Mostrando entradas con la etiqueta Domingo XXXIII del Tiempo de Ordinario - Ciclo A.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Domingo XXXIII del Tiempo de Ordinario - Ciclo A.. Mostrar todas las entradas

18 de noviembre de 2023

LA FAMILIA FELIZ

Hablar de felicidad y, sobre todo, en la familia en estos tiempos, parece una utopía. Sin embargo, es una realidad cuando se escucha la voz del Señor y todos hacen su voluntad.

Para encontrar esta felicidad aprovechemos los dones de Dios vividos, de manera especial, entre nuestros familiares.

  • Proverbios

Este libro nos presenta hoy a la mujer fuerte y va describiendo sus distintos valores. La considera como un tesoro escondido de gran valor, trabajadora, colaboradora con su marido al que «trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida».

Por otra parte, «abre sus manos al necesitado y extiende sus brazos al pobre».

Finalmente, nos ofrece advertencia que la mujer trabajadora conoce muy bien: «Engañosa es la gracia y fugaz la hermosura. La (mujer) que teme al Señor merece alabanza».

  • Salmo 127

Nos presenta la familia feliz. Es bueno meditarlo siempre en oración y en la vida práctica:

«Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso y te irá bien.

Tu mujer como parra fecunda en medio de tu casa. Tus hijos como renuevos de olivo alrededor de tu mesa».

Esta es la bendición que deseamos siempre para nuestras familias.

  • San Pablo

Aunque parecía el domingo pasado, que el Apóstol creía que durante su vida iba a acontecer el fin del mundo, hoy nos aclara, con la convicción del Evangelio que tantas veces repitió Jesús:

«Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche».

Para los suyos, en cambio advierte:

«No vivís en tinieblas para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día».

Y la conclusión para todos nosotros:

«Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados».

  • Verso aleluyático

Recalca la unidad entre nosotros y Jesús como los racimos permanecen en la vid para fructificar:

«Permaneced en mí y yo en vosotros. El que permanece en mí da fruto abundante».

  • Evangelio

Continúa el capítulo 25 de San Mateo que terminará el próximo domingo con la llegada de Cristo Rey.

Hoy nos relata el Evangelio de los talentos. Todos tenemos talentos, dones que el Señor nos regaló para trabajarlos durante nuestra vida.

La parábola habla de tres siervos que, cuando el señor marcha lejos, reciben distintas cantidades de dinero para trabajarlo en su ausencia.

Es muy importante tener en cuenta que «a cada uno le da según su capacidad».

Los dos primeros siervos le dan al señor, a su regreso, el dinero duplicado. Y el señor los alaba por igual con estas exactas palabras:

«Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor. Como has sido fiel en lo poco te daré un cargo importante; pasa al gozo de tu señor».

Cuando llega el que ha recibido un talento, se lo devuelve tal como lo había recibido diciendo:

«Señor, sabía que eras exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces. Tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo».

El señor le respondió: «Eres un empleado negligente y holgazán… Debías haber puesto mi dinero en el banco para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses».

Y lo mandó castigar.

Te invito a que en oración pienses (o busques) los talentos que te ha dado Dios y, lejos de envanecerte, aprovecha para glorificar y agradecer a Dios y ponerlos al servicio de los hermanos.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

14 de noviembre de 2020

VIVAMOS COMO HIJOS DE LA LUZ

Prácticamente es hoy el último domingo de la secuencia del año litúrgico, ya que el próximo celebraremos la fiesta de Jesucristo Rey del Universo.

Por eso hoy la liturgia nos habla otra vez de estar preparados para el fin de la vida. Todo el año ha sido recorrer, nosotros con Jesús, cómo deben vivir sus discípulos. Ahora, al final, vamos a ver cómo deben terminar para gozar eternamente con Él en la gloria.

  • Proverbios

El autor nos habla de la mujer fuerte, es decir del modelo de mujer a los ojos de Dios y la presenta como luchadora, decidida y emprendedora y también como hacendosa, es decir, la mujer que sabe gobernar una hacienda.

De esta manera la mujer perfecta es la que conduce la familia y la hacienda a la plenitud.

Podríamos decir que se trata de una mujer fuerte que vive según se describe a la sabiduría en distintos textos bíblicos.

  • Salmo 127

Nos presenta al hombre que tuvo la suerte de encontrar la mujer fuerte de la que hablan los Proverbios:

“Tu mujer como parra fecunda en medio de tu casa”. Y el fruto de la unión de ambos, los hijos: “Tus hijos como renuevos de olivo alrededor de tu mesa”.

Ser un esposo bueno y trabajador y con una esposa así “es la bendición del hombre que teme al Señor”.

Esta clase de familia recibe la bendición de Dios y el premio de ver la prosperidad de Jerusalén.

  • San Pablo

En su carta a los tesalonicenses el apóstol comienza este párrafo quitando importancia a lo que es accidental, por ejemplo, el cómo y el cuándo va a suceder y pide vivir siempre en espera vigilante porque “el Señor llegará como un ladrón en la noche”.

Por eso pide Pablo que vivamos siempre en la luz del día para que no pueda sorprendernos el Señor, algo así como sorprende el ladrón que llega en la noche. Para asegurar esto, aclara:

“Todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas”.

La conclusión muy importante para este día:

“No durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados”.

El verdadero discípulo de Cristo, más que temer, se alegra pensando en el día del encuentro con el Señor.

  • Verso aleluyático

Jesús nos pide que demos fruto verdadero y abundante y para ello, una vez más, nos dice:

“Permaneced en mí y yo en vosotros”.

Estar con Jesús asegura nuestra fecundidad y felicidad para siempre.

  • Evangelio

Jesús, en esta parábola que precede al juicio final en el evangelio de Mateo, nos recuerda que todos venimos a este mundo con unos talentos o cualidades y con ellos debemos trabajar para multiplicarlos con nuestro esfuerzo. Así mereceremos ser glorificados por Dios cuando se los entreguemos al final de nuestra vida.

Nuestra alegría será inmensa si Jesucristo nos dice, entonces como en la parábola:

“Muy bien, eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo muy importante: pasa al banquete de tu Señor”.

***

Ahora nos disponemos a empezar otro año litúrgico y recordando junto a Jesús, de la mano de los cuatro evangelistas, el ideal cristiano que es imitar al Maestro, pasada la fiesta de Cristo Rey emprenderemos con San Marcos el ciclo B para seguir aprendiendo y viviendo cada vez con mayor perfección nuestra fe e ir transformándonos en la imagen de Jesucristo para gloria de Dios Padre.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo