12 de enero de 2019

EL BAUTISMO DE JESÚS

EL BAUTISMO DE JESÚS

Tres epifanías conmemoramos en este tiempo litúrgico que terminamos hoy:
Los Magos de oriente, el Bautismo de Jesús y  las Bodas de Caná.
En los tres casos hay una “manifestación de lo alto”, que eso significa la palabra “Epifanía”.
Hoy conmemoramos el Bautismo de Jesús, que no quiere decir que Jesús se bautizó a los treinta años y que por eso hay que bautizar a los hombres cuando cumplan esa edad.
Jesús no tiene nada que ver con el pecado y por eso no se bautiza para ser hijo de Dios, que es el efecto que produce nuestro sacramento del bautismo.
Es bueno que tengamos en cuenta que, si el bautismo nos hace hijos de Dios, debemos bautizarnos lo antes posible. Ojalá fuera tan pronto como lo hacen muchos buenos cristianos y entre ellos el Papa Benedicto que fue bautizado el mismo día que nació.
  •  Prefacio
Nos enseña para qué fue el bautismo de Jesús en el Jordán, es decir, para descubrir el misterio del bautismo en el Nuevo Testamento, que se ha de realizar en el nombre de la Santísima Trinidad.
En primer lugar desciende la voz del Padre para que el mundo se entere de que Cristo es su Palabra que ha venido a hablarnos de Él y de parte de Él.
Segundo, el Espíritu, en forma de paloma, unge a Jesucristo que, además de Dios, es verdadero hombre y viene a anunciar la salvación a la humanidad, en especial a los pobres que son sus preferidos…
¡Los “creídos” no tienen sitio para Dios!
De esta manera en la fiesta de hoy, bajo símbolos profundos y claros, se nos descubre el gran misterio trinitario:
+ En la voz, al Padre.
+ En la paloma, al Espíritu Santo.
+ En el río, el Verbo encarnado que está bautizándose.
Por eso llamamos a esta fiesta del bautismo una “Epifanía” que, como he dicho antes, es la manifestación del cielo.
  •  Isaías
El gran profeta Isaías consuela al pueblo de Dios con una promesa que anuncia, siglos antes, la salvación de Dios que se hará realidad en el Mesías Jesús.
Él traerá (ya ha traído) la salvación, la paz y la alegría. Lo hace con distintas imágenes:
“Di a las ciudades de Judá: aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con Él su salario y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne. Toma en brazo los corderos…”
  • Salmo 103
La invitación es íntima y personal… pero, al mismo tiempo, es para todos.
Debemos bendecir la grandeza de nuestro Dios, Creador de todo y de quien todos dependemos.
Todos esperamos de Él, directa o indirectamente, la comida, y su presencia nos da seguridad.
La vida de todos depende de su providencia.
¡Qué grande es nuestro Dios!
  • Pablo
Explica a Tito la finalidad de la venida de Jesús al mundo:
“Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras”.
¡Qué clarito lo dice San Pablo!
Y cómo cuesta a los seguidores de Cristo vivir la paz y la pureza.
Pero Dios ayuda:
Para ello Dios derramó copiosamente el Espíritu Santo sobre nosotros por medio de Jesucristo.
  • Aleluya
Juan, en su humildad, siempre se mantiene en su puesto y aclara que él es únicamente el Precursor del Mesías, el que ha venido a preparar su llegada.
Detrás viene el que es más que él y bautizará con Espíritu Santo y fuego.
¡Es bueno tomar conciencia de cuál es nuestro puesto en la Iglesia, en la familia, en el trabajo…!
Los humildes se ganan el corazón de Dios y también el de los hombres.
  • Evangelio
“En un bautismo general”, entre la multitud Jesús se presenta para recibir un bautismo de penitencia que no necesita, porque Él no tiene nada que ver con el pecado:
“Mientras Jesús oraba se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre Él, en forma de paloma” para hacerse sensible porque Él es puro Espíritu.
Además, se oyó la voz del Padre (que por ser puro Espíritu tampoco lo podían percibir) y dio el gran testimonio:
“Tú eres mi Hijo, el Amado, el Predilecto”.
También que Jesús sea siempre el primero en todo.

José Ignacio Alemany Grau

5 de enero de 2019

EPIFANÍA, LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR



EPIFANÍA, LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR

  • Isaías
El profeta Isaías nos presenta en un bellísimo estilo oriental a Jerusalén como si fuera una persona muy especial e importante.
Jerusalén es como una doncella maravillosa, predilecta de Dios, que llama la atención de los hombres por su belleza.
La belleza es comparada en este caso con la luz.
La luz que brilla en Jerusalén es de Dios y viene de Dios o mejor, el Dios que viene a ella es luz.
Pero ha llegado el momento de Dios y ahora todos los pueblos son invitados a acercarse a la luz y revestirse de Dios, lo mismo que Jerusalén que representa al pueblo escogido.
Las cosas han cambiado.
Se acabó el Antiguo Testamento en que Dios llamaba solo a un pueblo privilegiado.
A partir de este momento Dios llama a todos los gentiles que, por la belleza de Jerusalén, llegan a Dios.
Bajo estas bellísimas imágenes está profetizada la Iglesia, que el Apocalipsis descubrirá más hermosa todavía con estas palabras:
“Y vi la ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de parte de Dios, preparada como una esposa que se adorna para su esposo”.
  • Salmo 71
Hoy es el día de los “gentiles” (se llama así a todos los que no pertenecen al pueblo de Israel).
Es el día en que Dios llama a todos los pueblos representados en los Magos que vienen de lejos con regalos a adorar al Señor.
Es la fiesta de todos.
Hoy desde la cuna de pajas de Belén Dios llama a toda la humanidad.
Y los hombres se acercan a Él representados en los Magos.
Amigo, no te quedes atrás.
Dios nos llama a todos con su luz maravillosa que deslumbra y atrae a los hombres de buena voluntad.
¡Misterio del “Dios-con-nosotros”!
  • Efesios
Pablo aclara el profundo sentido de esta fiesta de Epifanía o manifestación de Dios:
Con la venida de Cristo quedó claro “que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa de Dios” en Cristo, dada a conocer por el anuncio del Evangelio.

  • Aleluya
Medita un parrafito del Evangelio de Mateo: Los Magos llegan a Jerusalén con una gran noticia que casi nadie conoce:
“Hemos visto salir su estrella y venimos a adorar al Señor”.
Qué distintas reacciones produce la cercanía de Dios. Lo veremos en el Evangelio.
Pero ya desde ahora piensa que tu salvación la tiene Dios y te la ofrece: todo depende de cómo la acojas tú.
  • Evangelio
No es fácil entender el sacrificio y la fe que supone esta frase de San Mateo:
“Unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén”.
Reflexionemos:
+ Estudio de los astros y distinguir entre ellos una estrella muy especial.
+ Buscar en los libros, sobre todo en la Biblia, el significado de aquel astro.
+ Formar una caravana, reunir gente, provisiones y los regalos muy especiales para un hipotético rey.
+ Suponer que un rey nace normalmente en la capital y por tanto dirigirse a Jerusalén.
+ Presentarse en palacio preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?”
Nadie sabía nada pero cuánta seguridad llevaban y cuánto tiempo emplearon aquellos Magos que venían tan decididos, ya que Herodes concluye que los hechos resumen todo este tiempo en un par de años que anotará él para realizar su infame hazaña.
Admiramos la maldad que oculta el rey de Israel, enfermo y viejo, que se muere de miedo pensando que un bebé crecerá y podrá destronarlo.
¡Cuánta maldad cargamos los humanos y cómo disimulamos nuestras intenciones!
Pero Dios y la verdad triunfan porque Dios es el Señor de los tiempos.
Los Magos vuelven a ver la estrella que les conduce hasta el lugar, sin duda una casita sencilla, en la que ahora vive la Sagrada Familia.
Dios les ha regalado una fe maravillosa para descubrir que aquel Niño de una familia humilde es Dios y lo adoran y ofrecen dones simbólicos:
Incienso, como a Dios; mirra, como a Redentor y oro como a Rey.
¿Hasta dónde llega tu fe para reconocer a Dios en los pobres y sencillos de hoy?
Porque Dios sigue acompañando la historia humana.

José Ignacio Alemany Grau