28 de febrero de 2026

SUBE A LA MONTAÑA Y OIRÁS AL SEÑOR - Domingo II de cuaresma – ciclo A


Este domingo nos trae unos pensamientos comprometedores y profundos. Comenzamos leyendo la valentía de Abram.

  • Génesis

Dios llama a Abram y sin más le dice: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré».

Muchas promesas le hace el Señor, y Abram sin discutir ni preguntar «marchó como le había dicho el Señor».

¿A dónde? ¿cómo?

Se fio de Dios.

  • Salmo 32

Canta la misericordia del Señor, y el salmista le pide que nos llene con su bondad y misericordia.

El salmo se fía de «la Palabra del Señor (que) es sincera y todas sus acciones son leales».

Lo que necesitamos es la lealtad en la justicia y el derecho.

Todo esto lo posee Dios «y su misericordia llena la tierra».

Posiblemente fue este el motivo de la obediencia ciega de Abram.

  • San Pablo

En su carta a Timoteo nos invita a todos a sacrificarnos por el Evangelio:

«Toma parte en los duros trabajos del Evangelio según la fuerza de Dios».

A continuación, nos ofrece motivos suficientes para seguir a Dios que «nos llamó a una vida santa no por nuestros méritos sino porque desde tiempo inmemorial Dios dispuso darnos su gracia».

Lo interesante es que esta gracia nos la da por Jesucristo: «La gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Señor Jesucristo que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal por medio del Evangelio».

Aquí tenemos una clara invitación para meditar con profundidad en cómo ha llegado la santidad entre nosotros y que debemos evangelizar para que otras personas conozcan también el Evangelio.

  • Versículo antes del Evangelio

El versículo encierra las palabras más importantes de la revelación de Dios en el cerro de la transfiguración:

«Este es mi Hijo, el amado, escuchadlo».

Breves palabras que por ser dichas por el Padre Dios a los tres apóstoles que subieron a la montaña con Jesús, son la máxima invitación que hemos oído por la que Dios se revela a nosotros y nos marca el camino hacia Él: Al Padre se va por Jesucristo.

  • Evangelio

Nos dice que «Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y su hermano Juan, y se los llevó aparte a una montaña alta».

El Evangelio tiene dos momentos importantes: el primero es la transfiguración de Jesús y la presencia de «Moisés y Elías conversando con Él».

Entusiasmado Pedro con la visión dijo: «Señor, qué bien se está aquí. Si quieres haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

En aquel momento llegó lo más importante: el Padre Dios nos habla a todos con esta expresión que ya hemos oído en el versículo del Evangelio:

«Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto, escuchadlo».

La voz del Padre estremeció a los apóstoles que cayeron de bruces llenos de espanto.

Jesús se acercó a ellos y tocándolos les dijo: «Levantaos, no temáis».

Se había acabado todo, pero nunca unas palabras tan importantes pronunciadas por el Padre Dios.

El relato de este Evangelio termina con las palabras de Jesús:

«No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Otra profecía de Jesús que debió dejar en suspenso a los apóstoles: Morirá y resucitará.

Como los apóstoles nosotros hemos recibido un mensaje para comunicar a todos, porque ya Jesús resucitó: «Este es mi Hijo amado. Escuchadlo».

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista


22 de febrero de 2026

GENEROSIDAD DE DIOS FRENTE AL EGOÍSMO HUMANO y tres enseñanzas magistrales de Jesús - Domingo I de Cuaresma

 

Hoy es el primer domingo de Cuaresma, las lecciones que nos da la Iglesia para este día son muy importantes y nos deben conducir a Jesús, al final de la Cuaresma, a la cumbre del calvario para resucitar con Él.

Aprendamos las lecciones de este día.

  •  Génesis

Los regalos de Dios.

En el Génesis se nos cuenta el cariño con que Dios fue creando las maravillas que jamás pudimos imaginar.

Pone como un regalo fabuloso a disposición de Adan y Eva toda la creación. Solo hay una condición: que no coman del árbol de la vida que está en la mitad del jardín.

Los primeros padres comenzaron a gozar de todo, pero lo que más les llamó la atención fue la prohibición de Dios.

El diablo, que la Biblia presenta como un buen consejero, le dice a Eva que no es posible que Dios les haya prohibido bajo pena de muere comer de tal árbol, cuyo fruto es maravilloso. Eva llena de orgullo come y da a comer a su esposo: «entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos». Habían perdido la belleza original.

Así frente a tantas maravillas puestas por Dios, los primeros padres escogieron lo que les había prohibido el Señor.

  • Salmo Responsorial

Se trata del salmo 50 que todos conocemos porque entendemos nuestra realidad: no somos puros ante el Señor y arrepentidos decimos: «Misericordia, Dios mío por tu bondad. Por tu inmensa compasión borra mi culpa, lava del todo mi delito, limpia mi pecado…».

Este es un hermoso salmo que, especialmente en cuaresma, debemos repetir para purificarnos de todos nuestros pecados.

  • San Pablo

«Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres porque todos pecaron en Adán y Eva».

Esta entrada del pecado como un río en la humanidad llegó a todos y cada uno de los hombres y mujeres. Solo la misericordia de Dios hará que María y el Verbo de Dios se libren de él, porque precisamente: «Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación».

De esta manera, si en nuestros primeros padres pecamos todos, más grande es la santidad de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre que derrotando el pecado nos dio la posibilidad de una vida eterna.

  • Versículo de meditación

Tomándolo del Evangelio, la Liturgia nos repite las palabras conque Jesús derrotó a Santanas: «No solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».

  • Evangelio

En el evangelio de hoy encontramos tres enseñanzas magistrales de Jesús:

Nos cuenta San Mateo las tres tentaciones con las que el diablo se atrevió a «probar» a Jesús, y las tres respuestas dadas por el Señor, que constituyen tres enseñanzas magistrales para cada uno de nosotros:

+ «Si eres Hijo de Dios di que estas piedras se conviertan en panes».

Frente a esa posible tentación de gula, Jesús contesta: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».

+ El diablo lleva a Jesús a la Ciudad santa, «lo pone en el alero del templo y le dice: “Si eres hijo de Dios, tírate abajo porque está escrito: ‘encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que no tropieces con las piedras’”».

La respuesta de Jesús no se hace esperar para que aprendamos que no conviene pedir milagritos para «confirmar la fe en Dios»; y dice: «No tentarás al Señor tu Dios».

+ El «diablo lleva a Jesús a una montaña altísima y mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: “Todo esto te daré si te postras y me adoras”». Jesús le respondió:

«Vete, satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él solo darás culto».

Finalmente, el evangelista cuenta que se fue el diablo y los ángeles servían a Jesús.

Con estas respuestas tan firmes y claras hemos de vivir nuestra fe sin pretender discutir la Palabra del Señor.

14 de febrero de 2026

Libertad y fe - Domingo VI del tiempo ordinario – ciclo A

 

Para comenzar la reflexión de este domingo será bueno que meditemos las palabras del verso aleluyático:

«Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla».

Es muy importante reconocer la libertad que nos da Dios en nuestra santa religión y cómo, sin dejar de lado la fe, libremente escogeremos la manera de actuar.

  • Eclesiástico

Es de destacar cómo enseña el Eclesiástico que, en nuestra voluntad, unida a la de Dios, encontraremos la solución al tema que hoy meditamos.

Empieza afirmando, y debemos fijarnos en esto, que de nuestra voluntad depende cumplir los mandatos del Señor.

En efecto, ante nosotros está escoger entre el fuego y el agua; la muerte y la vida… Desde la libertad tenemos que decidir cómo actuar para hacer lo que Dios quiere; escogiendo libremente entre las cosas posibles.

Dios ve nuestras acciones, «no manda pecar al hombre ni deja impunes a los mentirosos».

Si actuamos bien y con responsabilidad tendremos la bendición de Dios.

  • Salmo 118

El salmo señala cómo es una bendición para todos el caminar en la voluntad del Señor. Por eso, dice:

«Dichoso el que con vida intachable camina en la voluntad del Señor; dichoso el que guardando sus preceptos lo busca de todo corazón».

Concluye el salmista pidiendo: «Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y lo seguiré puntualmente. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón».

  • San Pablo

Dice el apóstol a los corintios que sus enseñanzas no son de este mundo, sino que proceden del mismo Dios.

La sabiduría de este mundo conduce al error y al pecado: «Si la sabiduría fuera auténtica nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria».

Nuestra preocupación como creyentes debe ser seguir las inspiraciones del Santo Espíritu del Señor ya que «Dios nos lo ha revelado por el Espíritu. El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios».

Ojalá que siempre, pero con toda libertad, sigamos sus divinas inspiraciones.

  • Evangelio

Encontramos en San Mateo, este domingo, una serie de leyes o principios de moral que siguiéndolos con libertad conseguiremos la gracia y bendiciones de Dios. Aquí tienes unas pinceladas para tu reflexión y crecimiento espiritual:

+ «Si no sois mejores que los escribas y fariseos no entraréis en el reino de los cielos».

+ «Habéis oído que se dijo a los antiguos: no matarás; y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano será procesado».

+ «Habéis oído el mandamiento: no cometerás adulterio; pero yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior».

+ «Habéis oído que se dijo a los antiguos: no jurarás en falso y cumplirás tus votos al Señor. Pues yo os digo: que no juréis en absoluto ni por el cielo que es el trono de Dios, ni por la tierra que es estrado de sus pies, ni por Jerusalén que es la ciudad del gran rey. Ni jures por tu cabeza pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo.

A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del maligno».

Ahí tenemos unas normas y consejos de Jesucristo en este domingo en que hablamos de la libertad a la hora de cumplir la Ley del Señor.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

8 de febrero de 2026

Jesús es la luz del mundo - Domingo V del tiempo ordinario – ciclo A

 

La liturgia nos enseña que Jesucristo, Dios verdadero, es luz del mundo y que cada cristiano debe ser también luz para todos los hombres, dejando ver sus buenas obras que glorifiquen a Dios Padre.


  • Isaías

Mientras el profeta pide: «Parte tu pan con el hambriento…», asegura que, si lo haces «romperá tu luz como la aurora; enseguida te brotará carne sana; te abrirá camino la justicia y detrás irá la gloria del Señor».

El que actúa con esta caridad que pide el profeta oirá la voz del mismo Dios que dice: «¡Aquí estoy!».

A las obras de misericordia seguirá la verdadera luz: «Tu oscuridad se volverá mediodía».

  • Salmo 11

«El justo brillará en las tinieblas como una luz».

A continuación, el salmista presenta las características del hombre que actúa bien: «Brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo».

Y sigue felicitando y alabando al que se apiada y presta y «administra rectamente sus asuntos».

  • San Pablo

El mismo resalta su manera de actuar en la evangelización: la sencillez.

«Cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino Jesucristo y este crucificado».

De esta manera destaca el apóstol el corazón del anuncio evangelizador: Jesucristo crucificado. A primera vista un malhechor condenado. Anunciarlo supone debilidad: «y temblar de puro miedo».

La fuerza de la predicación de Pablo está en presentar a un Cristo débil, condenado injustamente, y; sin embargo, con el poder del Espíritu, el apóstol consiguió la salvación de muchos y en concreto entre los corintios.

  • Verso aleluyático

El tema fundamental de este día es Jesucristo como luz del mundo al que seguimos para conocer el camino y llegar al Padre:

«Yo soy la luz del mundo. El que me sigue tendrá la luz de la vida»

  • Evangelio

Toda esta luz de que se habla en este domingo pertenece a los que siguen a Jesús, como indica el Evangelio de san Mateo hoy, después de decir que los seguidores de Jesús son como la sal de la tierra, que si pierde su sabor no hay como salarla.

El punto más importante de este día lo encontramos en este Evangelio, cuando Jesús nos advierte:

«Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto del monte».

Con esta comparación nos advierte Jesucristo que cada uno de nosotros, al llevar la gracia que Dios nos regaló en el bautismo, tenemos que ser como candeleros «que alumbren a todos los de la casa».

Y el gran pedido de Jesucristo, en este domingo, es:

«Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria al Padre que está en el cielo».

Este es todo un programa para nuestra vida cristiana. Que cuanto hagamos sea para ayudar a los otros, como una luz que alumbra el camino a los demás para que puedan llegar a Dios.

Finalmente, advierte Jesús que todos tenemos que glorificar al Padre como la meta de nuestra vida hacia la que debemos tender: ser luz para toda la humanidad.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista