27 de marzo de 2021

DOMINGO DE RAMOS

Nos cuenta hoy San Marcos que la muchedumbre que acompañaba a Jesús entró en Jerusalén por el camino que según la tradición debía hacer su entrada el Mesías, es decir, el camino de Betfagé y Betania a Jerusalén. 

En aquel momento Jesús mandó a dos de sus discípulos que fueran a traer un borrico que estaba amarrado a la puerta de una casa. Montó sobre él y fue acercándose a la ciudad.

La gente entusiasmada comenzó a aclamarlo y repetían: “Hossana… bendito el que viene en nombre del Señor”.

Sabemos que la palabra Hossana era una “palabra de petición” en momentos difíciles pero con el tiempo se repetía como una expresión de alegría. Por otra parte “bendito el que viene en nombre del Señor” pertenece al salmo, que también repetimos cada día en la santa misa, antes de que llegue Jesús en la consagración.

La gente aclamaba con entusiasmo, ponía los mantos en el suelo para que pasara Jesús en el pollino y arrancaban ramos de olivos y palmas para aclamarlo.

Nos advierte el Papa Benedicto que esta muchedumbre era la que acompañaba a Jesús desde Jericó y fue muy distinta a la que pidió su crucifixión el viernes santo.

  • Prefacio

Centra este domingo en el evangelio sobre la pasión de Jesucristo y por eso nos dice que Él “siendo inocente se entregó a la muerte por los pecadores y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales. De esta forma al morir destruyó nuestra culpa y al resucitar fuimos justificados”.

En estas palabras tenemos el resumen no solo de la pasión de San Marcos, sino de toda la Semana Santa que empieza hoy.

Agradezcamos mucho la generosidad de Jesucristo.

  • Isaías

Nos habla del regalo que le ha hecho el Señor al darle una lengua de iniciado y un oído de discípulo para aceptar todos los tormentos que deberá padecer como “siervo del Señor”.

No olvidemos que este es el tercer canto del siervo del Señor.

  • Salmo 21

Es el salmo que Jesús repitió en la cruz. Tengamos presente que en varios momentos de la pasión del Señor y de la última cena aparecen distintos salmos como oración y sentimientos de Jesús Redentor.

Hoy rezamos así:

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Con el salmo se describen los distintos sufrimientos a los que le sometieron sus enemigos.

  • San Pablo

En su Carta a los Filipenses el apóstol nos manifiesta todo el camino de salvación que siguió Jesús: hacerse hombre, dejando de lado todo el poder infinito que sigue teniendo como Dios verdadero.

Se sometió al peor tormento, la muerte de cruz.

Y como nos ha enseñado el mismo Jesús que quien se humilla será enaltecido, San Pablo nos recuerda que el regalo del Padre a Jesús para glorificarlo después de tanta humillación fue darle el nombre que está sobre todo nombre: “es Señor para gloria de Dios Padre”.

  • Versículo de aclamación

Es una antífona que repite varias veces la liturgia tanto en la Eucaristía como en el Oficio Divino:

“Cristo por nosotros se sometió incluso a la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el nombre sobre todo nombre”.

  • La Pasión según San Marcos

En este día hay dos lecturas del Evangelio. La primera es antes de la procesión de ramos a la que aludimos al principio y la otra corresponde a la Pasión contada por los tres evangelistas sinópticos y en este año del ciclo B nos toca San Marcos.

El cuarto relato de la pasión será el viernes y pertenece a San Juan.

Les invito a meditar, y ojalá en familia, esta larga lectura de Marcos 14,1-15,47.

Vean juntos hasta dónde ha llegado el amor de un hombre inocente, que además era Dios verdadero, para salvarnos a nosotros pecadores.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

20 de marzo de 2021

CON LA ALIANZA EN EL CORAZÓN

 Dios, por medio de Jeremías, nos habla de cómo va a meter su Ley en el corazón de los fieles. Tengamos en cuenta que muchas veces va la ley por un lado y la vida y el corazón por otro.

Que este domingo podamos descubrir la importancia de cumplir la Ley del Señor por amor y con fidelidad toda la vida.

  • Jeremías

Nos habla de un tiempo especial en el cual la alianza no se cumplirá según el capricho de cada uno. La alianza que Dios pide a Israel es que la lleve metida en su pecho y escrita en su corazón y así se realizará el plan de Dios: “yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”.

  • Salmo responsorial 50

Sabemos que este salmo es fundamentalmente penitencial y que fue fruto del sincero arrepentimiento de David después del pecado gravísimo que cometió.

Con la liturgia lo repetimos muchas veces en el tiempo de cuaresma. Meditemos una vez más:

“Misericordia, Dios mío, por tu bondad. Por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado”.

  • Carta a los Hebreos

El autor de esta carta nos recuerda que Cristo “a gritos y con lágrimas presentó oraciones y súplicas a quien podía salvarlo de la muerte”.

Así, con su sacrificio, “se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna”.

Que este domingo agradezcamos una vez más a Jesucristo cuya muerte vamos a recordar dentro de unos días con mucho amor y con la seguridad y alegría de su resurrección.

  • Aclamación al Evangelio

Nos recuerda uno de los pedidos de Jesús para todos los que le sigan:

“El que quiera servirme que me siga y donde esté yo allí estará también mi servidor”.

Si queremos estar con Jesús debemos servir al prójimo.

  • Evangelio

En el Evangelio de este día encontramos una serie de pensamientos que nos pueden ayudar a profundizar:

+ Vienen unos griegos y dicen a los apóstoles: “Señor, quisiéramos ver a Jesús”.

Qué importante es que surja en nuestro corazón la inquietud por Cristo y que brote en Él la necesidad de hacer todo lo posible para verlo por la fe.

+ Jesús dice: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre”.

Así llama Jesús al momento de su muerte y crucifixión por la que va a salvarnos a todos.

+ “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo”.

Esto lo dice por Él y por nosotros para que entendamos que por el sacrifico, sobre todo el último, encontraremos la fecundidad de nuestra vida.

+ “Mi alma está agitada”.

Muchos hagiógrafos dicen que este párrafo viene a ser la oración del huerto de Getsemaní contada por San Juan. Esto explica que acepte ese sufrimiento porque “para esto he venido, para esta hora”. Entonces Jesús pide: “Padre, glorifica tu nombre”.

Es entonces cuando la voz del cielo dice: “Lo he glorificado y volveré a glorificarlo”.

De esta manera el Padre promete a su Hijo la victoria y glorificación final.

+ La gente escucha y no entiende.

Unos dicen “ha sido un trueno o le ha hablado un ángel”.  Jesús aclara: “Esta voz no ha venido por mí sino por vosotros”. Y a continuación confirma su sacrificio por la salvación del mundo: “Cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí”.

Jesús hablaba de su elevación primera en la cruz y la segunda su ascensión a los cielos con la glorificación total prometida por el Padre.

Cuando meditemos en la pasión, sobre todo en Semana Santa, tengamos presente este capítulo doce de San Juan que nos habla de la angustia de Jesús por nosotros.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

13 de marzo de 2021

EL JUICIO DE LA LUZ

En este domingo como en  los anteriores del tiempo de cuaresma vamos a meditar el evangelio de San Juan que nos habla del ciego de nacimiento.


Si bien este capítulo 9 del evangelista, pertenece al ciclo A, la liturgia, por la belleza e importancia del mismo, permite meditarlo en los tres ciclos. Así hacemos nosotros.

Tomamos del ciclo B las dos primeras lecturas y el salmo y meditamos el evangelio del ciclo A.

  • 2 Crónicas

El final de este libro resume la historia del pueblo hebreo, mostrando rápidamente las desviaciones que el pueblo había tenido en el cumplimiento de los mandamientos de Dios y termina con el cumplimiento de las profecías de Jeremías que marcó el límite del tiempo del destierro. Esto sucedió a la llegada de los persas a Babilonia y siendo el primer rey, Ciro. Él proclamó la libertad de Israel con el siguiente decreto:

“Así dice Ciro, rey de Persia: el Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a ese pueblo, puede volver. ¡Que el Señor su Dios esté con él!”

De esta manera termina el destierro de Babilonia y comienza otra etapa totalmente nueva para el pueblo de Dios.

  • Salmo 136

Para el salmista Jerusalén es la cumbre del dolor en su destrucción y destierro o del gozo en la reconstrucción y vuelta a la ciudad querida y llorada. Junto a los canales de Babilonia se sentaban para llorar sus nostalgias y negándose a cantar y menos todavía los cánticos que repetían gozosos en el templo de Jerusalén.

Podemos compartir un rato este salmo uniéndonos al sentir de este pueblo profundamente religioso que vivía las ansias de Dios y la pena después de haberlo negado:

“Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión. En los sauces de sus orillas colgábamos nuestra cítaras”.

  • San Pablo

Dirigiéndose a los efesios, el apóstol habla de la misericordia de Dios que con su amor infinito, “aunque estábamos nosotros muertos por el pecado, nos ha hecho revivir con Cristo” resucitado y nos enseña que nuestro lugar estará para siempre en el cielo junto a Jesús.

Tengamos en cuenta que todas estas maravillas son fruto de la fe que también es regalo de Dios.

 Los hombres no podremos nunca merecer esta gracia que nos regaló Jesús.

  • Aclamación

Se refiere, precisamente, al evangelio de hoy en el que Jesús aparece como luz y da la luz a quien no la tiene:

“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue tendrá la luz de la vida”.

  • Evangelio

Es la curación de un joven que había nacido ciego.

Jesús hizo un poco de barro con saliva y tierra del piso, le untó los ojos, lo mandó a la piscina de Siloé para que se lavara; se lavó y vio.

Ese es el milagro. Veamos las contradicciones que tuvo que superar el muchacho hasta que pudo reconocer a Jesucristo como Señor.

+ Primero era la gente que le preguntaba y él respondía lo que le había hecho Jesús y cómo había recobrado la vista.

+ Después fueron los fariseos que le interrogaron largamente queriendo que el joven admitiera que Jesús era un pecador porque había hecho el milagro en sábado.

+ A continuación los fariseos llaman a los padres del muchacho para preguntarles. Ellos  para evitar caer en la condenación que los fariseos habían prometido a los que creyeran en Jesús, les dijeron:

Sí es nuestro hijo. Sí nació ciego. ¿Cómo ve ahora? Pregúntenle a él que ya es grandecito.

+ Por segunda vez y mostrando todo su odio hacia Jesús, le preguntan nuevamente los fariseos al joven.

El muchacho defiende valientemente a Jesucristo. Es uno de los pocos que lo defiende con valentía y al final los fariseos lo expulsaron de la sinagoga.

+ Entonces Jesús se hace el encontradizo y el que era ciego no se inmutó porque no lo había visto. Pero apenas oyó la voz que le preguntaba “¿crees en el hijo del hombre?” el joven contestó: “¿Quién es para que crea?”

La respuesta de Jesús es simple: “lo estás viendo. El que te está hablando; ése es”. El joven se postra y adora.

La conclusión la saca el mismo Jesús:

“Yo he venido a este mundo para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos”.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

6 de marzo de 2021

LA LEY DEL SEÑOR ES DESCANSO DEL ALMA

 Todos sabemos que vivimos en un ambiente de inquietud debido sobre todo a la corrupción.

Vivimos mal porque despreciamos a Dios y sus mandamientos y qué duro es el castigo que nosotros mismos nos damos.

En este domingo la Iglesia nos recuerda el Decálogo que en realidad es lo único que puede traernos la paz verdadera, la confianza en los demás y la seguridad de Dios.

  • El Éxodo

El Señor pronuncia estas palabras como una justificación de lo que va a pedir al pueblo de Israel:

“Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud”.

A continuación proclama los diez mandamientos que muchos aprendimos de pequeños y otros o no los aprendieron, o los han olvidado, o han querido olvidarlos.

Será bueno que nos sentemos en un momento de soledad y de paz para releer este capítulo 20 o si queremos la redacción más breve que aprendimos en el catecismo.

Seamos sinceros para descubrir nuestra verdad, porque unida a ella estará nuestra felicidad.

  • Salmo responsorial

Un bello salmo durante el cual repetiremos las palabras de Pedro a Jesús:

“Tú tienes palabras de vida eterna”.

El salmo nos ayuda a recordar que en el Decálogo, la ley de Dios, está el descanso del alma y, que si lo cumplimos, Dios será siempre fiel. Más aún, el salmo nos enseña que los mandatos del Señor alegran el corazón e iluminan nuestra alma y nuestro cuerpo:

“La voluntad del Señor es pura y eternamente estable. Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos”.

  • San Pablo

Según el apóstol los judíos exigen signos, como hemos visto hace poco que se los pedían a Jesús. Teniendo el signo máximo de la presencia de Dios en Cristo, pedían otros signos.

Por su parte, los griegos a quienes predicaba de manera especial Pablo, pedían sabiduría. Ellos eran personas instruidas a quienes les gustaba profundizar de una manera racional e inteligente.

Pero el apóstol, respondiendo en el fondo a la misma enseñanza de Jesús, decía que la novedad y felicidad que anunciaba él es precisamente el Mesías, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

  • Aclamación

Imposible comprender el amor de un Dios que fue capaz de entregar a su unigénito para salvar a la humanidad caída:

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único.

Todo el que cree en Él tiene vida eterna”.

  •  Evangelio

Para el evangelio, como permite la liturgia, tomamos el del ciclo A, por la belleza y enseñanzas que contiene.

Jesús llega a Sicar, un pueblito de Samaría. Se siente cansado y se adormece mientras los discípulos van a comprar. Llega una mujer a sacar agua del pozo de Jacob.

Jesús, que conoce la profundidad de aquella mujer, comienza el diálogo pidiéndole agua.

La mujer, muy viva, se extraña de que un hombre y además un judío, le pida a ella, mujer y samaritana.

Esto le sirve a Jesús como introducción para hablarle del agua viva y aclararle el gran misterio que no ha dicho normalmente a nadie:

“Yo soy (el Mesías), el que hablo contigo”.

En ese momento llegan los apóstoles con la comida y la mujer se escurre olvidando su agua y su cántaro.

Y la Samaritana se dirige a los hombres del pueblo diciéndoles:

“Venid a ver un hombre que me ha dicho lo que he hecho: ¿Será este el Mesías?”

Aquellos hombres salieron del pueblo para buscar a Jesús.

Se lo trajeron y muchos de ellos se convirtieron, llegando a decirle a la mujer:

“Ya no creemos por lo que tú dices. Nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es de verdad el Salvador del mundo”.

Es el fruto más grande que puede conseguir un evangelizador: dar a conocer al Salvador del mundo y “la culpa de todo” esta vez la tuvo una mujer.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo