Mostrando entradas con la etiqueta Ciclo C.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciclo C.. Mostrar todas las entradas

22 de junio de 2019

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO


“El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”:
Tú metido en Jesús y Jesús en ti.
Fácilmente nos lleva esto a pensar en algo así como el bebito en el seno materno.
Físicamente no es posible, pero en la fe sí, ya que Jesús no puede engañarse ni engañarnos. Y Él lo dijo solemnemente.
  • Génesis
Este breve párrafo nos habla de Melquisedec como figura de Jesús en cuanto se refiere al sacerdocio.
De este personaje se dice que era “rey de Salem”, es decir rey de paz y “sacerdote del Dios altísimo”: se le presenta sin genealogía y no se habla de él ni antes ni después de este episodio. Por ello han visto los Padres en él una imagen de Cristo en la eternidad de Dios.
La novedad y semejanza con Cristo de este personaje la explica largamente la Carta a los Hebreos.
Jesús tiene origen en la eternidad.
En efecto, Melquisedec fue el primero y único sacerdote del Antiguo Testamento que realizó su  sacrificio con pan y vino, convirtiéndose así en imagen del sacerdocio de Cristo consagrando la Eucaristía.
Por otra parte, el Génesis habla de Melquisedec como “sacerdote del Dios altísimo” y como nadie se puede nombrar a sí mismo sacerdote, leeremos en la citada carta y en los salmos que Jesús ha sido nombrado sacerdote por el mismo Dios:
“El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: tú eres sacerdote para siempre… según el rito de Melquisedec”.
  •  Salmo responsorial 109
Es un salmo mesiánico que nos repite la misma idea sobre el sacerdocio de Jesús:
“Oráculo del Señor a mi Señor… el Señor lo ha jurado y no se arrepiente tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec”.
Este salmo, por consiguiente, es la confirmación del sumo sacerdocio de Cristo.
  • San Pablo
En la lectura de hoy distinguimos:
+ Primero, el origen de la enseñanza que nos da Pablo, diciendo:
“Yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido”.
Es bueno que tengamos en cuenta la importancia de la Tradición en la revelación divina.
El Concilio Vaticano nos enseña:
“La Tradición y la Escritura están estrechamente unidas y compenetradas, manan de la misma fuente, se unen en un mismo caudal y corren hacia el mismo fin.
La Sagrada Escritura es la Palabra de Dios en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo.
La Tradición recibe la Palabra de Dios encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores… Ambas se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción”.
Esta es precisamente la enseñanza de San Pablo en las palabras citadas.
+ La segunda parte de la lectura nos relata la consagración del pan y el vino en la última cena.
De este texto es de donde toma la liturgia la mayor parte de las palabras de la consagración en la Santa Misa.
  • Verso aleluyático
Nos define la divinidad de Jesús con las palabras “yo soy” y en el caso concreto se presenta como el pan que nos dará la vida para siempre:
“El que coma de este pan vivirá para siempre”.
  • Evangelio
Nos cuenta algo que sin duda debió convertirse en un trance difícil para los apóstoles cuando le hablaron de la multitud hambrienta que iba siguiendo las predicaciones del Maestro y Jesús les dice, simplemente: “Denles ustedes de comer”.
De hecho, si tuviéramos verdadera caridad es más que cierto que la producción de la tierra es suficiente para dar de comer a toda la humanidad. Pero el egoísmo y el ansia de poseer hacen que haya tantos millones de hambrientos en el mundo.
Pero de todas maneras y en especial en la fiesta de hoy, la Iglesia se refiere a la Eucaristía que debe ser alimento para toda la humanidad.
Al menos así es el deseo de Jesucristo que realizó el milagro dando de comer a miles de personas en abundancia “hasta el punto que comieron todos y se saciaron y cogieron las sobras: doce cestos”.
Hacen faltas verdaderos misioneros que lleven el pan de la Eucaristía hasta los últimos rincones de la tierra.

José Ignacio Alemany Grau

5 de enero de 2019

EPIFANÍA, LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR



EPIFANÍA, LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR

  • Isaías
El profeta Isaías nos presenta en un bellísimo estilo oriental a Jerusalén como si fuera una persona muy especial e importante.
Jerusalén es como una doncella maravillosa, predilecta de Dios, que llama la atención de los hombres por su belleza.
La belleza es comparada en este caso con la luz.
La luz que brilla en Jerusalén es de Dios y viene de Dios o mejor, el Dios que viene a ella es luz.
Pero ha llegado el momento de Dios y ahora todos los pueblos son invitados a acercarse a la luz y revestirse de Dios, lo mismo que Jerusalén que representa al pueblo escogido.
Las cosas han cambiado.
Se acabó el Antiguo Testamento en que Dios llamaba solo a un pueblo privilegiado.
A partir de este momento Dios llama a todos los gentiles que, por la belleza de Jerusalén, llegan a Dios.
Bajo estas bellísimas imágenes está profetizada la Iglesia, que el Apocalipsis descubrirá más hermosa todavía con estas palabras:
“Y vi la ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de parte de Dios, preparada como una esposa que se adorna para su esposo”.
  • Salmo 71
Hoy es el día de los “gentiles” (se llama así a todos los que no pertenecen al pueblo de Israel).
Es el día en que Dios llama a todos los pueblos representados en los Magos que vienen de lejos con regalos a adorar al Señor.
Es la fiesta de todos.
Hoy desde la cuna de pajas de Belén Dios llama a toda la humanidad.
Y los hombres se acercan a Él representados en los Magos.
Amigo, no te quedes atrás.
Dios nos llama a todos con su luz maravillosa que deslumbra y atrae a los hombres de buena voluntad.
¡Misterio del “Dios-con-nosotros”!
  • Efesios
Pablo aclara el profundo sentido de esta fiesta de Epifanía o manifestación de Dios:
Con la venida de Cristo quedó claro “que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa de Dios” en Cristo, dada a conocer por el anuncio del Evangelio.

  • Aleluya
Medita un parrafito del Evangelio de Mateo: Los Magos llegan a Jerusalén con una gran noticia que casi nadie conoce:
“Hemos visto salir su estrella y venimos a adorar al Señor”.
Qué distintas reacciones produce la cercanía de Dios. Lo veremos en el Evangelio.
Pero ya desde ahora piensa que tu salvación la tiene Dios y te la ofrece: todo depende de cómo la acojas tú.
  • Evangelio
No es fácil entender el sacrificio y la fe que supone esta frase de San Mateo:
“Unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén”.
Reflexionemos:
+ Estudio de los astros y distinguir entre ellos una estrella muy especial.
+ Buscar en los libros, sobre todo en la Biblia, el significado de aquel astro.
+ Formar una caravana, reunir gente, provisiones y los regalos muy especiales para un hipotético rey.
+ Suponer que un rey nace normalmente en la capital y por tanto dirigirse a Jerusalén.
+ Presentarse en palacio preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?”
Nadie sabía nada pero cuánta seguridad llevaban y cuánto tiempo emplearon aquellos Magos que venían tan decididos, ya que Herodes concluye que los hechos resumen todo este tiempo en un par de años que anotará él para realizar su infame hazaña.
Admiramos la maldad que oculta el rey de Israel, enfermo y viejo, que se muere de miedo pensando que un bebé crecerá y podrá destronarlo.
¡Cuánta maldad cargamos los humanos y cómo disimulamos nuestras intenciones!
Pero Dios y la verdad triunfan porque Dios es el Señor de los tiempos.
Los Magos vuelven a ver la estrella que les conduce hasta el lugar, sin duda una casita sencilla, en la que ahora vive la Sagrada Familia.
Dios les ha regalado una fe maravillosa para descubrir que aquel Niño de una familia humilde es Dios y lo adoran y ofrecen dones simbólicos:
Incienso, como a Dios; mirra, como a Redentor y oro como a Rey.
¿Hasta dónde llega tu fe para reconocer a Dios en los pobres y sencillos de hoy?
Porque Dios sigue acompañando la historia humana.

José Ignacio Alemany Grau

29 de diciembre de 2018


LA SAGRADA FAMILIA

En este último domingo del año, la Iglesia celebra la Sagrada Familia de Nazaret.
En un momento tan difícil para la humanidad comencemos pidiendo con ella a nuestro Padre de la gran Familia Trinitaria que ya que ha propuesto a la Sagrada Familia como modelo de toda la Iglesia, nos cuide y proteja y nos ayude a imitarla.
Amigos, no dejen de rezar a la Familia de Nazaret por su propia familia.
  • Eclesiástico
Se trata de un cántico de la felicidad a la familia.
Es muy bello lo que pide, tanto al padre como a la madre, por parte de los hijos.
Comienza así:
“Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole”.
Después hace promesas y peticiones a los hijos para que, honrando a los que les dieron la vida, sean ellos mismos bendecidos por el Señor.
Qué importante. Ahora los hijos se revelan, no quieren obedecer.
Tampoco se preocupan por la salud de sus padres. Podemos hacer una pregunta:
¿En esas casas donde los hijos viven según sus propios caprichos y prescinden o marginan a sus padres, hay auténtica felicidad?
¿Nuestra sociedad es feliz porque sabe que, en medio de la lucha de la vida, siempre pueden contar con un “rinconcito” donde encontrar comprensión cercanía y cariño?
  • Salmo 121
Se trata de un salmo que canta la felicidad de una familia que vive según los mandamientos del Señor.
Primero nos describe el comedor familiar de una casa donde se trabaja honradamente y se vive en paz, para aclarar finalmente que ese modo de vida atrae la bendición de Dios.
Amigos, vivan el verdadero temor de Dios (que no tiene nada que ver con el miedo a Dios) y tendrán las bendiciones de este salmo.
  • San Pablo
Da a los colosenses una serie de consejos para vivirlos, sobre todo, en la familia:
+ Quererse y arroparse con misericordia, humildad, dulzura y comprensión.
¡Qué bien sabía Pablo que la mayoría de los hogares están faltos de ternura!
+ Vivamos el perdón en la casa.
Se trata de esa palabra que el Papa Francisco nos repite siempre. Perdonarse mutuamente es más efectivo que echarse las culpas uno a otro.
+ Algo muy especial:
Por encima de todo esto el amor que es lo que mantiene la unidad más perfecta.
+ Después nos pide ser agradecidos, cantar juntos al Señor y “todo lo que realicen, de palabra u obra, sea en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él”.
Termina el párrafo con un consejo muy concreto que, si se cumple en la familia, le dará la verdadera felicidad. Te recomiendo que lo leas.
  •  Salmo aleluyático
Nos recuerda las palabras de la carta a los hebreos para que entendamos que la plenitud de la revelación, Dios nos la dio a conocer por medio de Cristo Jesús:
“Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza”.
  • Evangelio
Nos presenta una familia piadosa que va a cumplir cada año la prescripción de peregrinar al templo de Jerusalén.
Ese año, para que Jesús se acostumbrara, lo llevan sus padres al templo aunque, teniendo doce años, le faltaba uno para que le obligase el precepto de peregrinar.
Es entonces cuando el pequeño, a la hora de regresar,  se queda en el templo y manifiesta una inteligencia muy especial ante los doctores de la ley.
Para José y María aquella pérdida de tres días fue un tormento que les debió hacer sufrir mucho, sobre todo cuando oyeron decir a su Hijo:
“¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que debía estar en la casa de mi Padre?”
Lo que pensó José no lo sabemos, pero siendo tan humilde recordaría una vez más el origen divino del que todos llamaban “su Hijo” y la virginidad de María que tanto le costó a él hasta que el ángel le explicó todo.
En cuanto a María, sabemos que ella aprovechó esta circunstancia para aumentar el caudal de su meditación:
“Guardaba todo esto en su corazón”.
Benditas las familias que sufren, callan, superan y se santifican en el amor humano y divino.

José Ignacio Alemany Grau

8 de diciembre de 2018

TODOS VERÁN LA SALVACIÓN DE DIOS

TODOS VERÁN LA SALVACIÓN DE DIOS

Durante el Adviento la liturgia va a insistir continuamente en la palabra preparación.
Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, implícitamente se está pidiendo que nos preparemos a un encuentro especial con el Señor.
Este encuentro con Dios siempre es a través de Jesús, con cualquier nombre que le demos: Mesías, Salvador, el que ha de venir, etc., en el Antiguo Testamento y en el Nuevo con el de Jesús o el Hijo del hombre, como Él mismo se llamó.
Veamos las lecturas de hoy que nos pedirán directa o indirectamente esta preparación.
  • Baruc
Nos describe el profeta la diferencia de un pueblo que camina. Es Israel:
Cuando va al destierro fue humillado y conducido por el enemigo, a una tierra desconocida.
Al regreso, en cambio, la descripción es maravillosa. Va conducido por un gran Amigo que es el mismo Dios y es el que va haciendo los grandes preparativos:
Unos preparativos son propios de la naturaleza que endereza los caminos, abaja los cerros… En el fondo es Dios quien los trae con gloria “como llevados en carroza real”.
Incluso ha mandado al boscaje y a los árboles aromáticos que hagan sombra al pueblo que transita.
Baruc termina el relato diciendo:
“Que Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, con su justicia y su misericordia”.
En el fondo entendemos que si preparamos de verdad los caminos al Señor, será siempre Él mismo quien nos ayude y conduzca.
  •  Salmo 125
Es el himno de la alegría por el regreso a Jerusalén después del destierro. Es impresionante cómo el salmista se desborda de gozo en el Señor.
En este salmo aprendemos cómo Dios cambia nuestra suerte, por difícil que sea, porque su misericordia nos acoge siempre a todos con amor.
Meditemos el salmo durante este tiempo para pensar el fruto que debe dar en nosotros la esperada venida del Mesías en Navidad:
Les invito a fijarse de manera especial en estas palabras que definen la intervención de Dios:
“Al ir iba llorando, llevando la semilla, al volver vuelve cantando trayendo sus gavillas”.
  • San Pablo
De la carta de San Pablo a los Filipenses podemos entresacar hoy estos pensamientos:
+ Pablo reza por todos pero lo hace de una manera muy especial: “con gran alegría”.
Será también conveniente que muchos católicos aprendan a rezar por los demás con alegría y no con cara larga como hacen frecuentemente.
+ El motivo especial que mueve a Pablo para rezar por los demás es que son evangelizadores y sobre todo por los que lo acompañaron a evangelizar “desde el primer día hasta hoy”.
También esto es una lección para los que evangelizan: permanecer unidos rezando unos por otros.
+ A veces no sabemos qué pedir por los demás. Pablo nos enseña cuál es su oración:
“Que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y sensibilidad para apreciar los valores”.
  • Verso aleluyático
En este versículo la liturgia nos invita a preparar la fiesta del Señor que ya llega. Y la hemos de preparar primero en nuestra propia alma y después en los demás, comenzando por los más cercanos, sobre todo por la propia familia.
Preparemos juntos y con alegría la Navidad que se acerca.
Qué hermoso será que se realice entre nosotros lo que dice San Lucas:
“Todos verán la salvación de Dios”.
  • Evangelio
Fácilmente al leer este párrafo de San Lucas muchos sentirán la tentación de pasarse los nombres quienes, de una u otra forma, gobernaban Palestina.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el evangelista Lucas está cumpliendo la promesa que hace al principio de su Evangelio y de los Hechos de los apóstoles: investigar con mucho cuidado todos los datos que refiere. Es bueno tenerlos en cuenta.
Es entonces precisamente cuando “viene la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto”.
Es interesante recordar que Juan era solamente seis meses mayor que Jesús.
Con este Evangelio la liturgia nos presenta al Precursor, al que va a ir preparando al pueblo para recibir al Mesías. Será Él mismo quien en su tiempo lo señale a todos, para que vean cómo se han realizado las promesas del Señor.
Finalmente, importa mucho aprender qué es lo que predicaba el Bautista para que también anunciemos nosotros lo mismo:
“El bautismo de conversión para el perdón de los pecados”.
San Lucas termina citando a Isaías y presentado a Juan como una “voz que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor”.
Esto es precisamente lo que quiere la Iglesia en este tiempo de Adviento.

José Ignacio Alemany Grau