando que su vida en este mundo será por poco tiempo, hace una promesa a la Iglesia insipiente: «No os dejaré huérfanos: volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis porque yo sigo viviendo».

Entonces viene la gran promesa: «Sabréis que yo estoy con mi Padre y vosotros conmigo y yo con vosotros», si guardáis mis mandamientos.

Durante estos días preparémonos con oración a recibir el Espíritu Santo teniendo en cuenta el mandato de Jesús de cumplir con fidelidad sus mandamientos.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista


3 de mayo de 2026

Yo soy el Camino - Domingo V de Pascua – ciclo A

En este quinto domingo de Pascua resalta la grandeza de Jesucristo, por lo cual cantamos con la liturgia:

«Cantad al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas».

  • Hechos de los Apóstoles

Destaca el crecimiento de la comunidad que va conociendo a Jesucristo, pero posiblemente hay un involuntario descuido, sobre todo, en el suministro diario para las viudas griegas.

En esa situación queda claro que más importante es evangelizar que dedicarse a los bienes materiales: «No nos parece bien descuidar la Palabra de Dios para ocuparnos de la administración»; y entonces, no sin la inspiración del Espíritu Santo, aparecen siete hombres escogidos que serán, en adelante, los diáconos de la nueva Iglesia.

Por su parte, los apóstoles evangelizan «y la Palabra de Dios iba cundiendo y en Jerusalén crecía mucho el número de los discípulos».

  • Salmo 32

Nos invita este salmo a glorificar la misericordia de Dios, cosa que siente Israel desde el principio de su historia: «Aclamad justos al Señor… que merece la alabanza de los buenos».

A continuación, nos invita a la acción de gracias por la Palabra de Dios y por el cuidado que Dios tiene de sus fieles.

  • San Pedro

El párrafo de este día se centra la grandeza de Jesucristo a quien el apóstol aplica las palabras de la Escritura:

«Yo coloco en Sion una piedra angular, escogida y preciosa. El que crea en ella no quedará defraudado».

Por su parte, San Pedro hace una aplicación muy distinta de estas palabras: «Para los creyentes es de gran precio, pero para los incrédulos es la piedra que desecharon los constructores».

Se trata de la diferencia que hay entre aceptar a Cristo o rechazarlo. Para los que siguen a Jesús es muy importante, en cambio, para quienes rechazan a Jesús esa piedra angular se convierte en roca de estrellarse.

San Pedro termina alabando a Jesús como piedra angular de la Iglesia con estas palabras: «Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, el pueblo adquirido por Dios…».

  • Verso aleluyático

Glorifica a Dios con unas conocidas e importantes palabras del Evangelio de este día:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida: nadie va al Padre sino por mí».

  • Evangelio

Les invito, queridos amigos, a leerlo con profundidad meditando las expresiones importantes de Jesús:

Comienza Jesús manifestando su divinidad:

«Que no tiemble vuestro corazón. Creed en Dios y creed también en mí… Adonde yo voy ya sabéis el camino».

Tomás, como siempre un tanto racionalista, tiene una pregunta para este momento:

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

La respuesta de Jesús llena nuestro corazón de amor y profunda enseñanza:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida», y recalca su unidad con el Padre:

«Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

En este momento interviene Felipe: «Muéstranos al Padre y nos basta».

En la respuesta de Jesús aparece clara la identidad de un solo Dios que forman el Padre y el Hijo (con el Espíritu Santo). Y Jesús termina haciendo una promesa a los suyos:

«El que cree en mí también él hará las obras que yo hago y aún mayores porque voy al Padre».

¡Qué importante es conocer la unidad en la Trinidad y la eficacia de la Palabra de Dios!

 

+ José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

25 de abril de 2026

Domingo del Buen Pastor - Domingo IV de Pascua

 

Los profetas Jeremías y Ezequiel, en el Antiguo Testamento, se referían al pueblo de Israel como «el rebaño» y a quienes los conducían como «pastores».

Es hermoso el salmo 23 que habla expresamente del Señor como un pastor que guarda su rebaño y cuida de sus ovejas.

Hoy los fieles de la Iglesia de Jesús son el rebaño que entra a través de la puerta que es Cristo y se alimentan de su cuerpo y su sangre. Jesús ha encomendado a los apóstoles y sus sucesores a cuidar de ese rebaño para que nunca les falte el verdadero pan del cielo que es la Eucaristía.

+ Lo primero que quiere el Señor es que no lo confundamos a Él con los falsos pastores que no entran por la puerta del redil, sino que saltan por otras «entradas». A esos Jesús los llama ladrones y bandidos.

Es el buen pastor el que entra por la puerta de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas se ponen atentas a su voz porque lo conocen a él y porque llama a cada una de las ovejas por su nombre.

De esta manera nos advierte Jesús sobre la confianza que hay entre las ovejas y el verdadero pastor.

Se conocen por el nombre tanto el pastor a cada oveja, como las ovejas siguen a su pastor porque están seguras conociendo la voz de él.

Advierte también Jesús que las ovejas no conocen la voz de los extraños.

+ Más adelante, Jesús dirá de sí mismo:

«Yo soy la puerta de las ovejas».

Es el único Buen Pastor:

«Los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos».

Repitiendo de nuevo que es la «puerta verdadera», asegura que el que entra por esta puerta tendrá libertad para entrar y salir; y lo más importante de todo es que el Buen Pastor da de comer -como lo ha dicho hace poco- su propio cuerpo:

«El que me come vivirá por mí».

+ Otro signo del Buen Pastor es la diferencia que hay entre el falso pastor que viendo venir al lobo abandona a las ovejas y huye; «y el lobo las roba y las dispersa porque no era un buen pastor sino un asalariado a quien no le importan la vida de las ovejas». En cambio, lo más hermoso del Buen Pastor es la relación personal entre el Padre Dios y Él; y es esa la gran diferencia entre el falso pastor y Jesucristo que asegura: «Yo doy mi vida por mis ovejas».

+ Y alzando la mirada sobre la tierra entera, advierte Jesús:

«Tengo, además, otras ovejas que no están en mi redil; también a estas las tengo que traer y escucharán mi voz»; y entonces será plenitud de la eficacia y alegría del Buen Pastor:

«Todas las ovejas escucharán su voz y habrá un solo rebaño y un solo Pastor».

Por otra parte, advierte Jesús y es muy importante tenerlo en cuenta:

«Por esto me ama mi Padre porque yo entrego mi vida para poder recuperarla… Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego libremente».

+ Finalmente, el Buen Pastor advierte que tiene «poder para entregar su vida y para recuperarla: Este mandato lo he recibido de mi Padre».

Para nosotros lo importante es conocer al Buen Pastor y no confundirlo con otros que tienen, quizá, malos intereses.

Hay que reconocer que el Buen Pastor entra y sale por la puerta para alimentarnos con pastos buenos, especialmente el cuerpo y la sangre del propio Pastor que se llama a sí mismo el «Pan de vida», alimento para la eternidad.

Es conveniente, además, que las ovejas conozcan al Padre Dios que nos entregó a Jesús como Redentor y le agradecemos a la Santísima Trinidad en este tiempo de Pascua su muerte y resurrección.

Creo que una buena conclusión de estos pensamientos que nos ha dejado especialmente San Juan en su Evangelio (capítulo 10) es que sepamos ser las verdaderas ovejas que siguen al Buen Pastor y que piden continuamente pastores santos para su Iglesia.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista