7 de octubre de 2023

JESUCRISTO Y LA VIÑA

 


La viña es una plantación de uno de los productos más importantes en Israel, tanto por el fruto mismo como por el vino que «alegra el corazón del hombre».

Hoy tenemos dos parábolas que se refieren a ella: la de Isaías que la compara a Israel, y la de Jesús que Él dirige a las autoridades del pueblo judío.

  • Isaías

El profeta canta a la viña: «Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en un fértil collado, plantó buenas cepas, construyó en medio una atalaya y cavó un lagar…».

Este amigo esperó frutos buenos de su trabajo, pero en vez de «uvas dio agrazones».

El profeta se dirige al pueblo de Israel diciendo:

«La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel. Son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis asesinatos. Esperó justicia y ahí tenéis lamentos».

Esta parábola de Isaías la podemos aplicar, evidentemente, a los pueblos que han conocido a Dios e ingratamente no cumplen su ley.

  • Salmo 79

El salmista parece parafrasear a Isaías y nos recuerda el esfuerzo de Dios por construir un pueblo feliz con todas las posibilidades, pero Israel no se lo ha merecido.

El salmo concluye con un arrepentimiento para el futuro:

«No nos alejaremos de ti: danos vida para que invoquemos tu nombre. Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve».

  • San Pablo

Pablo desea a sus amigos filipenses lo mejor:

«La paz de Dios que sobrepasa todo juicio custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús».

A continuación, les da un gran consejo que sería muy bueno que tuviéramos en cuenta todos nosotros:

«Todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito tenedlo en cuenta».

Concluye el apóstol con un saludo que nos vendrá muy bien repetirlo entre nosotros:

«Que el Dios de la paz esté con vosotros».

  •  Verso aleluyático

Jesucristo, con una alusión clara a la viña de la que estamos hablando hoy, nos dice:

«Yo os he elegido del mundo para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca».

  • Evangelio

Se trata de una parábola muy especial que Jesús dirige directamente a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo.

Así como la viña de Isaías se refería al pueblo de Israel, ahora Jesús habla a los dirigentes del pueblo de Dios a los que presenta como responsables de la muerte del hijo del propietario. Ellos lo entendieron perfectamente y en vez de aprovechar para corregirse y reconocer a Jesucristo como Hijo del Señor, aumentaron su odio y deseo de acabar con Él, exactamente como dijo Jesús en la parábola, sacándolo fuera de la ciudad y crucificándolo en el Calvario.

Les invito a leer la parábola. Con la introducción que hemos hecho entenderemos bien lo que ha dicho Jesús, pensando que es Dios Padre el que envía los distintos profetas que no son aceptados sino muchos de ellos maltratados, e incluso asesinados.

Y «por último mandó a su hijo diciéndoles: tendrán respeto a mi Hijo.

Pero los labradores al ver al hijo se dijeron: este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia. Y agarrándolo lo empujaron fuera de la viña y lo mataron».

Jesús recuerda a sus oyentes las palabras del salmo:

«La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular: es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente».

El Maestro termina la parábola profetizando el futuro de Israel:

«Se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

30 de septiembre de 2023

DECIR QUE SÍ, Y HACERLO

Domingo XXVI tiempo ordinario


Muchas veces en nuestra vida espiritual hemos oído y hemos repetido que debemos hacer la voluntad de Dios. El ejemplo primero es el de Jesucristo que se encarnó para hacer la voluntad del Padre. El siguiente ejemplo que admiramos es el de la Virgen María, Madre de Jesucristo, que se puso a disposición de Dios con las conocidas palabras: «Hágase en mí según tu palabra».

Por nuestra parte, repetimos diariamente, como nos enseñó Jesús: «Hágase tu voluntad».

El mensaje de este día quiere fortalecernos en el cumplimiento de la divina voluntad.

  • Ezequiel

El profeta nos anima a ser responsables de nuestras acciones delante de Dios:

«Cuando el justo se aparta de su justicia comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió.

Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida».

El profeta saca la conclusión de que cada uno es responsable de sus actos ante el Señor que juzga con justicia.

  • Salmo 24

«La misericordia del Señor es eterna». Pidamos que nos enseñe sus caminos:

«Señor, enséñame tus caminos, haz que camine con lealtad… Recuerda, Señor, que tu ternura y misericordia son eternas».

Apoyados en esa bondad, pedimos a nuestro Dios que perdone nuestros pecados y las maldades de nuestra juventud: «El Señor es bueno y es recto y enseña el camino a los pecadores».

Vivamos con humildad para que Dios nos enseñe sus caminos y tenga misericordia de nosotros.

  •  San Pablo

Pide a los filipenses, presionándolos por el afecto mutuo entre Pablo y ellos, que vivan la caridad fraterna, no buscando sus propios intereses, sino pensando en el interés de los demás.

Este es el cariño de Pablo con la comunidad de Filipos: «Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas dadme esta gran alegría». Y les pide que se mantengan concordes teniendo unos mismos sentimientos y un mismo amor.

A continuación, les pide que tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús. Y tenemos un párrafo precioso que nos hace pensar en la humillación de Jesucristo que, siendo Dios, se hace esclavo de todos. Y nos lo presenta así:

«Actuando como un hombre cualquiera se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz».

Por su parte, el Padre Dios, al ver su humillación, lo exaltó por encima de todos los seres humanos y de todo lo que existe, dándole «el nombre sobre todo nombre» es decir, el nombre de Señor, Kyrios: «Y toda lengua proclame: ¡Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre!».

  • Verso aleluyático

Jesús nos invita a ser dóciles con Él como las ovejas con su pastor:

«Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen».

  • Evangelio

La parábola de Jesús se puede prestar a confusión y llevarnos a sacar la conclusión de los que escuchan, diciendo que el primero de los hijos cumplió la voluntad del padre. Veamos:

Un padre tiene dos hijos y los envía a trabajar a su viña. El primero, contesta a su padre: «No quiero». Pero después recapacitó y fue. El segundo, en cambio, contestó a su padre: «Voy, señor». Pero no fue.

Lo que nos presenta la parábola es cómo cumplimos la voluntad de Dios. Y aunque la gente, al preguntarle Jesús quién hizo la voluntad del Padre, contestó: «el primero», de hecho, tenemos que aceptar que ninguno la hizo bien, porque tenía que haberle dicho: «voy» e «ir» a la viña a trabajar.

Por nuestra parte, lo que tendríamos que hacer es lo que dijimos al principio de esta reflexión: escuchar la voluntad de Dios y poner todo nuestro empeño en cumplirla.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo