26 de julio de 2026

¿QUÉ PEDIMOS A DIOS? - Domingo XVII del tiempo ordinario – ciclo A

En este domingo la Iglesia quiere enseñarnos a pedir eficazmente lo que es más conveniente para nuestra salvación.

  • 1 Reyes

Dios le dice a Salomón: «Pídeme lo que quieras».

Sabiamente Salomón le pide a Dios un montón de cosas que agradan a Dios y Él le dice: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar: te doy un corazón sabio e inteligente como no lo ha habido antes ni habrá después de ti».

Desde entonces a Salomón se le recordará como el rey sabio de Israel.

Qué importante es para nosotros saber pedir lo que nos haga agradables a Dios y fieles a los hombres con quienes trabajamos.

  • Salmo 118

Encierra un secreto muy importante en la vida espiritual:

«Cuánto amo tu voluntad, Señor. Mi porción es el Señor, he resuelto guardar tus palabras. Más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata».

En la voluntad de Dios está nuestra alegría y santificación.

  • San Pablo

Nos enseña el apóstol, en su Carta a los romanos, que «sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien, a los que ha llamado conforme a su designio.

A los que ha escogido Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo… A los que llamó los justificó y a los que justificó los glorificó».

Dejémonos en las manos de Dios ya que Él conoce perfectamente lo mejor para cada uno de nosotros

  • Verso aleluyático

Es una alabanza a Dios tomada del Evangelio de San Mateo, en el capítulo 11:

«Bendito seas Padre, Señor de cielo y tierra porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla».

Pero ¿qué secreto es el que Jesús dice que se ha revelado a la gente sencilla?

El Evangelio nos dará nuevas comparaciones para que comprendamos qué debemos hacer para entrar en el reino de los cielos, que Jesús trajo a la tierra.

  • Evangelio

El Evangelio de hoy, tomado de San Mateo, nos descubre con distintas comparaciones qué es el reino de los cielos y cómo se entra en él.

+ «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, vende todo lo que tiene y compra el campo».

+ «El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que al encontrar una de gran valor vende todo lo que tiene y la compra».

+ «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces» … la arrastran a la orilla y separan los peces buenos de los malos.

Jesús, a continuación, explica que «saldrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido».

¿Y a los buenos? Los llevarán a la gloria de Dios.

¿Qué relaciones tienes tú con el reino de Dios? ¿Cuánto has perdido para conseguir la felicidad eterna?

Que estas comparaciones, y las del domingo anterior, que nos hacen conocer un poquito lo que es el reino de los cielos, nos permitan vivir de cara a una eternidad feliz, aunque tengamos que perder algo valioso.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

19 de julio de 2026

En el reino del Padre - Domingo XVI del tiempo ordinario – ciclo A

 

En este domingo la liturgia destaca la importancia que tiene Dios en nuestra vida. Él es el único Señor que dirige la creación entera, obra de su poder.

  • Libro de la Sabiduría

Nos enseña que «fuera de ti no hay otro Dios al cuidado de todo». Solamente Dios, por su esencia, es capaz de justificar todas sus obras.

El poder de Dios es tan inconmensurable que solo Él puede otorgar su perdón a todos nosotros.

Preparémonos para vivir de tal forma que Dios nos justifique. Solo Él «tiene la dulce esperanza que aún en el pecado se produzca el arrepentimiento».

  • Salmo 85

«El Señor es bueno y clemente, rico en misericordia con los que le invocan».

Al Señor acudimos con nuestra simplicidad de corazón y le pedimos que escuche nuestras peticiones por su misericordia».

Es muy importante lo que viene a continuación:

«Tú, Señor, eres clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal».

A este único Dios pedimos compasión y misericordia.

  • San Pablo

En su Carta a los romanos, el Apóstol nos enseña que el Espíritu Santo «viene en ayuda de nuestra debilidad porque nosotros no sabemos pedir lo que conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables».

Muy importante es confiar en el Espíritu Santo porque Él aclara las peticiones de los hijos de Dios e intercede ante el Padre por todos nosotros.

  • Verso aleluyático

Una vez más se repite en este día que son los sencillos quienes consiguen conocer a Dios y pedirle con confianza:

«Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla».

  • Evangelio

Es importante meditar, en esta cita del Evangelio de San Mateo, cada una de las comparaciones que presenta Jesús para decirnos cómo es el reino de los cielos:

+ El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla y de noche el enemigo, sobre el mismo campo, sembró cizaña.

Los obreros preguntan: «¿quieres que vayamos a arrancarla?».

Pacientemente contesta el señor: No, porque pueden arrancar al mismo tiempo el brote bueno.

En ésta, como en las otras parábolas, veremos siempre la misericordia del Señor para con las personas que tengan fe.

+ Después de esta parábola, Jesús habla (aunque no haya obligación de leerlas en este domingo) del reino de los cielos que se parece a un grano de mostaza…

+ A continuación, el Señor compara el reino de los cielos con la levadura que una mujer amasa con tres medidas de harina y todo fermenta.

Cuando los discípulos se encuentran a solas con Jesús, en su casa, le piden explicaciones sobre la parábola de la cizaña.

Jesús, con detalle, les explica y el resumen está claro:

El sembrador es inmejorable, es Él mismo.

La semilla siempre es buena si la echa el Sembrador y, sin embargo, no falta gente en un campo bien dispuesto que quiere sembrar la mala semilla para estropear la cosecha.

Cuidemos entonces la semilla que Jesús ha puesto en nuestro corazón y «los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre».

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista