25 de julio de 2020

PÍDEME LO QUE QUIERAS

Antes de comentar las lecturas de hoy, te invito a que pienses que Dios te dirige las palabras del título de esta reflexión y medites qué le pedirías para aprovechar esta oportunidad.
  • Libro I Reyes
Dios en sueños dice a Salomón:
“Pídeme lo que quieras”.
Debió ser un momento muy impresionante para aquel joven rey que tuvo la oportunidad de escoger tantas cosas, pero se limitó a dejarlo todo en manos del Señor:
“Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?”
¡Un corazón sabio e inteligente!
Que hoy sea una oportunidad para pedir a Dios por los gobernantes, a fin de que sepan distinguir entre el mal y el bien y defiendan la vida y no faciliten la muerte, simplemente porque el dinero es el único valor que tienen muchos en nuestros días.
  • Salmo 118
“Mi porción es el Señor”.
Es una buena elección del salmista y sería bueno que también nosotros pensáramos así, sobre todo cuando se trata de compartir la herencia que dejaron los padres.
Hay que buscar más bien el amor y la fidelidad que ellos esperaban de todos sus hijos.
  • San Pablo
El apóstol, en el breve párrafo de hoy, nos enseña dos cosas fundamentalmente. La primera es que si somos buenos de verdad, debemos estar seguros de que “a los que aman a Dios todo les sirve para el bien”.
Y la otra, que hemos de procurar parecernos a Jesucristo, siendo como un espejo que repite la vida y las palabras del Maestro para hacer feliz al Padre Dios, contemplando el rostro de su ungido en el rostro de sus hijos adoptivos.
  • Evangelio
Tres parábolas para este día:
+ El tesoro
La breve parábola nos habla de un hombre que vende todo para comprar el campo en el que ha encontrado un tesoro.
No compra el tesoro sino el campo que lo contiene.
Pero el detalle más hermoso está en “la alegría” de poder venderlo todo, quedarse sin nada y tener propiedad sobre el campo y el tesoro que encierra.
+ La piedra preciosa
La segunda parábola nos habla del mercader que ve una perla preciosa y vende todo para adquirirla.
Hace falta un ojo limpio para distinguir cuál de las piedras es la más preciosa ya que nos encontramos con tanta fantasía que pretende engañarnos.
+ La red
Es una parábola similar a la de la cizaña, pero en las orillas del mar.
La red recoge peces buenos y malos y al final de los tiempos, dice Jesús, vendrán los ángeles y se llevarán los buenos a gozar de Dios y a los malos los arrojarán al fuego.
Terminando las parábolas, Jesús pregunta a la gente:
“¿Entendéis bien todo esto?”
La gente contestó que sí.
No sé lo que pudieron entender, pero más difícil es la conclusión que saca San Mateo al final del párrafo de hoy:
“Un escriba que entiende del Reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo”.
Algunos exegetas explican estas palabras como un ejemplo que pone San Mateo de sí mismo que, al ir escribiendo su evangelio fue sacando del Antiguo Testamento muchos textos para explicar cómo se cumplieron en la vida de Jesús.
Así les facilitó la conversión a muchos judíos que conocían bien la Escritura.

Y aprovecho la oportunidad para desearles unas MUY FELICES FIESTAS PATRIAS aunque este año las vamos a celebrar de una manera muy distinta al calor de nuestros familiares. ¡QUÉ DIOS BENDIGA NUESTRO PERÚ!

José Ignacio Alemany Grau, obispo

18 de julio de 2020

MOSTAZA PERO CON GERMEN


MOSTAZA PERO CON GERMEN

Hoy la liturgia nos indica dos cosas importantes.
Una, la grandeza de Dios que es el Rey del reino, y otra los detalles sobre el Reino que nos presentan las parábolas del evangelio.
  •  Libro de la Sabiduría
Destaca algunas perfecciones divinas de nuestro Creador. Debemos meditarlas para conocer un poquito de la grandeza de nuestro Dios.
Ante todo no hay más que un Dios, según la Revelación la Santísima Trinidad, que cuida de todo pero que ha tenido la enorme delicadeza de darnos a conocer a nosotros, pobres criaturas, algo de su divinidad:
Él es el único Dios y nadie puede juzgarlo.
Es tan justo que puede perdonar a quien quiere. Él juzga, el gobierna y tiene poder para realizar lo que quiere.
Por otra parte este Dios nos enseña a nosotros que el justo debe ser humano y nos regala la esperanza de saber que siempre el pecador puede arrepentirse del pecado y conseguir el perdón.
  • Salmo responsorial
El salmo 85, por su parte, nos invita a glorificar a este Dios maravilloso:
“El Señor es bueno y clemente”… escucha y atiende nuestras súplicas.
Todos los pueblos vendrán a postrarse en su presencia. Dios es grande y hace maravillas.
  • San Pablo a los Romanos
Nos enseña que el Espíritu Santo, que es Dios como el Padre y el Hijo, desde su grandeza viene hasta nosotros para que en el momento de hacer nuestra oración de petición, podamos hacerlo de la manera más conveniente para ser escuchados:
“El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad… y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu”.
  •  Verso aleluyático
Es el eco del evangelio que leímos dos domingos atrás, cuando alabábamos al Señor que se da a conocer a los humildes y sencillos:
“Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has rebelado los secretos del Reino a la gente sencilla”.
Si somos sencillos entenderemos mejor las parábolas del Reino que presenta el evangelio.
  •   Evangelio
Tengamos presente, una vez más, que Jesucristo no define el Reino ni pone una serie de condiciones para entrar en él; sin embargo, profundizando las parábolas podremos conocer todas las maravillas que encierra el Reino de Dios:
Hoy la liturgia nos presenta tres parábolas distintas.
En la primera se habla del trigo, como imagen de los buenos, y la cizaña que representa a los pecadores.
Después de leer la parábola nos queda sin duda una pregunta: ¿cuál sería la respuesta del Señor a sus criados si le hubieran dicho que había más cizaña que trigo?
¿Será esto lo que sucede precisamente en nuestros días?
A continuación nos habla Jesús de que el Reino se parece a un granito de mostaza.
Es chiquito pero tiene poder, ya que posee el germen de vida.
Así es el Reino en cada uno de nosotros, pequeño, pero con la vida divina que se nos da en el bautismo.
También nos habla de la levadura en otra comparación, advirtiéndonos que el Reino está en el mundo para que, en su pequeñez, pueda hacer fermentar entre los hombres la gracia que es la esencia del Reino.
Es bueno advertir que los discípulos no preguntan a Jesús cuál es el significado de estas dos parábolas, posiblemente porque entendieron o pensaron que el Reino llegaría a un gran esplendor.
Más difícil les pareció la parábola de la cizaña en la que vieron cómo el Señor aceptaba la presencia de buenos y malos. Por eso le preguntaron al llegar a casa.
Los segadores son los ángeles de Dios que purificarán la humanidad para que solo vayan a Dios los que tienen el “germen de un buen trigo”, la gracia divina.
Cuando llegue la plenitud, los ángeles arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados.
En cambio los justos brillarán como el sol en el Reino del Padre.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

11 de julio de 2020

HAY QUE SEMBRAR


HAY QUE SEMBRAR


Debemos admirar en la naturaleza la obra de Dios y aprender a cuidarla, que es la mejor forma de cuidarnos nosotros mismos.
Hoy la liturgia nos habla de distintas maneras de la creación.
  • Isaías
Qué hermoso es observar la naturaleza:
Llueve y luego el agua se evapora. Parece tiempo perdido. Después vuelve a llover y a evaporarse. Pero qué maravilla:
“Como baja la lluvia y la nieve del cielo y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar para que dé semilla… y pan...”.
Un viaje fecundo.
Es el profeta el que hace la aplicación:
La Palabra de Dios llega hasta nosotros y no vuelve vacía. La tierra siempre es dócil, pero la humanidad puede o no acoger la Palabra desde su libertad.
Sin embargo ahí queda una responsabilidad: si se acoge, la Palabra es fecunda. Si no, nuestra esterilidad nos hará responsables ante el Señor.
  • Salmo 64
Es un bellísimo salmo que recoge la obra magnífica del Creador sobre la naturaleza porque es Dios quien cuida la tierra, la riega y la enriquece de mieses y llena nuestros graneros:
“Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida… Igualas los terrones, tu llovizna los deja mullidos… Tus carriles rezuman abundancia… Las praderas se cubren de rebaños y los valles se visten de mieses que aclaman y cantan”.
  • San Pablo
Nos habla de la responsabilidad del hombre que impide a la tierra desarrollar su ciclo natural:
Los pecados extorsionan a la naturaleza, como hemos contemplado de una manera muy especial en los efectos de la contaminación ambiental, y sobre la misma naturaleza humana.
Ahora la naturaleza espera que el hombre vuelva a ser dueño de sus pasiones y así poder gozar con él de la verdadera libertad:
“Vemos que la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto”.
La naturaleza, de la que el hombre forma parte, espera “verse libre de la esclavitud de la corrupción para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios”.
Nuestro cuerpo, parte de la naturaleza, espera con ansias el triunfo del Espíritu que habita en nosotros.
  •  Versículo aleluyático
Este versículo nos da la clave para entender el Evangelio de hoy:
“La semilla es la Palabra de Dios, el sembrador es Cristo; quien lo encuentra vive para siempre”.
  • Evangelio
Jesús aclara a los apóstoles en particular lo que enseña a la multitud, ya que van a ser ellos los maestros que Él dejará después de su Ascensión para construir el Reino.
Un buen día Jesús quiere enseñar y la multitud se lo hace difícil.
Se sube a una barca, se sienta como Maestro y la gente escucha de pie a orillas del lago.
Comienza a enseñar.
Toma la enseñanza de la naturaleza y del trabajo del hombre para que todos entiendan:
El sembrador siembra con generosidad…  y la semilla se esparce por caminos, pedregales, zarzas y tierra buena.
Creo que la gente comprendió mejor que los apóstoles porque para ellos era una tarea diaria, en cambio los apóstoles eran casi todos pescadores y piden explicaciones a Jesús.
Para nosotros dos conclusiones prácticas:
La primera, acoger la Palabra para que no se pierda sino que fructifique.
La segunda, sembrar y hacerlo con confianza.
Dios nos manda sembrar.
El cosechar normalmente tocará a otros.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

4 de julio de 2020

DIOS ES FIEL


DIOS ES FIEL
Una de las características de nuestro Dios es la fidelidad.
Primero a sí mismo y después a sus criaturas.
Profundicemos un poco en el tema que hoy nos presenta la liturgia.
  • Zacarías
El libro de este profeta está dividido en dos partes que según los exegetas pertenecen a autores distintos.
El primero tiene muchos datos históricos y el segundo, al no tenerlos, no resulta fácil conocer de qué época es el autor.
Nuestro párrafo pertenece a la segunda parte del libro que comienza en el capítulo nueve.
Es un anuncio de alegría por la victoria de Dios en Jerusalén:
“Alégrate hija de Sión”.
La hija de Sión es la personificación de Jerusalén y en concreto “Sión” es la ciudadela de la gran ciudad.
Se trata del triunfo que Dios promete a su pueblo. Entre sus líneas los mismos evangelistas han descubierto la entrada triunfal y humilde de Jesús en Jerusalén:
“Mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica”.
Así entendemos cómo Dios ha salvado a su pueblo por medio de Jesucristo que llega con humildad a Jerusalén para entregar su vida.
  • Salmo 144
Es una invitación a bendecir y ensalzar a Dios, como gratitud por su bondad y misericordia:
“Bendeciré tu nombre, Dios mío mi rey…  día tras día te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás… Que todas tus criaturas te den gracias Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado”.
“El Señor es fiel a sus palabras”.
  • San Pablo
Explica que los bautizados no debemos vivir sujetos a la carne (al pecado) sino al Espíritu. La razón es clara y lo sabemos, pero muchas veces no lo pensamos: El Espíritu de Dios habita en nosotros.
Por eso nuestros pensamientos, acciones y nuestros mensajes deben buscar siempre que más personas conozcan el don del bautismo y la presencia del Espíritu Santo en nosotros.
También nos recuerda que si habita en nosotros el Espíritu de Jesús que lo resucitó a Él de entre los muertos, también en su momento, el Espíritu Santo resucitará nuestros cuerpos mortales.
Termina el apóstol recordándonos que no debemos olvidar que estamos en deuda con Dios y debemos dejarnos conducir por el Espíritu.
  • Verso aleluyático
Alaba al Señor por unas palabras que pertenecen al evangelio del día:
“Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del Reino a la gente sencilla”.
  • Evangelio
Quizá nunca hemos pensado que Dios tiene celos porque, al ver el daño que se hacen los hombres motivados por los celos, pensamos que es malo el tener celos de una persona.
En el Éxodo (34,14), sin embargo, encontramos estas palabras:
“El Señor se llama celoso y es un Dios celoso”.
La mejor explicación para este texto es el evangelio de hoy donde Jesús nos dice:
“Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Lo primero que está claro es la comunicación perfecta entre el Padre y el Hijo, se conocen, se aman y se descubren el uno al otro pero solo a quienes lo respetan y acogen.
Por eso el Padre descubre al Hijo y el Hijo al Padre, cuando lo creen oportuno.
Jesús por su parte aclara:
No son los sabios y los creídos los que se enteran de quién es Dios, sino los sencillos y abiertos con humildad a su Creador.
Finalmente Jesús nos invita a descansar en Él que, por ser Dios y hombre verdadero, está cerca de nosotros y puede hacerlo.
Finalmente, Jesús termina con esta invitación:
“Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso”.

José Ignacio Alemany Grau, obispo