1 de noviembre de 2026

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

En este día 1 de noviembre la Iglesia celebra a todos los Santos y nos habla de la alegría que supone su presencia:

«Los ángeles se alegran de esta solemnidad y alaban al Hijo de Dios».

Lo más importante en este día es darnos cuenta de que el sacramento del bautismo nos abre las puertas a la santidad.

Cuando la Santísima Trinidad entra en el corazón de un ser humano empieza su obligación de caminar hacia la santidad, según las palabras de la Escritura:

«Sean santos porque yo el Señor soy santo».

Este sacramento nos abre a todos el camino que es Cristo para ir al Padre.

Recordemos con gratitud el día en que la Iglesia nos bautizó y nos invitó a caminar con el Dios uno y trino, fuente de toda santidad.

  • Apocalipsis

El Apocalipsis nos presenta a Cristo victorioso que, además de ser el Cordero, es el Pastor que conduce a los hombres a la casa del Padre.

Son muchos los simbolismos que presenta el Apocalipsis para decirnos cómo estaremos siempre con el Cordero (con las palmas del triunfo en las manos) caminando hacia la santidad que se nos pide desde el bautismo.

En este día de fiesta tan singular debemos pensar y caminar hacia la plenitud que nos llevará a ser signados con la cruz del Redentor (señal de pertenencia y garantía de salvación) hacia la casa del Padre.

  • Salmo 23

El salmista, después de reconocer al Señor como dueño de toda la tierra, presenta al grupo de los redimidos (los santos de Dios) que son los que lo buscan y confían en Él:

«¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón que no confía en los ídolos».

  • 1 San Juan

Nos advierte que nuestra grandeza está en ser hijos de Dios. Por eso «mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!».

Esta es la grandeza y fuente de toda santidad, que nos permite parecernos a Dios, nuestro Padre.

  • Verso aleluyático

Es la llamada de Jesús para ser santos con Él. Su invitación es clara y generosa:

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré».

De esta manera, con el Señor podremos vivir el Evangelio de este día.

  • Evangelio

San Mateo nos presenta a Jesús subiendo la montaña. Se sentó y sus discípulos y multitud de gente se sentaron junto a Él. Y con gran solemnidad proclamó las bienaventuranzas que son una auténtica provocación a la felicidad que nosotros nos entretenemos buscando cada día.

Les invito a leer estas bienaventuranzas y una vez más recordemos la última:

«Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

El camino de las bienaventuranzas, a pesar del sufrimiento que humanamente pudiera parecer, nos lleva directamente a la santidad que comienza, como hemos señalado, en el bautismo.

¡Feliz día de todos los santos y santas de Dios!

 

+ José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

 

25 de octubre de 2026

EL AMOR NOS HACE IGUALES


 La gran enseñanza de este domingo es el amor.

Tenemos obligación de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

¿Qué nos igualó a Dios con los hombres?

El amor.

Con la encarnación del Verbo, cuando Jesús se hizo hombre pudo decir: Amen ustedes a Dios por ser el creador de todo y ámense ustedes porque son criaturas del mismo Dios.

A partir de aquel momento las criaturas debemos tener un amor profundo al Creador y, al mismo tiempo amarnos unos a otros como hermanos.

  •  Libro del Éxodo

Dios mismo es el defensor del desvalido, como nos enseña el libro del Éxodo:

«No explotarás a viudas ni a huérfanos, porque, si los explotas y ellos gritan a mí, yo los escucharé».

También prohíbe Dios aprovecharse del que pide prestado: «Si prestas dinero a un pobre que habita contigo, no serás con Él un usurero, cargándole intereses».

Y llega hasta el detalle de fijarse en la devolución del manto que te llegó como préstamo y que si no lo has devuelto y dejas a ese pobre sin abrigo… «Si grita a mí yo lo escucharé porque yo soy compasivo».

  • Salmo 17

El salmista ensalza la misericordia infinita del Creador; por eso la confianza de la criatura que le alaba, porque es, no solo su Dios, sino también su único defensor en la necesidad:

«Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte… Sea ensalzado mi Dios y salvador».

  • San Pablo

Muestra, en la Carta a los tesalonicenses, la razón teológica por la cual, en el principio de la Iglesia, tanto por parte del mismo Pablo como por sus colaboradores, se llegó definitivamente a abandonar los ídolos y abrirse a esta caridad que exige el nuevo modo de vivir con Dios.

El resultado de esta evangelización fue «cómo abandonando los ídolos os volvisteis a Dios para servir al Dios vivo y verdadero y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo…».

  • Verso aleluyático

Nos habla del amor infinito de Dios que recompensa con su propio amor el amor a los hermanos:

«El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él».

  • Evangelio

Un grupo de fariseos, pretendiendo hacer caer a Jesús en un camino contrario a la ley, hicieron grupo y uno de ellos (experto en la Ley) le preguntó:

«Maestro, ¿cuál es el primer mandamiento?».

Jesús, evidentemente más experto que este «expertito» de la Ley, respondió con la fuerza de su divinidad para conocimiento de todos los que quieran seguir de cerca a Dios. Y poniendo en orden las cosas dijo:

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser».

Y añadió para dar fuerza a esta primera parte del mandamiento:

«Este mandamiento es el principal y primero de todos»; y exclamó en seguida esta sentencia que dejó totalmente desorientados a los fariseos que quisieron probarle con su pregunta capciosa:

«El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”».

Y para remachar la respuesta tan importante, Jesús termina diciéndonos a todos nosotros:

«Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas».

De esta manera Jesús Maestro nos advierte que debe quedar bien claro:

Nuestra primera obligación es poner a Dios como el primero; y la segunda obligación que Él pide a cada uno de nosotros es el amor al prójimo.

Esta es la gran enseñanza de la liturgia en este domingo treinta del tiempo ordinario.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista