29 de marzo de 2026

DOMINGO DE RAMOS

En esta semana que la liturgia llama «santa» porque en ella se encierra el Triduo Pascual, entremos con fe profunda en las reflexiones y lecturas que nos presenta.

Lo que recordaremos en este domingo con amor, ya sucedió y ahora Jesús está glorificado en el cielo y en la Eucaristía, pero recordamos con mucha gratitud su entrega por nosotros, en la liturgia de esta semana que comienza con el Domingo de Ramos.

  • Procesión de ramos

Antes de celebrar la Eucaristía de este domingo, los fieles suelen ir a una plazuela o un templo menos importante para celebrar allí la bendición de los ramos y salir luego cantando en procesión a la parroquia.

El pequeño evangelio que leemos en ese momento es de Mateo.

Jesús, montado en un pollino, entra en la ciudad de Jerusalén y los que lo acompañan, cortando ramas de olivos y de palmeras, lo van aclamando:

«¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!».

Según San Mateo la gente se preguntaba:

«¿Quién es este?»

Procuremos, nosotros, durante esta semana contestar a esa pregunta que siempre nos interpela y exige una respuesta.

  • Isaías

En esta profecía nos presenta a Jesús como un discípulo fiel:

«Ofrecí la espalda a los que me apaleaban. Las mejillas a los que mesaban mi barba. No me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos…».

Este siervo del Señor, a pesar del terrible sufrimiento, venció todos los ultrajes con la fuerza de Dios.

Ante cualquier dolor recordemos al Maestro y contemplemos su ejemplo.

  • Salmo 21

Viene a ser un resumen del dolor de Cristo en la crucifixión cuando, de hecho, exclamó el viernes santo en el Calvario desde la cruz:

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».

A continuación, el salmo describe muchos detalles que se realizaron en la pasión del Señor:

«Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos. Fuerza mía ven corriendo a ayudarme».

Un salmo para los momentos duros de la vida.

  • San Pablo

Nos invita a meditar en la profundidad del misterio del dolor de Cristo en la crucifixión. A pesar de ser Dios todopoderoso, actuó como un hombre cualquiera soportando la humillación de la cruz.

Ya desde ahora la liturgia, con palabras de esta carta de Pablo a los Filipenses, nos habla de la glorificación de Jesús para que, desde el principio, estemos seguros del triunfo porque además de siervo humilde es verdadero Dios, y su Padre lo glorificó:

«Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo».

Y finalmente, nos pide a todos que glorifiquemos a nuestro Redentor:

«Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre».

  • Versículo de aclamación

En varios momentos de este día la liturgia nos repite estas palabras:

«Cristo por nosotros se sometió incluso a la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre».

  • Evangelio

En el ciclo A la liturgia nos presenta el relato de San Mateo. Les invito a todos a meditar con profundidad, y ojalá en familia, los hechos que más les llamen la atención.

De toda esta lectura de la Pasión de Jesús será bueno concluir estas palabras:

«Así se ama».

Y que todos aprendamos de Él a amar.

Si queremos aprender a amar veamos los detalles del amor en nuestro Señor y Redentor Jesucristo.

El evangelista termina el relato de su larga pasión con estas palabras:

«Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro».

No contaban con el poder de Dios que tenía Jesús y que quedó bien claro a los tres días.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

21 de marzo de 2026

YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA - Domingo V de Cuaresma – ciclo A

El domingo de hoy está lleno de esperanza y nos permite ver que la vida en el mundo es un paso para una segunda parte mucho mejor en la resurrección eterna.

  • Profeta Ezequiel

Este pequeño párrafo del profeta Ezequiel nos habla de resurrección. Es el mismo Señor quien dice: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros… Entonces sabréis que yo soy el Señor».

Lo importante es que, tras el tiempo de la vida temporal, Dios mismo ha prometido: «Os infundiré mi Espíritu y viviréis».

  • Salmo 129

«Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa».

El salmo es una invitación a la esperanza: «Desde lo hondo a ti grito, Señor, Señor escucha mi voz… Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?».

La verdad es que nos sentimos pecadores por haber ofendido al Señor y desde nuestro corazón brota un profundo sentimiento de arrepentimiento que reconocemos y que brota desde nuestro interior como un regalo de Dios.

Por eso podemos decir, a pesar de nuestros pecados: «Mi alma espera en el Señor… Aguarde Israel al Señor porque del Señor viene la misericordia y la redención copiosa».

El Señor nos redimirá.

  • San Pablo

Escribiendo a los romanos les dice que hay dos maneras muy distintas de vivir: unos sujetos a las pasiones de la carne y que no pueden agradar a Dios. Otros (San Pablo supone que es la comunidad cristiana) que viven movidos por el Espíritu: «No estáis sujetos a la carne sino al Espíritu porque el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo».

Tengamos muy en cuenta esta expresión del apóstol: no nos dejemos llevar de simples sentimientos o conveniencias. Solo el Espíritu de Cristo nos puede salvar.

San Pablo saca la conclusión de que «si Cristo está en nosotros, el cuerpo está muerto al pecado y vivo por la justificación obtenida como regalo de Dios».

  • Versículo antes del Evangelio

Recordando el Evangelio de hoy, Jesús nos deja estas palabras muy importantes:

«Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí no morirá para siempre».

  • Evangelio

El pasaje del Evangelio de este día es muy hermoso porque nos permite ver la amistad tan profunda que existe entre Jesús y la familia de Betania.

Nos enteramos de que Lázaro, el tercero de la familia, está enfermo.

Las hermanas le envían un recado a Jesús confiando en que, al saber que su amigo ha enfermado va a ir a curarlo, como lo han visto actuar en muchas ocasiones.

Al enterarse Jesús deja pasar un tiempo y quiere ir después a la casita de Betania. Los apóstoles le recuerdan que ir a Jerusalén era exponerse al peligro porque lo buscan para matarlo.

Jesús, lleno de ilusión porque sabe lo que quiere hacer, emprende el camino a Betania.

Al llegar pregunta dónde lo han enterrado. Le advierten que lleva ya cuatro días en el sepulcro.

A Jesús le importan poco porque tiene claro lo que va a realizar. Cuando Jesús pide que abran el sepulcro se llenan todos de admiración y esperanza.

La voz poderosa de Jesús gritó: «¡Lázaro sal fuera!».

El muerto salió con las vendas que llevaba y dijo Jesús que lo desataran.

Nadie puede imaginar la alegría que hubo ese día en Betania y sobre todo en aquellas dos mujeres de la familia de Lázaro.

Para nosotros lo más importante es la verdad que repite Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá. Y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre».

Esta es nuestra alegría: después de un tiempo en la tierra, Jesús, que es la certeza de la resurrección, nos invitará a vivir eternamente… Quiera Dios que sea para siempre en la Gloria.

 

José Ignacio Aleman Grau, obispo Redentorista

15 de marzo de 2026

CREO, SEÑOR… Y LO ADORÓ - Domingo IV de cuaresma

                                          

 «Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis, alegraos de su alegría los que por ella llevasteis luto. Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos».

Esta introducción hace, para el IV domingo de cuaresma, la liturgia que llama a este «domingo de laetare».

  •  Libro de Samuel

El gran profeta va a buscar un rey para Israel. Pasan delante de Samuel los hijos de Jesé, el de Belén, porque según Dios entre ellos está el elegido para rey de su pueblo.

Van pasando los distintos muchachos y el Señor los va descartando, uno a uno, hasta que cuando han pasado todos, pregunta Samuel a Jesé: «¿Ya no hay más muchachos?».

Jesé contesta: «Queda el pequeño que, precisamente, está cuidando las ovejas».

Samuel, movido por el Señor, contesta:

«Manda por él que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue».

El pequeño David «era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo».

Dios le dijo al profeta: «Úngelo porque es éste».

Samuel lo ungió. Fue el rey querido por Israel: David.

  • Salmo 22

Es el salmo muy conocido del pastor de Israel, que es el mismo Señor:

«El Señor es mi pastor, nada me falta».

El salmo va describiendo las cualidades de misericordia, e incluso ternura de Dios: es un pastor que cuida bien las ovejas, que las guía por el sendero justo. Les prepara una mesa abundante y resalta en él de una especialmente el amor:

«Tu bondad y misericordia me acompañan todos los días de mi vida».

Este precioso salmo del buen pastor nos invita a no separarnos de Dios en el que encontramos todo lo necesario para la vida.

  • San Pablo

Jugando con las palabras «luz» y «tinieblas» nos invita a caminar como hijos de la luz. Son muy conocidas estas palabras que cita en su Carta a los efesios: «Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz».

  • Versículo antes del Evangelio

Esta es la luz (que es Cristo mismo) que culmina con las palabras del versículo anterior al Evangelio:

«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la vida».

  • Evangelio

Es extenso y muy importante el texto de este día que también es de San Juan.

Los discípulos de Jesús, según las creencias de su tiempo, le preguntan: «Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres para que naciera ciego?».

La respuesta de Jesús es inmediata:

«Ni este ni sus padres, sino para que se manifestara en él las obras de Dios».

Jesús escupe en la tierra y con su saliva hace un poquito de barro, lo unta en los ojos del ciego y le dice: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé. Él fue, se lavó y volvió con vista siendo la admiración de todos».

Al ver este hecho se dividen las opiniones. Hay quienes niegan la misma persona que antes era ciega, y quienes advierten la maravilla que ha hecho Jesús.

Muy interesante es la actitud de los fariseos que niegan la santidad de Jesús y afirman que Él no puede hacer milagros porque es un gran pecador.

Lo más maravilloso es que, al final, Jesús le sale al encuentro al que había sido ciego y sin más le pregunta: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?

El ciego le contestó: “¿Y quién es para que yo crea en él?”».

Jesús hace la gran revelación:

«Lo estás viendo. El que te está hablando ese es».

El ciego se postró diciendo:

«Creo, Señor».

Jesús afirma que ha venido para un juicio: «Los que no ven, vean; y los que ven, queden ciegos».

Los fariseos se aplican las palabras de Jesús y le preguntan: «¿También nosotros estamos ciegos?».

La respuesta de Jesús para entonces y para hoy es esta:

«Si estuvierais ciegos no tendrías pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste».

Busquemos la luz que es Cristo y encontraremos el camino hacia el Padre.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

7 de marzo de 2026

¿DIOS ESTÁ CON NOSOTROS? - Domingo III de cuaresma – ciclo A

Muchas veces parece que Dios nos ha abandonado, pero no dejemos nunca de contar con Él que, de hecho, siempre está con nosotros.

  •  Libro del Éxodo

El pueblo sale de Egipto con Moisés, su liberador. Tienen que atravesar un inhóspito desierto y llega el momento en que se desesperan por la falta de agua. Gritan a Moisés:

«¡Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed!».

A Moisés le queda solamente un recurso: acudir a Dios, y le dice: «¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen».

Dios pide a Moisés que lleve consigo un grupo de ancianos y el bastón con que golpeó la roca. Y viene después la gran respuesta: «Yo estaré contigo sobre la peña, en Horeb, golpearás la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo».

Así el pueblo verá la respuesta de Dios a su grito desesperado: «¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?».

  • Salmo 94

Se trata de un responsorio que repetimos en la liturgia y es muy importante en la vida del pueblo de Dios. El salmo pide: «Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: no endurezcáis vuestro corazón».

Después de admirar los prodigios que ha hecho el Señor, invita a su pueblo a vivir la fe, según los prodigios que había contemplado en el desierto.

A continuación, el salmista invita al pueblo, testigo de la presencia y misericordia de Dios, a cantar la bondad con que Dios había tratado a su pueblo y a postrarse ante Él con gratitud:

«Postrémonos por tierra bendiciendo al Señor».

  • San Pablo

En su Carta a los romanos, el apóstol ofrece una respuesta al pueblo de Dios para todos los tiempos: «Hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo».

Nos aclara San Pablo que por las virtudes teologales llegamos a poseer gratuitamente el don de Dios.

He aquí una de las frases más bellas de San Pablo:

«El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado».

Todo se lo debemos a «Cristo que murió hasta por los impíos», y advierte: «en verdad, apenas habrá quien muera por un justo… La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros».

De esta manera, con la aclaración del apóstol Pablo entendemos mejor la situación del libro del Éxodo.

  • Versículo entes del Evangelio

Repite estas palabras maravillosas del Evangelio de hoy que es una conversación entre Jesús y la samaritana: «Señor, tú eres de verdad el Salvador del mundo, dame agua viva así no tendré más sed».

  • Evangelio

Nos cuenta San Juan esta preciosa conversación entre Jesús y la samaritana.

Lo mismo que el pueblo de Israel pedía agua porque se moría de sed en el desierto, ahora, cuando la mujer samaritana descubre quién es Jesús le manifiesta cómo necesita del agua viva que tiene Jesús para saciarse ella misma.

Este diálogo precioso nos invita a leer con calma el Evangelio de San Juan: Jn 4,5-42.

La samaritana es el símbolo de todos los que llegamos a conocer a Jesús y le pedimos, como ella, «el agua viva que salta hasta la vida eterna».

En aquella mujer que le pide agua, encontramos a la humanidad sedienta que ya en el desierto pedía el agua para saciar la sed de los hombres y animales que caminaban fatigados por el desierto.

Lo más hermoso que encontramos en este Evangelio es que esa mujer extranjera dio una verdadera lección a los judíos, cuando les dijo: «Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿Será este el Mesías?».

Los discípulos llegaron donde estaba Jesús y le dijeron: «Maestro, come». Pero Él respondió: «Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis… Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra».

Los samaritanos que vivían en aquel pueblo pidieron que Jesús se quedara con ellos y después de dos días de escucharlo y conocerlo, terminaron diciendo a la samaritana: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es de verdad el Salvador del mundo».

¡Qué bueno será que pensemos cómo esta mujer samaritana, por el agua de vida, llegó a la conversión de muchos paisanos!

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

28 de febrero de 2026

SUBE A LA MONTAÑA Y OIRÁS AL SEÑOR - Domingo II de cuaresma – ciclo A


Este domingo nos trae unos pensamientos comprometedores y profundos. Comenzamos leyendo la valentía de Abram.

  • Génesis

Dios llama a Abram y sin más le dice: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré».

Muchas promesas le hace el Señor, y Abram sin discutir ni preguntar «marchó como le había dicho el Señor».

¿A dónde? ¿cómo?

Se fio de Dios.

  • Salmo 32

Canta la misericordia del Señor, y el salmista le pide que nos llene con su bondad y misericordia.

El salmo se fía de «la Palabra del Señor (que) es sincera y todas sus acciones son leales».

Lo que necesitamos es la lealtad en la justicia y el derecho.

Todo esto lo posee Dios «y su misericordia llena la tierra».

Posiblemente fue este el motivo de la obediencia ciega de Abram.

  • San Pablo

En su carta a Timoteo nos invita a todos a sacrificarnos por el Evangelio:

«Toma parte en los duros trabajos del Evangelio según la fuerza de Dios».

A continuación, nos ofrece motivos suficientes para seguir a Dios que «nos llamó a una vida santa no por nuestros méritos sino porque desde tiempo inmemorial Dios dispuso darnos su gracia».

Lo interesante es que esta gracia nos la da por Jesucristo: «La gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Señor Jesucristo que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal por medio del Evangelio».

Aquí tenemos una clara invitación para meditar con profundidad en cómo ha llegado la santidad entre nosotros y que debemos evangelizar para que otras personas conozcan también el Evangelio.

  • Versículo antes del Evangelio

El versículo encierra las palabras más importantes de la revelación de Dios en el cerro de la transfiguración:

«Este es mi Hijo, el amado, escuchadlo».

Breves palabras que por ser dichas por el Padre Dios a los tres apóstoles que subieron a la montaña con Jesús, son la máxima invitación que hemos oído por la que Dios se revela a nosotros y nos marca el camino hacia Él: Al Padre se va por Jesucristo.

  • Evangelio

Nos dice que «Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y su hermano Juan, y se los llevó aparte a una montaña alta».

El Evangelio tiene dos momentos importantes: el primero es la transfiguración de Jesús y la presencia de «Moisés y Elías conversando con Él».

Entusiasmado Pedro con la visión dijo: «Señor, qué bien se está aquí. Si quieres haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

En aquel momento llegó lo más importante: el Padre Dios nos habla a todos con esta expresión que ya hemos oído en el versículo del Evangelio:

«Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto, escuchadlo».

La voz del Padre estremeció a los apóstoles que cayeron de bruces llenos de espanto.

Jesús se acercó a ellos y tocándolos les dijo: «Levantaos, no temáis».

Se había acabado todo, pero nunca unas palabras tan importantes pronunciadas por el Padre Dios.

El relato de este Evangelio termina con las palabras de Jesús:

«No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Otra profecía de Jesús que debió dejar en suspenso a los apóstoles: Morirá y resucitará.

Como los apóstoles nosotros hemos recibido un mensaje para comunicar a todos, porque ya Jesús resucitó: «Este es mi Hijo amado. Escuchadlo».

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista


22 de febrero de 2026

GENEROSIDAD DE DIOS FRENTE AL EGOÍSMO HUMANO y tres enseñanzas magistrales de Jesús - Domingo I de Cuaresma

 

Hoy es el primer domingo de Cuaresma, las lecciones que nos da la Iglesia para este día son muy importantes y nos deben conducir a Jesús, al final de la Cuaresma, a la cumbre del calvario para resucitar con Él.

Aprendamos las lecciones de este día.

  •  Génesis

Los regalos de Dios.

En el Génesis se nos cuenta el cariño con que Dios fue creando las maravillas que jamás pudimos imaginar.

Pone como un regalo fabuloso a disposición de Adan y Eva toda la creación. Solo hay una condición: que no coman del árbol de la vida que está en la mitad del jardín.

Los primeros padres comenzaron a gozar de todo, pero lo que más les llamó la atención fue la prohibición de Dios.

El diablo, que la Biblia presenta como un buen consejero, le dice a Eva que no es posible que Dios les haya prohibido bajo pena de muere comer de tal árbol, cuyo fruto es maravilloso. Eva llena de orgullo come y da a comer a su esposo: «entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos». Habían perdido la belleza original.

Así frente a tantas maravillas puestas por Dios, los primeros padres escogieron lo que les había prohibido el Señor.

  • Salmo Responsorial

Se trata del salmo 50 que todos conocemos porque entendemos nuestra realidad: no somos puros ante el Señor y arrepentidos decimos: «Misericordia, Dios mío por tu bondad. Por tu inmensa compasión borra mi culpa, lava del todo mi delito, limpia mi pecado…».

Este es un hermoso salmo que, especialmente en cuaresma, debemos repetir para purificarnos de todos nuestros pecados.

  • San Pablo

«Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres porque todos pecaron en Adán y Eva».

Esta entrada del pecado como un río en la humanidad llegó a todos y cada uno de los hombres y mujeres. Solo la misericordia de Dios hará que María y el Verbo de Dios se libren de él, porque precisamente: «Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación».

De esta manera, si en nuestros primeros padres pecamos todos, más grande es la santidad de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre que derrotando el pecado nos dio la posibilidad de una vida eterna.

  • Versículo de meditación

Tomándolo del Evangelio, la Liturgia nos repite las palabras conque Jesús derrotó a Santanas: «No solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».

  • Evangelio

En el evangelio de hoy encontramos tres enseñanzas magistrales de Jesús:

Nos cuenta San Mateo las tres tentaciones con las que el diablo se atrevió a «probar» a Jesús, y las tres respuestas dadas por el Señor, que constituyen tres enseñanzas magistrales para cada uno de nosotros:

+ «Si eres Hijo de Dios di que estas piedras se conviertan en panes».

Frente a esa posible tentación de gula, Jesús contesta: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».

+ El diablo lleva a Jesús a la Ciudad santa, «lo pone en el alero del templo y le dice: “Si eres hijo de Dios, tírate abajo porque está escrito: ‘encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que no tropieces con las piedras’”».

La respuesta de Jesús no se hace esperar para que aprendamos que no conviene pedir milagritos para «confirmar la fe en Dios»; y dice: «No tentarás al Señor tu Dios».

+ El «diablo lleva a Jesús a una montaña altísima y mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: “Todo esto te daré si te postras y me adoras”». Jesús le respondió:

«Vete, satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él solo darás culto».

Finalmente, el evangelista cuenta que se fue el diablo y los ángeles servían a Jesús.

Con estas respuestas tan firmes y claras hemos de vivir nuestra fe sin pretender discutir la Palabra del Señor.

14 de febrero de 2026

Libertad y fe - Domingo VI del tiempo ordinario – ciclo A

 

Para comenzar la reflexión de este domingo será bueno que meditemos las palabras del verso aleluyático:

«Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla».

Es muy importante reconocer la libertad que nos da Dios en nuestra santa religión y cómo, sin dejar de lado la fe, libremente escogeremos la manera de actuar.

  • Eclesiástico

Es de destacar cómo enseña el Eclesiástico que, en nuestra voluntad, unida a la de Dios, encontraremos la solución al tema que hoy meditamos.

Empieza afirmando, y debemos fijarnos en esto, que de nuestra voluntad depende cumplir los mandatos del Señor.

En efecto, ante nosotros está escoger entre el fuego y el agua; la muerte y la vida… Desde la libertad tenemos que decidir cómo actuar para hacer lo que Dios quiere; escogiendo libremente entre las cosas posibles.

Dios ve nuestras acciones, «no manda pecar al hombre ni deja impunes a los mentirosos».

Si actuamos bien y con responsabilidad tendremos la bendición de Dios.

  • Salmo 118

El salmo señala cómo es una bendición para todos el caminar en la voluntad del Señor. Por eso, dice:

«Dichoso el que con vida intachable camina en la voluntad del Señor; dichoso el que guardando sus preceptos lo busca de todo corazón».

Concluye el salmista pidiendo: «Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y lo seguiré puntualmente. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón».

  • San Pablo

Dice el apóstol a los corintios que sus enseñanzas no son de este mundo, sino que proceden del mismo Dios.

La sabiduría de este mundo conduce al error y al pecado: «Si la sabiduría fuera auténtica nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria».

Nuestra preocupación como creyentes debe ser seguir las inspiraciones del Santo Espíritu del Señor ya que «Dios nos lo ha revelado por el Espíritu. El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios».

Ojalá que siempre, pero con toda libertad, sigamos sus divinas inspiraciones.

  • Evangelio

Encontramos en San Mateo, este domingo, una serie de leyes o principios de moral que siguiéndolos con libertad conseguiremos la gracia y bendiciones de Dios. Aquí tienes unas pinceladas para tu reflexión y crecimiento espiritual:

+ «Si no sois mejores que los escribas y fariseos no entraréis en el reino de los cielos».

+ «Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás; y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado».

+ «Habéis oído el mandamiento: no cometerás adulterio; pero yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior».

+ «Habéis oído que se dijo a los antiguos: no jurarás en falso y cumplirás tus votos al Señor. Pues yo os digo: que no juréis en absoluto ni por el cielo que es el trono de Dios, ni por la tierra que es estrado de sus pies, ni por Jerusalén que es la ciudad del gran rey. Ni jures por tu cabeza pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo.

A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del maligno».

Ahí tenemos unas normas y consejos de Jesucristo en este domingo en que hablamos de la libertad a la hora de cumplir la Ley del Señor.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

8 de febrero de 2026

Jesús es la luz del mundo - Domingo V del tiempo ordinario – ciclo A

 

La liturgia nos enseña que Jesucristo, Dios verdadero, es luz del mundo y que cada cristiano debe ser también luz para todos los hombres, dejando ver sus buenas obras que glorifiquen a Dios Padre.


  • Isaías

Mientras el profeta pide: «Parte tu pan con el hambriento…», asegura que, si lo haces «romperá tu luz como la aurora; enseguida te brotará carne sana; te abrirá camino la justicia y detrás irá la gloria del Señor».

El que actúa con esta caridad que pide el profeta oirá la voz del mismo Dios que dice: «¡Aquí estoy!».

A las obras de misericordia seguirá la verdadera luz: «Tu oscuridad se volverá mediodía».

  • Salmo 11

«El justo brillará en las tinieblas como una luz».

A continuación, el salmista presenta las características del hombre que actúa bien: «Brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo».

Y sigue felicitando y alabando al que se apiada y presta y «administra rectamente sus asuntos».

  • San Pablo

El mismo resalta su manera de actuar en la evangelización: la sencillez.

«Cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino Jesucristo y este crucificado».

De esta manera destaca el apóstol el corazón del anuncio evangelizador: Jesucristo crucificado. A primera vista un malhechor condenado. Anunciarlo supone debilidad: «y temblar de puro miedo».

La fuerza de la predicación de Pablo está en presentar a un Cristo débil, condenado injustamente, y; sin embargo, con el poder del Espíritu, el apóstol consiguió la salvación de muchos y en concreto entre los corintios.

  • Verso aleluyático

El tema fundamental de este día es Jesucristo como luz del mundo al que seguimos para conocer el camino y llegar al Padre:

«Yo soy la luz del mundo. El que me sigue tendrá la luz de la vida»

  • Evangelio

Toda esta luz de que se habla en este domingo pertenece a los que siguen a Jesús, como indica el Evangelio de san Mateo hoy, después de decir que los seguidores de Jesús son como la sal de la tierra, que si pierde su sabor no hay como salarla.

El punto más importante de este día lo encontramos en este Evangelio, cuando Jesús nos advierte:

«Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto del monte».

Con esta comparación nos advierte Jesucristo que cada uno de nosotros, al llevar la gracia que Dios nos regaló en el bautismo, tenemos que ser como candeleros «que alumbren a todos los de la casa».

Y el gran pedido de Jesucristo, en este domingo, es:

«Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria al Padre que está en el cielo».

Este es todo un programa para nuestra vida cristiana. Que cuanto hagamos sea para ayudar a los otros, como una luz que alumbra el camino a los demás para que puedan llegar a Dios.

Finalmente, advierte Jesús que todos tenemos que glorificar al Padre como la meta de nuestra vida hacia la que debemos tender: ser luz para toda la humanidad.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

31 de enero de 2026

Tensión entre los dos reinos - Domingo IV del tiempo ordinario – ciclo A

Posiblemente desde la creación del mundo ha habido tensión entre el reino de Dios y el reino de su enemigo. Hoy encontramos en la liturgia, de una manera u otra, este camino enfrentado entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. De todas maneras, tengamos presente la oración que Jesús nos enseñó en la que tantas veces repetimos: «Venga a nosotros tu reino», el reino de Dios.

  • Sofonías

Invita a caminar por el reino de Dios con estas palabras:

«Buscad al Señor los humildes que cumplís sus mandamientos. Buscad la justicia, buscad la moderación. Quizá podáis ocultaros el día de la ira del Señor».

Está claro que para este profeta lo que debemos buscar todos es el reino de Dios y su justicia.

  • Salmo 145

Se trata de una alabanza para los pobres en el espíritu porque a ellos pertenece el reino de los cielos:

«El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente. Él hace justicia a los oprimidos, Él da pan a los hambrientos, el Señor liberta a los cautivos».

Son los pobres de espíritu que siempre serán los preferidos de Dios. El salmo termina manifestando esa debilidad por los pobres, los cautivos, los ciegos, etc.

  • San Pablo

En su Carta a los corintios manifiesta cómo en la asamblea de los cristianos hay preferencia por los pobres que siguen a Jesucristo: «Fijaos en vuestra asamblea, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristocráticos, todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder».

Según San Pablo, Dios manifiesta su preferencia por los pobres para confundir a los que se creen importantes.

  • Verso aleluyático

En medio de estas diferencias entre la preferencia de Dios por los pobres y la preferencia del enemigo y sus seguidores por la grandiosidad y el poder, el Señor nos pide a los suyos: «Estad alegres y contentos porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

  • Evangelio

El Evangelio de San Mateo expresa claramente la diferente visión sobre la vida del que sigue a Jesucristo y del que sigue el camino contrario.

Mientras el mundo piensa que son felices los poderosos, los que gozan, los que tienen… Jesús presenta ocho bienaventuranzas que invitan a seguirlo de cerca por un camino de limitaciones y penalidades que un día tendrá un premio que nos llenará de gozo porque «la recompensa será grande en el reino de los cielos».

Estas son las bienaventuranzas que presenta Mateo en el capítulo 5 de su Evangelio:

«Dichosos los pobres en el espíritu… dichosos los que lloran… dichosos los sufridos… dichosos los que tienen hambre y sed de justicia… dichosos los misericordiosos… dichosos los limpios de corazón… dichosos los que trabajan por la paz... dichosos los perseguidos por la justicia».

Como hemos dichos, vivir las bienaventuranzas tendrá una recompensa que hará felices a los que sean admitidos en el reino de Dios, mientras el mundo considera pobres y desgraciados a quienes carecen de lo que el mundo considera la auténtica felicidad: las riquezas, el dominio, el poder…

Invito a todos ustedes, queridos amigos, a buscar la felicidad que no termina, y a no quedar nunca enredados en las apariencias que ofrece “el mundo”.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista 

25 de enero de 2026

La alegría de la luz que une - Domingo III del tiempo ordinario – ciclo A


En este tercer domingo del tiempo ordinario se nos habla de muchas cosas, pero en medio de todo, es Jesús mismo el que brilla como una luz para todos los hombres.

  • Isaías

El profeta nos habla de cómo el pueblo de Israel, en medio de las tinieblas, ha visto una gran luz. Esta luz es la esperanza en el Mesías que va a traer la alegría y el gozo para el pueblo que ha estado bajo la opresión y va a volver a la libertad verdadera gracias al futuro Mesías:

«El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande. Habitaban tierras de sombras y una luz les brilló».

  • Salmo 26

Define a Dios como luz, y siempre la luz auténtica va unida a la libertad que trae la salvación.

El Señor mismo es la luz y salvación de Israel y como tal se convierte en la defensa de un pueblo que ha puesto su confianza en el Señor.

Por eso, el salmista pide una cosa al Señor: «Habitar en la casa del Señor por los días de mi vida y gozar de la dulzura del Señor por años contemplando su templo», la casa de Dios.

  • San Pablo

Habla de un momento difícil que trae la división entre los cristianos y valientemente aboga por la unidad: «En nombre de nuestro Señor Jesucristo poneos de acuerdo y no andéis divididos. Estad bien unidos con un mismo pensar y sentir».

Esta Carta a los corintios parece escrita en este momento en que muchos cristianos andamos divididos por distintas ideologías y parece que San Pablo nos pregunta también a nosotros:

«¿Está dividido Cristo?».

Incluso, la siguiente pregunta es muy concreta para este momento:

«¿Ha muerto Pablo en la cruz por vosotros? ¿Habéis sido bautizados en nombre de Pablo?».

San Pablo advierte claramente, en medio de las divisiones, que él únicamente ha pretendido anunciar el Evangelio y no ha venido a bautizar en nombre de él sino en nombre de Cristo.

  • Verso aleluyático

Se centra en el apostolado de Jesús que hacía milagros y predicaba continuamente con la finalidad de que el Evangelio del reino llegue a todas partes, y aprovechaba las curaciones con el fin de extender el reino de Dios por toda la tierra:

«Proclamaba el Evangelio del reino curando las dolencias del pueblo».

  • Evangelio

Nos presenta a Jesús junto al lago «pescando pescadores».

En este día, de una manera especial, Jesús va juntando a los que han de ser la Iglesia primera.

En primer lugar, llamó a Pedro y a su hermano Andrés, diciendo: «Venid y seguidme, os haré pescadores de hombres».

Esta es la transformación que Jesús quiere en los suyos: evangelizar para convertirlos y que entren en el reino de Dios.

Más tarde, junto al mismo lago, se encuentra a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, que también estaban pescando y Jesús los llamó para que le siguieran y se convirtieran, como los otros dos, en los primeros que entraron a conformar la Iglesia que Él fundó.

Son muchas las conclusiones que debemos tener en cuenta en este día.

Ante todo, que Jesús es la luz de las naciones.

Que no debemos dividirnos por ideologías y falta de caridad entre nosotros.

Finalmente, estar seguros de que por el bautismo Jesús nos llama a todos a evangelizar.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista