7 de junio de 2026

QUIEN ME COMA TENDRÁ VIDA - Domingo del Corpus Christi

La fiesta de la Eucaristía, de manera especial en este año, se celebra en distintos días debido a las Elecciones Generales en Perú.

Los invito, queridos lectores, a meditar en este domingo como la gran Fiesta del Corpus Christi.

Por un milagro muy importante que una hostia dejó caer sangre sobre el corporal, el Papa Urbano IV instituyó esta gran fiesta con la certeza que se tenía de la presencia de Jesús en la Eucaristía, confirmada por aquel gran milagro.

Desde entonces (siglo XIII) la Iglesia celebra con gran solemnidad el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo con procesiones embellecidas con alfombras de flores y oraciones especiales.

Son famosos los cánticos de santo Tomás, especialmente «Pange lingua» y «Tantum ergo».

  • Deuteronomio

En esta lectura se recuerda el amor de Dios que sacó de Egipto a los israelitas que vivían como auténticos esclavos. Ellos tuvieron que caminar a través de todo el desierto expuestos a peligros, carencias de todo tipo, especialmente por la falta de agua y de alimento:

«Les hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua; sin embargo, Dios sacó agua para ti de una roca de pedernal y te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

Esto en realidad era una prueba del mismo Señor que quería que su pueblo aprendiera «que no solo vive el hombre de pan, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios».

  • Salmo 147

Es una invitación a «glorificar al Señor»:

«Alaba a tu Dios Sion que ha reforzado los cerrojos de tus puertas y ha bendecido a tus hijos dentro de ti… Ha puesto paz en tus fronteras».

El salmista termina invitando también a Jacob para que anuncie la Palabra de Dios.

  • San Pablo

En su Carta a los corintios el apóstol tiene unos simples versículos que transcribo para su meditación:

«El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo?

Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?

El pan es uno y así nosotros, aunque somos muchos formamos un solo cuerpo porque comemos todos el mismo pan».

Qué importantes es aprovechar la Eucaristía para vivir la comunión entre todos nosotros.

  • Verso aleluyático

Recoge unas palabras del Evangelio como una invitación a meditarlas con profundidad:

«Yo soy el pan vivo… El que coma de este pan vivirá para siempre».

Procuremos comulgar con frecuencia para asimilar este milagro de amor.

  • Evangelio

El Evangelio de San Juan nos invita a renovar nuestra fe en el gran sacramento de la Eucaristía. Es Jesús mismo quien dice:

«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre y el pan que yo daré es mi vida para la vida del mundo».

Cuando los presentes oyen estas palabras se preguntan:

«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

Jesús no solamente no se retracta, sino que vuelve a afirmar de distintas maneras:

«Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros».

A continuación, estas palabras nos invitan a tomar muy en serio el sacramento de la Eucaristía y asegurarnos de esta manera una eternidad feliz:

«El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día».

Para nosotros la Eucaristía es un gran regalo porque nos asegura la inhabitación de Dios en nuestro corazón: «El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él».

Medita la grandeza de este gran don, pero también la gravedad que acarrea no comerlo como el gran alimento de la vida presente y la futura.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

30 de mayo de 2026

SANTÍSIMA TRINIDAD, NUESTRA ESPECIAL PATRONA

 En el libro del Deuteronomio (6,5) leemos:

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas».

Dios tiene que ser el primer amor en nuestra vida. Es el Patrono principal de cada cristiano. Como es infinito nunca podremos saber todo de Él, pero sí meditando su Palabra en la Santa Biblia podremos descubrir muchas facetas que nos ayudarán a vivir en oración y humildad.

No olvides el gran consejo y si quieres mandato de Jesús:

«Sean imitadores de Dios como hijos queridos».

En este domingo ayudémonos unos a otros a conocer a nuestro Dios uno y trino. Esto nos hará muy felices.

Recordemos hoy estas conocidas palabras de San Gregorio Nacianceno, cuando bautizaba:

«Os confío hoy a la Santísima Trinidad. Por ella los introduciré dentro de poco en el agua y los sacaré de ella. Se la doy como Compañera y Patrona de toda su vida».

Que las palabras de San Gregorio nos ayuden a conocer un poquito más de los tesoros de nuestro Dios.

  • Libro del Éxodo

Moisés está en contemplación de Dios y oye esta definición que Dios da de sí mismo:

«Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad».

A partir de ese momento Moisés, lleno de confianza, le pide a Dios:

«Si he obtenido tu favor que mi Señor vaya con nosotros, aunque ese es un pueblo de dura cerviz; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya».

  • Salmo (tomado del libro de Daniel)

Es una alabanza gozosa al único Señor a quien alaba diciendo:

«Bendito tu nombre santo y glorioso… ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!

Bendito eres sobre el trono de tu reino… Bendito eres en la bóveda del cielo»

  • San Pablo

El apóstol ofrece estos hermosos consejos a los corintios:

«Alegraos, enmendaos, animaos, tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará siempre con vosotros».

El texto termina con esta alabanza al Señor:

«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros».

Ojalá aprendamos a saludarnos unos a otros como fervorosos cristianos.

  • Verso aleluyático

Glorifica a nuestro Creador repitiendo estas palabras:

«Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, al Dios que es, que era y que viene».

Repitamos frecuentemente estas palabras porque mientras glorificamos a Dios preparamos nuestra propia santificación.

  •  Evangelio

San Juan nos pide que nazca la gratitud y admiración de nuestro Dios, con estas palabras:

«Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que crean en Él, sino que tengan vida eterna».

Advierte el evangelista que Dios no mandó su Hijo al mundo para condenarlo, sino para que se salve por Él. Y termina aconsejándonos que tengamos una fe profunda en el Verbo de Dios encarnado.

Agradezcamos a Dios el don maravilloso que nos ha dado en Cristo Jesús, verdadero Dios como el Padre y el Espíritu Santo y pongamos en la Santa Trinidad toda nuestra confianza.

 

+ José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista