17 de mayo de 2026

VOLVERÁ COMO LO HAN VISTO MARCHARSE - Domingo VII de Pascua


Solo pueden entender la Ascensión del Señor quienes lo vieron subir al cielo. Eran los apóstoles y algunas mujeres entre las cuales estaba la Virgen María, Madre de Jesús.

  • Hechos de los apóstoles

Es impresionante la despedida y el subir hacia los cielos de Jesucristo.

Un tanto despistados, los apóstoles, le preguntan a Jesús si es la hora de restaurar el reino de Israel. La respuesta del Señor no se hace esperar y prácticamente se convierte en una llamada de atención, porque al parecer los suyos han entendido casi nada de su mensaje y les muestra como despedida el ascender a la casa del Padre. De todas maneras, la narración de los Hechos termina poniendo en boca de dos hombres vestidos de blanco, posiblemente dos ángeles, la confirmación del triunfo de Jesús:

«El mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo vendrá como lo han visto marcharse».

  • Salmo 46

El salmista presenta a Dios ascendiendo entre aclamaciones, en su «ascensión» a los cielos: «Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo»; y describe la ascensión de esta manera: «Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas».

Y, además, pide a todos:

«Tocad para nuestro Rey, tocad… porque Dios es el Rey del mundo».

  • San Pablo

En su Carta a los efesios el apóstol presenta la extraordinaria grandeza del poder de Dios en la Ascensión de Jesús, «resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo Principado…».

Según San Pablo, el Padre «todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia como Cabeza sobre todo»; y concluye con esta bella confirmación: «La Iglesia es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos».

¡Qué importante es esta verdad para la Iglesia de nuestros tiempos cuando se pretende quitar el poder a Jesucristo!

  • Verso aleluyático

Es el envío misionero de Jesús para todos los que le han de seguir:

«Id y haced discípulos de todos los pueblos. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» … Esta es la gran tarea para la Iglesia: evangelizar al mundo entero porque este es el «mandato» del Señor.

  • Evangelio

El Evangelio de este ciclo A narra la Ascensión de Jesús según el Evangelio de San Mateo:

«Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Ellos se postraron adorándolo y Jesús se despidió con estas palabras: “Se me ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado”».

Esta será la tarea para todos nosotros, cada uno de los bautizados, durante nuestra vida en el mundo.

A continuación, viene la gran promesa de Jesús que no quiere abandonarlos:

«Sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo».

Esta es la promesa de Jesucristo como Dios y hombre verdadero.

Glorifiquemos a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Verbo encarnado, cercano siempre a nosotros con su poder y contemos con Jesucristo siempre a la hora de evangelizar.

 

+ José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista



9 de mayo de 2026

Ya no los llamo siervos sino amigos

El Espíritu Santo es el centro de la espiritualidad que debemos vivir los auténticos cristianos.

  •    Hechos de los apóstoles

El libro de los Hechos nos cuenta las maravillas que realizó Felipe predicando a Jesucristo en Samaria. Son muchos los milagros de que fueron testigos los samaritanos:

«La multitud estaba viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos… y muchos paralíticos y lisiados se curaban».

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se dieron cuenta que con el bautismo hacía tales prodigios Felipe, enviaron a Pedro y a Juan para que, imponiéndoles las manos, los confirmaran en el Espíritu Santo.

Y es entonces cuando se multiplicaron los milagros al imponerles las manos y recibían el Espíritu Santo.

Aquí tenemos un ejemplo hermoso del fruto del sacramento del bautismo y la posterior confirmación.

  • Salmo 65

El salmista nos invita a aclamar al Señor:

«Aclamad al Señor, tocad en su honor, cantad himnos a su gloria y que la tierra entera se postre ante la grandeza del Señor, que transformó el mar en tierra firme y llenó de alegría a la humanidad».

El salmo termina invitando a la fidelidad: «Fieles de Dios venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios».

  • San Pedro

El apóstol, en su primera carta, invita a glorificar a Cristo Señor en nuestros corazones: «Es preciso dar razón de vuestra esperanza a todo el que os lo pidiere».

Pero lo más importante es la conducta que corresponda a una fe auténtica: «Mejor es padecer haciendo el bien si tal es la voluntad de Dios que padecer haciendo el mal».

Termina invitándonos a imitar a Jesucristo «que murió por nuestros pecados, una vez para siempre», pero, como era verdadero Dios resucitó.

  • Verso aleluyático

Jesús nos pide el auténtico amor que hace la voluntad de Dios en todo momento: «El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a Él».

  •  Evangelio

El párrafo del evangelio de San Juan es muy breve, pero es la confirmación del auténtico amor a Jesucristo que condiciona el mismo Señor al cumplimiento de la Palabra de Dios y de sus mandamientos:

«Si me amáis guardaréis mis mandamientos»; y entonces, Jesús mismo sale fiador de la gran promesa: «Estará siempre con ustedes el Espíritu de la verdad».

Jesús advierte que el mundo no puede recibir al Espíritu Santo porque ni lo ve ni lo conoce. En cambio, los apóstoles lo llegarán a poseer porque lo han conocido: «Lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros».

Recordando que su vida en este mundo será por poco tiempo, hace una promesa a la Iglesia insipiente: «No os dejaré huérfanos: volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis porque yo sigo viviendo».

Entonces viene la gran promesa: «Sabréis que yo estoy con mi Padre y vosotros conmigo y yo con vosotros», si guardáis mis mandamientos.

Durante estos días preparémonos con oración a recibir el Espíritu Santo teniendo en cuenta el mandato de Jesús de cumplir con fidelidad sus mandamientos.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista