25 de noviembre de 2023

CRISTO REY DEL UNIVERSO

¡Qué gozada!

Jesucristo es el primero en todo y su Esposa, la Iglesia, le dedica este día con el título maravilloso de REY DEL UNIVERSO.

En fin de cuentas, «todo fue creado por Él y para Él».

  • Ezequiel

Nos habla de la ternura de Dios con su rebaño.

Aunque se trata del Antiguo Testamento reaviva en nosotros la esperanza.

Dios sigue a cada oveja a pesar de su «dispersión»:

«Yo mismo apacentaré mis ovejas… buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas…

Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: “Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío».

  • Salmo 22

Es el salmo más conocido, pero muy importante en este domingo que seguimos al Buen Pastor hasta el juicio final, llevándolas con Él definitivamente.

Estamos seguros de Dios Pastor:

«Me conduce a fuentes tranquilas, repara mis fuerzas y me guía por el sendero justo».

Nos sentimos felices con Dios Pastor:

«Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida.

  • San Pablo

El Apóstol nos habla del reinado de Jesucristo, bien merecido por el sacrificio de su muerte y su gloriosa resurrección.

Gracias a Jesús esperamos resucitar, «primero Cristo como primicia y después, cuando Él vuelva, todos los que son de Cristo».

«Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies». Todos los que en su vida quisieron destruir la obra de Dios en Cristo, se convertirán en humilde estrado de sus pies.

¿Y, qué hará Jesús en este reino ganado con su sacrificio?

«Entonces el Hijo se someterá a Dios al que se lo había sometido todo».

O sea que Jesús, Dios, pero hombre verdadero, pondrá todo en las manos de su Padre a quien sea la gloria por los siglos.

  •  Verso aleluyático

Pensando en la fiesta del Rey que viene en el Evangelio del día, la Iglesia nos invita a repetir lo que decimos tantas veces antes de la consagración, cada día, en la santa misa:

«Bendito el que viene en nombre del Señor».

Y con Él:

«Bendito el reino que llega, el de nuestro Padre David», figura de Jesús.

  • Evangelio

Hoy es el día último en que San Mateo, el evangelista de este año litúrgico que termina, nos habla del juicio final.

Momento de triunfo para Jesús, maltratado por los hombres.

También momento feliz de los que siguieron a Jesús, su Palabra, su mensaje, su vida y su Eucaristía.

Gocemos y meditemos:

Vendrá en su gloria el Hijo del hombre, Cristo rey, con todos los ángeles, «se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante Él todas las naciones».

¿Cómo será exactamente?

No es fácil explicarlo, pero sí tiene que suceder algo por estricta justicia.

Dios es justo.

Jesús ha sido humillado y los suyos con Él a través de la historia.

Ante toda la humanidad Dios tiene que mostrar el triunfo de su Hijo y la humillación de todos los que humillaron y crucificaron a Jesús.

Qué hermoso será oír algo semejante a esto:

«¡Vengan benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo!».

¡Qué gozada!

Preparémonos desde ahora para que sea una realidad cuando termine para nosotros el tiempo.    

¡Feliz domingo de Cristo Rey de Universo!

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

18 de noviembre de 2023

LA FAMILIA FELIZ

Hablar de felicidad y, sobre todo, en la familia en estos tiempos, parece una utopía. Sin embargo, es una realidad cuando se escucha la voz del Señor y todos hacen su voluntad.

Para encontrar esta felicidad aprovechemos los dones de Dios vividos, de manera especial, entre nuestros familiares.

  • Proverbios

Este libro nos presenta hoy a la mujer fuerte y va describiendo sus distintos valores. La considera como un tesoro escondido de gran valor, trabajadora, colaboradora con su marido al que «trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida».

Por otra parte, «abre sus manos al necesitado y extiende sus brazos al pobre».

Finalmente, nos ofrece advertencia que la mujer trabajadora conoce muy bien: «Engañosa es la gracia y fugaz la hermosura. La (mujer) que teme al Señor merece alabanza».

  • Salmo 127

Nos presenta la familia feliz. Es bueno meditarlo siempre en oración y en la vida práctica:

«Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso y te irá bien.

Tu mujer como parra fecunda en medio de tu casa. Tus hijos como renuevos de olivo alrededor de tu mesa».

Esta es la bendición que deseamos siempre para nuestras familias.

  • San Pablo

Aunque parecía el domingo pasado, que el Apóstol creía que durante su vida iba a acontecer el fin del mundo, hoy nos aclara, con la convicción del Evangelio que tantas veces repitió Jesús:

«Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche».

Para los suyos, en cambio advierte:

«No vivís en tinieblas para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día».

Y la conclusión para todos nosotros:

«Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados».

  • Verso aleluyático

Recalca la unidad entre nosotros y Jesús como los racimos permanecen en la vid para fructificar:

«Permaneced en mí y yo en vosotros. El que permanece en mí da fruto abundante».

  • Evangelio

Continúa el capítulo 25 de San Mateo que terminará el próximo domingo con la llegada de Cristo Rey.

Hoy nos relata el Evangelio de los talentos. Todos tenemos talentos, dones que el Señor nos regaló para trabajarlos durante nuestra vida.

La parábola habla de tres siervos que, cuando el señor marcha lejos, reciben distintas cantidades de dinero para trabajarlo en su ausencia.

Es muy importante tener en cuenta que «a cada uno le da según su capacidad».

Los dos primeros siervos le dan al señor, a su regreso, el dinero duplicado. Y el señor los alaba por igual con estas exactas palabras:

«Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor. Como has sido fiel en lo poco te daré un cargo importante; pasa al gozo de tu señor».

Cuando llega el que ha recibido un talento, se lo devuelve tal como lo había recibido diciendo:

«Señor, sabía que eras exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces. Tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo».

El señor le respondió: «Eres un empleado negligente y holgazán… Debías haber puesto mi dinero en el banco para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses».

Y lo mandó castigar.

Te invito a que en oración pienses (o busques) los talentos que te ha dado Dios y, lejos de envanecerte, aprovecha para glorificar y agradecer a Dios y ponerlos al servicio de los hermanos.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

11 de noviembre de 2023

SIEMPRE CON EL SEÑOR

Según la liturgia en este día se pueden suprimir estas palabras (del título) tan consoladoras de la carta de San Pablo a los Tesalonicenses.

Nosotros meditémoslas y hagámoslas llegar, sobre todo, a las familias de algunos difuntos.

  • Libro de la Sabiduría

Este libro de la Sabiduría, dicen que cronológicamente es el último libro del Antiguo Testamento.

Nosotros podemos, con la Tradición, referir la Sabiduría a Dios y en concreto al Verbo, Palabra, Sabiduría del Padre:

«Meditar en ella (la Sabiduría) es prudencia consumada; el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones. Ella misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen…».

  • Salmo 62

Nos invita a tener presente a Dios, día y noche, en nuestra vida. Experimentar el hambre de Dios es algo muy importante que el mismo Dios ha puesto en nuestro corazón de criaturas:

«Mi alma está sedienta de ti.

Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo. Mi alma está sedienta de ti, mi carne tiene hambre de ti como tierra reseca, agostada, sin agua».

Pidamos a Dios tener conciencia de esta necesidad de Él.

  • San Pablo

Quiere que los Tesalonicenses no ignoren la suerte de los buenos después de la muerte. Todo esto es debido al sacrificio de Cristo Jesús:

«Si crees que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con Él».

Confiando en los méritos del sacrificio de Cristo, Pablo exclama:

«Seremos arrebatados al encuentro del Señor».

Por eso, nos anima a la confianza diciendo:

«Estaremos siempre con el Señor».

Ese sí es motivo de consuelo que debemos de llevar, sobre todo, a los familiares que han perdido un ser querido. Y repitamos:

«Consuélense mutuamente con estas palabras».

  • Verso aleluyático

Recoge el pensamiento principal de este domingo:

«Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

  • Evangelio

Nos trae un detalle más sobre lo que es el reino de los cielos, según enseña Jesucristo:

«Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo».

Se trata de las jóvenes que embellecen la fiesta de un matrimonio. Jesús las divide en dos grupos: unas que llevan sus lámparas junto con alcuzas de aceite de repuesto. Las otras no.

Como nos ha repetido muchas veces Jesús, la llegada del esposo siempre es inesperada:

«A medianoche se oyó una voz: que llega el esposo, salid a recibirlo».

Entonces, despertaron todas y las necias pidieron: «Dadnos un poco de vuestro aceite que se nos apagan las lámparas».

Las sensatas les pidieron que fueran a comprar para que luego no les faltara el aceite a todas.

Cuando llega el esposo, entran cinco, y más tarde las otras cinco golpeaban la puerta pidiendo: «Señor, ábrenos».

El señor les dijo esta respuesta muy dura:

«Os aseguro: no os conozco».

La conclusión la saca el mismo Evangelio de hoy y debemos tenerla en cuenta:
«Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

4 de noviembre de 2023

SACERDOTES FIELES


Hoy empezamos la reflexión homilética con las palabras con que comienza el libro del profeta Malaquías:

«“Os amo”, dice el Señor. Pero vosotros decís: “¿En qué se nota que nos amas?”»

Que estas palabras nos sirvan de introducción a la reflexión de este domingo.

  • Malaquías

Comienza presentándose Dios como Señor que juzga a sus sacerdotes:

«Yo soy un gran rey, dice el Señor del universo, y todas las naciones temen mi nombre»

A continuación, el Señor habla de una maldición para los sacerdotes porque no ponen todo su corazón en la glorificación de su nombre santo.

Después de hablar, una vez más, del comportamiento de los sacerdotes de su tiempo que ofenden al Señor porque no cumplen su obligación de orientar a los fieles, Dios los amenaza:

«Yo también los voy a hacer despreciables y viles para todo el pueblo ya que vuestra boca no ha guardado el camino recto y habéis sido parciales en la aplicación de la ley».

  • Salmo 130

El salmista dice que confía en el Señor y le pide que le guarde en la paz, junto al corazón de Dios. En sencillez pide y espera confiadamente en Él:

«Mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros. No pretendo grandezas que superan mi capacidad, sino que acallo y modero mis deseos como un niño en brazos de su madre».

Como un niñito dormido en brazos de Dios, así está el hombre humilde en el Señor.

  • San Pablo

Contrasta totalmente con los malos sacerdotes de que habla Malaquías. Con cuánta delicadeza ha tratado a los fieles y se compara con «una madre que cuida de sus hijos».

Llega a decir: «Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no solo el Evangelio de Dios sino hasta nuestras propias personas porque os habíais ganado nuestro amor».

¡Qué hermosa manera de ser apóstol y de llevar a los fieles al encuentro con Dios!

El mismo apóstol nos pide: «Recordad nuestros esfuerzos y fatigas trabajando día y noche para no serles gravosos a nadie, proclamando entre vosotros el Evangelio de Dios».

Pidamos a Dios sacerdotes celosos que, a semejanza de San Pablo, sean valientes y sacrificados para hacer eficaz la evangelización.

  •  Verso aleluyático

Aunque son muchas las personas que Dios nos regala para formarnos en la fe, siempre hemos de permanecer seguros en Dios mismo porque, como nos dice Mateo: «Uno solo es vuestro Padre, el del cielo y uno solo es vuestro consejero, Cristo».

  • Evangelio

El Evangelio de hoy se dirige a los judeocristianos y les hace ver lo que vivían antes de su conversión al cristianismo, cuando vivían con los fariseos. El evangelista contrapone la actitud de los fariseos con las enseñanzas de Jesús:

Los fariseos dicen muchas cosas, pero no las cumplen. Llaman la atención con sus vestiduras, buscan los primeros puestos en los banquetes y sinagogas y se hacen llamar rabí.

Por su parte, Jesús enseña claramente que los suyos deben vivir en la humildad porque «el que se ensalza será humillado y el que se humilla será enaltecido».

También les advierte que «uno solo es vuestro Padre, el del cielo». Finalmente, les pide que no se dejen llamar consejeros porque «uno solo es vuestro consejero: Cristo».

Como conclusión en este domingo, amigos todos, viviendo en humildad ayudémonos, unos a otros, para aprovechar la gracia de Dios que compartimos.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo