Las lecturas de este domingo van en una misma dirección: tenemos la responsabilidad ante Dios de dar fruto y fruto abundante.
- Isaías
El
profeta define a Israel como una gran viña que Dios ha cuidado con esmero y a
la hora de ir a cosechar el fruto se encuentra con que, en vez de uvas las
plantas dan agrazones, es decir, una especie de uva amarga que no es fácil de
comer.
Ante
tal resultado, Isaías nos presenta la ira de Dios por la ingratitud que
encuentra en su pueblo predilecto:
«¿Qué
más cabía hacer por mi casa que yo no haya hecho? ¿Por qué esperando que diera
uvas dio agrazones?».
Prácticamente
Dios destruye físicamente la viña cuidada con tanto cariño y la deja al
descubierto para que toda clase de alimañas aprovechen de ella.
Muy
duro y realista es el profeta al poner estas palabras en la boca de Dios:
«La
viña de la casa del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los
hombres de Judá su plantel preferido. Espero de ellos derecho, y ahí tenéis,
asesinatos; espero justicia, y ahí tenéis: lamentos».
Es muy importante lo que dice el profeta: no se trata de fructificar según nuestro capricho sino según el querer de Dios.
- Salmo 79
Es
una oración de arrepentimiento por parte de Israel ante su propia actitud de
ingratitud frente a la misericordia y regalos de Dios.
Creo
que este salmo nos debería hacer pensar cómo es la respuesta de nuestra vida al
plan de Dios que ha tenido hasta ternura y detalles inimaginables.
El
salmo termina pidiendo a Dios que tenga misericordia frente a toda esa ingratitud:
«Dios de los ejércitos vuélvete, mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña; la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa».
- San Pablo
El
apóstol le pide a la comunidad de Filipos que confíe en la providencia de Dios:
«Nada
les preocupe, sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica con
acción de gracias, sus peticiones sean presentadas a Dios».
Esta
confianza en Dios hará que todos nosotros sintamos «que la paz de Dios que
supera todo juicio custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo
Jesús».
Todo
esto parece muy sencillo, pero no es fácil ceder en nuestras opiniones y
confiar todo a la Divina providencia.
Finalmente,
Pablo se pone como ejemplo:
«Lo que aprendieron, recibieron, oyeron, vieron en mí, pónganlo por obra. De esta manera el Dios de la paz estará con ustedes».
- Verso aleluyático
Nos
hace ver que somos privilegiados por Dios que nos ha escogido entre todos los
seres del mundo para que demos fruto y fruto abundante:
«Yo
los he elegido del mundo para que vayan y den fruto y su fruto permanezca».
En estas breves palabras encontramos el gran secreto que encierra la reflexión de este domingo.
- Evangelio
Se
trata de una parábola muy clara y muy dura al mismo tiempo.
Dios,
empeñado en preferir a su pueblo Israel y siguiendo con la comparación de la
viña, repite cómo a todos los enviados por el Señor para recoger el fruto de la
viña los apedrean y matan los labradores que quieren adueñarse de la viña del
Señor.
Finalmente,
«por último envío a su hijo diciéndose: “tendrán respeto a mi hijo”», pero los
viñadores se dijeron: «Este es el heredero, vengan, lo matamos y nos quedamos con
su herencia».
Terrible
realidad que hicieron los labradores con el hijo de Dios: lo sacaron de
Jerusalén y lo crucificaron.
Jesús
mismo dice: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a
otros labradores».
¡Cuidado!
Meditemos bien y no nos quedemos con las apariencias, sino con la misericordia
del Señor a la que fácilmente traicionamos por egoísmo o ligereza.
José
Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
