31 de enero de 2026

Tensión entre los dos reinos - Domingo IV del tiempo ordinario – ciclo A

Posiblemente desde la creación del mundo ha habido tensión entre el reino de Dios y el reino de su enemigo. Hoy encontramos en la liturgia, de una manera u otra, este camino enfrentado entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. De todas maneras, tengamos presente la oración que Jesús nos enseñó en la que tantas veces repetimos: «Venga a nosotros tu reino», el reino de Dios.

  • Sofonías

Invita a caminar por el reino de Dios con estas palabras:

«Buscad al Señor los humildes que cumplís sus mandamientos. Buscad la justicia, buscad la moderación. Quizá podáis ocultaros el día de la ira del Señor».

Está claro que para este profeta lo que debemos buscar todos es el reino de Dios y su justicia.

  • Salmo 145

Se trata de una alabanza para los pobres en el espíritu porque a ellos pertenece el reino de los cielos:

«El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente. Él hace justicia a los oprimidos, Él da pan a los hambrientos, el Señor liberta a los cautivos».

Son los pobres de espíritu que siempre serán los preferidos de Dios. El salmo termina manifestando esa debilidad por los pobres, los cautivos, los ciegos, etc.

  • San Pablo

En su Carta a los corintios manifiesta cómo en la asamblea de los cristianos hay preferencia por los pobres que siguen a Jesucristo: «Fijaos en vuestra asamblea, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristocráticos, todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder».

Según San Pablo, Dios manifiesta su preferencia por los pobres para confundir a los que se creen importantes.

  • Verso aleluyático

En medio de estas diferencias entre la preferencia de Dios por los pobres y la preferencia del enemigo y sus seguidores por la grandiosidad y el poder, el Señor nos pide a los suyos: «Estad alegres y contentos porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

  • Evangelio

El Evangelio de San Mateo expresa claramente la diferente visión sobre la vida del que sigue a Jesucristo y del que sigue el camino contrario.

Mientras el mundo piensa que son felices los poderosos, los que gozan, los que tienen… Jesús presenta ocho bienaventuranzas que invitan a seguirlo de cerca por un camino de limitaciones y penalidades que un día tendrá un premio que nos llenará de gozo porque «la recompensa será grande en el reino de los cielos».

Estas son las bienaventuranzas que presenta Mateo en el capítulo 5 de su Evangelio:

«Dichosos los pobres en el espíritu… dichosos los que lloran… dichosos los sufridos… dichosos los que tienen hambre y sed de justicia… dichosos los misericordiosos… dichosos los limpios de corazón… dichosos los que trabajan por la paz... dichosos los perseguidos por la justicia».

Como hemos dichos, vivir las bienaventuranzas tendrá una recompensa que hará felices a los que sean admitidos en el reino de Dios, mientras el mundo considera pobres y desgraciados a quienes carecen de lo que el mundo considera la auténtica felicidad: las riquezas, el dominio, el poder…

Invito a todos ustedes, queridos amigos, a buscar la felicidad que no termina, y a no quedar nunca enredados en las apariencias que ofrece “el mundo”.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista 

25 de enero de 2026

La alegría de la luz que une - Domingo III del tiempo ordinario – ciclo A


En este tercer domingo del tiempo ordinario se nos habla de muchas cosas, pero en medio de todo, es Jesús mismo el que brilla como una luz para todos los hombres.

  • Isaías

El profeta nos habla de cómo el pueblo de Israel, en medio de las tinieblas, ha visto una gran luz. Esta luz es la esperanza en el Mesías que va a traer la alegría y el gozo para el pueblo que ha estado bajo la opresión y va a volver a la libertad verdadera gracias al futuro Mesías:

«El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande. Habitaban tierras de sombras y una luz les brilló».

  • Salmo 26

Define a Dios como luz, y siempre la luz auténtica va unida a la libertad que trae la salvación.

El Señor mismo es la luz y salvación de Israel y como tal se convierte en la defensa de un pueblo que ha puesto su confianza en el Señor.

Por eso, el salmista pide una cosa al Señor: «Habitar en la casa del Señor por los días de mi vida y gozar de la dulzura del Señor por años contemplando su templo», la casa de Dios.

  • San Pablo

Habla de un momento difícil que trae la división entre los cristianos y valientemente aboga por la unidad: «En nombre de nuestro Señor Jesucristo poneos de acuerdo y no andéis divididos. Estad bien unidos con un mismo pensar y sentir».

Esta Carta a los corintios parece escrita en este momento en que muchos cristianos andamos divididos por distintas ideologías y parece que San Pablo nos pregunta también a nosotros:

«¿Está dividido Cristo?».

Incluso, la siguiente pregunta es muy concreta para este momento:

«¿Ha muerto Pablo en la cruz por vosotros? ¿Habéis sido bautizados en nombre de Pablo?».

San Pablo advierte claramente, en medio de las divisiones, que él únicamente ha pretendido anunciar el Evangelio y no ha venido a bautizar en nombre de él sino en nombre de Cristo.

  • Verso aleluyático

Se centra en el apostolado de Jesús que hacía milagros y predicaba continuamente con la finalidad de que el Evangelio del reino llegue a todas partes, y aprovechaba las curaciones con el fin de extender el reino de Dios por toda la tierra:

«Proclamaba el Evangelio del reino curando las dolencias del pueblo».

  • Evangelio

Nos presenta a Jesús junto al lago «pescando pescadores».

En este día, de una manera especial, Jesús va juntando a los que han de ser la Iglesia primera.

En primer lugar, llamó a Pedro y a su hermano Andrés, diciendo: «Venid y seguidme, os haré pescadores de hombres».

Esta es la transformación que Jesús quiere en los suyos: evangelizar para convertirlos y que entren en el reino de Dios.

Más tarde, junto al mismo lago, se encuentra a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, que también estaban pescando y Jesús los llamó para que le siguieran y se convirtieran, como los otros dos, en los primeros que entraron a conformar la Iglesia que Él fundó.

Son muchas las conclusiones que debemos tener en cuenta en este día.

Ante todo, que Jesús es la luz de las naciones.

Que no debemos dividirnos por ideologías y falta de caridad entre nosotros.

Finalmente, estar seguros de que por el bautismo Jesús nos llama a todos a evangelizar.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista