28 de diciembre de 2024

LA SAGRADA FAMILIA


En este domingo, que cae dentro de la octava de Navidad, les invito a profundizar este precioso párrafo de San Pablo VI, en 1964, cuando él mismo viajó a Nazaret. Escribió así y lo cita el número 533 del Catecismo Católico:

«Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio. [...]. Su primera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros. [...] Se nos ofrece además una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable. [...]. Finalmente, aquí aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del "hijo del Artesano": cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente. [...]. Queremos finalmente saludar desde aquí a todos los trabajadores del mundo y señalarles al gran modelo, al hermano divino (Pablo VI, Homilía en el templo de la Anunciación de la Virgen María en Nazaret (5 de enero de 1964).

  • Eclesiástico

En esta lectura la liturgia nos presenta una serie de bendiciones para la familia:

+ Dios tiene especial aprecio al padre de familia y confirma la autoridad de la madre.

+ Honrar a los padres expía los pecados y acumula tesoros.

+ Honrar a los padres atrae las bendiciones de Dios y dará alegría a la familia.

Será bueno que leas y medites, ojalá en el ambiente familiar, este parrafito tan impresionante del libro del Eclesiástico.

  • Salmo 127

Este salmo promete el fruto del trabajo y la fecundidad de la esposa, comparándola con un olivo fecundo. Termina bendiciendo al hombre que vive del temor del Señor:

«Que el Señor te bendiga desde Sion, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida».

  • San Pablo

Te enumero algunas de las características de una familia, según el corazón de Dios, que el apóstol detalla a los colosenses:

+ Sobrellevaos mutuamente y perdonaos.

+ Por encima de todo en vuestras relaciones que reine el amor que es la perfección.

+ Mantened la paz de Cristo para que sea el árbitro en vuestro corazón.

+ El agradecimiento, tan querido de Jesús.

+ La Palabra de Cristo habite entre vosotros; enseñaos unos a otros.

+ También pide que cantemos a Dios dándole gracias con salmos, himnos y cánticos inspirados.

+ Que todo lo que hagamos sea siempre en nombre de Jesús, dando gracias al Padre.

Se trata de un precioso párrafo que debe meditar toda familia que quiera vivir su fe.

  • Verso aleluyático

Pide que la paz de Cristo actúe como árbitro en nuestro corazón. Su Palabra habite en nosotros con toda su riqueza.

  • Evangelio

(Lo tomamos del ciclo C)

San Lucas nos cuenta que al peregrinar Jesús con sus padres se quedó en Jerusalén sin avisarles.

Cuando después de tres días, José y María lo encuentran, el niño muy tranquilo, les dice:

«¿Y por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?».

De esta manera Jesús nos advierte que por encima de los mismos padres de familia está el Padre Dios y su voluntad.

Les deseo a todos ustedes, queridos amigos, mucha felicidad en su familia y que entre todos reine el amor, la armonía y la paz que nos enseñó la familia de Nazaret.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista


21 de diciembre de 2024

BENDITA TÚ Y BENDITO EL FRUTO DE TU VIENTRE - Cuarto Domingo de Adviento

La liturgia tiembla de emoción porque ya se hace realidad la presencia del Mesías, el Hijo de Dios, que se encarna para traernos la salvación.

No es que vuelva a nacer, pero sí es que quiere nacer en cada uno de nosotros hasta el momento en que tengamos un parecido, cada uno de los seres humanos, con nuestro Dios y Redentor.

  • Miqueas

Este profeta anuncia el lugar donde va a nacer el Mesías. Sus palabras crearon una gran expectativa de Israel que mirará hacia un pueblo pequeñito y sin importancia, pero grande por el nacimiento de David y del Mesías esperado:

«Tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel».

Este enviado de Dios «pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor su Dios».

Hacia Belén miraron en el Antiguo Testamento, y seguimos mirando también nosotros, porque ya vemos realizada la profecía de Miqueas.

  • Salmo 79

El salmista invoca al Señor con el título de pastor:

«Pastor de Israel escucha, tú que te sientas sobre querubines resplandece. Despierta tu poder y ven a salvarnos».

Este gran deseo lo realizará Dios a través del Mesías esperado de las naciones.

La fe mesiánica produce este fruto en el corazón del pueblo escogido:

«No nos alejaremos de ti. Danos vida para que invoquemos tu nombre».

Que estas palabras del salmista se hagan realidad en nuestro corazón y brote la fidelidad desde lo más íntimo de nuestro ser.

  •  Carta a los hebreos

Es emocionante la presentación que hace de Jesucristo el autor de esta carta:

«Cuando Cristo entró en el mundo dijo: “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo. No aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: aquí estoy, oh, Dios, para hacer tu voluntad”».

En estas palabras tenemos el programa de la vida de nuestro Redentor y el programa que cada uno de nosotros debe asumir si realmente deseamos llegar a cumplir nuestra misión como hijos adoptivos de Dios. Así nos lo enseñó Jesús en su oración: «Hágase tu voluntad».

  • Verso aleluyático

En este breve versículo encontramos la actitud de la Virgen, tan semejante a la de Jesús, que se hace también una invitación para cada uno de nosotros.

Que el mismo Dios nos ayude a repetir con María: «Aquí está la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra».

  • Evangelio

Nos presenta San Lucas la actitud de Santa María cuando por insinuación del ángel creyó que debía ir a ayudar a su prima Isabel, que era anciana y había quedado encinta:

«María se puso en camino y fue a prisa a la montaña, a un pueblo de Judá».

Esas palabras de que «fue a prisa» indican la actitud humilde y obediente de Santa María, que no podía ir sola y corriendo para caminar los kilómetros que la separaban de la casa de Zacarías, sino que tenía que ir al paso de la caravana, ya que hubiera sido imprudente que fuera sola.

Y sucedió que «en cuanto Isabel oyó el saludo de María» hubo un auténtico vendaval del Espíritu Santo: «Saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!».

Movida por el Espíritu Santo Isabel descubre a su prima el misterio que lleva en su seno virginal: «En cuanto tu saludo llegó a mis oídos la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».

¿Cómo pudo saber Isabel lo que nadie había oído, porque María ni siquiera a su esposo José le había confiado su secreto?

Si nosotros actuamos siguiendo las inspiraciones de Dios, conoceremos cosas admirables, nunca dichas ni conocidas.

¡Feliz Navidad para todos! ¡Que Jesús nazca en nuestros corazones!

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

14 de diciembre de 2024

ALEGRÍA POR EL MESÍAS QUE VIENE - Tercer Domingo de Adviento

 

Este tercer domingo de Adviento tradicionalmente se celebra con clima de alegría por la cercanía del Señor.

El domingo se llama «de gaudete», que significa alégrense.

En el fondo, esta alegría está en el Espíritu Santo que nos regala el gozo espiritual reflejado en cada una de las lecturas de este día.

  •  Baruc

El profeta canta la gloria de Dios y la alegría que ella trae a Jerusalén, recordando el sufrimiento pasado del pueblo de Dios en el destierro y cómo ahora su regreso es glorioso:

«¡Alégrate y goza de todo corazón, Jerusalén!».

Y añade: «No temas, Sion. No desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, está en medio de ti».

No puede haber promesa más maravillosa que esta, que se hará realidad con la llegada del Mesías.

Termina Baruc animando a Jerusalén con estas palabras:

«Dios se goza y se complace en ti. Te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta».

  • Salmo tomado de Isaías 12

Es uno de los cantos más alegres porque canta la alegría de Israel que regresa del destierro:

«¡Gritad jubilosos: qué grande es en medio de ti el Santo de Israel!».

Invita a todos a glorificar al Señor con estas palabras:

«Dad gracias al Señor, invocad su nombre… Proclamad que su nombre es excelso.

Tañed para el Señor que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra».

Esta es la gran alegría que produjo al pueblo de Dios el regreso del destierro a la tierra prometida.

  • San Pablo

El apóstol aprovecha para gritar a los filipenses la alegría de tener a Dios:

«Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres».

Entre las manifestaciones de esta alegría pide San Pablo:

«Que vuestra mesura la conozca todo el mundo… El Señor está cerca».

Teniendo a Dios los filipenses no deben preocuparse por nada, sino más bien dedicarse a la oración, a la súplica y acción de gracias.

Quiere el apóstol que las peticiones de los filipenses lleguen a Dios y produzcan «la paz de Dios que sobrepasa todo juicio y custodiará sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús».

Buenos motivos para que nosotros aprendamos también a celebrar el gozo de la cercanía de Jesús, siguiendo los consejos de San Pablo.

  •  Evangelio

Nos presenta al Bautista predicando en el desierto. Se le acercan compungidas multitudes de personas que el evangelista Lucas describe en grupos que preguntan:

«¿Todos en general qué hemos de hacer?».

Y el precursor responde:

«El que tenga dos túnicas que se las reparta con el que no tiene y el que tenga comida que haga lo mismo».

En otro momento, los famosos publicanos, que han ido a bautizarse con Juan, escuchan esta respuesta:

«No exijáis más de lo establecido».

A la pregunta que le hacen los militares, Juan responde:

«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga».

Por otra parte, estaba en el ambiente la idea de que Juan podría ser el Mesías. Y él, con la valentía que le caracteriza, contesta:

«Yo os bautizo con agua, pero viene el que puede más que yo… Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».

Finalmente, Lucas dice que Juan «añadió otras muchas cosas y exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio».

Maravillosa lección para nosotros que debemos imitar a Juan Bautista siendo también evangelizadores que preparan el camino del Señor, apoyándonos en la fe que hemos recibido en el bautismo.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

7 de diciembre de 2024

Y EL PRECURSOR SE LLAMABA JUAN Domingo II de Adviento

En este segundo domingo del Adviento, la liturgia presenta al Precursor que va a ser el modelo para todos los bautizados que quieran cumplir el mandato de Jesús: «Anunciad el Evangelio a toda la creación»

  • Baruc

La primera lectura de hoy es del profeta Baruc, poco conocido por muchos de nosotros, pero que tiene un anuncio de mucha esperanza y contiene una gran profecía sobre la llegada de los tiempos mesiánicos.

El profeta, personificando a Jerusalén, la presenta de una manera maravillosa que les invito a meditar:

«Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te da… Dios te dará un nombre para siempre: paz en la justicia y gloria en la piedad».

A continuación, le dice: «Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia oriente y contempla a tus hijos reunidos… y gozosos invocando a Dios».

Termina el profeta con la hermosa idea que escucharemos en este tiempo de Adviento:

«Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados… Ha mandado llenarse a los barrancos hasta allanar el suelo, para que Israel camine con seguridad guiado por la gloria de Dios».

  • Salmo 125

El salmista glorifica al Señor por la alegría que ha causado la seguridad mesiánica en el pueblo: «El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres».

A continuación, canta la alegría de Sion y la admiración de los gentiles que repetían: «El Señor ha estado grande con ellos».

Y, por su parte, los israelitas también hacían eco:

«El Señor ha estado grande con nosotros».

  • San Pablo

El apóstol comienza con la frase muy hermosa que debemos tener presente para vivirla cada uno de nosotros:

«Siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría».

Así recuerda a los filipenses que han sido buenos colaboradores del Evangelio, según las enseñanzas de San Pablo.

Luego, hace esta bella oración:

«Que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores».

También nosotros, con el apóstol, «nos deseamos mutuamente la gracia de llegar al día de Cristo, limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús y todo para gloria y alabanza de Dios Padre».

  • Verso aleluyático

La liturgia no puede olvidar que estamos en Adviento; por eso, la gran invitación que toma del Evangelio de San Lucas:

«Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos».

Con este anuncio busca que los pueblos puedan contemplar la salvación de Dios en su Hijo, Verbo encarnado.

  • Evangelio

El párrafo del Evangelio de San Lucas nos presenta el ambiente político de Israel en el momento en que Juan, Precursor de Jesucristo e hijo de Zacarías, comienza a predicar en el desierto. El anuncio de Juan bautista es un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.

Como una justificación de esta presencia del Bautista, San Lucas nos recuerda estas palabras de Isaías:

«Una voz grita en el desierto: “¡Preparad el camino de Señor y allanad sus senderos! ¡Elévense los valles, desciendan los montes y colinas, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale! ¡Todos verán la salvación de Dios!”».

De esta manera, amigos, empezó la evangelización que traía Jesús y Juan, el valiente Precursor, fue anunciándolo, hasta que el martirio confirmó la valentía de su anuncio.

Pienso que, cada uno de nosotros, con la fuerza recibida en el bautismo, debemos anunciar valientemente a Jesús en medio de este mundo que desconoce tantas veces a nuestro Dios.

***

 

En este día, 8 de diciembre, que la liturgia celebra la Solemnidad de la INMACULADA CONCEPCIÓN, pidamos la intercesión de Santa María; en primer lugar, por todos los niños que hoy hacen la primera comunión, según una bella tradición. En segundo lugar, pidamos a la Inmaculada, a través del Adviento, que nos lleve a un encuentro profundo y santificador con su Hijo Jesús.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

30 de noviembre de 2024

ADVIENTO: MANTENEOS EN PIE ANTE EL SEÑOR - Primer domingo de Adviento

Como ya sabemos quedó atrás el año litúrgico anterior y la Iglesia empieza un nuevo ciclo, el ciclo C, que nos va a seguir presentando a Jesucristo como modelo de vida para todos nosotros.

Esto es lo que ha pretendido la Iglesia a través de los siglos, que cada año nos parezcamos un poco más a Jesús hasta, que la imagen de Cristo aparezca en cada uno de nosotros.

A este tiempo llamamos “Adviento” porque esperamos al que viene.

La primera parte del Adviento nos sigue recordando la venida de Jesús con gloria al final de los tiempos. 

Y en la segunda parte, recordaremos la llegada de Jesús en Belén y sus primeros años de vida.

Preparemos gozosos nuestro Nacimiento (Belén) a la entrada de nuestra casa o en un lugar destacado y, sobre todo, en nuestro corazón.

  • Jeremías

Poniendo las palabras en boca del Señor, nos dice que Dios cumplirá su promesa a Israel y a la casa de Judá: 

«Suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra. En aquellos días se salvará Judá y en Jerusalén vivirán tranquilos».

  • Salmo 24

El salmista nos invita a levantar nuestra alma hacia Dios y a pedirle:

«Enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad. Enséñame porque tú eres mi Dios y Salvador».

Y para invitarnos a la confianza nos advierte: «El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los pecadores… Las sendas del Señor son misericordia y lealtad».

  • San Pablo

Comienza el párrafo de Pablo a los tesalonicenses, en este día, con esta hermosa expresión:

«Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos».

Y continúa con este consejo:

«Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios. Pues proceded así y seguid adelante».

Y termina con estas palabras:

«Ya conocéis las instrucciones que os dimos en nombre del Señor Jesús». 

Esto último es muy importante para los cristianos de hoy que no debemos apartarnos nunca de las enseñanzas de Jesucristo.

  • Verso aleluyático

Una vez más la liturgia pide al Señor en uno de los salmos:

«Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación».

La salvación que vendrá con Jesús llegará en este tiempo de Adviento.

  • Evangelio

Es de San Lucas y continúa el estilo escatológico de los últimos días del año anterior:

«Habrá signos en el sol, la luna y las estrellas y en la tierra angustias en las gentes…».

Entonces llegará el gran momento:

«Verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y majestad».

No olviden que si somos amigos de Jesús ese tiempo no será para nosotros de angustia sino de alegría, porque nos vamos a encontrar con nuestro Amigo y Salvador. 

De todas maneras, el evangelista nos dice: «que no os embote la mente con el vicio y la bebida», y nos advierte: «estad siempre despiertos pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Esta es la actitud de fe: seguir confiando en el Señor con la cabeza alta ante nuestro Amigo y Redentor.


José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

23 de noviembre de 2024

TÚ LO DICES: SOY REY - SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

Al final del año litúrgico, la Iglesia recapitula todo el tiempo como en una gavilla y lo coloca en las manos de Jesucristo, Señor del Universo.

Pongamos también nosotros todo el año en las manos de Jesucristo, nuestro Rey y Señor, tanto en las cosas buenas como en lo que nos hayamos podido equivocar.

Pidamos perdón y agradezcamos.

  •  Daniel

El profeta nos presenta una visión en la cual ve venir un «Hijo de hombre» (título que asumirá Jesús), el cual «se acercó al anciano y se presentó ante él».

Este Hijo de hombre recibe el poder real y el dominio propio de los reyes.

Proféticamente este Hijo de hombre será respetado por todos los pueblos: «Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin».

Una profecía que nos debe servir para admirar cómo ya el Antiguo Testamento profetizó la grandeza del Mesías esperado.

  • Salmo 82

«El Señor reina vestido de majestad».

El salmo nos presenta al Señor como rey «vestido y ceñido de poder».

La presencia de este rey mantiene firme al pueblo, ya que su reino es eterno.

A continuación, añade el salmista que los mandatos de este rey son fieles y seguros y el adorno de su mansión es la santidad.

  • Apocalipsis

Canta las grandezas y fidelidad de Jesucristo a quien llama «testigo fiel y primogénito de entre los muertos».

De este gran testigo se afirma que nos ama hasta llegar a librarnos de todos nuestros pecados, por su sangre, e incluso, llegar a convertirnos en un reino y hechos sacerdotes de Dios.

Concluye nuestro párrafo de hoy glorificando a Jesucristo y nosotros hacemos nuestras las alabanzas del Apocalipsis:

«A Él la gloria y el poder por los siglos… Dice el Señor: “Yo soy el alfa y omega, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso”».

A Jesucristo, Rey del Universo sea dada toda la gloria y, de una manera especial, en la santa Eucaristía de este último domingo del año.

  • Verso aleluyático

Es una bendición especial tomada del Evangelio de San Marcos cuando entra Jesús en Jerusalén, y nosotros, todos los días, lo repetimos preparando la llegada de Jesús cada vez que celebramos la santa misa:

«¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David!».

  • Evangelio

Nos relata San Juan el difícil interrogatorio de Pilato a Jesús.

La verdad es que, a primera vista, parece que Pilato está burlándose de aquel hombre físicamente destrozado a quien se ha acusado de creerse rey. Si esto fuera verdad Jesús estaría atentando contra el poder de Roma representado por Pilato.

Pilato comienza así su conversación:

- «¿Eres tú el rey de los judíos?»

Jesús responde de una manera difícil, preguntando:

- «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».

Pilato quiere retomar el dominio de su papel como representante de Roma y pregunta:

- «¿Acaso soy yo judío?».

Y con «toda» su autoridad, añade:

- «Tu gente te ha entregado a mí. ¿Qué has hecho?».

También Jesús se reviste de toda su autoridad:

- «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos».

Pilato desubicado, pregunta:

- «¿Tú eres rey?».

Nosotros en este domingo admiramos y adoramos la respuesta de Jesucristo:

- «Tú lo dices: soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

 

Busquemos, amigos, nuestra propia verdad para ver si, de hecho, y no solo de palabra, Jesucristo reina en nosotros y su verdad nos conduce.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

16 de noviembre de 2024

¿CUÁNDO SERÁ EL FIN DEL MUNDO?

En este domingo XXXIII del tiempo ordinario, la liturgia nos invita a hacer una profunda meditación. Ni nuestra naturaleza humana ni la fe aceptan que todo termine con la muerte. Esto es cosa seria.

El tiempo que tanto nos atrae es algo pasajero. Hay algo más importante para los seres humanos.

Sin embargo, la mayoría vive como si todo terminara con el tiempo. Profundicemos en estos textos bíblicos:

  • Daniel

No es tan claro el tema de la resurrección de la que nos habla el profeta e incluso sabemos, por ejemplo, que los saduceos no creían en la resurrección ni en la inmortalidad del alma. Sin embargo, este texto marca el Antiguo Testamento.

Leamos y que cada uno descubra lo que pretende enseñar el profeta Daniel:

«Se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de su pueblo, serán tiempos difíciles como nunca los ha habido».

Y añade que se salvarán «unos para vida eterna y otros para ignominia perpetua».

Y termina con estas palabras:

«Los que enseñaron a muchos la justicia brillarán como las estrellas por toda la eternidad».

  • Salmo 15

Invita a pedir la protección a Dios:

«Tengo siempre presente al Señor, con Él a mi derecha no vacilaré…

Por eso, se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas…».

El salmista concluye con este precioso acto de confianza:

«Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha».

  • Carta a los hebreos

Pienso que es una fuerte invitación para agradecer a Jesucristo ya que, gracias a Él, nos hemos librado del pecado.

Jesús «ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio».

Y ahora, como decimos en el credo:

«Está sentado a la derecha de Dios.

Con una sola ofrenda perfeccionó para siempre a los que van siendo consagrados».

Finalmente, para alegría de todos nosotros, termina con esta solemne afirmación:

«Donde hay perdón no hay ofrenda por los pecados».

  • Verso aleluyático

Mantenerse en pie frente a Jesús juez supone una conciencia limpia de pecado.

Esto nos pide San Lucas:

«Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

  • Evangelio

Siempre que queremos saber cuándo será el fin del mundo nos encontramos, por una parte, con nuestra pregunta directa y, por otra, con la respuesta tajante de Jesús:

- «Cuando menos lo piensen vendrá el Hijo del hombre… Como ladrón en la noche…».

Y en este día, la respuesta de Jesús es más clara que nunca:

«El día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, solo el Padre».

Para que no quedemos en el error tengamos muy presente que Jesús como Dios conoce lo mismo que el Padre Dios. En cuanto hombre, se atiene a los planes de salvación que ha trazado la divina providencia.

Podemos concluir así: No es conveniente preocuparnos con el «cuándo será el final del mundo», sino en preocuparnos por estar siempre preparados.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

9 de noviembre de 2024

LA PROVIDENCIA DE DIOS

En este domingo XXXII del tiempo ordinario, ya hacia el final del año litúrgico, la madre Iglesia nos invita a admirar y agradecer a Jesucristo, el Sumo Sacerdote, a quien le debemos la salvación eterna todos los seres humanos.

No hay salvación si no es en Cristo Jesús porque así lo ha determinado la providencia divina.

  • Libro de Reyes

El profeta Elías ha salido de la tierra de Israel y ha llegado a Sarepta, donde la sequía acaba con la vida de todos.

Elías ve a una ancianita recogiendo unos troncos para prender el fuego en su cocina. Dándose cuenta de la pobreza que ella padece, le pide dos cosas difíciles: un poco de agua del torrente que se agota y un poco de pan de la harina que se acaba.

La mujer confiando en el «Dios de Elías» hace ambas cosas y el profeta, de parte de Dios, le ofrece como regalo esta bendición:

«Dice el Dios de Israel: “la orza de harina no se vaciará; la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra”».

La anciana se fio del profeta y Dios la bendijo largamente.

Qué bueno es fiarse de Dios, aunque los tiempos sean muy difíciles.

  • Salmo 145

El salmista nos invita a alabar a Dios. Algo muy importante para nosotros que normalmente nos dedicamos más bien a pedir:

«Alaba alma mía al Señor… que mantiene su fidelidad perpetuamente».

A continuación, el salmo va describiendo las maravillas que hace la providencia de Dios, entre otras esta frase que hace alusión a las viudas de este día:

«Sustenta al huérfano y a la viuda».

  • Carta a los hebreos

Nos habla de los dos grandes momentos de Jesucristo, Verbo de Dios encarnado, y Sumo y Eterno Sacerdote.

El primer momento es el de su sacrificio:

«Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos».

El sacrificio de sí mismo, hecho de una vez para siempre, trae la purificación y salvación a la humanidad entera.

En el segundo momento nuestro Sumo Sacerdote, «la segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, para salvar a los que lo esperan».

Es lo que repetimos en nuestro credo de la fe católica:

«Desde allí he de venir a juzgar a vivos y muertos».

Con este acto de fe, lejos de temer a Jesús, debemos alegrarnos y llenarnos de esperanza si nos hemos esforzado por cumplir sus mandatos.

  • Verso aleluyático

Una vez más, la liturgia nos recuerda que es necesario tener un corazón de pobre para acoger el reino:

«Dichosos los pobres en el espíritu porque de ellos es el reino de los cielos»

  • Evangelio

El Evangelio de este día nos hace ver cómo acepta Dios las ofrendas que le hacemos.

(Allá en el fondo, recordamos la diferencia entre la ofrenda de Caín y la de Abel.)

Los ricos van al templo y dejan caer pesadas monedas en la alcancía de las limosnas. Cada moneda que echan llama la atención de todos los fieles.

Jesús, que observaba atentamente cómo se echaba la limosna, se da cuenta de que una ancianita echa en la alcancía dos reales, que ni suenan, pero Él que ve la intención aprovecha para advertirnos a todos:

Lo importante de la limosna no es la cantidad sino el amor y desprendimiento que lleva consigo el donativo. Por eso, Jesús termina alabando a la anciana: «que ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Aprendamos, amigos, a dar con sacrificio, tanto al prójimo como “a la alcancía del Señor” porque Dios ve las intenciones que hay en nuestro corazón.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

3 de noviembre de 2024

SOLO DIOS

Este domingo XXXI del tiempo ordinario, quiere infundir a la humanidad una nueva primavera hablándole de la cercanía del Creador, nuestro Dios.

Les invito a meditar con seriedad lo que tiene que significar Dios en nuestra vida personal y social si queremos conseguir la felicidad.

  • Deuteronomio

Nos presenta unos consejos muy especiales para que entendamos el poder de Dios, precisamente cuando la naturaleza se rebela contra el hombre, su criatura.

Meditemos este consejo que tiene unido a él una gran promesa:

«Teme al Señor, tu Dios, guardando todos sus mandatos y preceptos que te manda, tú y tus hijos y tus nietos mientras viváis».

Añade el texto: «Así prolongarás tu vida… para que te vaya bien y crezcas en número».

Finalmente, llega el gran mandamiento del Señor:

«Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas tus fuerzas».

  • Salmo 17

Es una auténtica confesión de amor, que es bueno que hoy repitamos todos en nombre de la humanidad. Leamos y meditemos:

«Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza… Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador… Mi peña, mi refugio, escudo mío…».

A continuación, el salmista confirma su confianza y seguridad en Dios:

«Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos», para terminar, glorificando al Dios verdadero:

«¡Viva el Señor, bendita sea mi roca! ¡Sea ensalzado mi Dios y salvador!».

  •  Carta a los hebreos

Continúa el tema de la semana anterior hablándonos del servicio maravilloso que ha hecho Jesucristo a la humanidad, con su sacerdocio especial y único.

Él es «el» sacerdote «santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y, por lo mismo, encumbrado sobre el cielo».

Jesús sacerdote «no necesita ofrecer sacrificios cada día, como hacen los sacerdotes humanos, que primero ofrecen sacrificios por sus propios pecados y después por los del pueblo… Jesús ofreció el sacrificio una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo».

En este día tenemos que agradecer de una manera especial a Jesucristo, que es Dios y Redentor nuestro, por el sacrificio al que se sometió para salvarnos a nosotros.

  • Verso aleluyático

En este domingo del amor de Dios tengamos presente la gran promesa hecha por Jesús:

«El que me ama guardará mi Palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él».

La maravillosa respuesta de Dios siempre está por encima de nuestra generosidad. Él mismo está con nosotros.

  •   Evangelio

El párrafo del Evangelio de San Marcos de hoy nos cuenta que un escriba que, por cierto, tenía buena voluntad, preguntó a Jesús:

«¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

La respuesta de Jesucristo no se hizo esperar y, citando el Antiguo Testamento, afirmó:

«Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, es el único Señor: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser».

Después de afirmar cómo el primero es el primer mandamiento, añade:

«El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

El escriba satisfecho termina alabando a Jesús y repitiendo el mismo pensamiento. Esto agradó a Jesús que terminó la conversación diciendo:

«No estás lejos del reino de Dios».

Amigos todos, hay una eternidad feliz y conseguirla será nuestra salvación para siempre.

Coloquemos a Dios en el corazón de nuestra vida y de esta manera aprenderemos a amar y a servir al prójimo como el mismo Señor nos ha pedido.

Todo esto traerá alegría y paz para nuestra vida y para nuestra convulsionada sociedad. Si volvemos a ser «amigos» las criaturas y el Creador todos seremos felices y la naturaleza no se volverá contra las criaturas.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista