En este quinto domingo de Pascua resalta la grandeza de Jesucristo, por lo cual cantamos con la liturgia:
«Cantad al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas».
- Hechos de los Apóstoles
Destaca el
crecimiento de la comunidad que va conociendo a Jesucristo, pero posiblemente
hay un involuntario descuido, sobre todo, en el suministro diario para las
viudas griegas.
En esa situación queda
claro que más importante es evangelizar que dedicarse a los bienes materiales:
«No nos parece bien descuidar la Palabra de Dios para ocuparnos de la
administración»; y entonces, no sin la inspiración del Espíritu Santo,
aparecen siete hombres escogidos que serán, en adelante, los diáconos de la
nueva Iglesia.
Por su parte, los apóstoles evangelizan «y la Palabra de Dios iba cundiendo y en Jerusalén crecía mucho el número de los discípulos».
- Salmo 32
Nos invita este
salmo a glorificar la misericordia de Dios, cosa que siente Israel desde el
principio de su historia: «Aclamad justos al Señor… que merece la alabanza
de los buenos».
A continuación, nos invita a la acción de gracias por la Palabra de Dios y por el cuidado que Dios tiene de sus fieles.
- San Pedro
El párrafo de este
día se centra la grandeza de Jesucristo a quien el apóstol aplica las palabras
de la Escritura:
«Yo coloco en Sion
una piedra angular, escogida y preciosa. El que crea en ella no quedará
defraudado».
Por su parte, San
Pedro hace una aplicación muy distinta de estas palabras: «Para los
creyentes es de gran precio, pero para los incrédulos es la piedra que
desecharon los constructores».
Se trata de la
diferencia que hay entre aceptar a Cristo o rechazarlo. Para los que siguen a
Jesús es muy importante, en cambio, para quienes rechazan a Jesús esa piedra
angular se convierte en roca de estrellarse.
San Pedro termina alabando a Jesús como piedra angular de la Iglesia con estas palabras: «Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, el pueblo adquirido por Dios…».
- Verso aleluyático
Glorifica a Dios
con unas conocidas e importantes palabras del Evangelio de este día:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida: nadie va al Padre sino por mí».
- Evangelio
Les invito,
queridos amigos, a leerlo con profundidad meditando las expresiones importantes
de Jesús:
Comienza Jesús
manifestando su divinidad:
«Que no tiemble
vuestro corazón. Creed en Dios y creed también en mí… Adonde yo voy ya sabéis
el camino».
Tomás, como siempre
un tanto racionalista, tiene una pregunta para este momento:
«Señor, no sabemos
adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
La respuesta de
Jesús llena nuestro corazón de amor y profunda enseñanza:
«Yo soy el camino y
la verdad y la vida», y recalca su unidad con el Padre:
«Nadie va al Padre
sino por mí. Si me conocéis a mí conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo
conocéis y lo habéis visto».
En este momento
interviene Felipe: «Muéstranos al Padre y nos basta».
En la respuesta de
Jesús aparece clara la identidad de un solo Dios que forman el Padre y el Hijo
(con el Espíritu Santo). Y Jesús termina haciendo una promesa a los suyos:
«El que cree en mí
también él hará las obras que yo hago y aún mayores porque voy al Padre».
¡Qué importante es
conocer la unidad en la Trinidad y la eficacia de la Palabra de Dios!
+ José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
