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6 de febrero de 2021

UN DÍA MISIONERO

Las lecturas de hoy son una invitación para que vivamos todos nuestra obligación de evangelizar, aprendiendo sobre todo de Jesucristo que es el gran misionero.

  • Job

En una lectura que parece muy pesimista, nos da una gran enseñanza.

Si la vida pasa y repasa como la lanzadera de una tejedora, lo que tenemos que hacer es aprovecharla bien, porque no solamente pasa sino que no se repite nunca, aunque a veces, nos da la impresión que un día es como el otro  y como el otro y como el otro. Sin embargo nunca será igual porque cada “repetición” se da en un tiempo distinto.

Lo más prudente será aprovechar todos y cada uno de los tiempos de nuestra vida.

  • Salmo responsorial (146)

Nos habla de la bondad del Señor que es misericordioso y sana los corazones más destrozados.

Comienza con una invitación a alabar a Dios con la música.

Dice después cómo actúa Él en su bondad:

“Él sana los corazones destrozados, venda sus heridas… nuestro Dios es grande y poderoso… Él sostiene a los humildes y humilla a los malvados”.

  • San Pablo a los corintios

Nos cuenta que en realidad el evangelizar ha sido muy costoso y sacrificado para él. Sin embargo, como le urge el amor a Jesucristo, al anunciar el evangelio no pide ninguna compensación.

Para Pablo lo único que es necesario es seguir predicando como recompensa por su trabajo.

Esa es la actitud del gran misionero siempre inquieto: ¡anunciar la Palabra de Dios!

Ojalá todos nosotros lo tengamos en cuenta. Así como el apóstol, podremos esperar participar en los bienes que promete el mismo evangelio que anunciamos.

  • Verso aleluyático

Nos enseña la bondad de Jesucristo que “tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades” para aliviarnos y perdonarnos a nosotros con su amor misericordioso.

  • Evangelio

Es de San Marcos y nos presenta un día misionero de Jesús  y nos deja una enseñanza muy importante para todos nosotros.

De esta manera distribuye Jesucristo las veinticuatro horas de un día:

+ En primer lugar su enseñanza en la sinagoga, que lógicamente glorifica a Dios y enseña a los hombres el mensaje del Señor.

+ En segundo lugar va a la casa de Pedro que está muy cerca y cura a la suegra de Pedro que padece una fiebre muy aguda.

Con esta enseñanza nos recuerda que todos tenemos obligación de atender a los más próximos y por tanto cuidar de nuestros familiares.

Si la suegra de Pedro no tenía nada que ver con Jesús, sí tenía que ver con Pedro que era uno de los más importantes del grupo que le acompañaba en el apostolado.

+ Después de comer, posiblemente lo que había preparado la suegra curada, Jesús recibe a la multitud que llega hasta Él para pedir curaciones.

Y con caridad y amor les enseñó y curó a todos.

+ Al día siguiente, muy temprano, Jesús se esconde solo para hablar con su Padre en oración profunda de la soledad del campo.

Más tarde llegan los apóstoles pidiendo a Jesús que regrese al pueblo porque todos lo están buscando. Pero Él les advierte que no ha venido como misionero solo para un grupo sino que por todas partes lo están esperando y que Él tiene que evangelizar a todos según la misión que se le confió.

Como vemos es una hermosa distribución del día para un buen misionero: evangelizar y orar con el pueblo en el templo, atender a los familiares que nos necesitan, devolver la salud y proclamar el anuncio del evangelio a los que lleguen hasta nosotros con debilidades.

Y finalmente, buscar la intimidad de la oración personal con Dios para tener las fuerzas necesarias y seguir evangelizando.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

3 de febrero de 2018

JESÚS, EL MISIONERO INQUIETO


Reflexión homilética para el quinto domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B.

Con San Marcos, nuestro compañero del ciclo B, continuamos paso a paso la vida del gran apóstol Jesucristo cuya inquietud misionera nos da a conocer este domingo.
  • El libro de Job

La primera lectura de hoy nos recuerda una frase muy conocida del buen Job: “Milicia es la vida del hombre sobre la tierra y sus días como los de un jornalero”. Luchar, trabajar, sufrir, es muchas veces la realidad de nuestra vida, aunque es cierto que todo ello “normalmente” va combinado con gozos y alegrías. Por eso mismo dirá Job: “Si recibimos los bienes de Dios, ¿cómo no recibir los males?” La vida es un conjunto de dolores y gozos que, si sabemos aprovecharlos y ofrecerlos a Dios, nos redime de la secuela del pecado original que todos arrastramos y nos prepara para aprovechar la redención que nos mereció Jesús.
Amigo, que no se pierda todo el sufrimiento, mucho o poco, grande o pequeño, que te traiga la vida.
Para el pueblo de Dios siempre ha quedado una frase grabada en el alma que aflora en las dificultades y sufrimientos: ¡La paciencia de Job!... ¡Por algo será!
  • Salmo responsorial 146

Nos invita a la alabanza. En fin de cuentas los salmos fundamentalmente están hechos para glorificar a Dios y pedir su misericordia. Este salmo nos invita a alabar especialmente al Señor porque “sana los corazones destrozados, venda sus heridas…”
No olvides que una de las oraciones más importantes que deben brotar del corazón
del cristiano es la adoración y la alabanza.
Somos las criaturas que glorificamos y agradecemos a nuestro Creador.
  • San Pablo a los Corintios

A Pablo se le llama “el Apóstol” por ser el gran predicador que se esforzó por recorrer todo el mundo entonces conocido, llevándole el mensaje evangélico. Sin embargo él nos advierte que “predicar no es para mí motivo de orgullo”. Esto dice Pablo y es verdad. Los evangelizadores hemos de tener en cuenta que el poder hablar de Dios no debe enorgullecernos nunca ni hacernos sentir vanidad.
Ciertamente que poder transmitir por nuestros labios la Palabra de Dios es un gran privilegio, pero no merecido por nosotros, sino regalo de Dios. Muy hermoso es poder repetir con Pablo que sentimos una fuerza interior que nos obliga a evangelizar “a tiempo y a destiempo” y ojalá pudiéramos repetir con el mismo fervor de Pablo: “¡Ay de mí si no evangelizo!”.
Sería rechazar un regalo de Dios.
Te invito a seguir el consejo y ejemplo de Pablo para que tú puedas ser de verdad apóstol de Jesús.
Fíjate bien:
“Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio”.
¿Y cuál es la paga que pide Pablo por el hecho de evangelizar?
Seguir evangelizando: “Precisamente dar a conocer el Evangelio anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio”.
Qué importante es evangelizar con un desprendimiento total para que pueda ser mejor acogido el mensaje de Jesús.
  • Evangelio

Marcos continúa contando cómo Jesús, al salir de la sinagoga, fue a la casa de Simón y Andrés. La suegra estaba en cama. Jesús la tomó de la mano y la levantó.
¿Qué es lo que hizo la mujer ante este regalo?
Lo que tenemos que hacer nosotros. Aprovechar la salud para servir a los demás.
En realidad da la impresión de que Marcos nos está describiendo un día de la vida de Jesús:
Oración temprano, oración en la sinagoga, algunos milagros, la curación de la suegra de Pedro y de otros muchos enfermos que le traían al atardecer.
Muy temprano, al día siguiente, se levantó a hacer oración Él solo. Pronto llegaron a Jesús los apóstoles a decirle que la gente estaba esperándolo. Y la respuesta del Maestro, donde se nos muestra especialmente misionero, fue ésta:
“Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido”.
Termina Marcos diciendo que así Jesús “recorrió toda Galilea predicando en las sinagogas y expulsando los demonios”.
Creo que este domingo nos trae buenas luces para quienes queremos ser evangelizadores, imitando a Jesucristo.

José Ignacio Alemany Grau, obispo