21 de junio de 2026

¡No tengan miedo! - Domingo XII del tiempo ordinario – ciclo A

 

Vivimos condicionados por muchas cosas que parecen insignificantes y en realidad de esta manera también condicionamos nuestra libertad que es un don de Dios. Tengamos siempre presente estas palabras de San Pablo: «Donde está el Espíritu del Señor allí está la libertad».

  • Jeremías

«Oía el cuchicheo de la gente: “pavor en torno. Delatadlo, vamos a delatarlo”. Mis amigos acechaban mi traspié: a ver si se deja seducir y lo abatiremos…».

Después de estas duras palabras el profeta Jeremías termina glorificando al Señor:

«Cantad al Señor, alabad al Señor que libró la vida del pobre de manos de los impíos».

  • Salmo 68

El salmista invita a la confianza en Dios:

«Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro… Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor, que me escuche tu gran bondad».

En medio de las dificultades más grandes confiemos siempre en el Señor y alabemos su gran bondad:

«Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas».

  • San Pablo

Dice el Apóstol a los romanos que la salvación de Jesucristo llegó a todos los hombres por la misericordia de Dios.

Por muchos que sean los pecados y los problemas que encontremos en la vida, confiemos siempre en nuestro Redentor:

«No hay proporción entre el delito y el don…: La gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud».

  • Verso aleluyático

Jesucristo confía plenamente en el Espíritu Santo y también en los que poco a poco van ingresando en la Iglesia primitiva:

«El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí -y añade Jesús- También ustedes darán testimonio».

  • Evangelio

En el evangelio de San Mateo, nos advierte Jesucristo que no tengamos miedo a los hombres porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse.

Todas las cosas que pasen en este mundo serán conocidas a la hora del juicio de Dios.

De nuevo repite el Señor: «No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma».

Y nos invita: «No temáis al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. Temed más bien al que puede mandar el cuerpo y el alma al fuego».

A continuación, nos invita a renovar nuestra confianza en Dios observando a los pajaritos del cielo:

«¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones».

En medio de tantas dificultades que podemos encontrar en la vida, la misericordia -y el amor de Dios- es siempre grande para los seres humanos. No olvidemos nunca las palabras del Señor en este domingo: ¡No tengáis miedo!

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

14 de junio de 2026

ID Y PROCLAMAD - Domingo XI del tiempo ordinario – ciclo A

 

Hoy escucharemos un mosaico de la bondad de Dios y de la continuidad que debemos vivir los seres humanos.

  • Éxodo

Nunca imaginaremos suficientemente el amor que Dios sentía por el pueblo de Israel a pesar de las faltas de caridad que tuvieron con Él.

Hoy dice Dios a Moisés: «Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí».

Israel no fue capaz de comprender nada de esto y nosotros lo único que podemos es admirar la gran caridad de Dios con este pueblo al que Él mismo llevó «como un águila a sus polluelos» mientras castigaba al opresor.

Dios ama el amor verdadero y donde no lo hay lo siembra.

  • Salmo 99

Este salmo, muy corto, por cierto, alaba las grandezas del Señor y nos invita a todos a saber que toda nuestra vida tiene que ser una canción a Dios:

«Servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores».

Continúa alabando al Señor Dios que nos hizo y, por tanto, a quién pertenecemos y debemos saber que «el Señor es bueno».

  • San Pablo

En su Carta a los romanos el apóstol canta la ternura de Dios que murió por todos:

«En verdad apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez… Mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo siendo nosotros todavía pecadores murió por nosotros».

De aquí saca San Pablo esta conclusión:

«Si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados por Dios por la muerte de su Hijo, con cuánta más razón cuando ya reconciliados seremos salvos por su vida»

  •  Verso aleluyático

Muchas veces repetimos en el padrenuestro: «Venga a nosotros tu reino». Se trata del reino de Dios que estando cerca nos pide a todos la conversión y la fe: «Está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio».

  • Evangelio

Vemos en este párrafo de San Mateo la misericordia del Señor cuando ve a tantos hombres y mujeres como extenuados y agotados, algo así como cuando las ovejas no tienen pastor que les señale el camino. De ahí el dolor de Cristo:

«La mies es abundante, pero los trabajadores pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

Es precisamente cuando San Mateo relata cómo Jesús en ese momento nombra a sus apóstoles, entre los cuales está Pedro, el de las traiciones, y también Judas Iscariotes, el que lo entregó.

Con este montón de hombres Jesús construye el principio de su Iglesia y les da unas normas que en sus inicios tienen ciertos recortes, pero al terminar el Evangelio irán por el mundo entero según el mandato último del Señor.

De todas formas, queremos hoy concluir esta reflexión recordando el mandato de Jesús.

«Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca».

¿Te sientes llamado por Dios a evangelizar a los de tu tiempo?

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista