3 de octubre de 2026

¿TE PREOCUPAS POR DAR FRUTO?

 

Las lecturas de este domingo van en una misma dirección: tenemos la responsabilidad ante Dios de dar fruto y fruto abundante.

  • Isaías

El profeta define a Israel como una gran viña que Dios ha cuidado con esmero y a la hora de ir a cosechar el fruto se encuentra con que, en vez de uvas las plantas dan agrazones, es decir, una especie de uva amarga que no es fácil de comer.

Ante tal resultado, Isaías nos presenta la ira de Dios por la ingratitud que encuentra en su pueblo predilecto:

«¿Qué más cabía hacer por mi casa que yo no haya hecho? ¿Por qué esperando que diera uvas dio agrazones?».

Prácticamente Dios destruye físicamente la viña cuidada con tanto cariño y la deja al descubierto para que toda clase de alimañas aprovechen de ella.

Muy duro y realista es el profeta al poner estas palabras en la boca de Dios:

«La viña de la casa del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Espero de ellos derecho, y ahí tenéis, asesinatos; espero justicia, y ahí tenéis: lamentos».

Es muy importante lo que dice el profeta: no se trata de fructificar según nuestro capricho sino según el querer de Dios.

  • Salmo 79

Es una oración de arrepentimiento por parte de Israel ante su propia actitud de ingratitud frente a la misericordia y regalos de Dios.

Creo que este salmo nos debería hacer pensar cómo es la respuesta de nuestra vida al plan de Dios que ha tenido hasta ternura y detalles inimaginables.

El salmo termina pidiendo a Dios que tenga misericordia frente a toda esa ingratitud:

«Dios de los ejércitos vuélvete, mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña; la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa».

  • San Pablo

El apóstol le pide a la comunidad de Filipos que confíe en la providencia de Dios:

«Nada les preocupe, sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica con acción de gracias, sus peticiones sean presentadas a Dios».

Esta confianza en Dios hará que todos nosotros sintamos «que la paz de Dios que supera todo juicio custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús».

Todo esto parece muy sencillo, pero no es fácil ceder en nuestras opiniones y confiar todo a la Divina providencia.

Finalmente, Pablo se pone como ejemplo:

«Lo que aprendieron, recibieron, oyeron, vieron en mí, pónganlo por obra. De esta manera el Dios de la paz estará con ustedes».

  • Verso aleluyático

Nos hace ver que somos privilegiados por Dios que nos ha escogido entre todos los seres del mundo para que demos fruto y fruto abundante:

«Yo los he elegido del mundo para que vayan y den fruto y su fruto permanezca».

En estas breves palabras encontramos el gran secreto que encierra la reflexión de este domingo.

  • Evangelio

Se trata de una parábola muy clara y muy dura al mismo tiempo.

Dios, empeñado en preferir a su pueblo Israel y siguiendo con la comparación de la viña, repite cómo a todos los enviados por el Señor para recoger el fruto de la viña los apedrean y matan los labradores que quieren adueñarse de la viña del Señor.

Finalmente, «por último envío a su hijo diciéndose: “tendrán respeto a mi hijo”», pero los viñadores se dijeron: «Este es el heredero, vengan, lo matamos y nos quedamos con su herencia».

Terrible realidad que hicieron los labradores con el hijo de Dios: lo sacaron de Jerusalén y lo crucificaron.

Jesús mismo dice: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores».

¡Cuidado! Meditemos bien y no nos quedemos con las apariencias, sino con la misericordia del Señor a la que fácilmente traicionamos por egoísmo o ligereza.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

26 de septiembre de 2026

DI QUE SÍ A DIOS Y OBRA EN CONSECUENCIA

El Evangelio de este domingo nos invita a ser consecuentes con la palabra que damos a Dios y no andar jugando a las «escondidas» con Él.

  • Ezequiel

Nos enseña el profeta que no podemos andar jugando con Dios como si Él fuera igual a nosotros. Dios es justo y nos enseña a actuar con justicia.

Seamos consecuentes en nuestro actuar y la recompensa será grande en el reino de los cielos.

Por eso Ezequiel nos invita a una conversión sincera y si la conversión es auténtica el creyente «ciertamente vivirá y no morirá».

  •  Salmo 24

Recordamos al Señor que tenga misericordia de nosotros por encima de todos los delitos que podamos cometer:

«Recuerda Señor que tu ternura y tu misericordia son eternas».

Y el amor de Dios es tan grande que «no te acuerdas de los pecados ni maldades cometidos en plena juventud».

Todo es debido a que el Señor es bueno y es recto y enseña el camino a los pecadores y los hace caminar por las sendas de la humildad.

  • San Pablo

En su Carta a los filipenses el apóstol nos da una gran lección con la cual quedamos todos invitados a la santidad, imitando en todo a Cristo «el cual siendo de condición divina no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo… y así reconocido como hombre por su presencia se humilló y hecho obediente hasta la muerte y una muerte de cruz».

Fue exaltado por su Padre «que le concedió el nombre sobre todo nombre. De modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble… Y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre».

Con su humillación, Jesús nos aseguró la salvación y glorificó a su Padre Dios.

  • Verso aleluyático

Procuremos ser auténticas ovejas de Jesús: «Y yo las conozco y ellas me siguen».

Será el único camino para ir con Jesucristo a la gloria que nos mereció con su muerte y resurrección.

  • Evangelio

San Mateo nos presenta a dos hijos de un mismo padre de familia. Llama al primero para que vaya ese mismo día a trabajar en la viña. El hijo le contestó que no quería. Reflexionó, se arrepintió y finalmente fue a hacerse cargo de sus labores en el campo.

El segundo hijo, requerido también, contestó a su padre con presteza y aparente disponibilidad: «Voy, señor», pero no fue.

Jesús pregunta cuál de los dos hizo la voluntad de su padre. La multitud contestó que fue el primero.

Jesús saca una conclusión muy importante para todos sus oyentes: «En verdad os digo: los publicanos y prostitutas van por delante de ustedes en el reino de Dios».

Termina con una alusión a San Juan Bautista, al que obedecieron y creyeron los publicanos y las prostitutas; en cambio, los sumos sacerdotes y ancianos no se arrepintieron ni le creyeron.

Procuremos, pues, ser dóciles a la Palabra de Dios y a sus mandatos, y a obrar en consecuencia, porque en ello nos va nuestra salvación.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

20 de septiembre de 2026

Y TODO POR UN DENARIO - Domingo XXV del tiempo ordinario – ciclo A

La liturgia de este domingo nos invita a poner toda nuestra confianza en Dios que sabe recompensar con misericordiosa generosidad.

  • Isaías

El profeta Isaías, que pertenece a la segunda época de Israel, nos invita a vivir en continua búsqueda del Señor aprovechando su cercanía.

Por eso Isaías distingue, por un lado, a las personas de buena voluntad que buscan y encuentran a Dios cercano y misericordioso y, por otro lado, a quienes son criminales, los invita a arrepentirse porque, en una imagen no tan conocida del Antiguo Testamento, se recalca la misericordia de Dios con quienes se arrepienten.

  • Salmo 144

El salmista nos invita a todos a confiar en el Señor que está cerca de quienes lo invocan sinceramente. Este es el motivo por el que el escritor sagrado puede gritar feliz:

«Día tras día te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás».

Y continúa alabando al Señor: «Grande es el Señor, merece toda alabanza. Es incalculable la grandeza del Señor».

  • San Pablo

Aunque se trata de un párrafo corto de la Carta a los filipenses, no deja de encerrar un fuerte atractivo en el que brilla sobre todo el amor a Jesucristo y también el amor a la evangelización:

«Para mí la vida es Cristo y una ganancia el morir».

Sin embargo, es muy llamativo el amor del apóstol por la evangelización pues, si desea encontrarse con Cristo, no le importa tener que esperar el encuentro con Él, con tal de seguir evangelizando.

Y en fidelidad a Cristo y al Evangelio termina incitando a los filipenses:

«Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo».

Admiramos en estas palabras el celo de Pablo por dar a conocer a Jesucristo a los más posibles.

  • Verso aleluyático

Se trata de una petición a Dios en la que le suplicamos que nos abra el corazón para conocer y enseñar las palabras del Evangelio:

«Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo».

  • Evangelio

Son muy distintas las interpretaciones que se hacen de la parábola de los trabajadores de la viña.

Para mí lo más importante es que todos, desde los que empezaron su faena en el campo al amanecer, hasta los que fueron poco antes de la puesta del sol, todos reciben un denario que significa la salvación.

Tener asegurada la salvación es lo más importante que podemos desear al fin de nuestra vida (en la noche de nuestro trabajo).

El llegar más o menos pronto a conocer a Dios será fruto de la misericordia del Señor y de los tiempos de Dios, que son totalmente distintos de los tiempos de los hombres.

La ventaja de los primeros que van a la viña es que desde temprano de su vida conocen que tendrán el alimento necesario para la casa. Por muy duro que sea el trabajo.

De todas maneras, siempre es distinto tener «asegurada» la salvación de Dios por parte de los primeros trabajadores y cómo, para los segundos, a pesar de las angustias de todo un día de espera, la misericordia de Dios les asegura el jornal «completo» del día.

Busquemos siempre el trabajo sencillo, aunque nos cueste, con tal de tener segura la salvación y nunca perdamos la confianza en la misericordia infinita de Dios.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista 

13 de septiembre de 2026

DOMINGO DE LA CARIDAD Y DEL PERDÓN - Domingo XXIV del tiempo ordinario – ciclo A

 

Este es un domingo muy importante y quiera Dios que no pase desapercibido por el tema que plantea la liturgia.

Pero antes de empezar nuestra reflexión te invito a hacer un examen personal y particular para que puedas responder eficazmente al deseo de Jesús…


  • Eclesiástico

Empieza diciendo que el pecador posee el furor y la cólera que son odiosos para la humanidad.

Advierte el autor sagrado que el Señor, por su parte, es el dueño de toda «venganza».

Por otro lado, nos propone que la actitud del ser humano debe ser esta:

«Perdona la ofensa a tu prójimo y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas».

Como una regla de conducta pide el Eclesiástico perdonar a sus semejantes para ser perdonados por Dios. Y concluye el párrafo de hoy con estas palabras:

«Recuerda los mandamientos y no te enojes con tu prójimo: la alianza del Señor y perdona el error».

  • Salmo 102

El salmista nos presenta al Señor de toda la creación como compasivo y misericordioso. Y a continuación, nos manifiesta la actitud de Dios para con el hombre pecador:

«Bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios… Él perdona todas tus culpas… No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas».

  • San Pablo

En su carta a los romanos el apóstol, para que tengamos una caridad verdadera, nos advierte en este parrafito muy corto de hoy: «Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo».

Tengamos en cuenta este pensamiento muy importante para aplicar a nuestra vida: «Si vivimos, vivimos para el Señor…. Para esto murió Cristo y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos».

  • Verso aleluyático

Es el mandamiento que resume la gran enseñanza de Jesucristo: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado».

No puede haber más claridad en la actitud del discípulo y en la enseñanza del Maestro.

  • Evangelio

Un buen día se le ocurrió a Pedro preguntarle a Jesús:

«Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?».

Ante tal generosidad que parece tener Pedro, Jesús responde:

«No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete».

Jesús confirma sus palabras con una parábola muy interesante:

Un siervo que debía mucho dinero a su señor, y colmada la paciencia, el señor lo manda encarcelar y que con todas sus posesiones pueda pagar su deuda.

La parábola no puede ser más clara…

El señor lleno de compasión ante los ruegos del siervo, perdona toda la deuda y el siervo sale feliz y sin deuda.

Pero al salir de la casa él, que debía más de diez mil talentos y que había sido perdonado, se encuentra con un compañero que le debía apenas la pequeña cantidad de cien denarios, y quería estrangularlo repitiendo: «Págame lo que me debes».

El contraste entre lo que debemos a Dios por el pecado y lo que nos debemos unos a otros como criaturas es tan grande que Jesucristo, llamando al perdonado, le dice:

«Siervo malvado, toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías también tener compasión de tu compañero?».

Y le mandó que pagara toda su deuda.

Está claro lo que quiere enseñarnos Jesús en este domingo: comparemos lo que nos ha perdonado Dios con lo poco que nos ofenden nuestros hermanos y entenderemos cómo la caridad verdadera lleva siempre al perdón de corazón ante las faltas del prójimo.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

29 de agosto de 2026

SANTA ROSA DE LIMA OBEDIENTE AL PLAN DE DIOS

 

Hoy en el Perú celebramos a Santa Rosa de Lima. Es solemnidad para nosotros.

Por eso comienzo mi comentario dominical, recordando cómo Rosa de Santa María es modelo en nuestro camino hacia Dios. Su santidad tiene dos polos fundamentales:

El primero es el amor de intimidad con Jesús que la llevó al desposorio místico, y el otro, la caridad para con los pobres y enfermos de los que fue una bienhechora sacrificada que les proveía de ropa, alimentos, cuidados y medicinas. Incluso destinó una habitación de la casa para acoger a los pobres enfermos.

Este delicado servicio al prójimo le nació de esa intimidad con Jesús, manifestada especialmente:

+ En el viacrucis rezado en su huerta y cargando una cruz.

+ En la imitación de Jesús sufriente buscando parecerse a Él con cilicios, disciplinas, la corona de rosas que por dentro tenía unos clavitos que torturaban su cabeza; durmiendo sobre un duro colchón que tenía trozos de piedras y vidrios rotos y su almohada era una piedra.

+ En sus largos tiempos de oración en una pequeña ermita que construyó ella misma ayudada por su hermano.

+ Sobre todo por su amor especial a Jesús Eucaristía al que recibía tres veces por semana y cuando se le permitía alguna vez más. Antes de morir pidió el viático y entró en éxtasis.

Sus últimas palabras fueron al amor de su vida: «Jesús, Jesús».

Podríamos decir que como recuerda el Evangelio de su fiesta, santa Rosa ha sido como el grano de mostaza, sencilla y pequeña, pero después su devoción se ha extendido no solo por el Perú sino también por América Latina, las Filipinas, las Antillas e incluso a la Iglesia universal como la primera santa de América.

Como la segunda parábola del Evangelio de hoy, ella ha sido el poco de levadura que fermenta la masa, haciendo que muchas personas, al invocarla, se hayan encontrado con Jesús.

Para nosotros, tratando el tema de la liturgia de este domingo XXII, santa Rosa ha sido una de las personas que mejor han acogido el plan de Dios en su vida.

***

Muchas veces resulta duro aceptar el plan de Dios, pero en los hombres de fe se impone la aceptación y con ella la paz. Así lo vivió, como hemos visto brevemente, santa Rosa de Lima. Ahora veremos cómo reaccionaron Jeremías y Pedro, pero al fin Dios se impuso en su vida.

Procuremos seguir el consejo que nos dará San Pablo.

  • Jeremías

Es un profeta muy sensible y culto que tuvo mucho que sufrir.

Un buen día se quejó ante Dios:

«Tú me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; has sido más fuerte que yo y me has podido. He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí».

Parece que Jeremías se siente como engañado por Dios que, al llamarlo, no le previno de todo lo que tendría que sufrir al aceptar su misión.

Al fin el santo profeta se siente feliz con Dios y se expresa así:

«El Señor es mi fuerte defensor».

Y a continuación, lo glorifica diciendo:

«Cantad al Señor, alabad al Señor que libera la vida del pobre».

  •  San Pablo

Nos pide que a la hora de actuar procuremos discernir la voluntad de Dios y no seguir los intereses y exigencias del mundo.

Tengamos presente que Dios quiere nuestra santificación procurando «renovar nuestra mente para discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto».

  • Evangelio

Es interesante cómo se centra la confesión y el primado de Pedro en el evangelio de Mateo:

Le precede el primer anuncio de la pasión, le sigue la transfiguración y después de ésta Jesús advierte a los suyos que no digan nada hasta que resucite de entre los muertos.

Está claro que Jesús quiere que entendamos que el triunfo definitivo del Hijo del hombre solo acontecerá después de la muerte del Siervo de Dios que se somete al plan de salvación trazado por el Padre.

El párrafo de hoy se realiza después que Jesús da el poder de las llaves a Pedro.

Jesús recalca que irán a Jerusalén donde será ejecutado y resucitará el tercer día.

Pedro, sintiéndose ya responsable de la Iglesia, se rebela contra el plan de Dios y corrige a Jesús:

«¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte».

Jesús rechaza duramente a Pedro, como a un aliado de satanás, que le quiere apartar de su misión y le da a entender que su primera intervención ha sido un fracaso porque «tú piensas como los hombres, no como Dios».

Para terminar será bueno que meditemos estas palabras de Jesús:

«¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si arruina su vida?».

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

23 de agosto de 2026

SOLO DIOS ES DIOS - Domingo XXI del tiempo ordinario – ciclo A



A través de las lecturas de este domingo nos enseña la Iglesia que solo hay un Dios con toda la autoridad, y un enviado suyo, Jesucristo.

  •  Isaías

En el tiempo del profeta Isaías hay un mayordomo indigno en el palacio de Dios. A este es quien destituye el Señor por sus malas obras y pone en su lugar como mayordomo del templo de Jerusalén a un descendiente de David.

Al primero le dice Dios:

«Te echaré de tu puesto y te destituiré de tu cargo».

En su lugar Dios llama a su siervo Eliacín, hijo de Elsías, y le colocará todos los atuendos y le concederá todo el respaldo que merece un mayordomo del Señor:

«Colgaré de su hombro la llave del Palacio de David… Dará un trono glorioso a la casa paterna».

  • Salmo 137

Conviene que con frecuencia glorifiquemos a Dios simplemente por ser Señor y porque «su misericordia es eterna y no abandona las obras de sus manos».

Prosigue el salmista alabando a Dios: «Señor, te doy gracias de todo corazón, delante de los ángeles tañeré para ti. Me postraré hacia tu santuario, daré gracias a tu nombre».

No olvidemos la grandeza del Señor y de alabarlo por ser Él quien es.

  • San Pablo

En su Carta a los romanos el apóstol da la razón del por qué del actuar del Señor que no tiene que dar cuentas a nadie. Meditemos este breve párrafo:

«Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento el de Dios. Qué insondables son sus decisiones y qué irrastreables sus caminos…».

El párrafo concluye alabando a Dios:

«Él es el origen, guía y meta del Universo».

Solo a Él debemos dar gracias todos los seres humanos: «A Él la gloria por los siglos».

  • Verso aleluyático

Recoge el gran poder que otorga Jesús a Pedro, en su Iglesia, por haber confesado que Jesús en realidad es verdadero Dios:

«Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará».

  • Evangelio

Después de una pregunta de Jesús, que en el fondo no le interesa a Él mismo: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?», hay varias respuestas por parte de los apóstoles que se ve claro que no importan a su Maestro.

Más bien Él va a lo concreto y pregunta nuevamente a los apóstoles:

«¿Y ustedes quién dicen que soy yo?».

Son muchos los milagros que hablan de la grandeza de Jesús, pero solo Pedro tiene una respuesta absoluta sobre Jesucristo, que le merece la máxima alabanza y el poder sobre la Iglesia:

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».

Jesús alaba a Pedro que solo ha podido dar esta respuesta por una revelación del Padre:

«Porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso sino mi Padre que está en el cielo».

Y es entonces cuando la generosidad de Jesús rebosa sobre Pedro y lo coloca como cimiento de la Iglesia que Él va a fundar:

«Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará».

Además, lo concreta con esta expresión:

«Te daré las llaves del reino de los cielos».

Y le confiere el máximo poder de perdonar en el nombre de Dios.

La conclusión que saca Jesús de esta revelación es muy importante:

«Les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Mesías», es decir, el mismo gran Señor y Creador, Jesucristo Dios y hombre verdadero, que merece toda alabanza por su divinidad como la del Padre.


 


José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

15 de agosto de 2026

¡Señor, socórreme! - Domingo XX del tiempo ordinario – ciclo A

 


Nos cuenta San Mateo que Jesús iba proclamando el evangelio del reino y respaldaba sus palabras curando las enfermedades del pueblo de Israel. 

  • Isaías (56,1.6-7)

El profeta Isaías, de parte de Dios, nos pide actuar con justicia por la razón más importante: el Señor llega y con Él la salvación a través de la cual se revelará la victoria de nuestro Dios.

Es interesante que Isaías pida a los extranjeros que están en Israel que sirvan al Señor «para amar el nombre del Señor y ser sus servidores».

Vemos además que Dios se compromete a tratarlos con un amor especial: «Los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios… Porque mi casa es casa de oración y así la llamarán todos los pueblos».

  • San Pablo (Rm 11,13-15.29-32)

Habla a los gentiles como a sus hermanos y les dice: «Mientras sea vuestro apóstol haré honor a mi ministerio: “por ver si despierto emulación en los de mi raza y salvo a algunos de ellos”».

De esta manera el apóstol demuestra el cariño que tiene por los de su raza y cómo es su intención atraer a los gentiles a la fe en Jesucristo. Para ello se atreve a dar esta valiente razón: «Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos».

  • Verso aleluyático

Repite las palabras del comienzo de esta reflexión por la importancia de la actuar de Jesús predicando mientras comparte con los apóstoles el poder de curación.

  •  Evangelio (Mt 15,21-28)

Una mujer cananea se acerca a Jesús. Es importante recalcar que no pertenece a Israel y de ahí la insistencia de sus palabras y el motivo del rechazo de Jesucristo: «Ten compasión de mí, Señor, hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».

Es importante destacar la actitud despectiva del Maestro para conseguir la perseverancia de la petición. «Él no respondió nada».

Son los apóstoles mismos los que le insisten a Jesús: «atiéndela que viene detrás gritando».

Jesús explica que solo ha venido para los hijos de Israel.

La mujer lo oyó y gritó: «¡Señor, socórreme!».

Esta actitud de Jesús provoca una reacción de auténtica fe en la extranjera: «No está bien echar a los perros (nombre que daban los judíos a los extranjeros) el pan de los hijos».

La cananea, inspirada sin duda por el mismo Espíritu de Jesús, contestó:

«Tienes razón, Señor, pero también los perros se comen las migajas que caen de las mesas de los amos».

Esta fe «desconcierta» el corazón de Cristo, que exclama acompañando sus palabras con el milagro que pide la mujer:

«Mujer, qué grande es tu fe. Que se cumpla lo que deseas».

En este caso del Evangelio debemos ver cómo Jesucristo quiere la constancia en nuestras peticiones y que no sea pedir y desconfiar, sino por el contrario seguir pidiendo por fe lo que conviene para gloria de Dios.

A través de estas tres lecturas de la liturgia de hoy podemos ver que Dios no hace distinción de personas ya que en los tres casos se trata de extranjeros que consiguen el don de Dios porque la salvación en Cristo está abierta para todos.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

8 de agosto de 2026

BUSCA SIEMPRE A DIOS - Domingo XIX del tiempo ordinario – ciclo A


En este domingo pedimos a Dios:

«Que la comunión en tus sacramentos nos salve y nos lleve a la plenitud de la Luz de tu verdad», Jesús.

  • Libro 1 de Reyes

Cuando el profeta Elías llegó a cobijarse en una cueva del monte Horeb, oyó la voz de Dios que le decía: «Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!».

El profeta cree descubrir la voz de Dios en un violento huracán que rompía las peñas, luego se sintió un terremoto, a continuación, vino un fuego, pero en ninguno de los tres fenómenos de la naturaleza encontró a Dios.

Era demasiado alboroto para descubrirlo entre tanto ruido, pero después del fuego «se oyó una brisa tenue, al sentirla Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva». Dios le iba a hablar en la suave brisa y no en medio del bullicio y la confusión.

No busquemos a Dios en medio del bullicio del mercado, el alboroto de una fiesta, ni en medio de las ideologías que confunden y aturden… A Dios se le encuentra en el silencio de la oración y en un corazón pacificado.

  • San Pablo

Judío, como tantos en su comunidad, se convirtió al cristianismo: «Mi conciencia iluminada por el Espíritu Santo me asegura que no miento».

Desde su conversión Pablo siente «una gran pena y un gran dolor incesante» al tener que separarse del resto de su comunidad judía.

El apóstol afirma que «por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser proscrito lejos de Cristo».

En el pequeño párrafo que sigue a continuación, Pablo alaba a los suyos que pertenecen «a la alianza, a la ley, al culto y las promesas».

El apóstol siente dolor al ver todas las maravillas que el resto del pueblo judío no puede recibir, al no seguir las promesas de Dios, siendo «herederos de los patriarcas de quienes según la carne nació el Mesías».

Por encima de la fidelidad a todo lo humano, Pablo reconoce que «Dios está por encima de todo» y concluye con esta oración de alabanza:

«Bendito por los siglos».

Es bueno confesar que por encima de todas las cosas está el Creador y Santo por los siglos.

  • Verso aleluyático

Es un acto de esperanza en los dones que vienen de Dios:

«Espero en el Señor, espero en su Palabra».

  • Evangelio

Se trata de una secuencia muy bella.

En primer lugar, aparece Jesús solo, en oración con su Padre, después de despedir a la multitud tras la multiplicación de los panes.

Los apóstoles embarcados todos juntos, parten sin Jesús a la otra orilla del lago.

Sacudida la barca por las olas, Jesús está ausente. De pronto, viene Él caminando sobre el agua, y los apóstoles al verlo, llenos de temor, gritan de miedo pensando que era un fantasma.

Jesús les dice estas palabras que debemos tener siempre en cuenta: «Ánimo, soy yo. No tengáis miedo».

Al oírlo, Pedro, quizá por hacer una bravata o quizá con fe verdadera, le dice al Señor: «Si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua».

Jesús le dijo: «¡Ven!».

Pedro, bajando de la barca, echó a andar sobre el agua, pero «al sentir la fuerza del viento le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame”».

Jesús le agarró las manos diciendo: «Qué poca fe, ¿por qué has dudado?»

Ambos subieron a la barca y enseguida amainó el viento y se sosegó el mar.

Queridos amigos, hay que buscar siempre a Dios en Cristo Jesús, confiar en Él y fiarse de su poder, pero con auténtica fe, y no con las dudas con que se echó Pedro en el mar y se asustó por el viento y el oleaje.


José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista



2 de agosto de 2026

EL MEJOR ALIMENTO - DOMINGO XVIII - CICLO A


Los bienes los ha hecho Dios y los regaló a los hombres. El dinero lo ha hecho el hombre para comprar y vender. La felicidad depende de la caridad al compartir.

Veamos algunos consejos y orientaciones en las lecturas de hoy. 

  • Isaías

Nos aconseja que empleemos el sueldo y el dinero en lo que alimenta de verdad:

“¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura?”.

Dios responde:

“Inclinad vuestro oído, venid a mí, escuchadme atentos y comeréis bien”.

La liturgia de este domingo, precisamente, nos va a hablar de la eficacia de escuchar la Palabra de Dios.

En Dios mismo encontraremos el alimento sano y bueno. 

  • Salmo responsorial

Nos muestra a todas las criaturas esperando de las manos de Dios el pan del día porque

“Él es cariñoso con todas sus criaturas”.

Por eso: “Los ojos de todos están aguardando. Tú les das la comida a su tiempo”. Finalmente el salmo nos invita a meditar cómo “Dios está cerca de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente”.

De las ideas de este salmo brota, sin duda, la costumbre de bendecir los alimentos antes de comer y dar gracias después de alimentarnos. 

  • San Pablo

Acerquémonos al Señor y confiemos en la fuerza de su bondad.

Para el apóstol su tesoro personal es Dios mismo y se siente seguro de que nadie se lo podrá quitar.

Es Dios mismo quien nos amarra con su amor.

Por cierto que tiene mucho mérito esta afirmación del apóstol quien, después de haber soportado tantas pruebas al evangelizar, siempre se quedó con Dios en los brazos y por eso llegó a afirmar:

“¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La aflicción? ¿La angustia? ¿La persecución?

¿El hambre?...”. Es decir, todo aquello que suele aparecer a lo largo de la vida.

Pero si realmente vivimos en el amor de Dios será fácil vencer, no por nosotros, sino “por el amor (y la ternura) que Dios nos ha manifestado”, a través de Jesucristo. 

  • Verso aleluyático

Hay que comer, sí.

Busquemos con valentía para nosotros y los nuestros y para poder compartir los alimentos necesarios. Pero tengamos presente que el mejor alimento debe ser siempre “toda palabra que sale de la boca de Dios”. 

  • Evangelio

Jesús se entera de que Herodes ha martirizado a Juan Bautista y “se marcha de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado”.

Cuando desembarca se encuentra el Señor con mucha gente que lleva sus enfermos. Su corazón apostólico siente pena, sana a los enfermos y evangeliza.

Los apóstoles se acercan a Él interrumpiéndole. Así es la lógica humana:

“Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer”.

La lógica divina es distinta:

“Denles ustedes de comer”.

Le presentan cinco panes y dos peces.

La bendición de Jesús a los panes y peces nos trae el recuerdo de la eucaristía en la que se multiplica Cristo mismo que es el pan de vida:

“Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio”.

Comieron y recogieron doce cestos de sobras:

Eran “unos cinco mil hombres sin contar mujeres y niños”.

Un hermoso día para un apóstol inquieto como Jesús que alimenta a su pueblo con la Palabra de vida y con el pan y pescado.


José Ignacio Alemany Grau, obispo


26 de julio de 2026

¿QUÉ PEDIMOS A DIOS? - Domingo XVII del tiempo ordinario – ciclo A

En este domingo la Iglesia quiere enseñarnos a pedir eficazmente lo que es más conveniente para nuestra salvación.

  • 1 Reyes

Dios le dice a Salomón: «Pídeme lo que quieras».

Sabiamente Salomón le pide a Dios un montón de cosas que agradan a Dios y Él le dice: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar: te doy un corazón sabio e inteligente como no lo ha habido antes ni habrá después de ti».

Desde entonces a Salomón se le recordará como el rey sabio de Israel.

Qué importante es para nosotros saber pedir lo que nos haga agradables a Dios y fieles a los hombres con quienes trabajamos.

  • Salmo 118

Encierra un secreto muy importante en la vida espiritual:

«Cuánto amo tu voluntad, Señor. Mi porción es el Señor, he resuelto guardar tus palabras. Más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata».

En la voluntad de Dios está nuestra alegría y santificación.

  • San Pablo

Nos enseña el apóstol, en su Carta a los romanos, que «sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien, a los que ha llamado conforme a su designio.

A los que ha escogido Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo… A los que llamó los justificó y a los que justificó los glorificó».

Dejémonos en las manos de Dios ya que Él conoce perfectamente lo mejor para cada uno de nosotros

  • Verso aleluyático

Es una alabanza a Dios tomada del Evangelio de San Mateo, en el capítulo 11:

«Bendito seas Padre, Señor de cielo y tierra porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla».

Pero ¿qué secreto es el que Jesús dice que se ha revelado a la gente sencilla?

El Evangelio nos dará nuevas comparaciones para que comprendamos qué debemos hacer para entrar en el reino de los cielos, que Jesús trajo a la tierra.

  • Evangelio

El Evangelio de hoy, tomado de San Mateo, nos descubre con distintas comparaciones qué es el reino de los cielos y cómo se entra en él.

+ «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, vende todo lo que tiene y compra el campo».

+ «El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que al encontrar una de gran valor vende todo lo que tiene y la compra».

+ «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces» … la arrastran a la orilla y separan los peces buenos de los malos.

Jesús, a continuación, explica que «saldrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido».

¿Y a los buenos? Los llevarán a la gloria de Dios.

¿Qué relaciones tienes tú con el reino de Dios? ¿Cuánto has perdido para conseguir la felicidad eterna?

Que estas comparaciones, y las del domingo anterior, que nos hacen conocer un poquito lo que es el reino de los cielos, nos permitan vivir de cara a una eternidad feliz, aunque tengamos que perder algo valioso.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista