8 de noviembre de 2026

QUE LLEGA EL ESPOSO

El libro de la Sabiduría encierra el gran misterio de la segunda Persona de la Santísima Trinidad. El Hijo es la Sabiduría de Dios y es el gran maestro de nuestras almas.

  • Libro de la Sabiduría

Refiriéndose a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, la liturgia nos presenta a Jesucristo que es verdadero Dios y verdadero hombre y que «por nuestra salvación bajó del cielo y se encarnó de María por la intervención del Espíritu Santo».

Esta Sabiduría de Dios es Dios mismo. Sabemos que esta Sabiduría en la teología católica es la representación de la Santísima Trinidad, Sabiduría del Padre, que hemos de buscar siempre en nuestra vida.

En este libro de la Sabiduría se describe al hombre en busca de Dios: «la encuentran los que la buscan» y en ella encuentran la salvación definitiva, en el seno de Dios. «Ella misma se da a conocer a los que la buscan».

Por eso, bajo estas expresiones encontramos cómo solamente participando de la Sabiduría de Dios podemos encontrar la felicidad que buscamos y solo Dios puede saciar.

  • Salmo 62

El salmista nos habla de la necesidad de Dios que tenemos en nuestro ser, consciente o inconscientemente, pero esta necesidad de Dios la ha puesto Dios mismo en nuestro corazón y así todos buscamos al Dios que nos creó, y por eso nos echamos en sus brazos porque en Él está la plenitud de nuestro ser:

«Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua».

Toda alma bien orientada encuentra su satisfacción en esta Sabiduría que, como hemos dicho, representa a Dios mismo, la Segunda Persona de la Trinidad Santa, Sabiduría de Dios.

  • San Pablo

Hablando a los tesalonicenses de una manera muy escueta, pero muy importante para todos nosotros, ahora ya, al fin del año litúrgico nos invita a meditar:

«Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él».

¿Cuál fue el resultado de la muerte de Cristo?

Tengámoslo siempre presente: La resurrección, prenda y seguridad de la nuestra propia. Nos da la certeza de que «si morimos con Cristo reinaremos con Él. Y así estaremos siempre con el Señor».

  • Verso aleluyático

Es como un resumen de la parábola que cuenta el Evangelio y que no debemos tener como cosa sin importancia:

«Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Fijémonos que así termina nuestro Credo: «Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna».

Motivo no menos importante hacia el fin del año litúrgico.

  • Evangelio

Se trata de una hermosa parábola que responde indirectamente a las grandes preguntas que solemos tener los seres humanos:

¿Cuándo será el fin? ¿Cómo será? ¿Adónde iremos?

Estas preguntas que hacemos todos, sabios y necios, tienen una respuesta clara y definitiva en Jesús. Meditemos:

Según Jesús se trata de diez vírgenes que van en busca del esposo y, como tarda, se duermen.

Cinco de ellas eran prudentes y llevaron alcuzas con aceite, junto con las lámparas, por si se les apagaran.

En cambio, hay otras cinco, vírgenes también, que por pura necedad se descuidan y acuden simplemente con las lámparas.

Jesús lleva al extremo la parábola. El novio tarda en llegar y todas se duermen.

A medianoche se oye el grito festivo: «¡Qué llega el esposo! Salid a recibirlo».

Y ahora viene lo más interesante de la parábola:

Las que tenían alcuzas de aceite rellenaron las lámparas con el combustible y acudieron con sus lámparas encendidas.

Las otras cinco, como no tenían aceite y tenían apagadas sus lámparas no pudieron entrar.

Para nosotros la enseñanza es importante:

Seamos generosos al esperar al Señor en nuestras vidas. Lleguemos con las lámparas encendidas y con abundante repuesto.

Qué alegría para las prudentes entrar felices al matrimonio de quien representa a Cristo.

Feliz domingo para todos, con abundante repuesto de aceite.

 

+ José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista