7 de mayo de 2022

EL PASTOR SE VA CON LOS GENTILES


Esto quiere decir que la historia de salvación ya no será solo para Israel sino para todos los pueblos.

Dios quiere a todos los hombres.

En la práctica son los hombres los que se cierran al plan de salvación por envidia, por racismo… por las pasiones desordenadas.

Pero de todas maneras, en la lucha del hombre contra Dios, directa o indirectamente, siempre gana Dios.

Así sucedió en la misión que tuvieron Pablo y Bernabé.

  • Hechos de los apóstoles

Nos cuentan cómo predicaron en Antioquía y los paganos llenaron la sinagoga, mientras que los judíos, «rellenos» de envidia, comenzaron a insultar a Pablo.

«Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones: teníamos que anunciaros primero a vosotros la Palabra de Dios; pero como rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicaremos a los gentiles…

La conclusión fue que los gentiles «se alegraron y alababan la Palabra del Señor».

Tengamos cuidado porque también los pueblos que acogieron la Palabra de Dios y su doctrina ahora la rechazan y vemos que Dios escoge a los que no la conocían y llegan hasta el martirio por defender la fe.

  • Salmo 99

«Todos somos pueblo de Dios y ovejas de su rebaño» porque a todos llama Dios, ya que «Él nos hizo y somos suyos».

Que no nos salgamos nunca de su redil porque en Dios está su misericordia, «su fidelidad por todas las edades».

  • Apocalipsis

Glorifica la misericordia del buen pastor, generoso con sus ovejas, porque ya no pasarán hambre.

El Cordero es su pastor: Jesús nos lleva a todos a fuentes de agua viva porque no tiene acepción de personas. Por eso Juan nos advierte que la multitud que Dios acoge «es una muchedumbre que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua».

Esta multitud lo ha pasado mal, perseguida por los enemigos del Cordero. «Vienen de la gran tribulación».

Alegrémonos, amigos, porque Buen Pastor ya no pasaremos hambre ni sed.

Esa «plaga» de este tiempo descreído en el que se habla tanto de lujos y de abundancia, pero los de corazón limpio padecen tanta hambre que tienen que buscar comida hasta en los basureros (vergüenza de la sociedad de hoy que bota comida mientras tantos mueren de hambre).

Pero en adelante la Palabra nos dice: «Ya no pasarán hambre ni sed… porque el Cordero que está delante del trono será su Pastor y los conducirá a fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos».

  • Verso aleluyático

Lo importante no es que tú conozcas al Pastor, Jesús, sino que Él es el primero que te conoce a ti y tú después lo conoces y oyes que te dice: «Yo soy el Buen Pastor, conozco mis ovejas y las mías me conocen».

  • Evangelio

Muy breve, en este día del Buen Pastor, pero tenemos materia importante para nuestra meditación:

+ Jesús nos llama «mis ovejas»: pertenecemos a Jesús, Buen Pastor.

+ «Escuchan mi voz». Es importante escuchar la voz de Jesús y obedecer así el mandato del Padre en el Tabor: «Este es mi Hijo, escúchenlo».

+ «Yo las conozco». Ser conocido por Jesús es lo más maravilloso que nos puede suceder.

+ «Ellas me siguen». No dejemos de pedirle a Jesús la fidelidad para seguirlo hasta la muerte.

+ «Yo les doy vida eterna». El regalo de Jesús no es para el tiempo sino que nos asegura la eternidad feliz.

Por eso no perecerán.

+ Finalmente, Jesús asegura que: nadie me las quitará porque «mi Padre que me las ha dado supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre».

El evangelio de hoy termina con estas profundas palabras que les invito a meditar:

«Yo y el Padre somos uno».

Así una vez más Jesucristo confirma su divinidad.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo

30 de abril de 2022

TÚ LO SABES TODO


Aunque Jesús sabe todo, y nos lo contará San Juan, es bueno que nos examinemos con valentía para superarnos en el trato con Jesús y también, como Él nos pidió, con el prójimo.

  • Hechos de los apóstoles

Nos cuentan qué bien conocían y vivían los apóstoles su relación con Dios.


Cuando el sumo sacerdote da órdenes a los apóstoles para que no repitan más en público el nombre de Jesús, ellos contestaron:

«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres».

Y después, inteligentemente, aprovecharon para anunciarles la obra de Dios con la resurrección de Jesucristo. Y terminaron proclamando maravillosamente su testimonio, con estas palabras:

«Testigo de esto somos nosotros y el Espíritu Santo que Dios da a los que le obedecen».

Evidentemente que esta respuesta de los apóstoles tan clara y valiente debemos mantenerla en un mundo que nos repite la misma prohibición en nuestros días.

Recordemos siempre: lo primero es Dios y sus santos mandamientos.

  • Salmo 29

Canta el poder del Señor. Algo muy apropiado en este tiempo pascual que la liturgia nos invita a repetir:

«Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí… Dad gracias a su nombre santo… Escucha, Señor y ten piedad de mí. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre»

  •  Apocalipsis

En este tiempo pascual es bueno repetir las palabras de este libro para alabar a Jesucristo, «Cordero degollado y puesto en pie»: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza».

Glorifiquemos, al mismo tiempo, al Padre por la obra realizada en Cristo: «Al que se sienta en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos».

No olvidemos la gran obligación que tenemos de agradecer siempre la redención que debemos a Jesucristo.

  • Verso aleluyático

Nos invita a la alegría pascual en honor de Jesucristo que es, al mismo tiempo, nuestro Creador y Redentor porque «nos redimió compadecido de todo el género humano».

  • Evangelio

Un bello capítulo del evangelio de San Juan (21) al que se añade el título de «Epílogo».

En él encontramos dos momentos importantes:

(1)   Pedro dice a los compañeros: «Me voy a pescar». Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo». No pescaron nada en toda la noche.

Al amanecer un desconocido les dijo: «Muchachos, ¿tenéis pescado?». A su respuesta negativa añadió: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».

Pescaron multitud de peces y llama la atención que el mismo evangelista Juan diga a todos: «¡Es el Señor!».

Ciertamente que Jesús se presentaba con una apariencia distinta pero, ¿por qué solo Juan lo dijo? De todas maneras, varios apóstoles dudaron de la divinidad del Señor hasta después de la ascensión. Esto fue muy duro para Jesús y les echó en cara varias veces su incredulidad.

(2)  Un aparte sanador:

Jesús llama a Pedro y le pregunta tres veces si lo ama. Las dos primeras, Pedro contesta enseguida. Pero a la tercera siente que Jesús le reprocha sus tres negaciones y apela al mismo Corazón de su Maestro, que conoce a Pedro (y a cada uno de nosotros) mejor que él mismo. Por eso, con emoción y posiblemente con lágrimas, Pedro, le contesta:

«Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero».

Sí. Jesús conocía el arrepentimiento de Pedro pero quiso un acto de reflexión y humildad. Y todo terminó confirmando a Pedro en el servicio para el que lo había escogido: «Apacienta mis ovejas».

Abramos nuestro corazón a Jesús con humildad y Él nos confirmará en su amor.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo