- Sofonías
Invita a caminar
por el reino de Dios con estas palabras:
«Buscad al Señor
los humildes que cumplís sus mandamientos. Buscad la justicia, buscad la
moderación. Quizá podáis ocultaros el día de la ira del Señor».
Está claro que para este profeta lo que debemos buscar todos es el reino de Dios y su justicia.
- Salmo 145
Se trata de una
alabanza para los pobres en el espíritu porque a ellos pertenece el reino de
los cielos:
«El Señor mantiene
su fidelidad perpetuamente. Él hace justicia a los oprimidos, Él da pan a los
hambrientos, el Señor liberta a los cautivos».
Son los pobres de espíritu que siempre serán los preferidos de Dios. El salmo termina manifestando esa debilidad por los pobres, los cautivos, los ciegos, etc.
- San Pablo
En su Carta a los
corintios manifiesta cómo en la asamblea de los cristianos hay preferencia por
los pobres que siguen a Jesucristo: «Fijaos en vuestra asamblea, no hay en
ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristocráticos,
todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los
sabios y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder».
Según San Pablo, Dios manifiesta su preferencia por los pobres para confundir a los que se creen importantes.
- Verso aleluyático
En medio de estas diferencias entre la preferencia de Dios por los pobres y la preferencia del enemigo y sus seguidores por la grandiosidad y el poder, el Señor nos pide a los suyos: «Estad alegres y contentos porque vuestra recompensa será grande en el cielo».
- Evangelio
El Evangelio de San
Mateo expresa claramente la diferente visión sobre la vida del que sigue a
Jesucristo y del que sigue el camino contrario.
Mientras el mundo
piensa que son felices los poderosos, los que gozan, los que tienen… Jesús
presenta ocho bienaventuranzas que invitan a seguirlo de cerca por un camino de
limitaciones y penalidades que un día tendrá un premio que nos llenará de gozo
porque «la recompensa será grande en el reino de los cielos».
Estas son las
bienaventuranzas que presenta Mateo en el capítulo 5 de su Evangelio:
«Dichosos los
pobres en el espíritu… dichosos los que lloran… dichosos los sufridos… dichosos
los que tienen hambre y sed de justicia… dichosos los misericordiosos… dichosos
los limpios de corazón… dichosos los que trabajan por la paz... dichosos los
perseguidos por la justicia».
Como hemos dichos,
vivir las bienaventuranzas tendrá una recompensa que hará felices a los que
sean admitidos en el reino de Dios, mientras el mundo considera pobres y desgraciados
a quienes carecen de lo que el mundo considera la auténtica felicidad: las
riquezas, el dominio, el poder…
Invito a todos
ustedes, queridos amigos, a buscar la felicidad que no termina, y a no quedar
nunca enredados en las apariencias que ofrece “el mundo”.
José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
