7 de julio de 2016

HAZ TÚ LO MISMO

Reflexión homilética para el Domingo XV del Tiempo ordinario, ciclo C
La liturgia nos habla hoy del gran mandamiento del Señor.
Frecuentemente decimos: ¿qué querrá Dios de mí? ¿Cómo podré descubrir lo que Dios quiere?
¡No te hagas!
*        Es Él mismo quien te dice en el libro del Deuteronomio:
“El precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable. No está en el cielo, no vale decir ¿quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará para que lo cumplamos?”
Más todavía; mira cómo el Señor te aclara:
“No está más allá del mar, no vale decir: ¿quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá?”
Si piensas estas palabras entenderás cómo queremos de hecho escapar de la voluntad de Dios.
Fíjate bien y ojalá que sea una importante enseñanza para ti:
“El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca”.
Y por si acaso, que te quede claro en este domingo, lo que el mismo Señor termina diciendo:
“¡Cúmplelo!”
*        El salmo responsorial (18):
“Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón”.
Qué hermoso es pensar cómo quienes cumplen los mandamientos del Señor, es decir los que cumplen su santa voluntad, viven en la alegría que nunca termina.
En definitiva se trata del gozo del Espíritu santo que nos enseña el Nuevo Testamento.
Porque: “La voluntad del Señor es pura y eternamente estable. Los mandamientos del Señor son verdaderos y eternamente justos”.
*        San Pablo escribe a los cristianos de Colosas.
Es interesante pensar que Colosas es la ciudad más pequeña entre las ciudades a las que escribió Pablo y lo hace precisamente porque en ella vivía su gran amigo y evangelizador Epafras.
Todavía Pablo no había visitado esta comunidad y quiso animarla para que conociera mejor a Dios por medio del conocimiento de Jesucristo.
Te invito a meditar este hermoso himno en el que el Apóstol incluye el lema que nosotros hemos adoptado para nuestra Asociación:
“Jesucristo es el primero en todo”.
Pablo recalca la Divinidad de Jesucristo, entre otros con estos versículos, destacando que solo  en Dios se cumplen estas palabras:
“Por medio de Él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres… Todo fue creado por Él y para Él”.
*        Por su parte el versículo aleluyático incluye dos versículos tomados de Jn 6,63c.68c:
“Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna”.
Las palabras de Jesús son la voluntad de Dios o si preferimos, los mandamientos de que estamos hablando en este día.
*        Vayamos ahora al Evangelio donde Jesús aclara cuál es el primero de sus mandamientos.
Fíjate en los detalles concretos del maestro de la ley que busca a Jesús para preguntarle: “¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”
Cuando comienza, advierte San Lucas: “Le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba”.
Terminada la respuesta de Jesús, el mismo maestro pregunta “queriendo justificarse”.
La pregunta inicial del maestro es cuál es el primer mandamiento. Jesús aprovecha para repetir una vez más el gran mandamiento de la ley:
“Amarás al Señor, tu Dios…”.
La segunda pregunta es: “¿quién es mi prójimo?”
A continuación viene la gran parábola del samaritano.
Es bueno que la profundices de manera especial en este año de la Misericordia y que es lo que el Papa nos repite tantas veces.
Haz tú una obra de misericordia cada día en este año y terminarás siendo un cristiano según el corazón de Jesús.
Te dejo unos detalles para que comprendas mejor esta parábola.
*El levita y sacerdote no quieren contaminarse porque la ley prohíbe tocar a un hombre muerto o sangrante.
*Hacer el bien está más allá de las leyes humanas. Así nos enseñaba San Martín de Porres: “frente a la caridad no hay ley”.
*El aceite y el vino lo utilizaban en aquel tiempo como una pomada para las heridas.
*El aceite, además, se utilizaba para ungir y consagrar reyes y profetas.
*En la Iglesia el aceite se utiliza en los sacramentos para la curación (unción de los enfermos) o como signo de consagración (bautismo, confirmación, orden sagrado).
¿Quieres cumplir este gran mandamiento del Señor y que no quede en el aire como una cosa abstracta?
Aprende quién es tu prójimo y después recuerda las palabras de Jesús:
“¡Haz tú lo mismo!”
José Ignacio Alemany Grau, obispo

1 de julio de 2016

BIENAVENTURADOS LOS QUE CONSTRUYEN LA PAZ


Reflexión homilética para el Domingo XIV del Tiempo ordinario, ciclo C
La primera lectura de hoy pertenece al profeta Isaías (66) y comienza por el versículo diez.
Antes de entrar en su reflexión te invito a leer en tu Biblia el versículo siete del mismo capítulo.
Encierra una profecía que creo te ayudará cuando tengas que reflexionar sobre la virginidad de María:
“Sin estar de parto ha dado a luz, no le habían llegado los dolores y ha tenido un varón”.
Con los exegetas pensemos cómo aquí se encierra una bella profecía: Israel es tipo de María que engendró virginalmente al Verbo encarnado porque por su fe y obediencia entró el Verbo en la humanidad.
*        Volviendo a Isaías (66,10), pensemos cómo en la Biblia todo son guerras entre los pueblos vecinos y cómo los hagiógrafos ven siempre, entre derrotas y victorias, la mano de la Providencia de Dios.
Nuestro párrafo es un remanso de paz. Paz que todos buscamos y nosotros mismos la hacemos huir: ¡somos contradicción!
Con el profeta cantemos la paz después del destierro, con cuyo regreso Dios regala a su pueblo:
“Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis. Alegraos de su alegría…
Porque así dice el Señor: yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida las riquezas de las naciones”.
También podemos gozarnos con estos versículos de la ternura de Dios:
“Como a un niño a quien su madre consuela así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados”.
*        Salmo 65
El salmista nos invita a cantar al Señor y agradecer sus bondades.
Cómo protegió a su pueblo de tantas formas y de manera especial sacándolo de la opresión de Egipto y cómo lo introdujo en la tierra prometida.
Con el pueblo de Dios cantemos también hoy: “Aclamad al Señor tierra entera; tocad en honor de su nombre… que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor”.
*        San Pablo
Durante cinco domingos hemos meditado la carta a los Gálatas. Hoy Pablo se despide de los cristianos de Galacia recalcando la enseñanza fundamental de su carta: la salvación no nos viene de la circuncisión o de la Antigua Alianza. Jesús nos ha hecho criaturas nuevas.
Pablo entiende por estas criaturas nuevas a quienes el día del bautismo el Espíritu Santo ha dado una vida nueva, haciéndolas partícipes del misterio de la Trinidad Santa que habita en cada uno.
A todos los que han aceptado este don de Dios, Pablo les augura “la paz y la misericordia de Dios”.
*        El versículo aleluyático nos recuerda unas palabras de San Pablo a los Colosenses, que encierra una profunda enseñanza para que mantengamos la paz en nuestros corazones, junto con la Palabra de Dios en las diversas situaciones de la vida:
“Que la paz de Cristo, actué de árbitro en vuestro corazón: la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza”.
*        El Evangelio de Lucas nos recuerda la misión que Jesús dio a sus setenta y dos discípulos, enviándolos de dos en dos para preparar el pueblo a recibir el mensaje que Jesús personalmente les predicaría después.
El mensaje que llevan los suyos es un mensaje de paz: “cuando entréis en una casa decid primero ‘paz a esta casa’. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz, si no, volverá a vosotros”.
Este mensaje de paz debe llegar a todas las casas como una bendición, siempre que las familias sean dóciles en acoger el mensaje.
Completa el Evangelio de hoy una serie de instrucciones para los misioneros que les invito a meditar como ideas sueltas:
* Ante todo rueguen al dueño de la mies: “La mies es abundante y los obreros pocos; rogad pues al dueño de la mies que mande obreros a su mies”.
* “¡Póngase en camino!”.  Es como la arenga inicial que Jesús da a sus misioneros.
* “Os mando como corderos en medio de lobos”. ¿A quién se le ocurre enviar a sus amigos a evangelizar en medio de lobos? ¡Únicamente a quien sabe el poder con que cuenta!
* “Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario”.
* “Curad a los enfermos que haya”.
* Este es el mensaje que deben repetir: “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”.
A continuación Lucas nos cuenta cómo volvieron de la misión llenos de alegría diciendo:
“Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.
Jesús termina con estas palabras: “No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo”.

José Ignacio Alemany Grau, obispo