14 de octubre de 2018

UN DOMINGO PARA PEDIR SABIDURÍA

UN DOMINGO PARA PEDIR SABIDURÍA

La ignorancia es el principio de todos los errores.
De la ignorancia de los católicos surgieron las sectas. Por eso la Iglesia nos enseña que la única manera de vencer esos errores es evangelizar para que se conozcan bien las enseñanzas de Jesucristo y qué es su Iglesia.
  • Libro de la Sabiduría
Hoy leemos:
“Supliqué y se me concedió la prudencia. Invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos y en su comparación tuve en nada la riqueza”.
Un día Salomón, para estrenar su reinado, le pidió a Dios que le concediera sabiduría y tanto le gustó al Señor esa petición que junto con ella le dio también toda clase de riquezas.
Esto mismo ha hecho que este libro de la Sabiduría, escrito casi cinco siglos más tarde que la vida de Salomón, se le atribuya a aquel sabio rey, hijo de David.
Sabemos que la sabiduría en la Iglesia se la identifica también con la segunda Persona de la Santísima Trinidad que es Jesucristo y que sellamó a sí mismo “la Verdad”.
Tengamos presente hoy estas palabras de Santiago:
“Si alguno de vosotros carece de sabiduría, pídasela a Dios, que da a todos generosamente y sin reproche alguno, y Él se la concederá…
La sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, intachable, y además es apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera”.
En estos tiempos de tanta confusión unámonos a la liturgia para pedir a Dios la sabiduría para todos los hombres de buena voluntad.
  • Salmo responsorial 89
Nos invita también a pedir a Dios un corazón sensato que es fruto de la misericordia:
“Enséñanos a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato”.
Así surgirá en nosotros la verdadera alegría:“Y toda nuestra vida será alegría y júbilo”. 
  • Carta a los Hebreos
Podemos decir que aquí se identifica la Sabiduría con la Palabra, puesto que es siempre la Palabra de Dios la fuente de donde proviene todo conocimiento espiritual.
Sobre esta Palabra leemos:
“La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo… juzga los deseos e intenciones del corazón… No hay criatura que escape a su mirada. Todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas”.
  • Evangelio
Nos da, entre otras, tres enseñanzas:
+ Un hombre se arrodilla ante Jesús. Quiere conocer el camino que lleva a la vida eterna.
Jesús le da una doble respuesta.
La primera es para todos, guardar los mandamientos:
“No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre”.
La segunda va dirigida para los que quieren seguir un camino de perfección: el desprendimiento de todo y el seguimiento de Jesús.
+ Aquel hombre se va triste porque era rico.
Jesús advierte: “¡qué difícil les es entrar al Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero!”
Los apóstoles se extrañan ya que en la Escritura tantas veces se habla de las riquezas como un signo de la bendición de Dios. Así bendijo Dios a Job después de todas sus pruebas.
Lucas dice que se espantaron los apóstoles y comentaban:
“¿Entonces quién puede salvarse?”
Jesús completa:
“Es imposible para los hombres, no para Dios”.
+ La última parte de este párrafo evangélico nos muestra a Pedro diciendo a Jesús:
“Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.
Jesús les promete cien veces más en este mundo y después la vida eterna.
Será San Marcos quien complete lo que Jesús contestó aquel buen día:
“Con persecuciones”.
Aprovechemos el día de hoy para enriquecernos con estas enseñanzas y pedir a Dios un corazón sabio que conozca la verdad y la pueda compartir.

José Ignacio Alemany Grau

6 de octubre de 2018

¿MATRIMONIO CON O SIN DIVORCIO?

¿MATRIMONIO CON O SIN DIVORCIO?

Los fariseos dicen a Jesús que Moisés “permitió escribir el acta de divorcio y repudiar a la mujer”.
Jesús les dice:
“Por vuestra dureza dejó escrito Moisés ese precepto. Pero al principio…”
¿Qué pasó al principio?
  • Génesis
Bajo unas bellísimas comparaciones el Génesis presenta al hombre buscando, entre todos los vivientes, uno semejante que le haga feliz.
Dios pasa ante él como en visión a todos los animales de la tierra y Adán “les iba poniendo nombre”, es decir, tomando posesión y dominio de todos ellos.
No olvidemos que el que pone nombre es dueño.
Y Adán “no halló a ninguno como él  que le ayudara”.
Dios dice:
“Voy a hacerle alguien como él que le ayude”.
Para indicar que la mujer es semejante a él tomó una parte noble del cuerpo de Adán e hizo una “belleza” que fuera compañía y ayuda del hombre.
El comentario bíblico es hermoso y descriptivo:
“Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”.
Es la entrega total del hombre a la mujer y viceversa:

Amor y fecundidad.
¡Maravilloso!
El divorcio o repudio no tiene nada que ver con la belleza matrimonial querida por Dios y que más tarde Jesús elevará a sacramento en la Iglesia fundada por Él y un precioso símbolo de su amor que da la vida por su esposa la Iglesia.
El matrimonio es bello pero con tal que tenga los valores humanos y, entre católicos, con el sacramento que los pone en camino de espiritualidad “en el que los dos se ayuden en la fe”.
La dureza del corazón de los hombres ha llevado a vivir de una manera muchas veces tan contraria a la esencia del matrimonio creado por Dios.
El pecado lo malogra todo entre los hombres, también el matrimonio.
Dios no hizo el mal, este es fruto del pecado que se aparta del mandato divino.
A nuestra pregunta: ¿matrimonio con o sin divorcio?, hay que responder:
¡Matrimonio con amor!
  • Hebreos
El párrafo de los Hebreos nos deja entender que habla de otra fecundidad más profunda que la simplemente humana.
Se trata del matrimonio fruto de la redención de Cristo que se desposó con la Iglesia para llevar “una multitud de hijos a la gloria”.
  •   Aleluya
El amor es la seguridad de todo lo humano y lo divino.
El matrimonio que vive del amor no encontrará tropiezo que lo separe. 
El amor nos hace felices entre nosotros y con Dios a través de Jesucristo:
“Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud”.
  • Evangelio
¡Cosas de niños!
El Evangelio, después de hablar del matrimonio, bastante despectivamente por parte de los fariseos, nos habla de los niños:
Traen a Jesús unos pequeños para que los bendiga.
La Iglesia aprendió de Jesús a bendecir y cuidar a los niños en la época que son más inquietos y suelen molestar bastante.
Los discípulos quieren impedir que lleven los niños hasta Jesús para que no le molesten.
Jesús les da una lección:
“Dejen que los niños se acerquen a mí: no se lo impidan:
De los que son como niños es el Reino de los cielos”.
Es lo que recordaba santa Teresa del Niño Jesús en esta semana: la infancia espiritual.
Ese caminito de sencillez y paz con todos, que no guarda resentimiento con nadie y… que también hace feliz al matrimonio cristiano.

José Ignacio Alemany Grau