24 de diciembre de 2014

LA SAGRADA FAMILIA, Ciclo B.

NAVIDAD = NACIMIENTO = NATIVIDAD = CUMPLEAÑOS
Quizá no te habías dado cuenta otros años, de la riqueza que tiene la liturgia al celebrar la Navidad de Jesús.

De hecho hay un esquema para celebrar la Eucaristía en cada una de estas horas: la vigilia, la medianoche, la aurora y el día.

Hoy vamos a hacer nuestra reflexión en torno a los pensamientos que nos ofrece la oración colecta de cada uno de estos días y añadiendo alguna de las fiestas navideñas que siguen.

Ya sabes que la oración “colecta” se llama así porque “recoge” los pensamientos centrales de la Fiesta de ese día.

*Misa en la Vigilia.

La alegría de la fiesta de nuestra redención nos hace recibir gozosos a Jesús como Redentor.

La genealogía de Mateo muestra cómo Jesús, a través de su padre adoptivo, entronca directamente con la descendencia de David. 

También el mismo evangelista nos refiere la concepción virginal de María y el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento que nos presenta a Jesús como el “Dios con nosotros”.

Pedimos al Padre que cuando venga Jesús como Juez, sea también una fiesta de alegría profunda para todos.

*Misa de la medianoche.

La noche se ha hecho día con Cristo que es la luz eterna. Pedimos que un día podamos gozar de su gloria definitiva en el cielo.

“El pueblo que andaba en tinieblas ha visto una luz grande.

Os traigo una buena noticia, una gran alegría, os ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor”.

Esta luz se hace ternura en la tierra porque a María le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su Hijo primogénito, “lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre”.

Y se hace gloria en el cielo con los ángeles que cantan “Gloria Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.

*Celebración de la Aurora.

Pedimos que quienes vivimos inmersos en la luz del Verbo hecho carne, manifestemos en nuestras obras la fe que ha iluminado nuestro espíritu.

Los pastores, entusiasmados con el espectáculo y la música celestial, e iluminados por la gracia divina en su corazón, se dijeron:

“Vamos derechos a Belén a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor.

Fueron corriendo y encontraron a María y a José y al Niño acostado en el pesebre.

Al verlo contaron lo que les habían dicho de aquel Niño”.

*Misa del día.

Dios nos creó a su imagen y semejanza y ha aumentado nuestra dignidad por medio de Jesucristo.

“Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia… La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”.

Y ahora algo maravilloso que debemos meditar mucho: a Dios solo podemos conocerlo por Jesucristo. Es Él, el regalo más grande que nos ha hecho nuestro Dios: “A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer”, viniendo hasta nosotros. 

Pedimos al Padre que nos conceda la gracia de compartir la vida divina con Jesucristo que hoy se ha dignado compartir con nosotros la condición humana.

*Misa de la Sagrada Familia.

El Padre nos ha puesto a la Sagrada Familia como ejemplo para todos los que formamos el pueblo de Dios.

Esta oración nos lleva a meditar en la Sagrada Familia, fiel a la ley del Señor: 

“Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor… Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor se volvieron a Galilea a su ciudad de Nazaret. El Niño iba creciendo y robusteciéndose y se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios lo acompañaba”.

Es lo importante, crecer, crecer normalmente, y crecer en familia, es decir, en la mejor escuela de la vida.

Pedimos a Dios imitar las virtudes domésticas y la unión en el amor de la Sagrada Familia hasta que un día podamos vivir la alegría de Dios en el hogar del cielo.

*Misa de la Maternidad Divina.

A los ocho días del nacimiento de Jesús la Iglesia nos invita a meditar el gran misterio de la Maternidad Divina.

María ha dado a Jesús lo que da toda madre a su hijo, el cuerpo.

Luego Dios infunde un alma para completar el ser humano. La diferencia maravillosa que hace a María Madre de Dios es, que a la unidad del cuerpo más el alma se une la Persona Divina que, sin dejar de ser Dios, se hace hombre verdadero. 

En este día la Iglesia nos recuerda la bendición solemne del Antiguo Testamento:

“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. 

El Señor se fije en ti y te conceda la paz”.

Pedimos al Señor que pues nos entregó a través de María los bienes de la salvación, podamos sentir en nuestra vida la intercesión maternal de la que es Madre física de Jesús y Madre espiritual de todos nosotros.

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Amigos lectores, lo maravilloso de la Navidad no es tanto que Jesús nació, sino que se ha quedado con nosotros para siempre.

Es esta presencia la que nos hace felices y nos permite celebrar gozosamente la Navidad.

Con esta alegría les deseo a todos una FELIZ NAVIDAD y que en el próximo AÑO 2015 podamos hacer cada día la voluntad de Dios para ser felices.
José Ignacio Alemany Grau, obispo

20 de diciembre de 2014

IV DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B

Y SE FUE EL ÁNGEL
La oración colecta de este domingo, IV de Adviento, ya nos pone en situación de espera.

Esta oración es muy conocida porque la rezamos hasta tres veces al día:

“Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros que por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección”.

Es bueno constatar que, ya desde la llegada de Jesús a este mundo, quiere la Iglesia que meditemos su misión completa: nos trae la salvación de Dios con su encarnación, pasión, muerte y resurrección.

A su vez la oración última nos invita a pedir a Dios la ayuda para prepararnos con fervor a la celebración del misterio del nacimiento de su Hijo.

· En el segundo libro de Samuel se nos cuenta cómo habiendo llegado el pueblo de Israel a la estabilidad, después de tantos años de trashumancia, David quiere hacer una casa a Dios, como corresponde:

Todos tienen ya su casa, también hay que hacerle una casa a Dios: “Yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda”.

Aunque Natán, en el primer momento aceptó la propuesta del rey: “ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo”, pronto Dios le mandó cambiar los planes.

El templo de Dios lo construirá Salomón pero a David le asegura que tendrá una descendencia que permanecerá para siempre. A esta descendencia Dios le da el nombre de “casa”.

“Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre”.

Es bueno que desde ahora veamos cómo se cumplen estas palabras en el Evangelio de hoy:

“Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”.

· El salmo responsorial nos invita a cantar las misericordias de Dios sobre su pueblo:
“Cantaré eternamente tus misericordias”. Y a continuación se repite la promesa hecha a David:

“Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David mi siervo: te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades”.

· La segunda lectura nos trae las últimas palabras de la carta a los Romanos.

Se trata de una doxología (palabras de glorificación) en la que Pablo nos habla de la gran noticia para toda la humanidad.

Es el Evangelio, la Buena Nueva no solo para Israel, sino para todos los hombres, incluidos los gentiles.

Esto nunca lo hubieran podido conocer los humanos (Pablo lo llama “gran secreto”) sino hubiera sido por revelación de Dios.

· Aunque brevemente el verso aleluyático nos enseña la actitud que debemos adoptar frente a los planes de Dios en nuestra vida. Son palabras de la Virgen:

“Aquí está la esclava del Señor. ¡Hágase en mí según tu palabra!”.

· Espiguemos algunos pensamientos del Evangelio, tan conocido como profundo y siempre nuevo del anuncio del ángel Gabriel a María.

* Gabriel significa “fuerza de Dios”.

* José pertenece a la estirpe de David, como dice Lucas y presenta largamente la genealogía del Evangelio de Mateo.

En este sentido David es su padre y Jesús pertenece a la “casa de David”. Precisamente por Él la dinastía del real profeta reinará para siempre.

El hecho de ser José el padre legal de Jesús, según la tradición judía transmite esta pertenencia.

Por otra parte, una enseñanza de la Tradición cristiana afirma que también María pertenecía a la casa de David.

* El ángel felicita a María porque su alegría es fruto de la gracia de Dios de la que está llena.

* “No temas María”. La gente del pueblo de Dios frente a cualquier manifestación sobrenatural se sentía sobrecogida de temor, por eso tantas veces aparecen en la Biblia expresiones como ésta: ¡no tengas miedo!

Con estas palabras el ángel abre el camino a un diálogo profundo entre María y él.

* “No conozco varón”. Estas palabras, en el sentido bíblico de que se trata, se refieren a las relaciones matrimoniales. Así manifiesta María que ni tenía estas relaciones con José ni las pensaba tener.

* “Concebirás… el Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra”.

Muchas veces en la Biblia la nube es signo del Espíritu Santo y aquí la sombra que proyecta esta nube sobre María habla de la fecundidad y “por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios”.

* “Y se fue el ángel”.

Las cosas de Dios tienen de extraordinario (milagroso) solamente lo necesario. Después hay que seguir solos y valientes aunque siempre con su apoyo, dentro de lo normal.

Se fue el ángel. Misión cumplida. Y todo siguió normalmente… 

¡¡¡Y llegó Jesús!!! 

Cada semana el día del Señor nos une y aunque no tenemos la alegría de conocernos personalmente gozamos con la Palabra de Dios.

Es un motivo más que importante para que nos felicitemos mutuamente con la alegría de la Navidad.

Les deseo un nuevo y profundo encuentro con Jesús, Verbo encarnado, en estos días.

Y que el Divino Niño y su Santa Madre nos conduzcan durante el 2015 para vivir cada vez más cerca de Dios y de los hombres, sobre todo de los que más nos necesiten.

¡FELIZ NAVIDAD!
José Ignacio Alemany Grau, obispo