26 de octubre de 2025

SÍ HAY UN JUEZ JUSTO - Domingo XXX del tiempo ordinario

Resulta que sí hay un juez justo. Lo vamos a encontrar en las tres lecturas más importantes de la liturgia del día.

  • Eclesiástico

Empieza diciéndonos que el Dios verdadero es justo y no puede ser parcial con unos ni con otros. Ni se inclina por el oprimido, simplemente por serlo, ni por el huérfano ni por la viuda. La debilidad humana es la que goza de los privilegios de Dios. Por eso «los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansa».

Según el Eclesiástico los gritos del pobre no cejan hasta que Dios los atiende porque Él es el justo Juez que hace justicia, sobre todo a los débiles.

Por eso la conclusión importante la encontramos al principio: «El Señor es un Dios justo que no puede ser parcial».

  • Salmo 33

El salmo abunda en la misma idea de la primera lectura por lo cual el salmista se gloría en el Señor e invita «a los humildes (que) lo escuchen y se alegren».

De esta actitud nace la oración profunda: «Cuando uno grita el Señor lo escucha y lo libra de todas sus angustias».

Es más, la realidad del Dios bueno es que «está cerca de los atribulados y salva a los abatidos».

  • 2Timoteo

San Pablo, viéndose ya cerca a la muerte se confía a Dios y reconoce humildemente: «He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe».

Aunque los hombres no siempre lo han apoyado, el apóstol confía en el Señor proclamándolo: «Justo juez que me premiará en aquel día».

Después de hablar de todo el recorrido de su vida esforzándose por evangelizar, San Pablo reconoce que «el Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles».

Reconoce también que el fruto de su esfuerzo será éste: «El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo».

Termina la carta el gran santo dando «gloria a Dios por los siglos de los siglos».

  • Verso aleluyático

El versículo escogido, tomado de la segunda Carta a los corintios, reconoce que Dios estaba en Cristo reconciliando con su vida y muerte a la humanidad entera y, al mismo tiempo, según el apóstol, el Señor ha confiado el fruto de la reconciliación a los apóstoles: «Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo y a nosotros nos ha confiado la palabra de reconciliación».

  •  Evangelio

El párrafo de este domingo es muy interesante porque presenta una dolorosa realidad: Se trata de un orgulloso fariseo que reza a Dios y, en vez de pedirle o adorarle, se glorifica a sí mismo: «Te doy gracias porque no soy como los demás: ladrones, injustos adúlteros».

Incluso se burla de un publicano que toca el corazón de Dios con su humilde petición de perdón.

A continuación, nos trae San Lucas la oración humilde del publicano, «que se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo. Solo se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios, ten compasión de este pecador”».

La conclusión que todos sacamos es que el fariseo se volvió a su casa con todos sus pecados, más el orgullo; y el publicano, en cambio, volvió purificado.

De esta manera Jesús retrata dos formas frecuentes de orar: la del orgulloso cuya oración no va a llegar al cielo y la del publicano que llega al cielo y entra por la puerta grande de la misericordia divina.

Examinemos nuestra oración para que siempre llegue hasta Dios y no se quede en manos de nuestro propio orgullo, como la oración del fariseo.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

19 de octubre de 2025

CONSTANCIA EN LA ORACIÓN - Domingo XXIX del tiempo ordinario

 Muchas veces al rezar a Dios le pedimos lo que nos parece necesario y, “como no nos hace caso” pronto nos olvidamos, incluso, de lo que necesitamos.

La liturgia de hoy nos presenta la constancia en pedir. No una vez, sino muchas veces, como quien dice: “hasta hartar a Dios”.

  • Éxodo

Moisés está rezando sobre un cerro pidiendo a Dios la victoria de Josué sobre los amalecitas. Como rezaba con los brazos extendidos y se cansaba «sus compañeros cogieron una piedra y se la pusieron debajo para que se sentase. Mientras tanto, Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado».

Así permanecieron ayudando la oración de Moisés hasta que, al atardecer, fue derrotado Amalec y su tropa.

La batalla terminó con la victoria de los israelitas.

  • Salmo 120

El salmista reconoce que «el auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra».

El salmo nos recuerda a Moisés con los brazos en alto confiando en que la misericordia le viene del Señor.

El salmista confía, además, cómo es el Señor quien lo cuida porque siempre permanece a su lado, de día y de noche. Y nos invita a rezar con estas palabras:

«El Señor te guarda de todo mal. Él guarda tu alma. Él guarda tus entradas y salidas ahora y por siempre».

  • San Pablo

En su carta a Timoteo le pide que permanezca en lo que ha aprendido y se le ha confiado. Debe saber Timoteo lo que aprendió desde niño en su familia «en la Sagrada Escritura: Ella puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación».

A continuación, el apóstol señala que «toda Escritura que ha sido inspirada por Dios es útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará siempre perfectamente equipado para toda obra buena».

Termina san Pablo conjurando a su discípulo en nombre de Dios y de Cristo para anunciar la Palabra: «Para proclamar la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta con toda paciencia y deseo de instruir».

De esta manera, el apóstol nos hace ver que la Palabra de Dios nos va perfeccionando cada día en todo lo que hacemos.

  • Verso aleluyático

Aunque hace tanto tiempo que se escribió la Biblia, siempre está viva y nos tiene que ayudar en todo: «La Palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón».

  • Evangelio

San Lucas nos recuerda una parábola de Jesús:

«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.

En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “hazme justicia frente a mi adversario”»

Mucho tiempo insistió la viuda hasta que al fin consiguió que el juez dijera: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara».

La comparación le sirve a Jesús para decir que, si un juez injusto llega a hacer justicia por la insistencia, cuánto más debemos confiar en que Dios también nos hará justicia si somos constantes en la oración.

El evangelio de hoy concluye con una pregunta impresionante que debemos meditar:

«¿Pero cuando venga el Hijo del hombre, encontrará fe en la tierra?»

Seamos constantes en la oración para conseguir de Dios misericordia.

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista

 

11 de octubre de 2025

LA GRATITUD ES UN TESORO - Domingo XXVIII del tiempo ordinario

 

Una de las cosas que más nos agradan es encontrarnos con una persona agradecida que con sinceridad manifiesta su gratitud

Hoy la liturgia nos presenta un ejemplo de gratitud que conmueve, y también un ejemplo de la ingratitud que nos desagrada a todos.

  • Libro 2 Reyes

Naamán es un hombre agradecido de corazón. Tiene una grave enfermedad, su cuerpo cubierto de lepra. Ha recorrido todos los medios y divinidades de aquel tiempo para que lo sanen y, finalmente, llega a Israel donde se encuentra con el profeta Eliseo. Le pide con humildad la sanación y, aunque parezca un poco sin sentido, Naamán «se bañó siete veces (en el Jordán) como había ordenado el profeta Eliseo, y su carne quedó limpia de la lepra como la de un niño».

Naamán regresa buscando al profeta de Dios para agradecerle y, al mismo tiempo, para reconocer la divinidad del Dios de Israel: «Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra más que el de Israel. Acepta un regalo de tu servidor».

Eliseo rechazó su regalo.

Y dijo Naamán: «Entonces, que a tu servidor le dejen llevar tierra, la carga de un par de mulas, porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otro Dios fuera del Señor».

Aquí encontramos un modelo de gratitud por parte de Naamán y también el ejemplo de un auténtico profeta del Señor.

  • San Pablo

El apóstol habla a su discípulo Timoteo y le pide: «Haz memoria de Jesucristo resucitado de entre los muertos...».

Después de describir sus sufrimientos por los elegidos, explica el motivo de estos: «Para que ellos también alcancen la salvación lograda por Cristo Jesús con la gloria eterna».

Y añade unas palabras que han quedado grabadas como guía para la vida del cristiano: «Es doctrina segura: si morimos con Él, viviremos con Él. Si perseveramos, reinaremos con Él. Si lo negamos, también Él nos negará. Si somos infieles, Él permanece fiel porque no puede negarse a sí mismo».

Tengamos en cuenta estas palabras para aprender a vivir y a cosechar lo que hayamos sembrado.

  • Verso aleluyático

Es san Pablo quien nos aconseja en este domingo en que reflexionamos sobre el agradecimiento cuál es la voluntad de Dios: «Dad gracias a Dios en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros».

  • Evangelio

Un buen día Jesús se encontró con diez leprosos que le suplicaban: «Jesús, Maestro, ¡ten compasión de nosotros!».

Conmovido, Jesús les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes».

Era lo que prescribía la ley cuando uno se curaba de lepra.

Obedientes a la Palabra de Jesús, fueron los diez a mostrarse limpios de la lepra. Pero luego solamente uno de ellos, y este samaritano, volvió a donde estaba Jesús para agradecerle.

La respuesta espontánea de Jesucristo fue: «¿No han quedado limpios los diez? ¿Los otros nueve dónde están? ¿No ha habido más que este extranjero para dar gloria a Dios?».

Todo termina con la felicitación implícita de Jesucristo por el agradecimiento de este extranjero: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

En la vida ordinaria hay mucha gente desagradecida y la verdad es que después de hacer un esfuerzo por ellos, resulta doloroso reconocer su ingratitud.

Tengamos presente además que el encuentro sincero con Jesús cura no solamente el cuerpo sino también el alma.

Si vivimos en la amistad de Dios se lo debemos a Jesús porque es nuestro Redentor y porque expresamente nos ha llamado amigos.

5 de octubre de 2025

SEÑOR, AUMÉNTANOS LA FE - Domingo XXVII del tiempo ordinario

 

Un buen día los apóstoles dijeron a Jesús: «Auméntanos la fe».

La respuesta del Señor no fue lo que esperaban los suyos, sino más bien les hace ver que en realidad no tienen fe y, por lo tanto, no es fácil aumentársela.

He aquí la respuesta de su Maestro:

«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “arráncate de raíz y plántate en el mar”, y la morera os obedecería».

Para convivir necesitamos fe. Por un lado, está la fe humana que es creer a otras personas que son como nosotros; y, por otro lado, tenemos la fe divina que consiste en creer en Dios y en sus promesas y «someterse libremente a la Palabra escuchada porque su verdad está garantizada por Dios que es la verdad misma».

Como un ejemplo de la verdadera fe el Catecismo Católico nos presenta a «la Virgen María que es la realización más perfecta de la fe».

  • Habacuc

El profeta Habacuc, por su parte, se queja ante Dios por las dificultades y horrores y hasta la violencia que hay en el ambiente.

La conclusión que saca este profeta la tenemos al final del texto:

«El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe».

Estas palabras coinciden con la gran enseñanza de Jesús a sus discípulos.

  • Salmo 94

Nos invita a escuchar la voz del Señor de no endurecer el corazón, de ahí que termine pidiéndonos:

«Ojalá escuchéis hoy su voz: no endurezcáis el corazón como en Meribá… cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras».

  • San Pablo

En su carta a Timoteo San Pablo le insta, una vez más, a mantener la fe que ha recibido del apóstol, y le dice: «No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero».

También pide a su discípulo: «Toma parte en los distintos trabajos del Evangelio» y además le pide que: «Ten delante la misión que yo te di con mis palabras sensatas y vive de la fe y amor en Cristo Jesús».

Después de darle estas recomendaciones, el apóstol le dice a Timoteo: «Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo».

Un consejo muy importante para que nosotros valoremos y enseñemos la verdad del Evangelio, como lo hizo Pablo durante toda su vida.

  • Verso aleluyático

El verso aleluyático, con las palabras del apóstol San Pedro, refuerza la enseñanza de este domingo:

«La Palabra del Señor permanece para siempre y esta Palabra es el Evangelio que os anunciamos».

  • Evangelio

Cuando los discípulos piden a Jesús que aumente su fe, el Señor les da una clara respuesta de fe y humildad, tal como señalamos al principio de esta reflexión.

Además, Él enseña con la actitud del dueño de casa que cuando llega del campo no le dice a su criado que cene primero, sino que, por el contrario, resaltando la importancia del dueño, le dice: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y, después, comerás y beberás tú».

Después de esto el Evangelio concluye diciendo que no se trata de esperar una recompensa o agradecimiento, sino que con sincera humildad el criado debe decir:

«Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer».

 

José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista