27 de abril de 2019

LA DIVINA MISERICORDIA

Hoy es el Domingo de la Divina Misericordia.
No es que el Papa Juan Pablo II haya inventado una fiesta el día de la octava de Pascua, sino que toda la liturgia del día, desde hace siglos, nos habla de la misericordia del Señor y dicho de otra manera del Señor de la Misericordia.
De todas formas agradecemos este regalo al buen pontífice al que Dios quiso llevárselo con Él en las primeras vísperas de esta fiesta.
  • Hechos de los apóstoles
Este libro nos cuenta cómo al irse Jesús dejó su Espíritu en la Iglesia de una manera especial y, movidos por la tercera Persona de la Santísima Trinidad, los apóstoles hacían milagros para que la gente pudiera conocer que Jesús era el Mesías de Dios que, con su Pascua, había redimido a la humanidad.
“La gente sacaba los enfermos a la calle y los ponía en catres y camillas para que al pasar Pedro, su sombra por lo menos cayera sobre alguno”.
Los milagros que siguen a la ascensión de Jesús son una de las pruebas con que Dios certificaba que Jesús era su Hijo, el amado.
  • Salmo 117
Exalta la Divina Misericordia y nos invita a agradecer y alabar:
“Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”.
Uno de los motivos para dar estas gracias es precisamente agradecer al Padre porque a Jesús, rechazado por los hombres, lo ha glorificado:
“La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”.
El siguiente versículo lo oiremos muchas veces durante este tiempo pascual:
“Este es el día en que actuó el Señor sea nuestra alegría y nuestro gozo”.
Para la Iglesia el día de Pascua dura una semana.
  • Apocalipsis
Jesús es exaltado en todo el Apocalipsis.
En este párrafo del primer capítulo, el mismo Señor se revela a Juan con estas hermosas palabras que debemos utilizar en nuestra oración:
“Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto y ya ves, vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del abismo”.
Te invito a meditar el hermoso libro del Apocalipsis, pero hazlo con una buena Biblia, ya que con sus notas te ayudará para que no caigas en tantos errores, como muchos, incautos o no bien intencionados, que lo explican a su manera para justificar sus sectas.Versículo aleluyático
Recoge la bendición de Jesús a Tomás por haber creído, pero fíjate más bien en ti porque la bendición de Jesús es, sobre todo, para los que no lo han visto:
“Dichosos los que crean sin haber visto”.
  • Evangelio
Tiene dos partes.
La primera es el día de la Pascua, cuando Jesús da la paz: “paz a vosotros” (que es ahora el saludo característico del obispo a los fieles).
Y les regala a continuación el Espíritu Santo para que puedan perdonar: “recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les queda retenidos”.
La segunda parte sucede ocho días después:
Tomás oyó a sus compañeros que Jesús había resucitado y lo habían visto. Lógicamente Tomás no creyó y aseguró que no creería si no tocaba sus heridas de pies, manos y costado.
Por eso hoy viene el Señor y se dirige directamente a Tomás, diciéndole:
“Trae tu dedo, aquí tienes mis manos. Trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino creyente”.
Tomás cae al suelo y solo atina a decir:
“Señor mío y Dios mío”.
Con esto reconoce que Jesús, al que vio vivo, y conoció muerto, ha resucitado. Por eso lo reconoce ahora como hombre y Dios verdadero.
Bendita duda la de Tomás que en el plan de Dios ha servido para fortalecer la fe de todos nosotros, que repetimos sus palabras sobre todo después de la consagración:
“Señor mío y Dios mío”.
  • Oración colecta
La oración colecta de este día nos invita a invocar al Dios de misericordia infinita que nos ha purificado con el agua del bautismo y nos ha hecho renacer con la sangre que nos ha redimido.
Recémosla con mucha fe en este día de la Divina Misericordia.

José Ignacio Alemany Grau

20 de abril de 2019

     
LA PASCUA DE JESÚS ES TUYA

Hoy vamos a compartir algo de la riqueza que encierra la Vigilia Pascual que comienza con la ceremonia del fuego.

  • EL FUEGO PASCUAL
La chispa que produce el choque al golpear dos piedras duras constituye el fuego que, saliendo del pedernal, simboliza a Jesús que fue enterrado y salió como luz del sepulcro excavado en la roca.
Con ese fuego se prenderá el cirio pascual y la vela de todos los asistentes a la ceremonia.
Así se simboliza lo que había dicho Jesús:
“Al tercer día resucitaré”.
De hecho nadie supo el momento ni la manera de la resurrección, pero cuando lo buscaron para embalsamar su cuerpo las piadosas mujeres, encontraron el sepulcro vacío.
Fue el ángel quien revolvió la piedra que cerraba el sepulcro haciendo una especie de terremoto que asustó a los guardias y dio a conocer la resurrección de Jesús.

  • LAS LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO EN LA VIGILIA PASCUAL
De distintas formas la Iglesia ha ido descubriendo las profecías del Antiguo Testamento que anunciaban de una u otra forma la resurrección de Jesús:
1° La creación del hombre es símbolo de la nueva creación
Para la Iglesia el día de la resurrección es el día del Señor, el domingo.
Jesús que se llamó “el Señor del sábado” inauguró la nueva creación resucitando.
2° Abraham
Isaac que sube al monte Moria para ser inmolado y regresa libre gracias al cordero que Dios le proporcionó a su padre.
Isaac es imagen de Jesús que subirá al calvario también con el leño de la cruz, pero esta vez Él mismo será el Cordero inmolado.
3° El paso del mar Rojo
Al quedar entre Egipto y el nuevo pueblo de Dios  el mar Rojo, encontramos el signo definitivo de la Pascua, es decir, el paso de la esclavitud a la libertad.
Este será el regalo de Jesús a los que quieran ser suyos, la verdadera libertad.
4° Isaías dice: “tu Redentor es el santo de Israel, se llama: Dios de toda la tierra”.
El verdadero santo de Israel que nos ha redimido es Jesús enviado por el Padre.
5° Isaías dice: “Oíd sedientos, acudid por agua”
¿A dónde se encaminarán los sedientos?
Jesús lo dijo un día con voz potente en el templo de Jerusalén:
“El que tenga sed venga a mí”.
6° Baruc: “Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada a Dios”
Y de verdad lo conocemos porque Jesús vino a decirnos cuál era la voluntad del Padre y nos enseñó a hacerla repitiendo en el padrenuestro: “hágase tu voluntad”.
7° Ezequiel nos dice: “Os daré un corazón nuevo… Os infundiré mi espíritu”
En el bautismo recibimos ese espíritu nuevo que es el Espíritu Santo.
  •  SAN PABLO
“Si nuestra existencia está unida a Él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya… Consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús”.
Esta es la vida nueva que nos regaló Jesucristo.
¡Qué pena! Muchas veces por falta de evangelizadores y, otras por ingratitud, seguimos buscando al Salvador donde no está y lo que es peor, buscamos un salvador que no es Jesús, el regalo del único Dios.
Jesucristo nos ha redimido con su muerte y resurrección:
“Gusten y vean qué bueno es el Señor”. ¡Es un amor! ¡Es el amor!
  • SALMO RESPONSORIAL 41
Al meditar tanta misericordia de Dios, brota en nuestro corazón la necesidad de encontrarlo  y por eso el salmista nos invita a repetir:
“Como busca la cierva corriente de agua así mi alma te busca a ti Dios mío... Tiene sed de Dios, del Dios vivo, ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?”
Si ahondamos de verdad en la liturgia de este día buscaremos ansiosamente a Dios durante toda nuestra vida.
  •  EVANGELIO
Es impresionante cómo el ángel del Señor pregunta a las piadosas mujeres que venían a embalsamar el cuerpo de Jesús:
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí: ha resucitado”.
Oremos a Dios para que nos ayude a tener fe verdadera y que no busquemos a Jesús como si fuera un muerto, sino como el Señor que vive o, como dice el Papa Francisco en su carta a los jóvenes:
“Cristo vive. Él es nuestra esperanza y la juventud más hermosa de este mundo. Todo lo que toca se hace joven, se hace nuevo, se llena de vida… ¡Él vive y te quiere vivo!”.
Demos gracias a Jesús porque resucitó y también resucitó para ti.
  • BAUTISMO DE ADULTOS
A continuación y como fruto de tanta oración y reflexión la Iglesia reza las letanías y bautiza a los adultos que se han preparado anteriormente para que en el día más grande, el de la resurrección, reciban el bautismo fruto de la redención que nos mereció Jesús, muriendo y resucitando por nosotros.

José Ignacio Alemany Grau