28 de octubre de 2023

PRIMERO DIOS

Comenzamos esta reflexión con la petición que la liturgia hace en la oración colecta de este día pidiendo un aumento en las virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, para que tengamos la posibilidad de conseguir las promesas que Dios nos ha hecho.

  • Éxodo 

El párrafo de hoy defiende los derechos de las clases más pobres en Israel y habla concretamente de los emigrantes, las viudas y los huérfanos que no poseían herencia. El mismo Señor advierte, refiriéndose a cada uno de ellos:

«Si grita a mí, yo lo escucharé porque yo soy compasivo».

Veamos un par de detalles interesantes de las necesidades especiales de estas personas y cómo el Señor pide que se les trate con caridad:

+ Si se refiere a prestar dinero, no hay que ser usurero con el pobre.

+ «Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo…».

  • Salmo 17

Es una gran cantidad de nombres los que se dan al Señor como señal de reconocer su grandeza, y así se le llama: mi Fortaleza, mi Roca, mi Alcázar, mi Libertador, Peña mía, Refugio mío, Escudo mío, mi Fuerza salvadora, mi Baluarte… Por todos estos motivos, nosotros, con el salmista, decimos:

«Yo te amo, Señor».

  • San Pablo

Se trata de la Carta a los tesalonicenses, que es el texto más antiguo del Nuevo Testamento.

Escriben Pablo, Silvano y Timoteo a la comunidad cristiana de Tesalónica.

El apóstol manifiesta una gran alegría porque, cuando les anunció el Evangelio, lo acogieron «no solo de palabra sino con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción».

La acogida admiró a San Pablo porque, a pesar de las tribulaciones del momento, la aceptaron con la alegría del Espíritu Santo y, en este sentido, considera a los de Tesalónica como un modelo para los creyentes de Macedonia y de Acaya.

El apóstol alaba también la difusión de esa fe «por doquier de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada».

Los tesalonicenses para Pablo son un modelo de «conversión a Dios abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero y para vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús».

  • Verso aleluyático

Una vez más la liturgia insiste en que debemos guardar los mandamientos por amor y especialmente lo podemos referir al Evangelio del día:

«El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a Él».

No olvidemos que esa palabra es Jesús mismo y con Él viene el Padre Dios hasta nosotros.

  • Evangelio

Hoy los fariseos envían a un doctor de la ley a preguntarle a Jesús «para ponerlo a prueba». La pregunta es capciosa porque los fariseos tenían multitud de preceptos, además de los que directamente recoge la Escritura. Esta es la pregunta, también importante para nuestro tiempo:

«¿Cuál es el mandamiento principal de la ley?»

Jesús, que sabe aprovechar todas las oportunidades para dar una enseñanza clara, les responde».

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente».

La respuesta del Señor al fariseo es muy importante para nuestro tiempo cuando algunos marginan, a veces, totalmente al Creador.

Con estas palabras Jesús va al inicio del Decálogo, pero inmediatamente el mismo Señor continúa:

«El segundo es semejante a él: amarás a tu prójimo como a ti mismo».

De esta manera Jesús cierra la conversación advirtiendo:

«En estos dos mandamientos se sostiene toda la ley y los profetas».

Buena lección para que nosotros analicemos cómo cumplimos lo fundamental del Decálogo en nuestros días.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

21 de octubre de 2023

DA A DIOS LO QUE LE PERTENECE

 


Mucho me costó entender por qué Ciro dio la libertad al pueblo de Israel, pero los profetas, tanto Isaías como Jeremías, dijeron que fue una inspiración de Dios para este rey de Persia, Ciro el Grande.

Poco después de empezar a reinar mandó al pueblo de Israel que regresase a Jerusalén para reconstruir el templo de Jerusalén. Con esta finalidad dio la libertad a los israelitas que llevaban bastantes años en el cautiverio de Babilonia.

  • Isaías

Según el profeta un buen día dijo el Señor a su ungido Ciro «a quien llevaba de la mano: “Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro. Fuera de mí no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepas que de oriente a occidente no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro”».

  • Salmo 95

Contad y cantad:

Contando las maravillas de Dios nos admiramos y nos vemos obligados a cantar su alabanza:

«Cantad al Señor un cántico nuevo. Cantad al Señor toda la tierra. Contad a los pueblos su gloria. Sus maravillas a todas las naciones. Porque es grande el Señor y muy digno de alabanza».

  • San Pablo

El apóstol habla de la predicación del Evangelio anunciado por Pablo, Silvano y Timoteo.

Los tesalonicenses recibieron, con el corazón abierto, el Evangelio.

Pidamos que también nosotros hoy lo recibamos así y mantengamos el Evangelio de Jesús en medio de las dificultades, como dice Pablo que hicieron los tesalonicenses.

San Pablo recuerda «la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor».

Amigos, seamos siempre fieles y valientes para mantener las virtudes teologales que Dios nos regaló en el bautismo.

  • Verso aleluyático

La Iglesia, hoy como ayer, tiene la misión de ser luz para los hombres dando una razón para vivir en este mundo difícil que parece que ha perdido el horizonte:

«Brilláis como lumbreras del mundo mostrando una razón para vivir».

  • Evangelio

Nos cuenta San Mateo que unos fariseos llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Comienzan con mucha palabrería, terminando con esta pregunta capciosa:

«¿Es lícito pagar impuesto al César o no?»

 Jesús percibe sus intenciones:

«Comprendiendo su mala voluntad les dijo Jesús: “hipócritas, ¿por qué me tentáis?”».

La pregunta venía con tan mala intención que pensaban que cualquier respuesta que diera Jesús lo comprometería. Sin embargo, Él, con toda tranquilidad, les pide una moneda del impuesto. Cuando la tiene en la mano, les pregunta:

«¿De quién es esta cara e inscripción?»

Cuando responden que pertenecen al César, Jesús aprovecha para enseñarles, a pesar de su mala voluntad, una lección para la vida social y también para la vida de fe:

«Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Tengamos en cuenta esta gran lección para nuestra vida de ciudadanos y también de hijos de Dios.

Paguemos las contribuciones que nos corresponden al Estado, pero no olvidemos nunca nuestras obligaciones como criaturas e hijos de Dios.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

14 de octubre de 2023

EL CONVITE DE DIOS Y EL TRAJE DE BODAS

Nos encontramos hoy, domingo XXVIII del tiempo ordinario, con distintos modos de compartir la felicidad de Dios aquí en la tierra, como un signo de la eternidad feliz que esperamos gozar con Él.
  •  Isaías 

 El profeta nos habla de la generosidad de Dios que está dispuesto a regalar a todos los pueblos «manjares suculentos en un festín de vinos de solera».

Junto a este primer don, el Señor ofrece «enjugar las lágrimas de todos los rostros y el oprobio de su pueblo».

Finalmente, nos ilusiona Isaías con estas palabras: «Aquí está nuestro Dios de quien esperábamos que nos salvara. Celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte».

Sion, monte del Señor, simboliza para nosotros la Iglesia que Jesús dejará a su paso por este mundo.

  • Salmo 22

Posiblemente ya este salmo lo sabemos de memoria, pero hoy es una nueva invitación a gozar con el amor de Dios que es el Buen Pastor y protector de la humanidad que Él mismo ha creado. Por eso nos dice:

«El Señor es mi pastor, nada me falta… Me guía por el sendero justo… Prepara una mesa ante mí… Y me unge la cabeza con perfume y mi copa rebosa».

Con el mismo salmo concluyamos:

«Habitaré en la casa del Señor por años sin término». Esta es la seguridad del encuentro con Dios, Buen Pastor, en su casa.

  • San Pablo

Sabemos que San Pablo tiene confianza especial con los filipenses por el esfuerzo de Pablo en la evangelización y los detalles de generosidad que ellos han tenido también con el apóstol.

En este día nos habla Pablo de cómo los filipenses han compartido con él los tiempos difíciles a los que él llama «mi tribulación».

Como respuesta, el apóstol está seguro de que «mi Dios proveerá a vuestras necesidades con magnificencia, conforme a la espléndida riqueza en Cristo Jesús».

No sabemos cuánta fue la generosidad concreta de los filipenses con San Pablo, pero nos queda una invitación para colaborar, unos con otros, en la fe.

  • Verso aleluyático

Se trata de un párrafo precioso de San Pablo a los efesios para invitarlos a vivir en la esperanza a la que ellos, y todos nosotros, somos llamados en la fe. Les invito a meditarlo:

«El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama».

Recordemos con fe lo que Jesús nos ha ofrecido, después de esta vida, para gozar de Dios en la eternidad.

  • Evangelio

Hoy Jesús habla a los sacerdotes y ancianos del pueblo y les propone una parábola:

«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo». Los invitados no quieren ir (una alusión clara a que Dios llama primero a estos sacerdotes y ancianos, pero ellos no aceptan su llamada).

Entonces, el rey envía a su gente: «id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda».

Los criados van y llevan al banquete a todos los que encuentran, «buenos y malos».

Hay un momento muy interesante y es que cuando llega «el rey a saludar a los comensales reparó en uno que no llevaba el traje de fiesta…: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?», es evidente que todos los demás convidados sí lo llevaban, a pesar de su pobreza.

Aclara el Evangelio que «el otro no abrió la boca» y el rey lo mandó sacar fuera y castigarlo.

Todos somos llamados por Dios a gozar en el banquete del reino, pero todos debemos tener también el vestido de la gracia que nos regala el mismo Dios.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

7 de octubre de 2023

JESUCRISTO Y LA VIÑA

 


La viña es una plantación de uno de los productos más importantes en Israel, tanto por el fruto mismo como por el vino que «alegra el corazón del hombre».

Hoy tenemos dos parábolas que se refieren a ella: la de Isaías que la compara a Israel, y la de Jesús que Él dirige a las autoridades del pueblo judío.

  • Isaías

El profeta canta a la viña: «Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en un fértil collado, plantó buenas cepas, construyó en medio una atalaya y cavó un lagar…».

Este amigo esperó frutos buenos de su trabajo, pero en vez de «uvas dio agrazones».

El profeta se dirige al pueblo de Israel diciendo:

«La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel. Son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis asesinatos. Esperó justicia y ahí tenéis lamentos».

Esta parábola de Isaías la podemos aplicar, evidentemente, a los pueblos que han conocido a Dios e ingratamente no cumplen su ley.

  • Salmo 79

El salmista parece parafrasear a Isaías y nos recuerda el esfuerzo de Dios por construir un pueblo feliz con todas las posibilidades, pero Israel no se lo ha merecido.

El salmo concluye con un arrepentimiento para el futuro:

«No nos alejaremos de ti: danos vida para que invoquemos tu nombre. Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve».

  • San Pablo

Pablo desea a sus amigos filipenses lo mejor:

«La paz de Dios que sobrepasa todo juicio custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús».

A continuación, les da un gran consejo que sería muy bueno que tuviéramos en cuenta todos nosotros:

«Todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito tenedlo en cuenta».

Concluye el apóstol con un saludo que nos vendrá muy bien repetirlo entre nosotros:

«Que el Dios de la paz esté con vosotros».

  •  Verso aleluyático

Jesucristo, con una alusión clara a la viña de la que estamos hablando hoy, nos dice:

«Yo os he elegido del mundo para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca».

  • Evangelio

Se trata de una parábola muy especial que Jesús dirige directamente a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo.

Así como la viña de Isaías se refería al pueblo de Israel, ahora Jesús habla a los dirigentes del pueblo de Dios a los que presenta como responsables de la muerte del hijo del propietario. Ellos lo entendieron perfectamente y en vez de aprovechar para corregirse y reconocer a Jesucristo como Hijo del Señor, aumentaron su odio y deseo de acabar con Él, exactamente como dijo Jesús en la parábola, sacándolo fuera de la ciudad y crucificándolo en el Calvario.

Les invito a leer la parábola. Con la introducción que hemos hecho entenderemos bien lo que ha dicho Jesús, pensando que es Dios Padre el que envía los distintos profetas que no son aceptados sino muchos de ellos maltratados, e incluso asesinados.

Y «por último mandó a su hijo diciéndoles: tendrán respeto a mi Hijo.

Pero los labradores al ver al hijo se dijeron: este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia. Y agarrándolo lo empujaron fuera de la viña y lo mataron».

Jesús recuerda a sus oyentes las palabras del salmo:

«La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular: es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente».

El Maestro termina la parábola profetizando el futuro de Israel:

«Se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo