- 1 Reyes
Dios le dice a
Salomón: «Pídeme lo que quieras».
Sabiamente Salomón
le pide a Dios un montón de cosas que agradan a Dios y Él le dice: «Por
haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida
de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar: te
doy un corazón sabio e inteligente como no lo ha habido antes ni habrá después
de ti».
Desde entonces a
Salomón se le recordará como el rey sabio de Israel.
Qué importante es para nosotros saber pedir lo que nos haga agradables a Dios y fieles a los hombres con quienes trabajamos.
- Salmo 118
Encierra un secreto
muy importante en la vida espiritual:
«Cuánto amo tu
voluntad, Señor. Mi porción es el Señor, he resuelto guardar tus palabras. Más
estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata».
En la voluntad de Dios está nuestra alegría y santificación.
- San Pablo
Nos enseña el
apóstol, en su Carta a los romanos, que «sabemos que a los que aman a Dios
todo les sirve para el bien, a los que ha llamado conforme a su designio.
A los que ha
escogido Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo… A los que llamó los
justificó y a los que justificó los glorificó».
Dejémonos en las manos de Dios ya que Él conoce perfectamente lo mejor para cada uno de nosotros
- Verso aleluyático
Es una alabanza a
Dios tomada del Evangelio de San Mateo, en el capítulo 11:
«Bendito seas
Padre, Señor de cielo y tierra porque has revelado los secretos del reino a la
gente sencilla».
Pero ¿qué secreto
es el que Jesús dice que se ha revelado a la gente sencilla?
El Evangelio nos dará nuevas comparaciones para que comprendamos qué debemos hacer para entrar en el reino de los cielos, que Jesús trajo a la tierra.
- Evangelio
El Evangelio de
hoy, tomado de San Mateo, nos descubre con distintas comparaciones qué es el
reino de los cielos y cómo se entra en él.
+ «El reino de
los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo. El que lo encuentra lo
vuelve a esconder, vende todo lo que tiene y compra el campo».
+ «El reino de los
cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que al encontrar una
de gran valor vende todo lo que tiene y la compra».
+ «El reino de
los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase
de peces» … la arrastran a la orilla y separan los peces buenos de los
malos.
Jesús, a
continuación, explica que «saldrán los ángeles y separarán a los malos de
los buenos y los echarán al horno encendido».
¿Y a los buenos?
Los llevarán a la gloria de Dios.
¿Qué relaciones
tienes tú con el reino de Dios? ¿Cuánto has perdido para conseguir la felicidad
eterna?
Que estas
comparaciones, y las del domingo anterior, que nos hacen conocer un poquito lo
que es el reino de los cielos, nos permitan vivir de cara a una eternidad feliz,
aunque tengamos que perder algo valioso.
José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

