16 de junio de 2018

JESUCRISTO ES EL SEMBRADOR





JESUCRISTO ES EL SEMBRADOR

Hoy en el Aleluya encontraremos una de las claves para entender las lecturas bíblicas de este domingo XI del tiempo ordinario y de los siguientes, que nos traerán a reflexión muchas parábolas.
En efecto, en ellas veremos cómo Jesús, que es el Sembrador ha venido a sembrar. La semilla significa la voluntad de Dios manifestada en su Palabra.
Veremos cómo quien acoge la Palabra de Dios vivirá para siempre.
  •    Ezequiel
Con la parábola del Señor, que humilla y enaltece a Israel, nos hace ver que Dios es como el hortelano que poda sus árboles como quiere, secando al fuerte, frondoso y orgulloso y haciendo florecer al que parecía seco, pobre e inútil.
Qué bien nos viene a nosotros, siempre creídos y soberbios, la gran lección bíblica:
“Dios humilla a los orgullosos y enaltece a los humildes”.
  • Salmo 91
Es una invitación a agradecer a Dios y proclamar su misericordia porque exalta la vida del justo como un cedro frondoso del Líbano. Incluso nos enseña el salmo que el justo, en la vejez, puede seguir dando fruto para glorificar al Señor y proclamar su justicia:
“El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano: plantado en la casa del Señor crecerá en los atrios de nuestro Dios”.
  •  Carta a los Corintios
San Pablo nos habla de la debilidad presente mientras vivimos en el mundo y la gloria futura que espera a quienes han sido fieles.
Ahora caminamos “en este valle de lágrimas” en fe y no en visión.
Aunque Pablo reconoce que está “en el cuerpo” de buen ánimo, también reconoce que su deseo es llegar al encuentro con Cristo para siempre.
La lectura de hoy, breve pero profunda, nos hace pensar en lo que sucederá con nosotros después de esta vida.
La teología nos habla de los estados definitivos y ambos posibles:
O con Dios para siempre o al infierno, si no lo aceptamos como nuestro Dios y Señor.
Hay también un tiempo de purificación para quienes mueren en gracia pero no han sido totalmente purificados.
Esto sucederá en el purgatorio, estado de purificación temporal que nos abrirá las puertas a la alegría de Dios.
Pablo enseña que ese estado se definirá “ante el tribunal de Cristo… para recibir cada cual lo que haya hecho, mientras tenía este cuerpo sea en bien o en mal”.
No quiero que pase desapercibidas estas bellísimas y profundas palabras del apóstol:
“Así pues, siempre llenos de buen ánimo y sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, estamos desterrados lejos del Señor, caminamos en fe y no en visión. Pero estamos de buen ánimo y preferimos ser desterrados del cuerpo y vivir junto al Señor”.

  • Evangelio
Estará bien que recordemos que una parábola es una comparación que hace Jesús, tomando las cosas temporales que conocen muy bien sus oyentes, normalmente campesinos, y las aplica a las verdades del Reino que Él quiere que entiendan y puedan vivir esos oyentes.
Hoy nos habla de la semilla en general y del grano de mostaza.
En cuanto a la semilla en general, nos encontramos con un pensamiento digno de meditación que nos vale cuando sentimos la impaciencia porque no crecen las plantas, ni los niños, ni la empresa a la velocidad que quisiéramos:
“El hombre echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo sin que él sepa cómo.
La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano”.
Después irá el campesino a cosechar.
Todo evangelizador lleva la Palabra de Dios por el mundo, para que el Reino de los cielos crezca y llegue a todos.
El evangelizador debe sembrar y esperar con fe que coseche Dios, que es el único Señor.
Debemos confiar siempre que esa semilla del Reino lleva dentro el germen del Espíritu Santo que no tendrá límites.
Te invito, amigo, a profundizar en esta temporada, en las distintas parábolas que nos propondrá la liturgia para conocer así un poco mejor cómo se construye el Reino de Dios.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

9 de junio de 2018

AL ESCONDITE CON DIOS

AL ESCONDITE CON DIOS
En este domingo décimo del tiempo ordinario, les invito a romper los esquemas de siempre y a compartir unos pensamientos sueltos, tomados de las lecturas propias del día que sin duda nos ayudarán a todos.
  •  Al escondite con Dios
Nos cuenta la Escritura que Dios, al atardecer, se paseaba en el paraíso como un amigo con Adán y Eva.
Un buen día viene Dios a conversar con Adán. Dios tiene que llamarlo, preguntando:

  • “¿Dónde estás?”
La respuesta de Adán es la del pecador que se esconde avergonzado:
“Oí tu ruido en el jardín y me dio miedo porque estaba desnudo”.
Así es, amigos, el pecado nos hace huir de Dios y no solo de Dios, sino también de nuestros seres queridos, sobre todo de los más íntimos.
Pero la bondad de Dios va más allá y siempre irá más allá de nuestro pecado.
El mismo jardín que oyó la respuesta avergonzada del pecador fue testigo de las palabras que prometían la salvación en una mujer que, en su descendencia, aplastaría la cabeza de la serpiente.
El pecado había herido al hombre y la misericordia lo tomaba en sus manos.
  •  Lo que no se ve es eterno
Aunque parezca raro, nosotros, que nos sentimos arrastrados por lo que se ve hasta la entrega total incluso, a veces, del alma, oímos hoy a San Pablo que nos dice:
“Lo que se ve es pasajero. Lo que no se ve es eterno”.
¿Cuándo aprenderemos esto?
Parece que toda nuestra naturaleza está en contra de los valores del espíritu que son los únicos que, trascendiendo el tiempo, nos regalan la eternidad.
  •   La fuente de la misericordia
Anteayer recordábamos al Corazón de Jesús como fuente de misericordia.
El salmo de hoy (129) nos advierte:
“Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa”.
Amigo, espera en el Señor, espera en su Palabra. Dios llega siempre, como el sol, cada día que amanece.
  •         Atraeré a todos
Jesús, el rechazado, incluso el tratado como un “maldito”, nos dijo y lo ha cumplido:
“Cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí”.
  •         La familia de Jesús
San Marcos nos presenta a la familia de Jesús que llega para llevárselo diciendo que no estaba “en sus cabales”.
Jesús terminará explicándonos que su decisión al venir a este mundo es ampliar su familia de un extremo al otro de la tierra.
Su familia se tiene que distinguir por una “manía”. La misma que Él tuvo cuando llegó a este mundo y dijo a su Padre:
“He aquí que vengo a hacer tu voluntad”.
También dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del Padre”.
Hoy nos dice a todos:
“El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”.
Fíjate bien en qué sentido tan profundo tú puedes llegar a ser “la madre” (por la ternura y cercanía) de Jesús, cumpliendo simplemente lo que rezas tantas veces en el padrenuestro: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”.
  •  Belzebú
Era un Dios pagano.
Para los hebreos era el nombre que daban al príncipe de los demonios.
  • Pecado contra el Espíritu Santo
Algunos se extrañan que Jesús diga que no tienen perdón los pecados contra el Espíritu Santo.
Esto no quiere decir que tenga ningún recorte la misericordia de Dios. Todo el que se arrepiente, será perdonado, porque la misericordia es infinita.
Lo que se entiende por “pecado contra el Espíritu Santo” propiamente es la actitud del pecador que niega el pecado y niega querer arrepentirse rechazando la misericordia.
No es que Dios no perdone, sino que el pecador rechaza la misericordia y se niega a arrepentirse gozándose en el pecado mismo. Porque si Jesucristo vino al mundo, fue precisamente para perdonar a todos, con tal que acepten su perdón y misericordia.
Procuremos pedir a Dios muy sinceramente por esta sociedad que está metida precisamente en esta rebeldía contra Dios, blasfemando directamente contra Él y contra el Espíritu Santo y no solo con palabras sino también con acciones de auténtica rebeldía contra Dios.

José Ignacio Alemany Grau.