- Isaías
El
profeta Isaías describe con detalle el banquete lujoso que Dios prepara para
todos los hombres: «El Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos
en este monte un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera;
manjares enjundiosos».
Por
otra parte, el gran profeta asegura que Dios «arrancará en este monte el velo
que cubre a todos los pueblos… Aniquilará la muerte para siempre».
Junto
con ese banquete llegará el consuelo de Dios, pues Dios enjugará las lágrimas
para siempre y en aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios de quien
esperábamos que nos salvara».
Isaías termina invitando a celebrar y gozar la salvación que Dios ofrece.
- Salmo 22
Es
el salmo conocido como del «Buen Pastor» que cuida de todos nosotros y en quien
podemos confiar, porque ha preparado buenos pastos «y me conduce hacia fuentes
tranquilas y repara mis fuerzas…».
El
Señor «me guía por senderos justos por el honor de su nombre».
El salmista no desconfía de la intervención de Dios en su vida, aunque se trate del alimento diario que describe así: «Preparas una mesa ante mí en frente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume y mi copa rebosa».
- San Pablo
Por
su parte, el apóstol San Pablo nos dice: «Sé vivir en pobreza y abundancia». Y
continúa: «estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la
abundancia y la privación».
En cualquier caso, siempre está la fuerza de Dios que le permite exclamar: «Todo lo puedo en aquel que me conforta».
- Verso aleluyático
Nos
invita a confiar en el Padre Dios que nunca nos faltará si tenemos abierto el
corazón:
«El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón…». Así comprenderemos «la razón de nuestra esperanza».
- Evangelio
Por
su parte, Jesús, en el Evangelio de San Mateo, nos habla de cómo es totalmente
libre y personal el entrar o no el banquete del Padre celestial.
Hablando
precisamente a los sacerdotes y ancianos del pueblo, les presenta a un rey que
prepara las bodas de su hijo.
Los
invitados contestan en completa libertad hasta el punto de que algunos llegan a
matar a los que llegan a convidarlos, porque la boda del hijo está preparada.
El
exquisito banquete real se celebrará de todas formas ya que el hijo del rey se
casa, pero Jesús hace una grave advertencia: «son muchos los llamados y pocos
los escogidos».
Cada
uno tiene que escoger libremente participar en la fiesta de Dios, es decir,
vivir en gracia para ser digno del reino. Está claro que habrá que presentarse
con el traje que simboliza la gracia de Dios para gozar de tan suculento banquete
del Reino.
José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
