La fiesta de la Eucaristía, de manera especial en este año, se celebra en distintos días debido a las Elecciones Generales en Perú.
Los invito,
queridos lectores, a meditar en este domingo como la gran Fiesta del Corpus
Christi.
Por un milagro muy
importante que una hostia dejó caer sangre sobre el corporal, el Papa Urbano IV
instituyó esta gran fiesta con la certeza que se tenía de la presencia de Jesús
en la Eucaristía, confirmada por aquel gran milagro.
Desde entonces
(siglo XIII) la Iglesia celebra con gran solemnidad el Cuerpo y la Sangre de
Jesucristo con procesiones embellecidas con alfombras de flores y oraciones
especiales.
Son famosos los cánticos de santo Tomás, especialmente «Pange lingua» y «Tantum ergo».
- Deuteronomio
En esta lectura se
recuerda el amor de Dios que sacó de Egipto a los israelitas que vivían como
auténticos esclavos. Ellos tuvieron que caminar a través de todo el desierto
expuestos a peligros, carencias de todo tipo, especialmente por la falta de
agua y de alimento:
«Les hizo recorrer
aquel desierto inmenso y terrible con dragones y alacranes, un sequedal sin una
gota de agua; sin embargo, Dios sacó agua para ti de una roca de pedernal y te
alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».
Esto en realidad era una prueba del mismo Señor que quería que su pueblo aprendiera «que no solo vive el hombre de pan, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios».
- Salmo 147
Es una invitación a
«glorificar al Señor»:
«Alaba a tu Dios
Sion que ha reforzado los cerrojos de tus puertas y ha bendecido a tus hijos
dentro de ti… Ha puesto paz en tus fronteras».
El salmista termina invitando también a Jacob para que anuncie la Palabra de Dios.
- San Pablo
En su Carta a los
corintios el apóstol tiene unos simples versículos que transcribo para su
meditación:
«El cáliz de la
bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo?
Y el pan que
partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?
El pan es uno y así
nosotros, aunque somos muchos formamos un solo cuerpo porque comemos todos el
mismo pan».
Qué importantes es aprovechar la Eucaristía para vivir la comunión entre todos nosotros.
- Verso aleluyático
Recoge unas
palabras del Evangelio como una invitación a meditarlas con profundidad:
«Yo soy el pan
vivo… El que coma de este pan vivirá para siempre».
Procuremos comulgar con frecuencia para asimilar este milagro de amor.
- Evangelio
El Evangelio de San
Juan nos invita a renovar nuestra fe en el gran sacramento de la Eucaristía. Es
Jesús mismo quien dice:
«Yo soy el pan vivo
que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre y el pan
que yo daré es mi vida para la vida del mundo».
Cuando los
presentes oyen estas palabras se preguntan:
«¿Cómo puede este
darnos a comer su carne?».
Jesús no solamente
no se retracta, sino que vuelve a afirmar de distintas maneras:
«Os aseguro que, si
no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en
vosotros».
A continuación,
estas palabras nos invitan a tomar muy en serio el sacramento de la Eucaristía
y asegurarnos de esta manera una eternidad feliz:
«El que come mi
carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día».
Para nosotros la
Eucaristía es un gran regalo porque nos asegura la inhabitación de Dios en
nuestro corazón: «El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en
él».
Medita la grandeza
de este gran don, pero también la gravedad que acarrea no comerlo como el gran
alimento de la vida presente y la futura.
José Ignacio
Alemany Grau, obispo Redentorista
