11 de mayo de 2019

EL PASTOR QUE ES CORDERO

EL PASTOR QUE ES CORDERO

El pastor y las ovejas es una imagen poética que Jesús conoce desde pequeño y que la gente sencilla conoce también: el servicio del pastor es sacrificado.
Y precisamente esto es lo que da seguridad a las ovejas.
El sentido de todo esto es que mientras permanezcamos con el Pastor estaremos seguros de nuestra salvación.
Seguridad temporal que será eterna si somos fieles porque Dios siempre es fiel y Jesucristo es Dios.
  •  Hechos de los apóstoles
Podemos decir que aquí Pablo se nos presenta como el buen pastor que busca a sus ovejas necesitadas y abiertas al Evangelio.
Como los judíos no quieren recibir ni al Buen Pastor ni su Evangelio, Pablo decide dedicar su apostolado directamente a los gentiles, “cuando los gentiles oyeron esto se alegraron y alababan la Palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron”.
De esta manera Pablo y Bernabé a pesar de los sufrimientos y desprecios de los judíos siguieron evangelizando, dejando a los discípulos llenos de alegría y del Espíritu Santo.
Es el fruto que debe buscar todo evangelizador en la Iglesia.
  • Salmo 99
Podemos aplicarlo a la Iglesia de Jesús:
“Somos su pueblo y ovejas de su rebaño”.
Esta comparación la repetirá Jesús de distintas maneras.
  • Apocalipsis
San Juan nos presenta a la Iglesia triunfante en la que se encuentra “una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero”.
Según el apóstol toda esa multitud viene de la Iglesia militante (la que militaba en la tierra) que “han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero”.
Podemos decir que este es el triunfo del “Cordero degollado y puesto en pie”. El triunfo de Jesús.
  • Verso aleluyático
Comienza con las palabras “yo soy” con las cuales Jesús se da a sí mismo el nombre de Dios, como lo hizo varias veces durante su vida en este mundo.
Después nos invita a pensar en dos puntos de vista:
+ “Conozco a mis ovejas”.
De esto no podemos dudar.
+ Añade después: “las mías me conocen”.
Tampoco podemos dudar de esta realidad pero debemos preguntarnos si soy suyo y si  conozco de verdad a Jesucristo.
  • Evangelio
Es muy breve pero si lo meditamos con profundidad nos encontraremos con una serie de interrogantes importantísimos para nuestra salvación.
+ “Mis ovejas escuchan mi voz”.
Cada uno debemos responder si verdad escuchamos al Maestro o preferimos las multitud de “voces” de este mundo.
+ “Yo las conozco”.
Eso sí es cierto. Jesús nos conoce a cada uno personalmente.
+ “Ellas me siguen”.
El Evangelio es el camino. Conociéndolo y viviéndolo seguiremos de verdad a Jesús.
+ “Yo les doy vida eterna”.
Jesús mismo había dicho: “el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día”.
+ “Nadie me las quitará”.
Él no nos suelta. Pero nosotros sí podemos dejarlo como la oveja perdida.
+ “Mi Padre que me las dio”.
El Padre confió al Hijo la humanidad. Él nos redimió y rescató.
Termina Jesús diciendo:
“El Padre y yo somos uno”.
Con esto Jesús afirma una vez más su divinidad reconociendo que es uno con el Padre y el amor entre ambos es el Espíritu Santo: Un Dios en tres personas.
Nunca abandonemos al Buen Pastor y tendremos asegurado el alimento para el tiempo y la eternidad.

José Ignacio Alemany Grau

4 de mayo de 2019


NOS FAVORECE OBEDECER A DIOS

Muchos de nuestra sociedad han marginado a Dios y sus mandamientos.
Y lamentablemente vemos el fruto que estamos recogiendo entre todos. No hace falta numerarlos pero los continuos asaltos, violaciones, feminicidios, etc., son simplemente el fruto de haber rechazado los diez mandamientos.
  • Hechos de los apóstoles
Nos cuentan hoy cómo el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles diciendo:
“¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ese?”
Pedro, un simple pescador, debió maravillarles con su respuesta:
“Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.
Después de haber soportado los ultrajes, los apóstoles salieron contentos y siguieron predicando en nombre de Jesús.
Una gran lección para todos los pueblos y para hoy más que nunca.
Tenemos que obedecer a Dios antes que a los caprichos humanos, si no, nunca encontraremos la felicidad y la paz.
  • Salmo 29
Con el salmo repetimos:
“Te ensalzaré, Señor, porque me has librado”.
Un salmo que todos nosotros debemos repetir porque la verdad es que Dios nos ha librado:
A los apóstoles frente al Sanedrín.
A Jesús lo libró resucitándolo.
Y a nosotros mismos con el bautismo, Dios nos ha regalado la verdadera libertad.
Recordemos, como dice la Escritura, que “donde está el Espíritu del Señor está la libertad” y no permitamos que nadie nos la quite.
En la verdadera libertad consiste la dignidad de todo ser humano.
  • Apocalipsis
Sabemos que el Apocalipsis ensalza a Jesucristo bajo distintas imágenes y nombres.
Hoy leemos “digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza”.
Sabemos muy bien que el “Cordero degollado y puesto en pie” es Jesucristo y bajo esta imagen se encubre a Jesús, verdadero Cordero de Dios muerto y resucitado.
Unámonos también nosotros, sobre todo cuando participamos de la Eucaristía, a estas alabanzas del Apocalipsis que la Iglesia llama la liturgia del cielo.
  • Verso aleluyático
Este versículo reconoce a Jesús como Dios creador y al mismo tiempo verdadero hombre que se compadeció del género humano devolviéndonos la gracia perdida por el pecado.
Aprovechemos este tiempo pascual para repetir con la liturgia muchas veces, esta palabra “aleluya” que, además de ser una alabanza al Señor, constituye el gozo de la Iglesia en la Pascua.
  • Evangelio
Entresaquemos unos pensamientos para meditarlos.
Se trata de una aparición de Jesús a los discípulos junto al lago de Tiberiades.
Estos pasaron la noche entera queriendo pescar y no consiguieron nada.
Desde la orilla un hombre les gritó:
“Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis”.
La pesca fue fabulosa.
En ese momento Juan dice a Pedro:
“¡Es el Señor!”
Seguramente que el evangelista Juan, de corazón limpio y amigo predilecto de Jesús, intuyó antes que ninguno la presencia del Señor.
A continuación desayunaron con Jesucristo y otra vez se encontraron juntos con el Maestro, como si fuera la tarde del jueves santo y con Él pudieron comer un pescado puesto por Jesús encima de las brasas y pan, servidos por el mismo Jesús.
La última parte del Evangelio nos recuerda el momento importante en que Jesús pregunta a Pedro si lo quiere y esto por tres veces.
Jesús quizá pretendía purificar a su apóstol y darle a conocer que no por su triple traición le había quitado el primado, sino que más bien se lo confirmaba también por tres veces, bajo esta comparación:
“Apacienta mis corderos… apacienta mis ovejas”.
Jesús termina profetizándole a Pedro, aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios:
“… Cuando seas viejo extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará donde no quieras”.
Finalmente, Jesús  desde que entró en el mundo diciendo “he aquí que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad” hasta que murió en la cruz para salvarnos, ha sido el mejor modelo de obediencia a Dios.

José Ignacio Alemany Grau