11 de enero de 2026

JESÚS PREDILECTO DE DIOS - Domingo del Bautismo del Señor – ciclo A

Estamos en un tiempo especial de liturgia. La llegada de Dios en Belén y su tiempo de infancia quedó atrás. Vamos ahora a su vida pública, tiempo que la liturgia va a llamar “tiempo ordinario”.

Este tiempo empieza con el bautismo del Señor.

  •  Isaías

Nos presenta al siervo de Yavé, imagen de Jesucristo. Él es el escogido por Dios entre todos los seres humanos y así dice: «Mirad a mi siervo a quien sostengo, es mi elegido a quien prefiero».

Más aún, el profeta se atreve a decirnos de este elegido: «A quién prefiero. Sobre Él ha puesto Yavé mi Espíritu para que tenga el derecho a las naciones».

Isaías nos habla de las actitudes del futuro Mesías: «No gritará, no clamará, no voceará por las calles».

En su humildad el siervo de Yavé llega al extremo de decir «La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho. El Señor bendice a su pueblo con la paz».

A continuación, el salmista invita: «Aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado».

Exalta la voz del Señor sobre las aguas torrenciales: «En el templo de Dios hay un grito: ¡Gloria! El Señor se sienta por encima por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno».

  • Hechos de los Apóstoles

Es el apóstol Pedro quien nos recuerda que Dios no hace distinciones «acepta al que lo teme y practica la justicia sea de la nación que sea».

Para Pedro, Jesús de Nazaret, «ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo porque Dios estaba con Él».

  • Verso aleluyático

Recuerda el momento más importante del bautismo de Jesús cuando se oyó la voz del Padre que decía: «Este es mi Hijo amado, escuchadle».

A través de los siglos todos debemos escuchar la voz de Jesucristo para poder llegar al seno de la Trinidad Santa.

  • Evangelio

Nos cuenta San Mateo que Jesús fue a Galilea, al Jordán, y pidió a Juan Bautista que lo bautizara. Juan se negó por humildad. Jesús acepta la sencillez de Juan y pide:

«Cumplamos lo que Dios quiere».

Entonces Juan lo bautizó y cuando Jesús salió del agua vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre Él. Y vino una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo, el amado, el predilecto».

Ante esta manifestación de la Santísima Trinidad quedamos maravillados del amor de Dios a Cristo, y a nosotros en Él.

Recuerda que el Bautismo instituido por Jesús es siempre en el nombre de las tres Divinas Personas y cuando te bautizaste comenzaste a ser hijo de Dios por Jesucristo.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

4 de enero de 2026

Y LA LUZ LLEGÓ A LA HUMANIDAD - Solemnidad de la Epifanía del Señor

Hoy celebra la Iglesia la «Epifanía de Jesús», es decir, la «Manifestación de lo alto» que trae alegría y esperanza a quienes buscan a Dios.

Una vez más nos permite comprender por qué Dios se presenta como luz y Jesús mismo nos dirá: «Yo soy la luz del mundo». El Verbo, Dios como el Padre, se manifiesta como luz.

  • Isaías

El gran profeta tiene una visión maravillosa en la que nos invita a entrar a todos con esperanza:

«Levántate, brilla Jerusalén, que llega tu luz. La gloria del Señor amanece sobre ti».

Esta alegría la concreta Isaías viendo a la distancia las riquezas de todos los pueblos que Dios ha permitido que lleguen a la ciudad santa:

«Vienen todos de Saba trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor».

En tiempos muy difíciles para Jerusalén y para todo Israel, el profeta ha prometido las riquezas humanas y divinas que llegarán a Israel de todo el mundo.

  • Salmo 71

Es una alabanza especial al Señor de todos los pueblos de la tierra y el salmista, con ilusión, afirma:

«En sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna.

Que domine de mar a mar, del gran río al confín de la tierra».

La seguridad y la grandeza de Dios se acercan a los más necesitados:

«Él librará al pueblo que clamaba, al afligido que no tenía protector. Él se apiadará del pobre y del indigente y salvará la vida de los pobres».

Esta riqueza material se unirá a la riqueza espiritual representada en los mismos magos que hoy recordamos.

  • San Pablo

El apóstol nos da a conocer algo que era un gran secreto en todos los tiempos y es que «también los gentiles son herederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo por el Evangelio».

Esto nos aclara que la salvación es para todos, pero tenemos que acogerla desde nuestra pequeñez y humildad.

  • Verso aleluyático

Es la explicación que dan los magos de su largo viaje hasta Belén:

«Hemos visto su estrella y venimos a adorar al Señor».

  • Evangelio

Tiene la gran enseñanza para todos nosotros:

Cuando los magos encuentran una estrella especial en el cielo y comienzan a caminar con fe, llevando sus tesoros al rey que indica la estrella, pensando a lo humano creen que el Mesías que indica la estrella está en el palacio de Jerusalén.

Hacia allá se encaminan y reciben buen trato de Herodes que los quiere engañar para acabar con el recién nacido.

Los sabios recuerdan la profecía que conocen muy bien, porque el tiempo ha llegado:

«Y tú Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel».

De esta manera los reyes salen felices del palacio con un último «consejito» del rey Herodes:

«Id a averiguar cuidadosamente que hay del niño y cuando lo encontréis avisadme para ir yo también a adorarlo».

Así ha sido, es y será siempre la maldad de los quieren seguir ejerciendo la fuerza sobre el pueblo sencillo.

Pero es entonces cuando entra a tallar el mismo Dios:

«Los magos al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría» y entonces sí, entraron en la casita que marcaba la estrella y encontraron «al niño con su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron».

Al punto, con una fe inimaginable, abren sus tesoros como adoración y regalo: «Oro, incienso y mirra».

El Señor les hizo ver la maldad de Herodes y avisados por un ángel volvieron a su tierra por otro camino, llenos de felicidad, porque su fe les había hecho descubrir, en una casa tan sencilla y en personas tan humildes, la presencia del «Dios con nosotros».

Cuidemos siempre la sencillez con la que se presentan las maravillas de Dios, no solo entonces sino también en nuestros días, y cómo siempre descubrimos una estrella y enemigos de la luz.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista